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	<title>MEDIO RURAL &#187; medio rural</title>
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		<title>Eduardo Plaza: “Ser pobre y de provincia te obliga a ser creativo desde la precariedad”</title>
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		<pubDate>Tue, 20 Jul 2021 15:59:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Destacados]]></category>
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		<description><![CDATA[Texto y fotos: Daniel Rozas Germán Marín decía que no bastaba trabajar con el resentimiento social, de clase, sino que lo creativamente útil era ser resentido frente a la vida, frente a las cosas que no resultaron, frente a las cosas que te dejaron solo. Un resentimiento que va hacia a la política, al arte, y que opera respecto de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Texto y fotos: Daniel Rozas</p>
<p>Germán Marín decía que no bastaba trabajar con el resentimiento social, de clase, sino que lo creativamente útil era ser resentido frente a la vida, frente a las cosas que no resultaron, frente a las cosas que te dejaron solo. Un resentimiento que va hacia a la política, al arte, y que opera respecto de las opciones del mundo en que vives.</p>
<p>Ese pensamiento de Marín me asalta después de leer <em>La Pajarera</em> (2021, La Pollera), el último libro de Eduardo Plaza (1982), autor de la colección de cuentos <em>Hienas </em>y la novela <em>Retamo</em>, e integrante de la lista Bogotá39-2017, elegido como uno de los cuatro chilenos entre los mejores escritores de ficción de América Latina menores de 40 años.</p>
<p>El libro está compuesto por una introducción y cinco crónicas semi autobiográficas sobre su infancia en Coquimbo, donde la precariedad y el resentimiento activan una mirada crítica, familiar y afectiva y, en varias ocasiones, humorística.</p>
<p>Plaza le pega una repasada a algunos de los lugares comunes que existen sobre Coquimbo: el mito fundacional del puerto pirata, el tesoro de Guayacán, la Cruz del Tercer Milenio, los Viking´5 o la historia del caudillo Pedro Velázquez, exalcalde de puerto entre 1992 y 2006.</p>
<p>Si Pedro Lemebel decía que no había nada peor que ser pobre y homosexual en Chile, Plaza, por su parte, sostiene que no existe destino más jodido que ser pobre y de provincia. Yo agregaría que a Eduardo Plaza le sucede lo mismo que a Nicanor Parra. Cuando Teófilo Cid le preguntó a Parra: ¿Cuándo llegaste a Santiago? El chillanejo respondió: “Todavía vengo llegando”.</p>
<p>Plaza lleva casi diez años viviendo en Santiago, y le gusta la ciudad, pero no se siente incorporado. Escuchándolo, pareciera que hay una especie de descalce entre su memoria, y lo que ocurre alrededor.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2021/07/plaza.jpeg"><img class="aligncenter size-large wp-image-1519" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2021/07/plaza-1024x769.jpeg" alt="plaza" width="676" height="508" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
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<p>&nbsp;</p>
<p><strong>¿<em>La pajarera</em> es un libro hecho por encargo o nació de tu propio deseo?</strong></p>
<p>Por encargo. Daniel Campusano me llamó unos seis meses antes del estallido social y me dijo que estaba levantando esta colección de crónicas, Surcos del territorio, y tenía ganas de que yo participara. A mí jamás se me hubiera ocurrido sentarme a escribir algo que no fuera ficción. De ningún modo habría pensado escribir una crónica. Y eso que yo soy periodista. Tampoco sentía que tenía mucho que decir sobre la ciudad. Lo que sí caché era que podía encontrar una versión particular de contar mi Coquimbo.</p>
<p><strong>¿Y cómo se fue armando el libro?</strong></p>
<p>Lo primero que le dije a mi editor fue que no podía escribir una crónica precisa, cronológica, justificada, de las cosas que pasaban en Coquimbo, de mi infancia en provincia. Me conformé con mi versión. Para escribir sobre la pajarera conversé mucho con mis amigos porque fueron estas casas que entregó el Serviu (Servicio de Vivienda y Urbanismo) mediante un subsidio básico a lo largo de Chile y que, en Coquimbo le llamaban, despectivamente, la pichonera. Al escribir me acordé de la experiencia que tuve de pendejo cuando se burlaban de la casa de mi vieja. Lo mismo corrió para el perfil sobre Pedro Velázquez. Puede que yo esté equivocado, pero ese texto lo escribí a partir del recuerdo de haber leído una entrevista que le hicieron al exalcalde donde decía que quería construir una estatua gigantesca del pirata Francis Drake (que utilizó la bahía de La Herradura como fondeadero y vino a saquear La Serena en 1578), en el acceso sur de la entrada de Coquimbo, donde se le da la bienvenida a los turistas que ocupan el puerto durante sus vacaciones. Tengo la imagen en mi cabeza: la periodista describiendo al entonces alcalde abierto de patas y posando como estatua. Después vino la revuelta y la pandemia y yo creo que eso volvió el libro más personal. Ambas cosas me generaron la imposibilidad de volver a Coquimbo cada vez que yo quería. Antes de octubre de 2019, yo podía estar una semana en Santiago y otra en Coquimbo. Después de la revuelta todo cambió.</p>
<p><strong> </strong><strong>El libro parte con tus dificultades para volver a Santiago en auto desde Coquimbo. Te demoraste como doce horas en llegar a la capital. ¿Cómo se vivió el estallido social en Coquimbo?</strong></p>
<p>Yo estaba viviendo en Providencia con un amigo y nos vinimos a Coquimbo por un fin de semana en octubre, pero al final nos quedamos varios días más. Cuando quedó la gran cagada, después del 18, cuando todos estábamos esperando que Piñera dijera algo y no lo dijo, cuando todos pensábamos que se venía un golpe de estado y Piñera salió, dijo un par de tonteras, y se volvió a esconder. Bueno, ese día nosotros veníamos de vuelta a Santiago.</p>
<p>Una semana antes habían tratado de quemar la Cruz del Tercer Milenio. Nos fuimos por Ovalle, después manejamos hasta Los Vilos y, como no había nadie en la carretera creímos que nos íbamos a demorar cuatro horas en llegar a Santiago. Y, claro, en Los Vilos ya estaba la cagada. Habían cortado todo. Nos hicieron bailar para cruzar y lo hicimos. Cuando empezó a oscurecer la cosa se transformó en una selva. Había una fila de cien kilómetros de autos. A la primera salida nos arrancamos de la carretera y nos fuimos conejeando por caminos de tierra. Fueron horas de temor porque había lugares donde todo estaba cerrado y nos apuntaba con láseres e intentaban hacernos encerronas. Nos demoramos una doce horas en un camino que toma cuatro horas y media.</p>
<p><strong> </strong><strong>La primera crónica está muy bien urdida. Partes hablando de tu viaje en pleno estallido social y, de repente, cambias de dirección y haces una digresión sobre la imposibilidad de hablar con tu mamá, que jamás le dirías Nora en persona, y de ahí se dispara tu memoria sobre tu infancia en Coquimbo.</strong></p>
<p>Yo jamás le he dicho Nora en la vida. Lo que a mí me pasó fue que, la libertad que yo tenía para desdeñar Coquimbo, dejó de existir después del estallido porque ya no podía venir a Coquimbo para desdeñarlo. Mi problema fue estar escribiendo sobre algo sin poder llegar a mi ciudad. Porque finalmente Coquimbo es mi madre. Bueno, están los amigos y las cosas que puedo contar sobre Pedro Velázquez o los Viking´5 pero el vínculo más preciso que tengo con esta ciudad es con mi madre que, a todo esto, es serenense. Y yo tampoco soy coquimbano. Yo soy serenense, pero me crie en Coquimbo. Entonces ahí tomé la decisión de hablar de Coquimbo. Escribir este libro fue una forma de hablar de mi vieja.</p>
<p><strong> </strong><strong>Escribiste una crónica sobre el exalcalde de Coquimbo Pedro Velázquez. ¿Cómo investigaste el personaje?</strong></p>
<p>Más que investigación, mantuve muchas conversaciones con colegas periodistas de Coquimbo. Y, al igual que en muchas ciudades chicas, las municipalidades financian los medios. Entonces el diario <em>El día</em> de Coquimbo jamás dijo nada sobre Velázquez hasta que fue expulsado de la Municipalidad.</p>
<p><strong> </strong><strong>¿Cómo reporteaste ese perfil?</strong></p>
<p>Yo pedí tres veces por transparencia que me enviaran el dato de cuántas lucas se habían gastado en la Municipalidad de Coquimbo en el tema de la Cruz del Tercer Milenio. Todavía estoy esperando. Ahí uno se da cuenta de lo inoperante que es el sistema de transparencia en Chile. No obtuve una respuesta, pero cuando yo les preguntaba a mis amigos sobre Pedro Velázquez, lo que les llamaba la atención eran las excentricidades que él hizo con la plata municipal. Pedro Velázquez era un loco insólito que dejó la Municipalidad con seis mil millones de deuda y que, además, robó.</p>
<p><strong> </strong><strong>A Pedro Velázquez le encantaba decir que nunca había robado.</strong></p>
<p>Él se fue de la alcaldía por fraude al fisco. Decía: “Nunca fui condenado por ladrón, sino que por fraude al fisco”..<strong> </strong></p>
<p><strong>Una distinción patuda pero correcta.</strong></p>
<p>Pedro Velázquez es un personaje inevitable para hablar de Coquimbo. Pero lo que no quería hacer era transformar la crónica en un show porque su gestión fue grave.<strong> </strong></p>
<p><strong>En <em>La Pajarera </em>cuentas que Pedro Velázquez estuvo como alcalde de Coquimbo desde el 92 hasta el 2006</strong>.</p>
<p>Por eso te digo que era inevitable mencionarlo. Y era inevitable también pensar y preguntarnos en qué estábamos todos nosotros en esa época. Hablo en plural cuando porque todos lo aplaudíamos. Los noventa fueron una época bizarra en Chile. Estábamos en esa onda del chaleco más grande del mundo. La desesperación por ser alguien en el país de los nuevos ricos de Frei Ruiz-Tagle nos llevó a esa clase de actos por figurar. Y en ese caldo surgió Velázquez. Él representa eso. Piensa en lo que hizo en el cerro de Coquimbo con la Cruz del Tercer Milenio. Mira cuánta plata gastó.  A él no le importaba a si la gente no tenía agua potable o alcantarillado en los cerros.</p>
<p><strong>Lo importante era demostrar quién meaba más lejos. </strong></p>
<p>Era eso. Quién mea más lejos versión alcalde. Nosotros vamos a tener que mirar esa cruz de 80 metros para siempre en Coquimbo. Fue parte de la locura exitista noventera de querer hacerle un atajo al desarrollo. Yo tampoco soy de esos huevones que viven tirándole mierda a Ricardo Lagos. Pero lo que a mí me molesta es que, si bien la Concertación hizo lo que pudo ―muchas veces con el parlamento en contra y los milicos encima― a mí no me la venden que ellos no se vieron con plata en las manos. Y cuando digo ellos, no me refiero a que se hayan llevado plata para la casa. Pero como vieron que llegaba plata a Chile, creyeron que lo único que importaba era el crecimiento económico. Y en las versiones más chicas y pobres de ese relato, como Coquimbo, imperó esa idea de no darse la vuelta larga para llegar a ser una mejor ciudad. Lo fácil fue poner una cruz y una mezquita y creer que nos iban a llover los turistas.<strong> </strong></p>
<p><strong>La mayor investigación que hiciste para este libro fue para escribir sobre una leyenda fundacional de Coquimbo: los piratas y el tesoro de Guayacán. Mencionas el libro que escribió el arqueólogo Ricardo Latcham en 1935 como clave cultural para entender la identidad coquimbana.  </strong></p>
<p>Para mí fue fascinante darme cuenta que, esta broma que hizo Latcham sobre los piratas, esta novela, se transformó en parte de la identidad coquimbana. Ricardo Latcham fue un intelectual inglés que estuvo viviendo mucho tiempo en Chile y cuyo currículum lo avaló para decir cosas en un libro de ficción que luego fueron leídas literalmente. Como si se tratara de información realista. Entonces cuando él escribió <em>El tesoro</em> <em>de los piratas de Guayacán</em><em>: relación verídica </em>(1935) fue cuando, a partir de esa ficción, se sostuvo la identidad coquimbana en relación a ser un puerto de piratas. Cosa que es absolutamente falsa. El mito del tesoro escondido de Guayacán no existía en la literatura chilena antes del libro de Latcham. Por eso yo digo que es una broma de Ricardo Latcham. Y creo que la broma se le fue de las manos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Retomando tu libro. Dices que no se puede hablar de Coquimbo sin hablar de los Viking´5. Y haces una distinción dialéctica entre el sonido de la Sonora Palacios (bronces, piano) con los Viking´5 que incorporan la guitarra eléctrica. En esa crónica conversas con Lalo Macuada, guitarrista de la banda, que ahora con la pandemia trabaja manejando un taxi colectivo en Coquimbo.</strong></p>
<p>El Lalo es un tremendo personaje. Yo no soy músico, pero creo que el Lalo carga con el peso de ser el guitarrista de los Viking´5 desde el año 78. Yo creo que si uno se pone a revisar grupos como Tommy Rey o la Sonora Palacios y después escuchas a los Viking´5 es evidente la diferencia. Y eso tiene que ver con la precariedad que significa ser de provincia y no pertenecer a Santiago. Además, en los setenta Chile era un país pobre. Una cosa es ser pobre en Chile, y otra es ser pobre y de provincia. Y creo que con la música pasa lo mismo. En los 70 y 80 Chile era pobre, pero en Coquimbo ni siquiera le alcanzaba a un grupo como los Viking para comprarse una trompeta. Entonces no es que los Viking´5 no hayan querido armar un cuarteto de vientos y tocar como Tommy Rey, lo que pasaba es que no tenían plata. Eso hizo que la banda fuera una batería, un bajo, y un guitarra. Ellos estaban obligados a ser creativos desde la precariedad. Y de ahí viene la predominancia de la guitarra y la forma en como el Lalo sostiene un carrete completo con su instrumento. Es un punteo rockero en versión fuente de soda.</p>
<p><strong>Escribes en la crónica “Cumbia de Cahuín”: “Hay algo en esa cumbia rapidita, apurada, con guitarra, bajo y batería, sin sección de bronces y sin protagonismo del piano que me da sed. Pienso si hay hielo en el freezer. Querer mover las patas. Querer tomarme una cosa</strong>. <strong>Quererme mandarme una cagada más o menos acotada, de menor importancia. Eso me despierta la guitarra de Lalo Macuada”.</strong></p>
<p>Eso tiene que ver con el carrete grupal que despierta la música de los Viking´5. Es una cumbia para pasarlo bien, no para jotearte a alguien. Es bailar con los amigos, disfrutar. Tiene que ver con la originalidad en lo precario y cómo ellos crearon escuela con eso.</p>
<p><strong>Yo veo ahí cierta conexión con tu escritura. Tu narrativa es concisa. No abundan los adjetivos y pareces seguir la máxima de Hemingway: escribir es borrar. Tu escritura es nortina, árida.</strong></p>
<p>Yo creo que mi escritura es semidesértica, como el paisaje de Coquimbo. Intento usar la menor cantidad de adjetivos. No voy a escribir una novela de 200 páginas si la puedo escribir en 80. Prefiero que no se tale tanto árbol para publicar un libro.</p>
<p><strong>Vi una entrevista en YouTube que te hicieron en Colombia durante el Hay Festival Cartagena 2018, cuando fuiste integrante de la lista Bogotá39-2017 (y </strong><strong>te escogieron como uno de los cuatro chilenos entre los mejores escritores de ficción de América Latina menores de 40), </strong><strong>donde te preguntaban por tu libro favorito clásico de la literatura universal y, en vez de mandarte las partes y mencionar <em>Ana Karenina</em> o <em>Moby Dick</em>, hablaste de <em>El vaso de leche </em>de Manuel Rojas. </strong></p>
<p>En mi caso, como no tuve una biblioteca en la casa, lo que yo leía era lo que encontraba en el colegio en Coquimbo. Agarraba lo que pillaba y en eso encontré a Manuel Rojas. Y <em>El vaso de leche</em> me cambió la vida. Si no fuera por ese cuento, quizá ahora estaría a cargo de una botillería.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2021/07/plaza.jpeg"> </a></p>
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		<title>CUARENTENA TERRITORIAL</title>
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		<pubDate>Fri, 10 Apr 2020 23:31:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[CUARENTENA TERRITORIAL Cadáver no exquisito, caída libre en pleno apocalipsis.      LA CUARENTENA ES UN ABANDONO CHILE ESTÁ EN CUARENTENA CHILE ES UN PUEBLO ABANDONADO &#160; Como colectivo Pueblos Abandonados hemos abordado equívocamente la técnica surrealista del cadáver exquisito, haciendo más bien una vorágine de impresiones que adquieren el formato de la reflexión, la prosa, el microcuento o el [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center;">CUARENTENA TERRITORIAL</h2>
<p style="text-align: center;"><strong>Cadáver no exquisito, caída libre en pleno apocalipsis.</strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong> </strong><strong> </strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong> </strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong>LA CUARENTENA ES UN ABANDONO</strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong>CHILE ESTÁ EN CUARENTENA</strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong>CHILE ES UN PUEBLO ABANDONADO</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<h4 style="text-align: justify; padding-left: 60px;">Como colectivo Pueblos Abandonados hemos abordado equívocamente la técnica surrealista del cadáver exquisito, haciendo más bien una vorágine de impresiones que adquieren el formato de la reflexión, la prosa, el microcuento o el poema. Allí, como escritores que habitamos territorios lejanos del centro metropolitano, sentimos la cuarentena en tanto confirmación estética y política de la dejación institucional, del vacío que ha dejado la enajenación capitalista sobre el cuerpo flagelado de la patria asediada por un rey pestilente coronado por el aislamiento.</h4>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;">                                    *                     *                     *</p>
<p style="text-align: justify;">El mundo se terminó, menos mal, es lo que esperábamos durante mucho tiempo, tanto esperamos que llegó después, cuando el deseo estaba perdiendo conexión con el objeto deseoso, o cuando daba lo mismo. El placer no fue de triunfo, sólo de constatación levemente nihilista del fin de un orden que se fundió por obra y gracia de un desequilibrio con la zoonósfera o por un tema de salud pública, no por la movilización social. Los abandónicos, los militantes del colectivo Pueblos Abandonados (en adelante PPAA) siempre postulamos que desde hace mucho rato nos tenían en cuarentena o aislados, porque éramos incorrectos, pero no en un sentido triunfal, porque siempre estuvimos cuarentenados o aislados por razones de (in)correctividad política.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Entonces, debimos padecer un aislamiento salvaje en unos pueblos de mierda, no porque lo fueran, sino porque querían dejar de serlo. Es decir, querían padecer la misma sed y hambre de consumo suntuario que los de la capital, querían la misma legitimidad, el ismo nivel de iniquidad que la capital, y de alguna manera lo lograron. Resulta que ahora se protegen de la peste que traen los santiaguinos que quieren venir a pasar la crisis sanitaria en el litoral, en área de ciertos pueblos abandonados que son una sucursal del infierno. Esto me recuerda cuando en periodos de guerra ciertos ricachones iban a capear la guerra en zonas vacacionales. Recuerdo una hermosa crónica de Sandor Marai al respecto.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En resumen, teníamos razón, pero nuestro objetivo era no tenerla, y fue justo al revés. Hemos fracasado una vez más. Uno hubiera esperado tener en estos pueblos de mierda una peguita estable en una biblioteca municipal, por dar un ejemplo o en el departamento de cultura municipal, pero esos trabajos estaban reservados para los poderes fácticos que ponían a su gente ahí en donde reinaba la poderosa razón municipal. Y ahí sufrimos más que humillaciones, nos omitieron. Tanto es así que ni siquiera nuestros textos están en el catálogo de esas malditas bibliotecas municipales, debiéramos hacer algo como colectivo (darle una vía judicial, por ejemplo), sólo están los canónicos santiaguinos. ¡Me creerán que no hay ningún libro de mi autoría en la biblioteca público municipal Vicente Huidobro de San Antonio! No es por ser autorreferente, pero ahí hay una ilegalidad que debemos enfrentar, porque sabemos que hubo compras oficiales que implicaba que los libros adquiridos iban a estar en esos anaqueles. Puede que haya uno que otro, pero no los exhiben. En lo personal yo sé que hay un funcionario de la biblioteca de San Antonio involucrado en esta conspiración, el que pretende vengarse por aparecer como personaje de algunos relatos que necesariamente debemos hacer los que suscribimos al colectivo PPAA, dado nuestro objetivo de levantamiento territorial.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En fin, esta casuística nos sirve para entender la razón profunda de este cuarentenarismo que es un evento o acontecimiento que hace de puente al otro mundo, a un inédito porvenir para el que nos hemos preparado practicando la poética del abandono.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;">                        *                     *                     *</p>
<p style="text-align: justify;">Valparaíso tiene, en su parte plana, dos zonas o barrios: El Puerto y El Almendral. La primera ahora es más una zona comercial y de servicios que portuaria, el pasado le da su nombre. Con la pandemia tiene muy poco movimiento; en el muelle para turistas las embarcaciones se mecen con absoluta calma. No hay, no habrá turistas, no hay lancheros ni quienes ofrecen los viajes a gritos y cuentan aguas adentro a grandes rasgos la historia esplendorosa de la ciudad, cada vez más lejana. Aun así, se ve movimiento de grúas detrás de las rejas. El Puerto sigue funcionando.</p>
<p style="text-align: justify;">Los que andan a pie se miran unos a los otros, porque en el otro está enfermedad. La mitad anda con máscara. Camino por el borde costero con un amigo, no he visto ninguna mujer. Compramos cerveza en una botillería que funciona como cualquier día, la tomamos en una placita. Hay otras personas que sufren el encierro y han salido, que fuman cigarros o marihuana cerca, que pololean. Ninguno anda con mascarillas. Tampoco lo hace un joven que mira por todos lados qué rescatar. Su caminata es rápida. La crisis para muchos habitantes de Valparaíso estará en el reciclaje.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;">                                   *                     *                     *</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La palabra cuarentena es la mentira. Lo sabemos: no son ni serán cuarenta días sino quince y así, de quince en quince nos vamos, <em>en la medida de lo posible</em> como dijo Patricio Aylwin. Entonces Puerto Montt intenta hacer una quincena pero no puede, no le sale. En el fondo así siempre se ha ido construyendo nuestro abandono. Hecho de una tracalada de eufemismos y plurales de cortesía. Palabras que se suponía eran provisorias, desechables. Mi viejo me dijo una vez que eso en el rubro la construcción tiene un nombre, “ponerle un provisorio definitivo”. Y vamos poniéndole provisorios definitivos. Son palabras tramposas como la palabra: teletrabajo, mascarilla, alcohol gel. Puro jurel tipo salmón, o peor aún, puro salmón.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;">                                               *                     *                     *</p>
<p> “Me importan un carajo los pueblo pequeños” dice el personaje en una película polaca que vi hace poco; los demás se ríen con ese aire de arrogancia de quien cree un mérito personal el vivir en la gran ciudad a la que considera centro del mundo. Pues bien, esa fantasía se desmorona hoy con este encierro físico y simbólico. Después de llegar a extremos de refinamiento como pagar fortunas por un plato de aire o consumir hasta el hartazgo cuanta novedad les ofrecía el mercado, están descubriendo que lo único necesario es el aire para respirar. Lo mínimo para sobrevivir y ojalá soñar con días venideros. El frenazo los vuelca hacia el espacio que nosotros, los pueblerinos conocemos tan bien: cada gesto tiene su peso, su consecuencia, su profundidad. Todos los citadinos creídos quieren ahora lo que tenemos nosotros”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;">                                   *                     *                     *</p>
<p>Está rodeado. Desde afuera</p>
<p>la casa se encoge en plena cuarentena.</p>
<p>No hay visitas ni paseos,</p>
<p>sola está la familia.</p>
<p>Abre el piano</p>
<p>y se dispone a ejercitar</p>
<p>los mismos cuatro acordes</p>
<p>de la conmoción de lo inmediato,</p>
<p>madera y acetato de todos los días.</p>
<p>Las notas alternan</p>
<p>entre lo clásico</p>
<p>y el monocorde. Está a salvo:</p>
<p>la epidemia acecha todo</p>
<p>menos la rutina.</p>
<p>Es un broche –se dice–.</p>
<p>Un himno.</p>
<p>Es una hermosa película sin protagonistas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;">                                   *                     *                     *</p>
<p>Pedro Rubilar tuvo muy mala cueva. En agosto el área administrativa se fue a paro, y a pesar  que la empresa de aseo era externa, igual  un día las llaves de los baños dejaron de circular teniendo que manguerear los wáter desde una ventanilla. A mitad de octubre la gente salió a marchar y quemaron el Otto Shop, quebraron las vitrinas del banco, una noche los pacos se cebaron apaleando pingüinos y una mañana llegó el finiquito por mail:    SERVILIM Ltda lo invita a una reunión extraordinaria con el fin de revisar su situación laboral.  A la semanas Rubilar cobró y a fines de febrero tomó una micro a Iloca y arrendó una cabaña en La Puntilla, estuvo cuatro días durmiendo,  sintiendo el arrullo del mar en la orejas y nunca pensando en lo que podría venir.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;">                                   *                     *                     *</p>
<p>Hemos pasado de ser el ombligo del universo a convertirnos en una mota de polvo en la periferia. Avanzamos extrañados y sorprendidos desde el último tentáculo de la tromba hacia el sol negro en medio de la galaxia. No somos nada.  No hay centro en lo profundo del infinito.</p>
<p>Pero sí, somos animales jerárquicos, monos hechos de agua, tierra y luz, como el resto de la jungla. Y gravitamos como idiotas frente al más pesado de la manada. Yo soy el simio que mira desde afuera, desde la rama clave, observando. Ignoro sus cabriolas y su vanidad. Soy un hijo más de esta bestia que somos entre todos. Desde acá lanzo mi grito y sé que me van a escuchar mis hermanos también en las afueras. Desde acá entiendo que todo es una extraña ilusión. Que en cualquier momento todo se transforma. Que nada es para siempre, que todo lo sólido se difumina en el aire.</p>
<p>En medio del caos, es hermoso saber mi procedencia y entender que mi camino viene y vuelve hasta mi pequeño pueblo abandonado. Como muchos, vivo en una eterna forma de cuarentena. Eso me ha mantenido vivo hasta ahora. No soy un escritor de Nueva York, lo digo con orgullo y yo diría con alivio. No me alimento del contacto con otros gusanos en la botella. Es difícil que me infecte de sus artificios. Estoy fuera de la botella, pero no tengo miedo de estar solo, masticando mis confusiones y mis verdades. Cada cierto tiempo acudo al llamado de mi jauría de bestias imaginarias. Voy hacia ellas, como ahora, moviéndome con soltura en medio de una selva que se mueve lentamente, que avanza hacia ese sol oscuro que terminará por devorarlo todo.</p>
<p>Gran parte del camino, lo hago sonriendo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;">                                   *                     *                     *</p>
<p>Fue cuando las ciudades fueron recuperadas por los animales. Cuando los ricos por primera vez consideraron a los pueblos y ciudades pequeñas como lugares de protección frente a la pandemia, pero no se habían dado cuenta que después de tantos años de abandono por parte de ellos y de sus metrópolis, ya era demasiado tarde. Lo de los animales salvajes volviendo a los lugares que les habían sido arrebatados por la civilización ni siquiera eran una metáfora, Los abandonados se hacían presentes.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;">                                   *                     *                     *</p>
<p>Enrollada en la sala mira con enfado porque le he estropeado la siesta. La tristeza se vuelve un animal obeso cuando la domesticas, le digo. Iré con una botella de espumante de paseo al balcón y no la voy a llevar. Por eso está nerviosa, no le gusta estar sola. Está encerrada como esos locos que se esconden en la pieza del fondo para que las visitas no los vean. Se ha vuelto una tristeza de mierda. Antes era una tristeza digna, vagaba por la pampa forajida y amarilla. ¿Es válido amansar la tristeza? ¿Volverla educada? ¿Enseñarle modales? Las burbujitas del champagne se agarran de la copa. El paisaje desde el balcón presume una inercia de quirópteros y en el horizonte hay un surco congelado de lagartos. Llovizna.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;">                                   *                     *                     *</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Mi calle es un país en cuarentena. Punta Arenas es un planeta invernal al interior de un sistema de solar en cuarentena. Quizás porque nos hemos vuelto islas que se desgajan en la geografía de la ausencia y esperamos que vengan a rescatarnos  desde el espacio exterior. Eso somos, animitas en medio de la acera evocando el momento de la colisión. Y es que el cuerpo saqueado de la patria siempre estuvo en cuarentena. Así fue siempre el país que en ocasiones servía para el asombro veraniego del mochilero y que los inviernos bautizaron con tantos nombres olvidados. Olvidados y vueltos a olvidar. Miren, allá va el viento llevándose mi camisa hacia extensiones coironales o acantilados sin luz, quiere una bandera como emblema de su soledad.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Marcelo Mellado (Valparaíso- San Antonio)</p>
<p>Cristóbal Gaete (Valparaíso)</p>
<p>Oscar Petrel (Puerto Montt)</p>
<p>Rosabetty Muñoz (Ancud)</p>
<p>Jose Tomás Labarthe (Curicó)</p>
<p>Claudio Maldonado (Talca).</p>
<p>Cristian Geisse (Vicuña).</p>
<p>Cristián Vila Riquelme (Algarrobito).</p>
<p>Yuri Soria Galvarro (Puerto Montt).</p>
<p>Oscar Barrientos Bradasic (Punta Arenas).</p>
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		<title>Éxodo</title>
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		<pubDate>Sat, 09 Apr 2016 14:39:39 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Éxodo]]></category>
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		<description><![CDATA[En su figura originaria, en Grecia y Roma, el exilio era una alternativa que tenían los ciudadanos para capear una pena. Es decir, un delincuente podía tomar el camino del éxodo,   y la vergüenza civil, para no pagar tiempo en la sombra o algún otro tipo de condena. Esto, claro, tenía sus consecuencias, sobre todo en Grecia, ya que los [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>En su figura originaria, en Grecia y Roma, el exilio era una alternativa que tenían los ciudadanos para capear una pena. Es decir, un delincuente podía tomar el camino del éxodo,   y la vergüenza civil, para no pagar tiempo en la sombra o algún otro tipo de condena. Esto, claro, tenía sus consecuencias, sobre todo en Grecia, ya que los que elegían esta opción perdían sus derechos cívicos y políticos, y eso según Aristóteles convertía a la persona en algo <em>“inferior al humano”. </em></p>
<p><em>“Sácame de aquí”- </em>grita el gran poeta español Leopoldo María Panero desquiciado, desdentado y desesperado en medio de la noche santiaguina a un escritor nacional que publicó tres novelas que sangran las desventuras del exilio y la incapacidad del artista retornado de sentir Chile nuevamente como su casa; las mismas que seguramente vivieron el pintor Guillermo Deisler y el músico/poeta Redolés. Una senda similar recorrió Juan Balbontín, quien publicó una novela de vanguardia en los ochentas, pero la paranoia producida por la dictadura lo obligó a abandonar su carrera literaria y refugiarse en el laberinto de su mente y en el sur doméstico</p>
<p><em>“Sin patria ni tribus”,</em> como decía León Felipe, este séptimo número de Medio Rural está dedicado al <strong>Éxodo</strong>, a nombres e historias obligados a dejar el pasado y los recuerdos para echar el futuro al viento. Ofrecemos una especie apología triste, inspirada en personajes curtidos por la resaca de la vida, marcados por el designio de la militancia, de la locura o de la pobreza.</p>
<p>A Brodsky, Joseph, ruso y ganador del Nobel, lo de ser poeta, judío y opositor a la URSS no le fue cosa fácil: desde muy joven pasó por la cárcel, el psiquiátrico y después vivió recluido varios meses en el invierno frío de Siberia; años después y luego de un peregrinaje por Europa recaló en Estados Unidos. A su encuentro con los periodistas dijo que desde su éxodo, se había convertido en <em>«una entidad autónoma: mi mejor amigo y también mi peor enemigo».</em></p>
<p>La cita de Brodsky no es al azar. Esta dualidad es como una presencia intangible en este número, que exuda un modo de relato en que los sufrimientos propios son contados desde arriba, como por un narrador omnisciente, que todo lo sabe y que a través del lenguaje intenta encontrar respuestas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;">Ya lo dijo Joseph Brodsky en un poema:</p>
<p style="text-align: center;"><em>“Allí en la razón cada hora se borra<br />
y los rostros etéreos de los años perdidos<br />
se escapan -más aún si se acerca el invierno,<br />
que llena el zaguán de cabras, gallinas, carneros.”.</em></p>
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		<title>Mauricio Redolés:  “El humor está en medio de la crueldad”</title>
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		<pubDate>Fri, 08 Apr 2016 19:44:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[labarthe]]></category>
		<category><![CDATA[medio rural]]></category>
		<category><![CDATA[poesia]]></category>
		<category><![CDATA[redoles]]></category>
		<category><![CDATA[tareas de poesía]]></category>

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		<description><![CDATA[Por José Tomás Labarthe Fotos por Francisco Flores &#160; ¿Cómo es tu relación con la escritura? ¿Cada cuanto te sientas a escribir? ¿Escribes sentado? &#160; Es una relación más onanista. Es darle y darle vueltas, pura masturbación, no atacar, no ir al meollo. Estoy trabajando con los recuerdos. Por ejemplo: pasé por una esquina que está a una cuadra de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Por José Tomás Labarthe</p>
<p>Fotos por Francisco Flores</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2016/04/redoles.jpg"><img class="aligncenter size-large wp-image-741" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2016/04/redoles-1024x680.jpg" alt="redoles" width="676" height="449" /></a></p>
<p><b>¿Cómo es tu relación con la escritura? ¿Cada cuanto te sientas a escribir? ¿Escribes sentado?</b></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Es una relación más onanista. Es darle y darle vueltas, pura masturbación, no atacar, no ir al meollo. Estoy trabajando con los recuerdos. Por ejemplo: pasé por una esquina que está a una cuadra de mi casa y recordé que a los 9 años me paraba ahí con mi padre a esperar el bus que nos llevara al colegio. Él era profesor de quinto básico. Y casi siempre mi padre me decía <i>“a ver las uñas&#8230; toma, límpiatelas”</i>, y me pasaba un par de fósforos. ¿A quién le puede interesar ese recuerdo? ¿Qué importancia puede tener ese recuerdo de uno limpiándose las uñas frentes a su padre? A mí me importa, por supuesto. No quisiera que se muriera ese recuerdo. A lo mejor que fuera el último recuerdo antes de morir. Pero al mismo tiempo a lo mejor alguien se interesa en ese recuerdo: un pariente, un familiar, un desconocido. Y dejé el recuerdo ahí hasta que leí un libro de Georges Perec llamado <i>“Yo recuerdo”</i>. Ahí se cruzaron cosas que le importan a nadie, pero me importan a mí.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><b>¿Cuál es el primer recuerdo que abre la serie?</b></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El primer recuerdo que escribí no fue el de mi padre, fue otro. El primer recuerdo que escribí fue cuando nos trasladaron siendo presos políticos al centro de tortura de la cárcel pública de Valparaíso. Llegamos ahí, ordenamos unas frazadas en el suelo, no habían camastros ni nada, dormimos en el cemento y nos tapamos con las frazadas dobladas. Y estábamos en eso cuando tipo diez de la noche se escucha el llamado de algún preso político. Luna era el apellido, creo. Héctor Luna. <i>“Héctor Luna debe presentarse en la guardia interna”</i>. Chucha, pensamos, llegó el Servicio de Inteligencia Naval, la DINA todavía no había sido formada parece, la CNI no existía, no pensaba en nacer, estaba en los ojos de Mamo Contreras no más. Y se llevaron a Luna. Y después otro nombre y otro y otro y otro y los compañeros iban bajando y desapareciendo. Y de repente llaman a mi amigo Tito Tricot, baja y yo dije: <i>“me van a llamar a mí”</i>. Y me llaman. Salgo y por la galería de al frente venía Luna, el primero que habían llamado. Venía de vuelta a su celda, riendo. Traía un paquete café, de papel craft. Las bolsas de plástico no estaban tan de moda. Y me dice: <i>“son encomiendas de las familias”</i>. ¡Pacos culiaos! Como llaman a las 10 de las noche para entregarte una encomienda. Además no se podía ir al baño así que nos estábamos cagando encima adentro de la celda.</p>
<p style="text-align: center;">
<p style="text-align: center;"><b>MOTONAVE LEBU</b></p>
<p style="text-align: center;">
<p style="text-align: center;">no lloré porque soy hombre</p>
<p style="text-align: center;">tú llorabas</p>
<p style="text-align: center;">al lado mío</p>
<p style="text-align: center;">en ese barco desnudo</p>
<p style="text-align: center;">acurrucado entre los colchones y las estrellas</p>
<p style="text-align: center;">
<p style="text-align: center;">a las 6 menos 5 empezaba el golpeteo</p>
<p style="text-align: center;">del cabo de turno</p>
<p style="text-align: center;">
<p style="text-align: center;">una tabla sobre el metal</p>
<p style="text-align: center;">esa noche tú llorabas</p>
<p style="text-align: center;">yo no lloraba</p>
<p style="text-align: center;">yo soy hombre</p>
<p style="text-align: center;">yo no lloro</p>
<p style="text-align: center;">pero esas lágrimas</p>
<p style="text-align: center;">fueron otros días</p>
<p style="text-align: center;">solo</p>
<p style="text-align: center;">en una ciudad europea sin nombre</p>
<p style="text-align: center;">
<p style="text-align: center;">no huevís    dije yo</p>
<p style="text-align: center;">
<p style="text-align: center;">no lloro</p>
<p style="text-align: center;">
<p style="text-align: center;">en ese barco desnudo entre las estrellas</p>
<p style="text-align: center;">
<p style="text-align: center;">pero tú lloraste</p>
<p style="text-align: center;">
<p style="text-align: center;">quién pudiera volver en los años y llorar contigo</p>
<p style="text-align: center;">
<p style="text-align: center;">para estar limpios hoy</p>
<p style="text-align: center;">como una tabla golpeteando el metal</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><b>¿Desde qué ángulo te interesa presentar estos recuerdos?</b></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Lo importante es el ángulo de incidencia. Cómo entro al texto. La respuesta la tiene la NASA y también la agencia espacial soviética, digo soviética y no rusa pues yo todavía vivo en el siglo XX. Cuando se vuelve a la tierra hay que entrar en un ángulo determinado: si se vuelve en 90º respecto de la superficie la cuestión pasa para abajo y se incendia. Si entra en un ángulo menor rebota. Entonces debe entrar más bajo de los 45º cosa que pueda entrar y penetrar el vehículo. Qué quiero decir con esto, respecto de la escritura. El ángulo del recuerdo no puede ser tan obvio, ni puede ser tan importante. A lo mejor si es importante el recuerdo tiene que estar disfrazado de poca importancia para que esté la sorpresa ahí.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><b>Eso me recuerda la raíz de la palabra recuerdo. </b><b><i>Recordari</i></b><b>. Encordar. Volver a pasar por el corazón. La memoria como un ejercicio sentimental. Teñido de emoción. ¿Cómo lidias con la emoción en estos recuerdos para encontrar ese ángulo de incidencia?</b></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Por ejemplo: si yo digo<i>, “yo quería mucho a mi papá, fue mi profesor en quinto básico”</i>… maté el texto. Este es un libro de memorias, pero sin serlo. Bolaño decía que él no soportaba los libros de memoria porque quien los escribía debía tener un pene de considerable tamaño. Así que no puedo llamarlo así, sería propaganda.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><b>No parecieras estar describiendo solamente este libro, sino toda tu poesía: una anécdota, mirada desde el costado, como rodeando la experiencia sin revelar directamente su significado… </b></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Sí, sí, por supuesto, claro. Ahora, también hay textos que no son tan de sucesos y que son más herméticos y que tienen que ver con ideas, con el lenguaje.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><b>¿Te ha costado este proceso de catarsis, de volver atrás a redescubrir momentos?</b></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Sí de todas maneras. Ha sido un proceso sin dolor pero con emoción.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><b>¿Qué emoción?</b></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El amor. El amor de mi madre, de mi padre, el amor que yo he tenido por mi hermana, por mi hermano. El amor por mi hijo. Por novias, pololas, ex novias, ex pololas. El amor por mi mujer. Y también el odio. Carlos Droguett decía que un ser humano no estaba completo si no era capaz de odiar. Y yo también reivindico el odio. Es una contrapartida del amor.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><b>¿A quién odias?</b></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Hoy odié a dos personas. Fui a dejar a mi hija al colegio y una señora se estaciona con su 4&#215;4 en el paso de cebra. Yo le golpeé el capó y le grité: <i>“¡este es un paso de cebra!”</i>. Y después en avenida Brasil con Rosas un ciclista me tiró su bicicleta sin respetar la luz y yo le grité: <i>“¡tenías roja, imbécil!”</i>. Los odié.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><b>¿Sufres de esos mismos episodios pero en clave amorosa?</b></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Sí. Un tipo iba al trabajo y me saludó. <i>“Tú eres Redolés, me dijo. Yo vivo en el barrio. Qué bueno empezar el día viéndote”</i>. Es un poco vanidoso contarlo, pero esas cosas me llegan. En Santiago se ha perdido la amabilidad. Cuando encuentras la amabilidad de compartir se valora.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><b>NO ERA CECILIA</b></p>
<p style="text-align: center;">
<p style="text-align: center;">Yo tuve una amiga que se llamó Cecilia</p>
<p style="text-align: center;">ese no era su nombre pero eso no importa</p>
<p style="text-align: center;">con Cecilia nos encontrábamos en un parque sin extensiones</p>
<p style="text-align: center;">un lugar iluminado por sus lagunas</p>
<p style="text-align: center;">caminábamos sin tocarnos ni hablar</p>
<p style="text-align: center;">yo al lado de ella ella al lado mío</p>
<p style="text-align: center;">Cecilia quería ir a un Club de Jazz en esa</p>
<p style="text-align: center;">extraña ciudad</p>
<p style="text-align: center;">hoy Cecilia está muerta</p>
<p style="text-align: center;">murió hace años</p>
<p style="text-align: center;">Leí la noticia en un diario con despreocupación</p>
<p style="text-align: center;">porque nunca supe que Cecilia había muerto</p>
<p style="text-align: center;">porque Cecilia no se llamaba Cecilia</p>
<p style="text-align: center;">se llamaba papel de diario chilena muerta</p>
<p style="text-align: center;">sudaca desaparecida chicana quemada</p>
<p style="text-align: center;">pero era joven y era hermosa</p>
<p style="text-align: center;">esperaba mis humeantes poemas</p>
<p style="text-align: center;">¡cuando yo era el huevón más sólo del mundo!</p>
<p style="text-align: center;">¡Cecilia era el contacto con la otra voz!</p>
<p style="text-align: center;">con tu voz</p>
<p style="text-align: center;">murió Cecilia la que soñaba con la revolución la que</p>
<p style="text-align: center;">soñaba con ese poema</p>
<p style="text-align: center;">hace muchos años nos abrazamos en ese parque de</p>
<p style="text-align: center;">luz y última vez</p>
<p style="text-align: center;">no sabíamos que era la última vez y por siempre</p>
<p style="text-align: center;">nos abrazamos no más como dos jóvenes chilenos</p>
<p style="text-align: center;">en el destierro más absoluto</p>
<p style="text-align: center;">nunca intercambiamos promesas de ningún tipo</p>
<p style="text-align: center;">porque ella era la promesa porque yo era la promesa</p>
<p style="text-align: center;">hoy sus huesitos enterrados quizá dónde</p>
<p style="text-align: center;">hoy los míos temblando vivos</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><b>Ahí también aparecen otros elementos centrales de tu poesía, además del amor y del odio, el humor y la ternura. </b></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Sí, yo he pensado en qué nos hace reír. Chile tiene una gran capacidad de reflexión humorística frente al absurdo. Eso está reflejado a lo mejor en José Miguel Varas, en Pezoa Véliz, en la poesía del <i>Grillo</i> Mujica, de Parra. En la <i>Manivela</i>, el mejor programa de la televisión chilena. Eso me interesa. ¡El Ché copete no me interesa para NADA! El humor del Kike Morandé es una cuestión asquerosa. El humor grosero, relacionado con el poto y el pico, y la tallita, y dale con la tallita que solamente refuerza cuestiones obvias.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><b>Hablemos más de la talla, esa suerte de chiste popular, encapsulado, espontáneo…</b></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Es que la talla es algo que surge entre la muchedumbre, para denostar a alguien, para hacer ver su ridiculez. Uno de los momentos más altos de la talla en Chile está en el Estadio Caupolicán en los combates de box de los años 50’, 60’, con un personaje llamado <i>el Burro</i>, seco para la talla. Miraba y pegaba el grito. Y todo el estadio se reía porque el tipo tenía un tremendo vozarrón. Hay una talla icónica del Burro: habían dos boxeadores que antes de empezar a pegarse se estudiaban, y el Burro gritó: <i>“no estudien tanto que van a llegar a la universidad”</i>. La talla surge como expresión del momento y está en las peñas, en la universidad, en las clases.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><b>¿Qué relación adviertes tú entre el humor y el dolor?</b></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El humor está en medio de la crueldad. Recuerdo a un preso político al que le sacaron la mugre por dárselas de graciosito. Antonio Barrientos, un estudiante de arquitectura, hijo del alcalde de Viña del Mar al momento del golpe. Lo estaban golpeando mal y le preguntaban: <i>“¿qué sabes del plan?”</i>. En medio de la tortura y del dolor, él les contestó: <i>“el plan… el plan comienza en los cerros… va bajando el plan, de a poco, de a poco, y después el plan se termina”</i>. Ellos se enfurecieron, pues preguntaban por el plan Z y él les contestó con el plan de urbanización de las vías del agua. Le sacaron la mugre. Este humor nos mantenía sanos: una mezcla de locura, de sanidad. En la talla, en el grito anónimo, hay una gran capacidad de humor chileno, de captar el acontecimiento y la respuesta inmediata.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><b>¿Lo antipoético te parece cómico? ¿A Parra lo encuentras gracioso?</b></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>¡Sí! El año 89’ o 90’ yo musicalicé el <i>Poeta y la muerte</i>, a solicitud de Parra. De carambolas me llevaron al programa de televisión <i>El Desjueves</i>. Me trataron muy mal, desde el comienzo, no me querían dejar entrar. Finalmente entré y había unas bailarinas semidesnudas entre bambalinas. Una vieja chica me dijo: <i>“tú estás mirando mucho a las niñas, las niñas están nerviosas”</i>. ¡Qué me iba interesar mirarle el culo a esas huevonas! Además yo venía de Inglaterra donde ibas al departamento de un amigo y las mujeres andaban en calzones. Entonces estaban siendo unos culiaos. Y decidí usar ese verbo, pues en el poema de Parra el poeta se culea a la muerte. Al día siguiente obviamente que Las Últimas Noticias tituló: “<i>Redolés trató de viejo culiao a Nicanor Parra”</i>. Y me llamó Parra, enojadísimo. Le tuve que explicar toda la situación. Parra se reía de una manera… ese es el humor de Parra.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><b>HAY DRAGONES QUE TRAN FUEGO MUCHOS DÍAS Y SON MUY RE GÜENOS</b></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;">Primero el Partido</p>
<p style="text-align: center;">tuvo que combatir</p>
<p style="text-align: center;">a los renovadores de derecha.</p>
<p style="text-align: center;">Pero a mí no me importó</p>
<p style="text-align: center;">porque yo no era</p>
<p style="text-align: center;">renovador de derecha.</p>
<p style="text-align: center;">
<p style="text-align: center;">Después el Partido</p>
<p style="text-align: center;">tuvo que combatir</p>
<p style="text-align: center;">a los ultraizquierdistas de la Fracción.</p>
<p style="text-align: center;">Pero a mí no me importó</p>
<p style="text-align: center;">porque yo no era</p>
<p style="text-align: center;">ni ultraizquierdista ni de la Fracción.</p>
<p style="text-align: center;">
<p style="text-align: center;">Lueguito también se fueron</p>
<p style="text-align: center;">yendo en la individual</p>
<p style="text-align: center;">y de a poco</p>
<p style="text-align: center;">los personalistas.</p>
<p style="text-align: center;">El Partido tuvo entonces que</p>
<p style="text-align: center;">entrar a combatirlos.</p>
<p style="text-align: center;">Pero a mí no me importó</p>
<p style="text-align: center;">porque yo no era personalista.</p>
<p style="text-align: center;">
<p style="text-align: center;">Después el Partido tuvo que exterminar</p>
<p style="text-align: center;">89 tendencias pequeñoburguesas infiltradas</p>
<p style="text-align: center;">y además combatir</p>
<p style="text-align: center;">al liquidacionismo, al neo-fraccionalismo,</p>
<p style="text-align: center;">al tendencionalismo, a los cansados,</p>
<p style="text-align: center;">a los abúlicos, a los indiferentes,</p>
<p style="text-align: center;">a los deprimidos, a los apáticos,</p>
<p style="text-align: center;">a los desorientados, a los despistados,</p>
<p style="text-align: center;">a los desordenados, a los drásticos,</p>
<p style="text-align: center;">a los meticulosos,</p>
<p style="text-align: center;">a los decrépitos,</p>
<p style="text-align: center;">y a los malgenio.</p>
<p style="text-align: center;">
<p style="text-align: center;">Pero a mí no me importó porque</p>
<p style="text-align: center;">yo soy de</p>
<p style="text-align: center;">los de cuero duro.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><b>Por último: por un lado tu producción musical es súper continúa en los últimos 10 años, está bien registrada en diferentes soportes, se puede encontrar hasta en dvd. Tus libros en cambio son inencontrables…</b></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Por lo mismo estoy trabajando ahora una segunda edición de <i>Estar de la poesía o El estilo de mis matemáticas</i> pero se va a llamar solamente <i>El estilo de mis matemáticas</i>, versión corregida, disminuida y aumentada. Es disminuida porque el poeta Yanko González me sugirió echarle una miradita a los poemas y ver qué se podía podar de ahí y yo estuve de acuerdo. Y posteriormente consideré que tenía que agregar una antología de dos libros más. Uno es un libro del año 93’ que está inédito, que se llama <i>Bienvenidos a ciudad alta</i>. Y el otro es <i>Los versos del Sub-teniente o teoría de la luz propia</i>, que fue editado por LOM, bajo el heterónimo de Marcelo Reyes Khandia. El <i>Estar de la poesía …</i> original está agotado en librerías, deben quedar 5 o 6 ejemplares. <i>Los versos del subteniente…</i> aún se pueden encontrar. Anterior a esos libros, está <i>Tangos</i> del año 87’ que sé que lo venden en Nueva York a 70 lucas. Y los primeros ni yo los tengo, que son <i>Chilean speech</i>, editado en Londres y <i>Notas para una contribución a un estudio materialista sobre los hermosos y horripilantes destellos de la (cabrona) tensa calma</i> que fue editado en Budapest. Ah, y <i>Poemas urgentes</i> que también es inencontrable, lo hice en Londres el año 82’ para llevarlo a Rotterdam a un festival de poesía.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2016/04/Los-versos-del-sub-teniente-o-teoría-de-la-luz-propia-alta.jpg"><img class="aligncenter size-large wp-image-740" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2016/04/Los-versos-del-sub-teniente-o-teoría-de-la-luz-propia-alta-781x1024.jpg" alt="Los versos del sub-teniente o teoría de la luz propia (alta)" width="676" height="886" /></a></p>
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		<title>Día y fuga de Jorge Teillier*</title>
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		<pubDate>Mon, 04 Jan 2016 22:25:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[El Mito]]></category>
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		<description><![CDATA[* En el sexto número de Medio Rural, en su formato físico, aparecido en diciembre de 2015,  el texto Día y Fuga de Jorge Teillier, de Juan Carlos Villavicencio, no fue publicado íntegramente. A continuación aparece el relato biográfico completo. La revista Medio Rural pide disculpas al autor y a sus lectores.   Por Juan Carlos Villavicencio   I Abre [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span class="_5yl5">* En el sexto número de Medio Rural, en su formato físico, aparecido en diciembre de 2015,  el texto <em>Día y Fuga de Jorge Teillier</em>, de Juan Carlos Villavicencio, no fue publicado íntegramente. A continuación aparece el relato biográfico completo. La revista <strong>Medio Rural</strong> pide disculpas al autor y a sus lectores.</span></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Por Juan Carlos Villavicencio<strong><br />
</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>I</p>
<p>Abre los ojos en el Sur de un planeta que se debería ver azul. Su madre lo abraza conmovida, mientras en la radio alguien llora la muerte de Gardel. Alguien teme asomarse al espejo cuando es medianoche. De pantalones cortos sale a la calle junto a su padre bajo la lluvia. Escucha distintos idiomas mientras camina. Lo suben al auto y le entregan un libro con el que dormirá abrazado en un hotel. Sueña que lee en el jardín a su hermana muerta. Viaja por el mundo a bordo de un globo. Un traidor dicta una ley que será maldita. Escribe un poema y siente que fue otro el que legó ahí sus palabras. Gana su primer premio cantando a una reina de otra primavera. Se compra un terno y festeja bebiendo junto a los amigos. Sube a un tren y atraviesa la noche.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2015/10/teillier2.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-593" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2015/10/teillier2.jpg" alt="teillier2" width="392" height="265" /></a></p>
<p>II</p>
<p>Despierta ya en la capital. Entra a los jardines del Pedagógico y escucha su primera clase. Se acerca a una joven que aprendía alemán. La besa. Sueña con ella tener una familia y dos hijos. Le entregan una caja con su primer libro. “Un libro prematuramente maduro”, dicen. Festeja demasiado con los amigos en casa. Conoce a una joven que pinta. Ha aceptado batirse a duelo, pero no se encuentra con quien lo retara. <em>“San Jorge no encontró al dragó”</em>, dice. No para en casa. Ahora pasa por la biblioteca y encuentra a un hombre copiando libros de poemas. Se presentan. Felices por el encuentro, salen a buscar una copa de vino y emprenden una amistad contra la muerte. Triunfa la Unidad Popular. Recuerda a su padre y la felicidad tras tantos años en la lucha. Vuelve a su oficina, en el segundo piso de la casa central de la universidad. Entrega las últimas correcciones del boletín en el que trabaja. Baja corriendo a la Alameda por donde pasa la mayor parte de los troles al estadio. Miles de banderas rojas en la entrada. Un hombre de larga barba que por entonces seguía siendo revolucionario habla durante horas. Lo acompaña el presidente socialista elegido por el pueblo y para el pueblo. Sus lentes de marco ancho guardan la visión de un sueño extraordinario. Un amigo pintor le presenta a otra joven pintora de aires vikingos, como si viniera de los hielos de aquel norte. Pasan aviones sobre sus cabezas. El Presidente defiende la casa de gobierno, mientras entrega sus últimas palabras al futuro. Los naranjos en llamas. La patria huele a muerte. Militares traidores. El espíritu de nuestro pueblo ahora en trizas. <em>“La letra con sangre entra”</em>. Dolor y oscuridad. Su familia se dirige al aeropuerto hacia el exilio. Va a subir los escalones de retorno a su oficina, pero decide no volver. Pide ayuda a una bella joven para cruzar la Alameda, afirmando que no le era algo fácil. Ella sonríe. Abre las puertas del bar en la calle Nueva York. El dueño y todos lo saludan en el oasis donde la amistad fluye como en el palacio de una aristocracia que es la llamada “mesa de los poetas”. Tomará vino si le ofrecen vino. Tomará agua si le ofrecen agua. Abre una carta que envía un amigo desde muy lejos –más allá de la Lima del otro pirata– con algunos billetes que se transforman en un brindis que no cesa. Busca entre sus bolsillos y nota que ha perdido un poema inconcluso junto a un programa del Club Hípico, como tantas otras cosas más. Oscuro recuerda la clínica y a un pintor que será poeta y que terminará quitándose la vida.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Vuelve a su casa cerca de la cordillera. Antes entra al restaurant de siempre por una última cerveza. Una camarera nueva lo reconoce y le pide un poema. Él lo escribe en una servilleta y se lo entrega. Ella le reclama que el poema es de Apollinaire mientras ríe encantado. Adivina que mañana beberá una copa de champagne dulce y se despedirá de la ciudad rumbo al fundo junto al molino, donde también lo esperan un perro y un gato que no resistirán su muerte. Ha esquivado los golpes del olvido. Sabe que será la última vez que camine esas calles antes de volver donde se sentía flotar, lleno de alegría, liberado de sí mismo, fuera de toda realidad.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2015/10/teillier3.jpg"><img class="aligncenter wp-image-591 size-medium" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2015/10/teillier3-275x300.jpg" alt="teillier3" width="275" height="300" /></a></p>
<p style="text-align: justify;"><span class="_5yl5"> </span></p>
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		<title>DIÁLOGOS SOBRE LA CIUDAD FRITANGA</title>
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		<pubDate>Mon, 28 Dec 2015 14:52:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Conversación con Ricardo Green, editor del libro Ciudad Fritanga, y Stefano Micheletti, Presidente de la ONG Surmaule, sobre este concepto que nos habla de los carros de sopaipillas, de los productos chantas y de una realidad precaria, pero que nos ayuda a pensar todo lo que pasa en las “nuevas” ciudades chilenas. Un remezón para comprender que también existen problemas [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Conversación con Ricardo Green, editor del libro <em>Ciudad Fritanga,</em> y Stefano Micheletti, Presidente de la ONG Surmaule, sobre este concepto que nos habla de los carros de sopaipillas, de los productos chantas y de una realidad precaria, pero que nos ayuda a pensar todo lo que pasa en las <em>“nuevas”</em> ciudades chilenas. Un remezón para comprender que también existen problemas urbanos fuera de las grandes metrópolis.</p>
<p style="text-align: justify;">Por Cristián Rau</p>
<div id="attachment_667" style="width: 639px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2015/11/3.jpg"><img class="wp-image-667 size-large" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2015/11/3-629x1024.jpg" alt="3" width="629" height="1024" /></a><p class="wp-caption-text">Foto: Héctor Labarca R.</p></div>
<p style="text-align: justify;"><strong>Ricardo, explícanos un poco qué consiste el libro <em>Ciudad Fritanga</em> (Editorial Bifurcaciones, 2014) y cómo nace el título.</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Ricardo Green (RG):</strong> Este fue un concepto que salió para aunar los textos cuya intención inicial era pensar cómo se vive en la pequeña ciudad chilena, aquella que no entra en la definición de metrópolis, pero tampoco en el campo o el villorrio; quedaron fuera sólo Santiago, Valparaíso y Concepción. Del conjunto de cuentos que nos llegó emergió una idea de ciudad precaria, o precarizada; una visión popular pero no clasista, en el sentido de que la clase popular es una de las más ricas en producción cultural. Hoy en día, claro, esta clase popular se ve más indefensa y colonizada por tipos de prácticas y de vidas cotidianas que son de muy mala factura. A eso se refiere la ciudad fritanga, a la omnipresencia de carritos de sopaipillas y de papas fritas, que no tiene nada de malo por sí mismo, pero es malo cuando es lo único que hay. Es una ciudad donde todo se hace a medias, sobre frito, sin ninguna experticia, preocupación ni cariño y con bajo recurso.</p>
<p style="text-align: justify;"> <strong>¿La Ciudad Fritanga es, entonces, de mala factura?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">RG: Hay, sin duda, una mirada negativa de este tipo de ciudades. Ahora, no es solamente una mirada mía sino que de treinta y cuatro autores que en sumayoría nació o vivió en estos lugares. Lo que nos llegó es una visión con mucha rabia: frustración contra las empresas, contra los políticos. Frustración con la contaminación; con el descuido generalizado. Vemos en estos cuentos una mirada un tanto romántica del pasado. Pero la visión del presente no es terrible, pero es aburrido, algo soso, la gente se quiere escapar.</p>
<div id="attachment_725" style="width: 301px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2015/12/GREENbyn.jpg"><img class="wp-image-725 size-medium" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2015/12/GREENbyn-291x300.jpg" alt="GREENbyn" width="291" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Ricardo Green</p></div>
<p style="text-align: justify;"><strong>Ustedes vienen de afuera. Stefano, eres italiano, y Ricardo, naciste en Nairobi y has dado varias vueltas. ¿Cuál es la visión antes de llegar a la Ciudad Fritanga?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Stefano Micheletti (SM): Yo no pasé por Santiago, entonces mi llegada a una ciudad de esta escala fue directa. En Italia, antes de llegar a Talca, vivía en Padua, una ciudad con un número similar de habitantes, y cuando llegué acá aluciné completamente al ver ciertas cosas, que eran absolutamente distintas a mi imaginario de ciudad. De hecho, al llegar, al toparme con los caballos y esos aspectos rurales, fue todo un descubrimiento. Hay un elemento que es súper positivo, que es esa mezcla urbano –rural, que es una de sus principales características, junto con los diversos tipos de migración que se dan en estos tipos de ciudades. Entonces en este movimiento de personas dentro de esta mediación entre urbano y rural, se da una especie de Modernidad Fritanga, que tiene una gran potencialidad.</p>
<div id="attachment_724" style="width: 310px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2015/12/STEFANO2bnjpg.jpg"><img class="wp-image-724 size-medium" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2015/12/STEFANO2bnjpg-300x231.jpg" alt="STEFANO2bnjpg" width="300" height="231" /></a><p class="wp-caption-text">Stefano Michelleti</p></div>
<p style="text-align: justify;">RG: Yo no conocía Talca, pero sí este tipo de ciudades. Ya estando aquí, hay cosas que echo de menos de la gran metrópolis, como la vida pública y política que se da en la ciudad. Aquí la vida colectiva se da en las casas, de manera privada y entre iguales o conocidos, entonces no hay demasiado intercambio: es una ciudad cerrada sobre sí misma. Priman las relaciones de cercanía, o de sangre, más que la idea de sociabilidad. Es raro que en ciudades con tanta migración no exista esa cultura, acá se presenta alguien e intentan triangularlo entre sus redes de conocidos, lo que dificulta mucho crear una vida más colectiva. Ahora, eso no es solamente distinguible en esta región, en Chile es difícil acceder a otros círculos; ahí está la tesis clásica de Cousiño Valenzuela, que dice que uno acoge tan bien al extranjero para disolver su extrañeza, <em>“hacerlo conocido”</em>.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Existe un prejuicio sobre las Ciudades Fritangas, se las considera feas, atrasadas y hediondas. Incluso Rodrigo Salcedo, dice en el prólogo del libro<em> Ciudad Fritanga</em> que <em>“se mudaban a Talca, a la barbarie”</em>. ¿Cómo se mejora la vida misma en éstas ciudades si la percepción general es tan dura?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">RG: Hay una imagen muy desfasada desde la capital. Nosotroshicimos una encuesta, en que un 56% de los talquinos no se sentía ni urbano, ni rural. Pero al ser consultados por cómo creen que los ven desde afuera, hay una enorme proporción se sentía rural; y, a la vez, al comparar la percepción de los atributos rurales versus urbanos, éstos últimos eran mejor evaluados. Es decir, la gente siente que desde afuera los ven como huasos, y eso no es bueno. Obviamente, hay una idea, de que el Maule es visto como un lugar atrasado, poco educado y donde no hay mucho que hacer. Puede ser contradictorio, esta percepción negativa de que los vean como huasos, en un sentido peyorativo, pero lo que le da orgullo a la ciudad, son estas cosas como huasas: Talca como el resguardo de la nación y de lo chileno.</p>
<p style="text-align: justify;">SM: Fritanga tiene, al menos, dos posibles interpretaciones: uno, lo mal hecho, y eso existe y es evidente. Pero, lo mal hecho, también es esa producción ficticia de identidad. Pero hay una Ciudad Fritanga donde emergen estos espacios que son casi de contra nacionalidad, lo rural y lo popular que siguen viviendo sobre el asfalto. E insisto, ahí hay una potencialidad y algo muy interesante, es un lugar donde también podemos crear modernidad, entendiendo esta como el acceso a las tecnologías y de los edificios de treinta pisos en la Alameda. Se puede postular a una modernidad que sea una buena síntesis, bien hecha, dónde se encuentre lo urbano y lo rural.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Se habla, entonces, de asumir el desafío de dejar de concebir a las ciudades dentro de esta dicotomía urbano/rural y comprenderlas como <em>“ciudades intermedias, rururbanidad o agrópolis”</em>. Explíquennos esto.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">SM: Lo primero es ponernos de acuerdo con los conceptos y significados, pero el debate ya está lanzado. En Chile sigue existiendo esta brecha: el debate académico versus la política pública, pero la realidad habla claro: Talca que es una ciudad según el INE y por dónde tú preguntes; porque 250.000 personas todas juntas hacen una ciudad. Ahora, casi la mitad se siente completamente rural o medio rural, entonces, a partir de esta percepción se está construyendo una nueva identidad, que está también tensionada y reforzada por los procesos de migración campo/ciudad que no paran. Sumado a los efectos post terremoto, donde entre 13 y 15 mil familias en Chile fueron trasladadas, pero también por resistencia de estas prácticas rurales dentro de la ciudad que existen y van a seguir existiendo.</p>
<p style="text-align: justify;">RG: El concepto de Ciudad Fritanga es un tipo de ciudad intermedia en Chile y no esperamos que siga así. Espero lugares mejor pensados, mejor soñados, mejor vividos y mejor cuidados por los políticos y por la población en general. Son ciudades que no se piensan y se cuidan poco. En general el nivel de quienesestán a cargo es bajísimo. Pero creo que puede ser distinto, y por eso estamos acá. Es importante producir instancias de debate y discusión, y no es fácil en un terreno donde la gente no está muy dispuesta a conversar.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Qué efectos tuvo el libro <em>Ciudad Fritanga</em>?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">RG: Es pronto para decirlo, pero creo que lo más importante es que se habló de que existían estas otras ciudades, porque cuando en Chile se habla de los problemas urbanos, se habla de Santiago básicamente y esto expuso que hay otras ciudades con otros problemas. Gracias a la prensa que tuvo el libro y a la lectura, ha contribuido a pensar en lo urbano pero no necesariamente metropolitano.</p>
<p style="text-align: justify;">SM: Además, hay otra cosa, el nombre de Ciudad Fritanga molesta mucho.</p>
<p style="text-align: justify;">RG: Claro, además el fin de todos estos esfuerzos es generar mayor discusión. Por ejemplo, en las elecciones pasadas para Alcalde, no hubo debates. O sea, hubo, pero no fue Juan Castro, que terminaría siendo electo. Un Alcalde debe tener una propuesta de ciudad y en la elección pasada no la hubo, entonces nosotros trabajamos para que en las próximas sí la haya.</p>
<div id="attachment_670" style="width: 810px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2015/11/6.jpg"><img class="wp-image-670 size-full" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2015/11/6.jpg" alt="6" width="800" height="448" /></a><p class="wp-caption-text">Foto: Héctor Labarca R.</p></div>
<p style="text-align: justify;"><strong>En el libro <em>Identidad e identidades en el Maul</em>e se plantea que el sistema económico imperante ha llevado aolvidarse al valor de la <em>“territorialidad”</em> y sus particularidades. ¿Cómo se soluciona es</strong>o?</p>
<p style="text-align: justify;">RG: Tienes la vía capitalista, que tiene un valor, que consiste en homologar: todo territorio debe ser incorporado al sistema de producción y de consumo. Pero lo que ha pasado en el último tiempo, es que los territorios se levantan resistiendo esa homologación, buscando cosas que sean propias. Lo que pasa un poco con eventos locales, o con el vino, en que se busca lograr ciertas “marcas”, que te da valor, pero tiene el riesgo de la autenticidad real. La gente suele pensar, como monotemáticamente, yo no digo que no se haga la Fiesta de la Independencia, pero por qué no hacemos otras cosas también. Por ejemplo, como somos una gran región agrícola, porque no nos convertimos en los primeros en el Comercio Justo; por qué no somos la región punta en el buen vivir o en comidas orgánicas. Tenemos un 15% de la población ligada a la vida universitaria y no hay oferta ni vida universitaria para estas personas. Las autoridades tienen, en general, esta mirada demasiado monotemática, y trabajan en la lógica del pan y circo.</p>
<p style="text-align: justify;">SM: En Talca, para dar ejemplos más concretos, están pasando cosas. Lo que sucede es que aún no hay una conexión clara entre esta aspiración al cambio &#8211; las incomodidades ya se dejan ver- y las comunidades. Tienes por un lado grupos que son fundamentalmente instituciones que no tienen acceso al poder,entonces muchas veces son inocuas. En la medida en que esta aspiración al cambio, estas actividades, logren enganchar con el territorio y entren en una lógica menos aisladas se pueden generar cosas. Hay otros cambios que vienen de afuera, que son menos controlables, como por ejemplo el tema de la migración.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong> </strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>En este mismo libro, cómo conclusión se postula que en general los maulinos quieren “<em>ser urbanos pero desde un punto de vista local”</em>. ¿Es eso posible?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">RG: Cuando estábamos tratando de definir qué es Talca, nos dimos cuenta de que en definitiva no es una ciudad, sino que territorio interconectado, donde hay un tributo y una interrelación fructífera entre lo que podemos llamar Talca y sus alrededores. Es complejo definir hasta dónde llega Talca y empieza lo otro. Hay mucha comunicación y servicios que circulan, y en esta circulación hay prácticas rurales que se empiezan a asentar en la ciudad y viceversa. A esto sumémosle la llegada transversal de la información con la televisión satelital, y esto va acentuando otro tipo de consumo y otro tipo de expectativas. Más el ingreso de muchos jóvenes en la Educación Superior, sin duda que generan varios cambios, en la UCM tenemos un 60% de alumnos que no viven en Talca, claro vienen de Curicó y de Linares, pero también de Putú y de otros lugares ruralesA veces, esto genera quiebres con los padres ya que nacen otros tipos de prácticas y de valoraciones que van transformando las familias.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Ricardo dices en un artículo que <em>“tenemos una gran oportunidad que no podemos seguir desperdiciando. Es hora de pensar la ciudad como algo más que huasos, banderas y animales muertos”</em></strong></p>
<p style="text-align: justify;">RG: No es en contra de eso, sólo creo que debemos ser más que eso. A Susan Sontag le preguntan si prefería a Dositoievski o a los Doors y ella dice algo así como que <em>“no tengo por qué elegir. Váyase al carajo”</em>. Hay que dar espacios a una sociedad democrática, a todo tipo de expresiones, a minorías, a migrantes, a universitarios. Hay que tener la inteligencia para no copiar modelos de desarrollo extranjeros, y ver qué tenemos nosotros para potenciar. Yo propuse, por ejemplo, hacer un Museo del Terremoto, que representa a identidad misma de la Región, y me hicieron pedazos en el Diario El Centro.</p>
<p style="text-align: justify;">SM: Yo creo que el tema es la síntesis: no hay que ser más o menos huasos. Hay que ser capaces de mirar alrededor y ver cómo es la realidad. El punto es cómo lo hacemos bien, ahí está el tema. La región ya se siente al mismo tiempo urbana y rural, eso es así, y ese es justamente el patrimonio. Claro, lo importante, es resignificar estos conceptos- porque claramente hay una serie de estigmas frente a la ruralidad -en una clave moderna.</p>
<p style="text-align: justify;">* <strong>Ricardo Greene</strong> es Sociólogo, Magíster en Desarrollo Urbano, Documentalista y PhD (c) en Visual Anthropology por Goldsmiths; Director de la revista <em>Bifurcaciones</em> y editor del libro <em>Ciudad Fritanga</em> (Editorial <em>Bifurcaciones</em>, 2014)</p>
<p style="text-align: justify;">** <strong>Stefano Micheletti</strong> es Licenciado en Ciencias Forestales y Medioambientales y Magíster Internacional en Cooperación para el Desarrollo y Responsabilidad Social y Ambiental. Presidente de ONG Surmaule, integrante del CEUT – Centro de Estudios Urbano-Territoriales, coordinador del Observatorio de Ruralidad del Maule y docente asociado en la Universidad Católica del Maule.</p>
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		<title>Mario Bellatin, escritor:  “Yo soy mi propia escritura, independiente del lugar donde la produzca”</title>
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		<pubDate>Mon, 07 Dec 2015 15:39:09 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Por Cristián Rau Miro las fotos que el escritor Mario Bellatin sube a las redes sociales. Misteriosas fotografías que oscilan entre las que lo muestran con una jauría de galgos en paisajes rurales que parecen salidos de los cuentos de Juan Rulfo o de la pesadilla del cónsul Firmin, y recortes urbanos que retratan a la bullente Ciudad de México. [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Por Cristián Rau</p>
<p style="text-align: justify;">Miro las fotos que el escritor Mario Bellatin sube a las redes sociales. Misteriosas fotografías que oscilan entre las que lo muestran con una jauría de galgos en paisajes rurales que parecen salidos de los cuentos de Juan Rulfo o de la pesadilla del cónsul Firmin, y recortes urbanos que retratan a la bullente Ciudad de México. Todas muy buenas imágenes, que traslucen la formación cinematográfica del autor.</p>
<p style="text-align: justify;">Bellatin nació en México pero vivió buena parte de su vida en Perú. Incluso, fue en Lima donde publicó su primera novela <em>Mujeres de Sal</em> (1986). Fue ahí también donde cursó dos años de Teología y, posteriormente, terminó Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Lima.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2015/12/Bellatin1bn.jpg"><img class="aligncenter wp-image-693 size-medium" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2015/12/Bellatin1bn-300x300.jpg" alt="Bellatin1bn" width="300" height="300" /></a></p>
<p style="text-align: center;">*</p>
<p style="text-align: justify;"> Tengo un viaje familiar a México.</p>
<p style="text-align: justify;">No se pierde nada, pienso, mandándole un mail a Mario Bellatin. Además, la tía pintora de un amigo – o un cuento así- es cercana a él, entonces, debería ser más fácil. Mi colega, me responde vía mail.</p>
<p style="text-align: justify;"><em> </em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Me comenta la Carmen que ha sido una odisea conseguir el correo de Bellatin, de hecho, no lo consiguió. Pero sí su número de teléfono. Si quieres ir a por él tendrás que hacerlo a la antigua.                                                      </em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Suerte!</em></p>
<p style="text-align: justify;">En vez de ir a la antigua, me voy a la moderna: sigo su traza por la red y lo pillo. Se muestra increíblemente cordial. Ponernos de acuerdo se hace un poco difícil: él está en Argentina, yo en el Maule y quedamos de juntarnos en Ciudad de México.</p>
<p style="text-align: center;">*</p>
<p style="text-align: justify;">Bellatin lleva la cabeza rapada al cero. Se viste religiosamente con una túnica negra, grandes bototos y lleva siempre cubierto el antebrazo derecho, ya que nació sin esta extremidad. Antes, ocupaba unas prótesis inmensas, llenas de garfios y pinzas. Incluso, había unas poleras que decían BELLATIN y tenían como figura central, un aparato ortopédico que parecía las cornamentas de un ciervo.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2015/12/Bellatin3.jpg"><img class="aligncenter wp-image-687 size-medium" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2015/12/Bellatin3-225x300.jpg" alt="Bellatin3" width="225" height="300" /></a></p>
<p style="text-align: center;">*</p>
<p style="text-align: justify;">Mario Bellatin en Argentina y yo en Chile, tratamos de coordinarnos. Él llega el sábado y quedamos para el domingo. Sector Roma. DF.</p>
<p style="text-align: justify;">No pasa nada.</p>
<p style="text-align: justify;">Se definió pulverizado por el viaje.</p>
<p style="text-align: center;">*</p>
<p style="text-align: justify;">En su extensísima obra, compuesta por una cincuentena de libros desperdigados en varias editoriales, Bellatin demuestra su predilección por personajes extraños, enfermos, y deformes. Otro punto atractivo de su trabajo es que sus breves novelas parecen formar parte de un bosquejo mayor, de un ambicioso cuadro decadente; como una especie de <em>Historia Oral del Mundo</em>, en versión de la podredumbre latinoamericana.</p>
<p style="text-align: center;">*</p>
<p style="text-align: justify;"><em>-Martes 28, me parece bárbaro. Por la Juárez / Roma.</em></p>
<p style="text-align: justify;">Dice Bellatin.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>- Perfecto.</em></p>
<p style="text-align: justify;">Respondo.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>- Hola, el martes ya lo tengo copado. ¿Puedeser el miércoles por favor?</em></p>
<p style="text-align: justify;">Ataca el escritor<em>.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>- Imposible. ¡Es que el miércoles vuelvo a Chile!</em></p>
<p style="text-align: justify;">Retruco, mientras me atraganto con un mezcal.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;">*</p>
<p style="text-align: justify;">Mario Bellatin estuvo detrás de la fundación de la Escuela Dinámica de escritores, en el D.F. mexicano, un proyecto que proponía enseñar a futuros hombres de letras a narrar, con una sola prohibición: la de escribir. La idea de este proceso formativo consistía en enfrentar a los alumnos a una nserie de maestros de distintas áreas de las artes, para comprender influencias, intercambiar experiencias, explicar procesos creativos, pero todo bajo la premisa: de que a escribir, no se puede enseñar. El propio Bellatin, en el libro que recoge los cuatro primeros años de la Escuela Dinámica, explica que la idea era <em>“tratar de escapar a los cánones tradicionales del pensamiento. A la idea de que existe una fórmula, una verdad alcanzable, luego de lo cual, una vez que se esté en posesión del secreto, se hará posible que alguien pueda dedicarse a escribir. Los libros mientras más excéntricos, mejor”.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><em>*</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>- Mario, buenas, te escribo ya desde Chile. Ya que no nos pudimos reunir, ¿existe la posibilidad de que te mande algunas preguntas vía email?</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Quedo atento.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Saludos</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Nada se pierde.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>- Hola, te pido una gran disculpa. Pero estoy con una gripe muy fuerte, y ya por eso no te pude ver. Pero por supuesto, mándame las preguntas.            </em></p>
<p><em>Y espero que tu viaje a México haya sido muy bueno</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2015/12/Bellatin2bn1.jpg"><img class="aligncenter wp-image-689 size-medium" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2015/12/Bellatin2bn1-300x300.jpg" alt="Bellatin2bn" width="300" height="300" /></a></p>
<p style="text-align: center;">*</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>En un cara a cara, que realizaste con Jorge Volpi, él dice que <em>“en Francia o en Italia no es sencillo publicar un libro de Mario, porque los editores no aceptan que un latinoamericano no escriba sin su marca de identidad”</em>. ¿Cómo definirías hoy esa marca de identidad latinoamericana? Y ¿cómo has logrado escaparte de ella?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">En Francia, hoy, tengo cerca de quince libros traducidos y en Italia unos cuantos. Me parece que los propios escritores -Jorge Volpi incluido- hemos logrado romper con el mito establecido de lo que debe ser un escritor latinoamericano. Para mí es un espacio geográfico no literario, que me ofrece un potencial enorme para crear una escritura que me empeño en considerar como propia. Yo soy mi propia escritura, independiente del lugar donde la produzca.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>En tu obra, tu biografía aparece y desaparece. ¿Cómo y por qué lo haces?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Creo que hago todo el tiempo un juego de opuestos. Pongo como biográficos elementos que no lo son, que sin embargo el lector cuenta con los elementos suficientes como para creer que sí- y tomo de lo real aspectos que para cualquiera son increíbles que sucedan-. Quizá por eso me encuentro atento todo el tiempo a lo que sucede a mí alrededor.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Tú posees una visión radical con respecto al lenguaje: estás por reducirlo al mínimo. En general esa es una visión contraria a la común de losescritores, que ven en manejo de la lengua su “diferenciación” con respecto al resto. ¿Cuál es el motivo?   </strong></p>
<p style="text-align: justify;">Para mí el lenguaje es un obstáculo. Un enemigo a vencer, pues justamente su razón de ser es la estandarización y un escritor debe buscar lo contrario. Una “desescritura”, por decirlo de alguna manera. Y siento que el castellano, con toda esa ampulosidad, es un grave problema para muchos. Por eso me encanta cuando encuentro algún libro mío traducido al inglés o al alemán. Siento que en esos idiomas se hace más evidente mi búsqueda de utilizar el lenguaje sólo como herramienta y no como fin.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Dirigiste la Escuela Dinámica de Escritores una iniciativa en que un grupo de maestros, de distintas disciplinas de las artes, compartían con alumnos interesados en la escritura. Lo que llama la atención es que lo único prohibido es, justamente, escribir. Cuéntanos un poco en qué consistía este proyecto.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La idea era simple. No se puede enseñar a escribir, y para lograr una escritura que posea algún valor debe ser única. No puede aplicarse entonces la fórmula escolástica que nos acompaña desde el jardín de infantes: aprender para aplicar. De alguna manera lo que se debe ver -y tener muy cerca- es observar que así como alguien logró inventar y aplicar su propio aprendizaje, de esa manera un aspirante a la escritura debe hallarse solo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>En algunas de tus novelas es difícil definir realidad v/s ficción. También nos encontramos con personajes que viven en situaciones límites. ¿De dónde nace esa búsqueda por diversas fronteras?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Porque mientras determinado texto logre introducir al lector dentro de sus propias reglas carece de importancia la veracidad o no de los sucesos narrados. Siento que la literatura es precisamente eso: rehacer el mundo de tal manera que tanto el autor como el lector puedan habitar en un universo formado por palabras y vacíos.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Tienes, por un lado, una vida austera, cercana a la religión y a la naturaleza y, al mismo tiempo, vives en una gran ciudad como D.F. y eres muy cercano a la tecnología (escribiste una novela en el iphone, usas mucho Instagram y Facebook). ¿Cómo se vive en ambos mundos?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Creo que la única respuesta adecuada puede ser <em>“sin darse cuenta”</em>. Cada uno de los elementos que menciona tiene muchos años haciéndose conmigo. No son decisiones tomadas de una manera consciente. Son situaciones que se han ido formando y lo que usted aprecia son sus manifestaciones externas no los procesos.</p>
<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2015/12/Bellatincalle-doncelesbn.jpg"><img class="aligncenter  wp-image-686" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2015/12/Bellatincalle-doncelesbn-1024x736.jpg" alt="Bellatincalle doncelesbn" width="566" height="417" /></a></p>
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		<title>Cristián Zamora, sicólogo comunitario:     “Hoy día ya no corresponde hablar de lo rural como sinónimo de lo agrícola y de lo campesino”*</title>
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		<pubDate>Thu, 08 Oct 2015 21:00:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Por María Paz Rau Parot Fotos: Josefa Toral &#160; Cristián Zamora es autor del texto Relaciones entre psicología comunitaria y ruralidad, publicado en Hacia una Psicología Rural Latinoamericana[1], donde se aborda la relación entre la Psicología y el mundo rural en las últimas décadas en nuestro país. Durante la entrevista nos cuenta que estuvo tres años en Talca haciendo clases [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Por María Paz Rau Parot</p>
<p>Fotos: Josefa Toral</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Cristián Zamora es autor del texto <em>Relaciones entre psicología comunitaria y ruralidad</em>, publicado en <em>Hacia una Psicología Rural Latinoamericana<a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><sup><strong><sup>[1]</sup></strong></sup></a>,</em> donde se aborda la relación entre la Psicología y el mundo rural en las últimas décadas en nuestro país. Durante la entrevista nos cuenta que estuvo tres años en Talca haciendo clases en varias universidades y trabajando en sectores rurales aledaños, por lo que conoce de cerca las prácticas características de la zona. Desde ahí, nos presenta una mirada interesante en torno a las reflexiones pendientes de la Psicología con las intervenciones y acciones sociopolíticas que se realizan en comunidades de las zonas rurales e indígenas de Chile.</p>
<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2015/10/josefa3.jpg"><img class="aligncenter size-large wp-image-601" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2015/10/josefa3-1024x683.jpg" alt="josefa3" width="676" height="451" /></a></p>
<p><strong>Propones en tu texto que en un principio hubo una mirada de lo rural desde las transformaciones socioeconómicas y después se hizo desde las políticas públicas. Entonces, desde ahí, ¿cómo se entiende el concepto de lo rural en Chile?</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Lo rural en Chile históricamente se ha entendido bajo el prisma de un cierto modelo que se llamó desarrollismo o modernización, y en ese esquema, el <em>“desarrollo”</em> iba a venir de la mano de la transformación de la sociedad latinoamericana, como el espejo de la sociedad industrial europea urbana. En ese esquema, donde la civilización y el progreso estaban del lado de lo urbano industrial, el campo parece como una categoría residual. Por lo tanto, buena parte de lo que uno puede rastrear en general, sobre todo en la Psicología y en los programas públicos que intentan la transformación de la subjetividad de sujetos rurales, está dado por categorías que son norteamericanas, como las categorías de transformación, emprendimiento, etc.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>“Hay que transformar a la gente del campo porque no tiene aptitudes…”,</em> en el fondo esta idea sobre el campo también implica que hay que civilizarlo, en términos de dejar de ser campesino y transformarse en empresario rural. Eso da cuenta de que no hay valor por las formas de vida, las formas de organización, la historia, la cultura local, las formas de producir, etc.</p>
<p>Por los años ‘70s aparece la Reforma Agraria, las cooperativas campesinas y hubo una aproximación de otro modelo de desarrollo a lo rural, que podríamos decir que fue como un interludio, porque fue muy pequeño. Pero en general, se ha abordado lo rural como una categoría residual y la psicología nunca reflexionó, sino que se plegó como el brazo armado psicosocial técnico y tecnológico a una estrategia de desarrollo que no ha cuestionado, donde lo rural aparece ahí como básicamente modificable, transformable.</p>
<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2015/10/josefa1.jpg"><img class="aligncenter size-large wp-image-602" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2015/10/josefa1-1024x683.jpg" alt="josefa1" width="676" height="451" /></a></p>
<p><strong>Tú dices que la psicología se pliega a un modelo de intervenciones y acciones en terreno, que ya está instalado, entonces si lo pensamos desde una teoría un poco más crítica de la psicología, ¿cuál sería el aporte que le podría hacer al mundo rural?</strong></p>
<p>Nosotros estamos trabajando una noción de lo rural como un territorio rural, que pueda atender el trabajo de los profesionales a las particularidades culturales, históricas, sociopolíticas de cada territorio y entender esos elementos como recursos que pueden ser activados, por ejemplo, las formas de vida, las narrativas, las historias, etc.</p>
<p>En general, el aporte sería la lectura, la manera de captar lo rural en su dimensión no solamente económica, donde cualquier cosa que sea identitariamente valiosa se toma como algo que se pueda vender. Sin negar eso, lo que se puede hacer desde la psicología social y comunitaria, es precisamente valorar el territorio como un campo de juego, donde existen actores diversos, que tienen intereses contrapuestos y que, en definitiva, tienen distintas formas de capitales que pueden ser activados para generar formas de organización económico-productivas, que no sean necesariamente de orden capitalista, el tema de las cooperativas, los movimientos sociales. En suma, lo que uno podría decir es que una psicología debiera tener pertinencia cultural, histórica, política.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Uno de los problemas que se menciona sobre el mundo rural tiene que ver con las pocas oportunidades de educación y trabajo para los jóvenes, donde finalmente siempre tienen que migrar a la ciudad. ¿Qué se podría hacer, no sólo desde las políticas públicas, para darles más oportunidades a los jóvenes, para que no sientan esta necesidad de irse del campo?</strong></p>
<p>Yo no soy experto, pero lo que te podría decir en relación a tu pregunta, es que no estoy tan seguro que esa migración desde lo rural hacia la ciudad sea el patrón que hoy día caracteriza las dinámicas de población rural. Básicamente, yo me apoyo en alguna literatura de un profesor de la Universidad De Chile, Manuel Canales, que tiene un texto que se llama <em>De la metrópolis a la agrópolis</em>, donde se muestra que hoy día el desarrollo metropolitano se ha cambiado en Chile por un desarrollo agropolitano; es decir, las ciudades intermedias, como Talca, pasan a ser los lugares céntricos. Se dice que la migración está más bien dada desde estas localidades agrópolis o centros agropolitanos. Por lo tanto, señalar que el tema como se uno se imagina la migración campo ciudad así como del campo a Valparaíso, Santiago o Concepción, no; aquí la migración se está dando para el lado de estas Curicó, Rancagua, etc. Entonces, eso en un primer término.</p>
<p>A mí lo que siempre me llamó la atención del terminal de Talca era que yo estaba ahí y a mí me parecía que llegaba gente de muchos lugares y que afuera había ovejas y que estaban los pavos amarrados; era un centro neurálgico de gente que yo no veía en la Fuente Germana o en la diagonal, entonces ese es el tema, estas ciudades intermedias son centros donde la gente, si migra, migra hacia allá, y menormente hacia cuestiones más grandes.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>En la editorial del libro, Landini, habla sobre los mitos de la ruralidad, ¿cuáles son, a tu modo de ver, estos mitos?</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Uno de los mitos que todavía me sigue dando vuelta es que lo rural, el espacio social rural, es algo que se asocia como a una incapacidad de leer el mundo de forma correcta. Esa idea del campesino como alguien bruto, lo rural como un lugar fundamentalmente primitivo; esa cuestión no es así. De hecho, yo te puedo decir sobre mi experiencia que tuve en la Isla de Pascua &#8211; porque el mundo indígena aparece como parte del mundo rural hoy día &#8211; y sorprende el nivel de conocimiento y de valoración que tienen sobre su historia y su cultura, el trabajo permanente que ellos realizan todo el año a través de diversas actividades formales e informales, muestra que, en el fondo, los llamados sujetos no modernos representan otra forma de modernidad. Ese mito en particular tiene que ver con la idea de que lo rural es algo extremadamente quieto, donde, la verdad, no hay mucho que conocer.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Ahora pensando en las políticas públicas- en las cosas que se han hecho en los últimos años-, ¿cuál es la mirada que hay ahora en el mundo rural desde el poder y hacia dónde va?</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Podría decir que en definitiva lo rural, producto de las transformaciones económicas y la globalización, se ha transformado y hoy día ya no corresponde hablar de lo rural como sinónimo de lo agrícola y de lo campesino, sino que corresponde hablar de lo rural como un territorio dinámico. De acuerdo al trabajo que vienen haciendo instituciones internacionales como RIMISP<a href="http://mediorural.cl/cristian-zamora-sicologo-comunitario-hoy-dia-ya-no-corresponde-hablar-de-lo-rural-como-sinonimo-de-lo-agricola-y-de-lo-campesino/#_ftn2" target="_blank" name="1504949a7c102108__ftnref2">[2]</a> e IICA<a href="http://mediorural.cl/cristian-zamora-sicologo-comunitario-hoy-dia-ya-no-corresponde-hablar-de-lo-rural-como-sinonimo-de-lo-agricola-y-de-lo-campesino/#_ftn3" target="_blank" name="1504949a7c102108__ftnref3">[3]</a>, que funcionan como correctoras del modelo que entiende el desarrollo no sólo como  <span style="color: #211f1f;"> como desarrollo económico, no solamente como una unidad productiva; en el territorio hay movimientos sociales, hay otro tipo de prácticas, entonces el territorio es visto con un enfoque de desarrollo territorial rural con identidad cultural y por lo tanto, lo que cabe ahí es explorar procesos de encadenamiento productivo.</span></p>
<p>Se ha abierto el tema económico hacia la identidad cultural y la asociatividad, pero lo que está pendiente es, por ejemplo, mayor fuerza en cuestiones que tengan que ver con desarrollo propiamente social, salud mental, salud rural, educación rural. Entonces, yo diría que lo que se ha hecho ha tenido que ver con un cambio de primer orden, en el sentido de que antes el objetivo, la metáfora, era que ese mismo campesino que iba pegándole al buey, tenía que bajarse y subirse a un tractor, o sea, de campesino a granjero.</p>
<p>Pero es  un cambio, porque el tema es básicamente cómo seguimos obteniendo recursos monetarios de lo que tenemos aquí como cultura, lo que hace de cierta manera la Isla de Pascua, pero desde el punto más bien de la psicología social. Es muy restringido pensar que el desarrollo sólo va a venir de la mano del despliegue de procesos económicos en los territorios rurales, y eso es lo que se ha venido haciendo, básicamente. Entonces, el desarrollo debe verse no solamente cuando hay superación de pobreza, o ver que la pobreza no sería solamente una cuestión económica, que es una cuestión más o menos vieja de plantear.</p>
<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2015/10/josefa2.jpg"><img class="aligncenter size-large wp-image-603" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2015/10/josefa2-1024x683.jpg" alt="josefa2" width="676" height="451" /></a></p>
<p>*Cristián Zamora es Psicólogo de la Universidad de Valparaíso y Magíster en Psicología Comunitaria de la Universidad De Chile. Actualmente es profesor del Departamento de Psicología de la U. De Playa Ancha y de la U. De Chile, además de haber hecho clases en la U. De Talca y U. Católica del Maule, entre otras.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"><sup><sup>[1]</sup></sup></a> Landini, F. et al (2015). Hacia una psicología de la ruralidad latinoamericana. Buenos Aires: CLACSO.</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2"><sup><sup>[2]</sup></sup></a> RIMISP: Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural.</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3"><sup><sup>[3]</sup></sup></a> IICA: Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Entrevista con Sergio Parra: “Nosotros vivíamos en dictadura pero como un colectivo”.</title>
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		<pubDate>Mon, 14 Sep 2015 21:46:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Nos juntamos con Sergio Parra, ex poeta y ahora insigne librero y galerista, con la excusa de la pronta reedición de su célebre poemario La Manoseada (1987). Parra no necesita demasiada presentación: por lo pronto, se sabe que fue un poeta influyente de la generación de los ochenta (becario de la Fundación Neruda), que está a la cabeza de la [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Nos juntamos con Sergio Parra, ex poeta y ahora insigne librero y galerista, con la excusa de la pronta reedición de su célebre poemario <em>La Manoseada</em> (1987). Parra no necesita demasiada presentación: por lo pronto, se sabe que fue un poeta influyente de la generación de los ochenta (becario de la <em>Fundación Neruda</em>), que está a la cabeza de la librería <em>Metales Pesados</em> hace más de una década, y que fue el único e incondicional amigo que tuvo Pedro Lemebel desde los años ochenta hasta su muerte el 23 de enero de este año. También es de dominio público que <em>“Parrita”</em> ha sido un agitador cultural permanente en la escena santiaguina y que goza de la singular condición de ser amigo de todos sin esforzarse demasiado. Valgan solo dos ejemplos: su librería lleva el nombre de uno de los mejores textos de poesía de su amigo Yanko González y el 2014 el reputado escritor argentino Fabián Casas le dedicó su libro <em>La voz Extraña</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">Digámoslo de esta manera: Parra tiene buen gusto, un gran olfato para los negocios y por sobre todas las cosas, se hace querer.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>“Yo solo tengo oficio”, </em>se defiende<strong>. </strong></p>
<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2015/09/11.jpg"><img class="aligncenter size-large wp-image-577" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2015/09/11-1024x721.jpg" alt="1" width="676" height="476" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;">Habíamos quedado de juntarnos en <em>Metales Pesados</em> a las once de la mañana pero debido a un imprevisto (un homenaje que se está preparando a Pedro Lemebel en el <em>Museo de la Memoria</em>) el autor de <em>Poemas de Paco Bazán</em> llega tarde a la cita desasiéndose en disculpas, y como recompensa, ofrece pagar la ronda de cafés.</p>
<p style="text-align: justify;">Ya es casi hora de almuerzo en el centro de Santiago, y la calle José Miguel de la Barra bulle de gente apurada y de los bocinazos histéricos de ejecutivos que manejan sus autos para cruzar tres cuadras.</p>
<p style="text-align: justify;">Nos acodamos en el <em>Café Lucia</em> que colinda con su librería, mientras Sergio Parra sostiene un ejemplar de <em>Medio Rural</em> en sus manos. Con una risa franca y liberadora, desestima nuestro modesto soborno que consiste en una revista <em>Rolling Stone</em> dedicada a Bob Dylan, uno de sus ídolos. <em>“Ya la tengo”</em>, dice con una gran sonrisa dibujada en el rostro. <em>“De hecho, tengo dos discos firmados por Dylan”</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">Un punto humillados, lanzamos la primera pregunta: <strong>¿A qué obedece la reedición de <em>La Manoseada</em>?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">SP: <em>“Mira, lo que pasa es que yo dejé de publicar pero nunca he dejado de escribir. Y «Mandar al diablo al Infierno» fue el último libro que publiqué (1999) pero resulta que mi amigo Pedro Montes Lira<strong>,</strong> con el cual he trabajado en artes visuales, decidió reeditar «La Manoseada» en su editorial «Pequeño Dios»”.</em></p>
<p style="text-align: justify;">Sergio Parra afirma que todas las razones para reeditar el libro son atendibles –por ejemplo, que el libro será publicado en Perú- pero lo que realmente lo convenció fue que esta nueva edición de <em>La Manoseada</em> <em>“va a costar mil pesos”</em>. Parra se alegra que su libro vuelva a circular en una edición popular y de bolsillo: <em>“yo no vivo de la poesía, así que no tiene ningún sentido publicar un texto que no le llegue a la gente”</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">Parra dice que los tres libros agrupados en <em>Mandar al diablo al infierno</em> (<em>La Manoseada, Poemas de Paco Bazán y Mandar al Diablo al Infierno</em>) responden a una cuestión biográfica. <em>“Cada uno de esos textos tiene un grupo de gente- amigos- que giran en torno a ellos. Por ejemplo, «La Manoseada» me situó en un lugar de la sociedad, en donde me instalé como individuo, y me hizo tener amigos, conversar y vivir, y yo creo que eso es lo más importante”</em>.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>MR: Estamos hablando de 1987 y son varias los acontecimientos que se me vienen a la cabeza. Primero, ese año viene el Papa a Chile. Segundo, un año antes, en 1986, el El Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) comete el fallido atentado a Pinochet. ¿De qué forma crees que el contexto social de la época y la ciudad aparecen en tu libro <em>La Manoseada?</em></strong></p>
<p style="text-align: justify;">SP: <em>“Yo no tengo respaldos de los poemas que escribí. Incluso cuando me lo pidieron para la reedición tuvieron que escanear el libro de la Biblioteca Nacional. Pero bueno, revisándolo ahora, después de quince años sin leerlo, me di cuenta que en el texto hay una gran cantidad de connotaciones implícitas que hacen referencia al contexto social: la violencia, las relaciones afectivas, los secuestros, los cadáveres, los titulares de los diarios, los detenidos desaparecidos, y por encima de todo, la violación sistemática a los derechos humanos que hubo en esa época, y no solamente en el ámbito político, sino que en la cotidianidad que se vivía en cada calle y en cada barrio de la ciudad”.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>MR: Hay un pasaje en <em>La Manoseada</em> donde cuentas que mientras el FPMR atentaba contra Pinochet, tú fornicabas con una chica New Wave.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">SP: <em>“Para mi esa referencia hace alusión a que uno nunca deja de ser joven. Una de las cosas más increíbles que tienen las dictaduras y los gobiernos totalitarios es que pese a todo el horror que implican, no consiguen detener el movimiento de los actores sociales, y especialmente el de los jóvenes. O sea, aunque las torturas proseguían y las desapariciones se mantenían día a día, tú seguías adelante con tu vida, teniendo sexo, fumando pitos, tomando pisco o bailando rock. Y lo mismo sucedía con los torturadores: ellos después de darle un parillazo a un detenido, se iban para la casa y besaban a sus hijos en la frente, comían con su mujer, y luego encendían el televisor”.</em></p>
<p style="text-align: justify;">Sergio Parra escribió un poema memorable en <em>La Manoseada</em> que hace referencia a ese tema:</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>MADRE</p>
<p>Reina de la cocina sureña<br />
&#8230;.. del piso encerado<br />
no llores en rincones<br />
por tus hijos<br />
llora por ti<br />
llora cuando entra el padre<br />
y enciende el televisor</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2015/09/31.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-576" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2015/09/31.jpg" alt="3" width="340" height="468" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>MR: En una entrevista decías que para ser New Wave no se necesitaba plata, sino que solo bastaba con ser romántico.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">SP: <em>“Yo creo que dentro de todo lo que fue la dictadura, y a pesar de que Santiago era sumamente gris, gran parte de esa generación generó los espacios para hacer una vida en la ciudad. Y creo que cuando la poesía está en la juventud es una fuerza que nada ni nadie la puede reprimir. Y me parece que la transgresión está ahí: en la juventud. Después nos acomodamos. En la vejez ya nadie te toma en serio. Y el espacio que existe entre la juventud y la adultez es el espacio de la administración. Tú ves que los poetas se mueven de un lado para el otro, haciendo antologías para seguir vigentes, pero en el fondo eso es pura redundancia. Básicamente, yo siento que los poetas se transforman en inmobiliarias pasados los cuarenta años. Excepto casos como Raúl Zurita que es un capo. Zurita es un tipo que mantiene una utopía que me parece admirable como proyecto poético de vida. Pero volviendo a tu pregunta, creo que la cita tiene que ver con que en esa época éramos un grupo de amigos que estábamos vinculados con la música, la crónica, la pintura y las artes visuales, y siento que se producían cruces de intercambios muy interesantes porque nosotros vivíamos en dictadura pero como un colectivo”.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>MR: Sostienes que había mucho sentido de comunidad en el arte de los años ochenta.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">SP: <em>“Como digo en un poema, también era colectivo masturbarse. Es decir, existía una comunidad solidaria entre músicos, poetas y pintores. Recuerda que todos los bares eran mixtos: hombres, mujeres, gays; y eso ya no existe. Lo que se instaló después fue un neoliberalismo que atomizó a los ciudadanos en su individualidad”.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>MR: Y ese colectivo se quiebra el año 89 cuando el NO gana el plebiscito.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">SP: <em>“Ahí comienza el neoliberalismo y el desencanto”.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>MR: Pese a todos los problemas que ustedes sufrieron bajo dictadura tenían un enemigo en común que lograba que funcionaran cohesionados. La generación que vino después se enfrentó a un enemigo abstracto: el capitalismo.</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><em>“Es cierto. Nosotros teníamos una dictadura visible. Un enemigo en común. A la generación que vino después el modelo neoliberal se le instaló en la educación. Y al desmontar toda la educación pública apareció el mundo privado. Entonces las nuevas generaciones ya no pueden distinguir el enemigo porque es muy difícil luchar contra un adversario tan abstracto como el libre mercado. Por eso, y para no parecer tan negativo, me alegra mucho lo que está pasando con la narrativa chilena actual. La generación de Alejandro Zambra, Yuri Pérez y Nona Fernández está haciendo un ajuste de cuentas con los años noventa. Ahí te encuentras con las voces del desencanto que hablan de esos padres frustrados. Es una narrativa que se articula como la voz de una generación desengañada porque entrego un cheque en blanco y cuando lo fueron a buscar no había cheque”. </em></p>
<p style="text-align: justify;"><strong> </strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>MR: Pedro Lemebel se refería a la ciudad de Buenos Aires en los años ochenta como un verdadero oasis en materia de libertad. También hay una frase de la canción<em> Símbolo de Paz</em> de Charly García que aparece en <em>La Manoseada</em>. ¿A qué se debe toda esa referencia a la cultura argentina?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">SP: <em>“Eso más bien tiene que ver con lo que yo entiendo como una cultura de sociedad. En Chile la cultura es de la elite y siempre ha estado reducida a un espacio privado. En cambio en Argentina hay una cultura del rock que se manifiesta en la calle. Y la cultura es todo. No tiene que ver con la poesía ni con el cine. Es tú relación con la sociedad y la ciudad en la que vives. También tiene que ver con ocupar sus espacios y caminar por sus calles: es parte de una cultura y de una identidad. Eso existe en Buenos Aires y acá no. Lo que hicieron en Chile fue borrar todo eso e individualizar a cada uno de los sujetos en una parcela de consumo. Y ahora solo trabajamos colectivamente cuando surgen marchas por la marihuana donde todos estamos juntos, y después cada uno se encierra en su casa, y les importa un culo lo que le pasa al otro. En el fondo no somos colectivos en el barrio que es el lugar donde verdaderamente importa”.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>MR: O sea, es el tejido social es lo que se ha desarticulado.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">SP: <em>“Claro, se ha descompuesto el tejido social y vivimos instalados bajos los parámetros del neoliberalismo. Los festivales de la marihuana son un ejemplo más de ese neoliberalismo extremo -aunque todos estén fumando pitos- porque es parte de un show. Porque si convocas una marcha a favor de la marihuana y esta no va acompañada de toda la parafernalia, la gente no irá. No existe nada más allá del consumo cultural y eso habla muy mal del panorama actual”.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>MD: Colgándome de esto último. ¿Qué rol cumple la poesía en la generación actual y cómo ves la ciudad hoy en día?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">SP: <em>“La ciudad ya no aparece en la poesía, y no tiene que ver con que se nombren calles o lugares, la ciudad tiene que ver con un sujeto instalado que está viviendo con intensidad esa generación de espacios colectivos. Y yo creo que la poesía está afectada por este fenómeno. Pero este problema tampoco es exclusivo de Chile sino que de toda Latinoamérica, Europa y Asia. De hecho, yo creo que la poesía está pasando por el peor período en la historia reciente. El poeta debería ser un sujeto con cojones, capaz de instalar ideas en los textos, y mantenerse absolutamente independiente. Pero en Chile es muy difícil porque acá sin un poeta no gana un Fondart no levanta el lápiz”.</em></p>
<p style="text-align: justify;">Sergio Parra sostiene que otro de los grandes problemas de la poesía actual es la ausencia de referentes: <em>“yo vengo de una generación donde contábamos con una genealogía literaria donde los poetas estaban vivos: Enrique Lihn, Jorge Teillier, Gonzalo Millán, Juan Luis Martínez, es decir, eran todos autores que generaban una fuerza poética con la que tu tenias la posibilidad de dialogar, y eso ahora se acabó”. </em></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>MR: Aparte a ustedes les tocó una generación sin caciques y donde las relaciones entre los poetas eran horizontales. </strong></p>
<p style="text-align: justify;">SP: <em>“Claro, y eran extremadamente generosos. De Nicanor Parra hacia abajo. Ahora en cambio los poetas jóvenes no cuentan con ese contacto con la historia de la poesía. Yo si tuve la suerte de disfrutar de todo eso, y creo que fue un impulso vital para estar en la poesía”.</em></p>
<p style="text-align: justify;">…</p>
<p style="text-align: justify;">Hemos terminados los cafés, y Parra sugiere que nos movamos a la librería para seguir conversando porque los <em>chicos</em> que atienden deben irse a almorzar.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>MR: Tu abriste <em>Metales Pesados</em> hace más de una década cuando todavía no existía el <em>boom </em>del barrio Bellas Artes y Lastarria. Ahí veo dos cosas: la primera tiene que ver con tu ojo comercial, y lo segundo con cierta valentía por apostar por algo que nunca fue un negocio en Chile: una librería.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">SP: <em>“Siempre he vendido libros, y soy autodidacta, pero también quisimos</em> (con Paula Barría, su socia) <em>abrir un espacio donde uno pudiera transmitir lo que  le gusta. Y como había dejado de publicar –y hasta cierto punto de escribir- fue una manera de formar a los más jóvenes”.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>MR: Tú hiciste un taller poética en Balmaceda 1215 donde surgieron voces muy importantes de la poesía chilena actual. </strong></p>
<p style="text-align: justify;">SP: <em>“Si, fue la única vez que hice un taller y ahí apareció un grupo de autores jóvenes de los cuales estoy muy contento: Gladys González, Héctor Hernández Montecinos, Paula Ilabaca, Diego Ramírez, Víctor López y Pablo Paredes, entre otros. Después ellos armaron un grupo de poetas (Novísimos)”.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>MR: ¿Cómo fue esa experiencia?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">SP: <em>“Yo los seleccioné. Cuando postularon era un grupo de treinta y finalmente quedaron doce. Me acuerdo que llegaron con sus cuadernos y yo les dije que se los metieran por el culo, porque yo no estaba dispuesto a leer ninguno de sus poemas, y que los primeros seis meses nos íbamos a dedicar exclusivamente a revisara los poetas vivos, a sus contemporáneos, autores latinoamericanos, y que los poetas muertos los podían ir a ver a la Biblioteca Nacional. Leímos a chilenos, peruanos, argentinos y colombianos. Escritores que tenían su misma edad y que vivían en ciudades similares a las suyas. Lo más importante para mí era que se trataba de poetas que escribían en su misma lengua porque yo no iba a cometer la siutiquería de estar leyendo poemas en alemán o inglés cuando con suerte uno sabe balbucear su propio idioma.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Transcurridos los seis primeros meses, leyeron sus poemas, y supongo que para ese entonces ya habían botado todos esos textos que trajeron bajo el brazo la primera clase. Si recuerdo que les dije una sola cosa. Si son honestos van a viajar. Y de un día para otro ellos estaban viajando a Berlín, Madrid y Buenos Aires”.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>MR: Por último, ¿qué lugares han tenido una importancia decisiva en tu vida en Santiago?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">SP: <em>“Hay dos espacios biográficos importantes. El primero fue Franklin donde yo me instalé cuando recién llegué a Santiago. Una de las cosas que me impresionaba del barrio era que por aquella época la delincuencia tenía un estatus y un glamour. Es decir, existían protocolos, jerarquías y códigos. Ser delincuente era una profesión. Entonces creo que fue importante para mí sentir que me respetaban esos tipos duros pero caballeros.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>El segundo lugar sería Plaza Italia y boliches como «El Jaque Mate», «El Castillo Francés», «El Galindo» y los moteles del sector. Pero más importante aún era la sociabilidad que se producía en esos espacios porque eran lugares donde uno podía reunirse a instalar ideas. Y todo eso se acabo con la llegada de la democracia pactada. </em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Para mí existen dos tipos de cultura: la de las artes y la de los amigos. Y yo creo que la segunda es la fundamental. De hecho, eso es una de las cosas que más me sigue marcado hasta el día de hoy: los amigos. Me rodeo, converso con ellos, y hacemos proyectos. No me importa tanto si se publican o no se publican mis libros, pero la cultura de los amigos es vital”.   </em></p>
<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2015/09/21.jpg"><img class="aligncenter size-large wp-image-575" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2015/09/21-1024x826.jpg" alt="2" width="676" height="545" /></a></p>
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