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	<title>MEDIO RURAL &#187; Portada</title>
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		<title>HASTA LA PATAGONIA</title>
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		<comments>https://mediorural.cl/hasta-la-patagonia/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 26 Oct 2022 17:45:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Poemas]]></category>
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		<description><![CDATA[fotografías: Rafael Cheuquelaf Bradasic ES POSIBLE EL SUR antologador: Óscar Barrientos Alonso de Ercilla y Zúñiga fue un soldado español que siguió a pie juntillas el tópico renacentista de las artes y las letras, en sus andanzas por la Capitanía General de Chile. Escribió, en cortezas y otros elementos rústicos que entregaba la naturaleza salvaje, un poema épico que Gabriela [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="page" title="Page 174">
<div class="section">
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<div class="column">
<h6 style="text-align: right;">fotografías: Rafael Cheuquelaf Bradasic</h6>
<div class="page" title="Page 175">
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<h1>ES POSIBLE EL SUR</h1>
<div class="page" title="Page 175">
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<div class="column">
<h6 style="text-align: right;">antologador: Óscar Barrientos</h6>
<div class="page" title="Page 175">
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<div class="column">
<p>Alonso de Ercilla y Zúñiga fue un soldado español que siguió a pie juntillas el tópico renacentista de las artes y las letras, en sus andanzas por la Capitanía General de Chile. Escribió, en cortezas y otros elementos rústicos que entregaba la naturaleza salvaje, un poema épico que Gabriela Mistral describió con sorna como «pedazote de pasta de papel pesada y sordísima».</p>
<p>Desde la visión de Neruda, Ercilla1 es el inventor de la literatura chilena como construcción en la mirada de un testigo, enalteciendo la impronta de sus adversarios y abriéndose paso entre selvas reales y alegóricas. Desde entonces, Pablo Neruda habla de una especie de refundación del sur a través de la palabra poética, generando la noción de un espacio diferenciado en el contexto de nuestro extraño país de ausencias, con forma de espada, con alientos telúricos e inconmensurables.</p>
<div class="page" title="Page 175">
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<div class="column">
<p>Quizás, creo concebir la zona sur Patagonia como un trecho de nuestra geografía poética inmensamente vivo, en lo más amplio de sus dimensiones. Una suerte de animal cuyas extremidades colindan con las selvas lluviosas y tupidas, el agua helada de los glaciares y el océano de coirón. Un animal anfibio cuya naturaleza intrínsecamente telúrica renueva también el transcurrir de sus ciudades y emplazamientos.</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 175">
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<div class="column">
<h6>1 «A él le debemos nuestras constelaciones —escribe el poeta de Canto general―. Nuestras otras patrias americanas tuvieron descubridor y conquistador. Nosotros tuvimos en Ercilla, además, inventor y libertador. [&#8230;] Ercilla no solo vio las estrellas, los montes y las aguas, sino que descubrió, separó, y nombró a los hombres. Al nombrarlos les dio existencia. El silencio de las razas había terminado».</h6>
<div class="page" title="Page 176">
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<div class="column">
<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-26-a-las-14.12.57.png"><img class=" size-full wp-image-1742 alignleft" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-26-a-las-14.12.57.png" alt="Captura de Pantalla 2022-10-26 a la(s) 14.12.57" width="112" height="684" /></a>En la presente antología he querido entregar una mirada sistémica, en el sentido de interrelación de voces y ámbitos, de registros y saltos generacionales. Por razones que tienen que ver con la pertinencia de un estudio con características focalizadas en esta oportunidad no se aborda aquella que denominamos poesía mapuche, que pese a su innegable presencia y valía, requiere un acercamiento epistemológico que se aboque exclusivamente a su canon. De igual manera, hacer notar que me atuve al acuerdo editorial de incluir solo autores vivos, factor que puede hacer notar las ausencias de voces que permanentemente homenajeamos y también residen en estas páginas, tales como Rolando Cárdenas, Jorge Torres, Maha Vial, Aristóteles España, Nicki Kuscevic. Aquellos que ya no están con nosotros, pero siguen profundamente vivos.</p>
<p>En este caso se trata de comprender y acercarse específicamente al espacio más o menos comprendido entre la fluvial Valdivia y el estrecho de Magallanes. Como se comprenderá nos encontramos ante un acercamiento que comprende cuatro regiones del país entendido desde el contexto de regionalización actual. Probablemente la denominación sur austral sería la más adecuada.</p>
<p>Como se trata de un espacio geográfico y de un territorio simbólico de indesmentible importancia en el canon de la literatura nacional, es obvio que las denominaciones político-administrativas no siempre dan cuenta cabal del paño territorial alegórico y conceptual que se desprende de la lectura de sus</p>
</div>
<div class="column">
<p>poetas. De igual manera, hablamos de un escenario donde lo telúrico y lo geográfico expresan un amplio concierto de ríos torrentosos, volcanes, bosques, archipiélagos y glaciares.</p>
<p>Es posible que desde la poética ercillana la mitificación de la riqueza mineral y vegetal sea entendida en base a un modelo pastoril, pero desde la literatura contemporánea ese remanso natural se halla sacudido por los terremotos de la historia en especial la dictadura chilena, por el larismo que tiende a devolverle su diafanidad como patria de la infancia y hoy también por la irrupción de una modernidad castigadora como espacio de extractivismo en la instalación de mineras, forestales y salmoneras. Como podemos observar la evolución y semantización del sur austral conlleva alteraciones, giros y sobresaltos.</p>
<p>Pero como esencialmente el poeta es un sujeto moderno, este relee la dimensión humana del paisaje y en cierta medida registra las capas ocultas del lenguaje, la colisión entre modernidad expansionista y los retazos de una ruralidad que aun levemente respira, ese imaginario que tan majaderamente enaltece un discurso criollista trasnochado tan común en folletos turísticos o postales.</p>
<p>Ese influjo tardocriollista no era gratuita, venía de una forma de concebir la escritura y el escritor. Probablemente de quien emigraba de la región al centro metropolitano y en cierta medida exponía la diferencia de su terruño con respecto al tráfago capitalino. Y de igual manera, el larismo también tenía que ver con esa diáspora a Santiago donde la idea de una provincia no arrasada por la modernidad era el objeto de la mayor de las nostalgias y de la defensa del mito.</p>
<div class="page" title="Page 177">
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<div class="column">
<p>Probablemente todo eso cambia después del 73, donde el peso de la bota militar concebía al bardo como un cantor trovadoresco de las bellezas naturales de su comarca. Ante esta realidad, la poesía del sur austral asociada con grupos humanos e instituciones que no fueron totalmente arrasadas (como las universidades regionales) configuraron una literatura que sin soslayar las marcas del terror dictatorial dialogó con su tiempo, su paisaje y su interioridad, pero sin traicionar el sentido de la propia literatura. La resistencia adquiere diferentes e intrincados rostros.</p>
<p>La situación en democracia tuvo todas las fracturas de la transición y la aplicación de la lógica capitalista más despiadada (reforzada incluso) hizo muchas veces que la poesía fuera un discurso periférico en el contexto de un país que generalmente presume de sus poetas.</p>
<p>El grupo de autores que presentamos a continuación abarca diferentes corrientes, lecturas, estilos. Todos ellos conforman un grupo heterogénero y significativo. Se trata de autores insertos en el canon de la literatura nacional cuyas particularidades dotan de nuevas miradas el corpus de un país que requiere reconocerse en sus territorios no metropolitanos. De esta manera, hay autores que nacieron antes y después del traumático golpe militar de 1973 y que viven en los márgenes del sur austral o los han habitado largamente.</p>
</div>
<div class="column">
<p>El poeta Jorge Boccanera se pregunta: «¿Será posible el sur?/ Será posible tanto invierno caído sobre el último rostro de mi hermano,/ tanto salario escaso riendo con descaro y en el plato vacío el verdugo esperando». No sé si esta compilación responde de forma cabal a una pregunta tan amplia y de aristas de una complejidad casi inabarcable. Lo que sí podemos afirmar es que este manojo de voces y escrituras le tuercen la nariz a cierta caricatura que desde el centro se ha elaborado en torno a este territorio, ya que se enlazan con formas avanzadas y sofisticadas de la literatura contemporánea, forjan universos imaginarios, problematizan los laberintos de la historia, se nutren de la vanguardia, registran las ciudades del sur, desgarran el holograma y creemos, en definitiva, que se trata de una literatura que comunica el encuentro entre la tradición y la modernidad.</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 180">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>ASTRID FUGELLIE (1949)</h1>
<h2>LAS BRUJAS DEL APOCALIPSIS</h2>
<p>Cuando mi bisabuela muerta parió seca, las parteras no pudieron hacer a la luz a mi abuela. Ella nació ahorcada por el cordón umbilical de la santa vieja.</p>
<p>Cuando mi abuela muerta dio a luz a mi madre, la frágil calavera de mi antecesora ya estaba colgada en el perchero entre la mampara ovalada y el diván de felpa roja.</p>
<p>Cuando mi madre muerta me trajo, entre dolor y llantos, por ser yo demasiado gruesa, mi mortaja estuvo sentada frente al espejo de la cómoda de ébano.</p>
<p>Cuando muerta alcancé la edad madura de la menstruación, vino mi hija yerta y blanca y se quedó para siempre en la habitación de balcones por donde la noche entraba muda.</p>
<p>Así nuestra dinastía jamás compartió ni un desayuno con la lectura de Baudelaire, o el final de cena con la música de Bach.</p>
<p>De tal suerte aconteció, porque cuando nació<br />
mi bisabuela muerta guardó en su armario estilo rococó, una mariposa nocturna dentro de una caja</p>
</div>
<div class="column">
<p>redonda y amarilla parecida a la luna. Se dijo que la mariposa era un dios hecho polvo.</p>
<p>Fue así como ninguna de las cinco muertas, nos atrevimos a abrir esa caja redonda y amarilla parecida a la luna. De algún modo, tuvimos miedo a ser obligadas a nacer vivas en medio de esa casa de adobe y tierra.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h2>ADELAIDA</h2>
<p>La mujer se avecina a la llanada</p>
<p>impecablemente engalanada<br />
de sombra:<br />
de sombra su cara, dos ojos</p>
<p>de sombra<br />
de sombra la nariz, su boca<br />
de sombra<br />
de sombra su cuello, su espalda<br />
de sombra<br />
de sombra las piernas, sus pies<br />
entre las sombras.<br />
Adelaida va envuelta en su manto negro</p>
<p>y brillante,<br />
tal parece que la ensombrecida</p>
<p>intentara disimular<br />
el suceso.<br />
Avecinada a la planicie<br />
impecablemente cubierta<br />
de sombra<br />
de sombra su cara, dos ojos</p>
<div class="page" title="Page 181">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>de sombra<br />
de sombra la nariz, su boca<br />
de sombra<br />
de sombra su cuello, su espalda<br />
de sombra<br />
de sombra las piernas, sus pies<br />
entre las sombras.<br />
Los faroles del terrado alumbran y Adelaida<br />
rigurosamente encubierta de luto<br />
le quita el cuerpo a la luz y se esconde<br />
en un lugar hondo y eterno<br />
acorde a las sombras donde<br />
nadie advierta la bajada que<br />
confidencie un prado de margaritas vivas</p>
<p>y un nombre muerto.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
</div>
<div class="column">
<h1>JORGE VELÁSQUEZ (1972)</h1>
<h2>CARTA A MI PADRE DESDE EL GOLFO</h2>
<p>Aquí está la marea paralizando el tiempo<br />
Y habrá que despertar a la esplendorosa batalla de/</p>
<p>otro viaje A veces el sol se esconde entre las olas</p>
<p>y la poesía es el único camino de regreso a las islas</p>
<p>Un embarcadero de botes y barcos aniquilados en/</p>
<p>los roqueríos florecen luminosos hijos entre vertientes sombrías</p>
<p>Navegamos hasta sumergirnos en la noche prontamente partirá el último cauquil maldiciendo/</p>
<p>lo invisible</p>
<p>la abstracción enciende los reflectores</p>
<p>y las mismas islas reflotamos en el ocaso</p>
<p>Ahora no son veleros negros los que viajan sino yates de vidrio o lanchones de polietileno</p>
<p>y con el aire no sabemos como morir</p>
<p>Padre solo no te vayas ni vares la lancha por un/ largo tiempo</p>
<p>nuestra memoria respira todavía el viento de Chaitén</p>
<p>el pequeño puerto de refugio sobre piedras/</p>
<p>dinamitadas</p>
<p>porque desnudo el hombre es una corteza torcida</p>
<p>confinado al zarandeo de las olas</p>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
<div class="page" title="Page 182">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>Y si algún día te ven embriagado<br />
o tendido sobre la hierba cuidando el panorama sabes que estoy ahí<br />
y que no hay nada más que hacer<br />
sino abrazar el espíritu que arrastra un delfín con/</p>
<p>tureflejo.</p>
<hr />
<h2>DESPEDIDA DEL CAPITÁN</h2>
<div class="page" title="Page 182">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>La noche viene por nosotros</p>
<p>Bailan en el cielo bandurrias junto a la casa arrastrada por el estero</p>
<p>Entonces la maniobra es enganchar yuntas y que las vigas sigan su camino</p>
<p>Los polluelos se van<br />
y otras siembras traen en sus ojos</p>
<p>¿Oyes ladrar los perros?<br />
¿Ves la luna prisionera en su hermosura sin rejas?</p>
<p>Esqueletos ebrios cuelgan del avellano<br />
como desteñidos arqueros con súplica a sus seres alados</p>
<p>El gato predice el tiempo<br />
La marea sube<br />
La noche viene por nosotros</p>
<p>(Un islote somos<br />
un chalupón forastero en lo invisible)</p>
<p>El silencio arrebata al mar las cuadernas del ciruelillo.</p>
<hr />
<h1>PAVEL OYARZÚN (1963)</h1>
<div class="page" title="Page 183">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>BIENVENIDA SEA LA POESÍA DEL FUTURO</h2>
<p>Bienvenida sea la poesía del futuro.<br />
Esa poesía que reventará como una flor<br />
en plena calle,<br />
o como un cadáver después de varios días. Bienvenida sea la poesía colgada de las nubes<br />
y de los edificios.<br />
La que soltará en este mundo su alma<br />
de bestia carroñera.<br />
La que olfateará a la muerte desde lejos.<br />
La que llegará delgada y tenue<br />
como las primeras lluvias del otoño,<br />
y suave como los tejidos de las vísceras. Bienvenido sea su ritmo de agua en caída libre,<br />
o su sonido de artefacto eléctrico.<br />
Pronto estará entre nosotros,<br />
bendiciendo el acto sexual entre la especie,<br />
o comiéndole los ojos a los muertos.<br />
Hasta aquí llegará con su espíritu redentor funcionando,<br />
o con su instinto homicida adiestrado y carnívoro como el que empuñan las tropas de asalto. Bienvenida sea la poesía del futuro.<br />
Bienvenidos sean sus actos de magia.<br />
Sus contorsiones acrobáticas.<br />
Sus caricias y besos de película.</p>
</div>
<div class="column">
<p>Sus espectaculares suicidios<br />
archivados en las páginas rojas de los periódicos.</p>
<p>Aquí, y en ninguna otra parte, establecerá su reino,<br />
su hacienda,<br />
su recinto milagrero abierto al público</p>
<p>La verán caminar sobre las aguas.<br />
La verán dormir en los parques.<br />
La verán en las noches de luna<br />
como suspendida de aquella luz fantástica. La verán aullando y con espasmos,</p>
<p>tirada en el suelo.<br />
Podrán verla haciendo latir las memorias,<br />
o en cada herida cortante<br />
que dejará el paso del olvido sobre los rostros. Bienvenida sea, por fin, la poesía del futuro. Ábranles las puertas y las ventanas,<br />
las arterias,<br />
los huesos,<br />
los ojos,<br />
y prepárense para lo que pueda ocurrir, porque vendrá de todos modos,<br />
así sea para velar por la paz de sus almas,<br />
o bien,<br />
para levantarles la tapa de los sesos.</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 184">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>LOS NIÑOS EN EL PARQUE</h2>
<p>Ellos no tienen buenas costumbres.<br />
Ellos no tienen buenos instintos.<br />
Ellos no aman a la patria,<br />
ni respetan el himno nacional.<br />
Ellos no creen realmente en la virgen María, ni en su hijo Jesucristo.</p>
<p>Ellos no creen en la familia<br />
ni en la propiedad privada. Ellos mean en la calle,<br />
y le sacan la madre a cualquiera. Ellos están al margen de la ley. Ellos tienen metido a Dios</p>
<p>en una bolsa de plástico.<br />
Ellos tienen la cabeza llena<br />
de destellos y extrañas figuras<br />
que les dan risa.<br />
Ellos no sienten vergüenza<br />
Ellos sienten náuseas casi todo el tiempo.</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 184">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>JAIME BRISTILO (1969)</h1>
<h2>CAMPO SANTO</h2>
<p>Hoy he visto pasar el cadáver de mi enemigo<br />
Sus puños crispados en llamas maldijeron el castigo/ de encontrarme</p>
<p>Caduco empujaba un carro pictórico de abarrotes Pertrechos de guerra con evidente fecha de/</p>
<p>vencimiento acaecida</p>
<p>La historia cobra sus víctimas<br />
Estrafalaria y frenética repite caprichos con/</p>
<p>nombres de primer cartel</p>
<p>Incapaz de verme a los ojos<br />
Ha perfilado un gesto de acritud envejecida</p>
<p>El odio golpeaba su cara contra los muros de mi/ campo santo</p>
<p>Camino a su casa de fachada blanca/ escandalosamente sordomuda</p>
<p>Hoy he visto pasar el cadáver de mi enemigo</p>
<p>A diferencia de su albergue sin ventanas hacia mi/ última morada</p>
<p>Aquí no cultivamos podredumbre sino flores que/ brotan alegres desde el más allá</p>
<div class="page" title="Page 185">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>III<br />
Los niños no saben de su vida qué hacer Juegan al grande</p>
<p>A la casita<br />
Dan solos la vuelta por la manzana</p>
<p>Ven caras desconocidas<br />
Se miran mecánicamente entre sí</p>
<p>Agitados se toman las manos Hasta darse cariños nuevos</p>
<p>Convulsas pierden y ganan las palabras Pródigos terminan llamando con gritos a mamá</p>
<p>V<br />
Rabia, un perro tuerto Vaga y olisquea<br />
Muestra los dientes<br />
Afila el aire con un gruñido</p>
<p>Miedo, el niño tiende a correr El perro se abalanza<br />
Trunca esa carrera<br />
El niño protege su rostro</p>
<p>Rabia, el perro no ladra<br />
Es ciega su ira<br />
Profunda la marca en el brazo Del amo que nunca tuvo</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
</div>
<div class="column">
<h1>HARRY VOLLMER (1966)</h1>
<h2>APORTE AL DÍA INTERNACIONAL DE LA POESÍA</h2>
<p>No lean a Vollmer<br />
por favor no lean a Vollmer<br />
no lo invoquen, no lo hablen no lo menten<br />
solo pasen su dedo por el pequeño tajo en el rostro</p>
<p>en las cicatrices que van quedando, solo ámenlo, grítenlo, cójanlo, apriétenlo&#8230;</p>
<p>pero no lean, no lean a Vollmer que ya está acabado</p>
<p>vive viviéndose hacia atrás ya es solo lancha pal desaguadero</p>
<p>escolpa flotando en las mareas, no lean a este mala clase</p>
<p>no hojeen a Vollmer ni en la vastedad de/ las tormentas ni en la calma bruta de sus silencios. Solo ámenlo, denle grillos, bandurrias, dinero para/</p>
<p>la fianza, alguna estrella que nadie mire o un caballo/ de mar disecado. ¿Quién podría buscar los lentes de Vollmer, quién lo/ levanta, quién lo besa en la frente&#8230;? Pero insisto no lo lean, no lo piensen, no lo sientan&#8230;</p>
<p>Solo péinenlo, acarícienlo, sóplenlo y déjenlo ir/ déjenlo alejarse</p>
<div class="page" title="Page 186">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p style="text-align: right;">con su ternura ciega del atardecer y sus vientos cuesta abajo,</p>
<p style="text-align: right;">rengueando cojeando sangrando afirmado a sus cercos y sus volcanes</p>
<p style="text-align: right;">y sus mareas y sus olas golpeando en las quillas/<br />
de madrugada</p>
<p style="text-align: right;">y el murmullo eterno del mismo poema déjenlo cantar con sus ballenas entre los fiordos</p>
<p style="text-align: right;">no lo lean pero déjenlo que regale sus zapatillas que/ retorne a pie hacia donde vea luces déjenlo, no lo lean, no lean a Vollmer que/ a nadie le importa,</p>
<p style="text-align: right;">solo ámenlo o amen<br />
el rechinar de sus vigas al escribir/</p>
<p style="text-align: right;">este poema.</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 186">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>EL VIENTO SE LLEVÓ EL INVERNADERO QUE CONSTRUIRÍAMOS&#8230;</h2>
<p>En la huerta soñada, entre repollos gigantes y/ almácigos,</p>
<p>espero abrazarte algún día sin amarras, entre/ chalotas,</p>
<p>perejil o cilantro, bajo un pangue recién llovido, ahí será nuestro amor entre los zumbidos y abejas, y el vapor de nuestras bocas al hablarnos. Prometo grosellas y mosqueta para la once, la red/</p>
<p>y la marisca</p>
</div>
<div class="column">
<p>estar pendiente de la marea baja, aprender la pega/ de matarife. Ahí desde el balcón de ciprés que no construiremos,</p>
<p>miraremos la ciudad al otro lado y sus fuegos de/ artificio en los festejos,</p>
<p>me ayudarás con la escalera al podar los árboles,/<br />
a clavar una tejuela, miraremos atentos entre qué matas ponen las gallinas /</p>
<p>de los vecinos, y hablaremos en silencio, de a poco.</p>
<p>Siempre seremos uno solo, pues siempre queda algo/ de nosotros</p>
</div>
</div>
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>en el cuerpo del otro,</p>
</div>
<div class="column">
<p>y en el alma queda/ impregnada la otra alma,</p>
</div>
</div>
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>siempre se doblará el primer clavo de la casa que no/ construiremos,<br />
pasarán cometas y no será necesario pedir deseos, solo un sorbo de tus labios y una mirada azul/</p>
<p>profundo de océano nos permitirá juntar los dedos, las manos, los brazos,/</p>
<p>los ojos, junto a las bigas que no hemos bajado ni bajaremos/ del monte,</p>
<p>ahí estoy pensando en el barbecho,<br />
y en que nadie tirará las semillas para/</p>
<p>el próximo invierno.</p>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
<hr />
<div class="page" title="Page 187">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>ROSABETTY MUÑOZ (1960)</h1>
<h2>HAY OVEJAS Y OVEJAS</h2>
<p>Las que comen de cualquier pastizal<br />
y duermen con una sonrisa de satisfacción en los potreros.<br />
Las que caminan ciegamente<br />
por los caminos acostumbrados.<br />
Las que beben despreocupadas<br />
en los arroyos.<br />
Las que no trepan por pendientes peligrosas. Esas van a dar lana abundante<br />
en las esquilas<br />
y serán sabrosas invitadas<br />
en las fiestas de fin de año.<br />
Hay también<br />
las que tuercen las patas<br />
buscando campos de margaritas<br />
y se quedan horas y horas<br />
contemplando los barrancos.<br />
Esas balan toda la gran noche de su vida encogidas de miedo.<br />
Y hay, por fin,<br />
las malas ovejas descarriadas.<br />
Para ellas y por ellas<br />
son las escondidas raíces<br />
y los mejores y más deliciosos pastos.</p>
<hr />
<h2>LA SANTA DE TERCIOPELO</h2>
</div>
<div class="column">
<p>La Santa vestida de terciopelo le cuelgan abalorios.<br />
En andas.<br />
Viaja sobre los hombros</p>
<p>y le agitan pañuelos blancos Sortea temporales<br />
inmóvil.<br />
Fija la mirada.</p>
<p>Fijo el madero portentoso de su cuerpo. Sobrepuestos los retazos de otros rezos.</p>
<p>La pueblan arañas y polillas. Resplandeciente el rostro policromado.<br />
Bajo las ropas sagradas</p>
<p>los velos se pudren y la madera astillada se consume.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<div class="page" title="Page 188">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>YANKO GONZÁLEZ CANGAS (1971)</h1>
<h2>FAREWELl</h2>
<p style="text-align: right;">queremos invitar a este escenario aprovechando/<br />
el octogésimo</p>
<p style="text-align: right;">aniversario de la institución a alguien muy especial/ para toda</p>
<p style="text-align: right;">nuestra<br />
comunidad que llegó hace cuarenta y cinco años para /</p>
<p style="text-align: right;">dirigir una</p>
<p style="text-align: right;">escuela<br />
que estaba en pañales nada más y nada menos que/</p>
<p style="text-align: right;">la escuela de</p>
<p style="text-align: right;">ingeniería<br />
ubicada en ese entonces en un sector que algunos/</p>
<p style="text-align: right;">aún recuerdan y que se llamaba las chancherías donde los colegas/</p>
<p style="text-align: right;">del programa de capacitación agraria hacían sus prácticas de/</p>
<p style="text-align: right;">inseminación</p>
<p style="text-align: right;">artificial.</p>
<p style="text-align: right;">con denuedo e infinita paciencia este inspirador/ de decenas</p>
<p style="text-align: right;">que digo de centenares de generaciones fue/ haciéndose paso</p>
</div>
<div class="column">
<p style="text-align: right;">en la adversidad en los momentos más duros no/ tanto por</p>
<p style="text-align: right;">nuestras<br />
autoridades de ese tiempo aquí y en el país como/</p>
<p style="text-align: right;">algunos insisten en recalcar sino por la crisis internacional que azotó/ las arcas de la corporación siendo prohibitivo importar o adquirir/ cualquier</p>
<p style="text-align: right;">instrumental<br />
para la óptima formación de nuestra esperanza joven y</p>
<p style="text-align: right;">profesional.</p>
<p style="text-align: right;">con ingenio fuente y raíz de su pasión vocacional creó las condiciones</p>
<p style="text-align: right;">para que una importante ayuda del exterior llegara/ y así preparar técnicamente a los inquietos espíritus jóvenes/</p>
<p style="text-align: right;">de una carrera que pujaba por tener un mínimo de equipamiento</p>
<p style="text-align: right;">no importaba que los enclaves estuvieran sueltos que las piezas/</p>
<p style="text-align: right;">neumáticas del canal de flujo laminar fueran obsoletas su máxima/ siempre</p>
<p style="text-align: right;">fue a esclerómetro regalado jamás se le mira la pantalla/</p>
<p style="text-align: right;">digital.</p>
<div class="page" title="Page 189">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p style="text-align: right;">porque el maestro siempre encontraba el tiempo/<br />
y el ajuste</p>
<p style="text-align: right;">adecuado<br />
hasta en su propia casa para acondicionar todo lo/</p>
<p style="text-align: right;">que llegaba de la lejana Europa central para dar estos primeros pasos/ y quizás sea</p>
<p style="text-align: right;">esta la<br />
ocasión de leerles solo algunos aspectos del primer/</p>
<p style="text-align: right;">perfil de la</p>
<p style="text-align: right;">carrera<br />
íntegramente redactado por quién con este/</p>
<p style="text-align: right;">reconocimiento</p>
<p style="text-align: right;">despedimos hoy<br />
donde destaco las frases «sólida fundamentación»/</p>
<p style="text-align: right;">«amplios</p>
<p style="text-align: right;">conocimientos<br />
en producción» «actitud investigativa hacia la/</p>
<p style="text-align: right;">tecnología y su</p>
<p style="text-align: right;">aplicación».</p>
<p style="text-align: right;">antes de darle la palabra al amigo y al formador al/ cual hoy le</p>
<p style="text-align: right;">decimos hasta<br />
pronto nuca adiós, le tenemos una sorpresa cono/</p>
<p style="text-align: right;">todos ustedes a</p>
<p style="text-align: right;">quién por casi<br />
cuarenta y tres años fue compañero del festejado/</p>
</div>
<div class="column" style="text-align: right;">
<p>como en la oficina contigua cuántos recuerdos/ atesorados</p>
<p>cuántos proyectos<br />
adjudicados, cuántas reuniones inspiradas y desafíos</p>
<p>administrativos cuántos<br />
conflictos sorteados porque nadie dice que todo/</p>
<p>es miel sobre</p>
<p>hojuelas sobre todo<br />
en una escuela entonces no quiso estar ausente quien/</p>
</div>
</div>
<div class="layoutArea" style="text-align: right;">
<div class="column">
<p>laboratorio de pruebas</p>
</div>
</div>
<div class="layoutArea" style="text-align: right;">
<div class="column">
<p>tanto en el</p>
</div>
</div>
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p style="text-align: right;">subir al colega.</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 190">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>ANTONIA TORRES (1975)</h1>
<h2>UMZUG</h2>
<p>La escena se compone de algunas cajas vacías<br />
una escoba y un montón de basura en una esquina Dos o tres beben cerveza y fuman al lado de una/</p>
<p>ventana abierta Podríamos decir que el polvo corona la tarde</p>
<p>que un sol distorsionado<br />
ilumina el cuarto con el sepia de las botellas</p>
<p>Una radio suena con música para nadie</p>
<p>Decir, mientras tarjamos unos versos y despegamos/ fotografías,</p>
<p>que una leve brisa levanta hojas del suelo<br />
y hace bailar el papel mural roto de las paredes.<br />
En el baño gotean la luz y el tiempo<br />
y el espejo devuelve la imagen de una cañería averiada</p>
<p>un castillo de cartas<br />
una pirámide apenas sostenida en el arco de/</p>
<p>las palabras un par de sillas rotas apuntalando la puerta/ de entrada.</p>
</div>
<div class="column">
<p>La escena se compone de algunas palabras vacías/<br />
o quebradas</p>
<p>espacios en blanco, signos de puntuación tirados/ al piso</p>
<p>pelusas barridas entre letras.<br />
El resto del lugar se sostiene con la mirada.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h2>HALLO EL BROTE DE UN POEMA TIRADO A LA ORILLA DEL CAMINO</h2>
<p>lo escondo en algún sitio, tal vez en mi bolsillo. Es primavera, el cielo aún no lo sabe.</p>
<p>Tomo el vástago olvidado y lo afilo durante días hasta que asoma una especie de raíz<br />
en remojo, le rezo y espero.</p>
<p>Es primavera y nadie parece saberlo<br />
anoche las lluvias arrastraron un cadáver<br />
hoy ha llegado a los pies de mi cama flotando como/</p>
<p>un leño.</p>
<p>Hundo su tallo en la tierra húmeda del jardín mientras me siento a escuchar el poema que crece.</p>
<div class="page" title="Page 191">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>La primavera es un parque sin palabras senderos que se cruzan<br />
árboles y relatos que se agarran<br />
raíces como trampas que deforman la lectura.</p>
<p>Quien haya besado la hoja verde de un poema no necesita más<br />
quien haya puesto su frescor sobre los párpados calma la fiebre de la mirada</p>
<p>y sin embargo<br />
todas las primaveras llegan tarde.</p>
<p>se asoma dudando<br />
el poema leído a tropiezos y en voz alta espigando entre las ramas<br />
apenas comprendido.</p>
<p>así es como de pronto aparece:<br />
herido, lloriqueando tras un arbusto<br />
en el hueco donde se esconde un animalito el brote de un poema<br />
tirado sin querer<br />
a la orilla del camino.</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 191">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>JUAN PABLO RIVEROS (1945)</h1>
<h2>HUERTOS</h2>
<p>La infinita descomposición de la luz en la cristalería del hielo.<br />
Barcos cargados de arcoiris<br />
y navegaciones</p>
<p>en las que cualquier oro era nada.</p>
<p>Como esas rorantes matas de zarzaparrilla con sus rútilas gotas de sangre<br />
sobre la nieve más sana,<br />
más pura,</p>
<p>en el último rincón<br />
de la huerta más austral del universo.</p>
<hr />
<h2>NOCHE POLAR</h2>
<p>La noche,<br />
como finísimo granado, madura en la lejana nieve azul.</p>
<p>Como niña perdida en los parques,<br />
la noche canta con sus marineros a bordo del mundo.</p>
<p>Y un enigma de astros corea la arquitectura sideral.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<div class="page" title="Page 192">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>MIGUEL BÓRQUEZ (1985)</h1>
<h2>LA BOTÁNICA DE LOS NIÑITOS MUERTOS (Fragmentos)</h2>
<p>abre los ojos y sueña el día que sea del ochenta y cinco y en un cuaderno de croquis registra como un autómata subjetividades y aproximaciones más bien imprecisas que remiten a un tiempo caótico y una experiencia ajena que su mente apropia cual demencial suplantación hasta enfermarlo. alterna frases rotundas y secas sobre lugares y nombres con párrafos humeantes y eléctricos que adorna con recortes de revistas y fallidos ensayos de cianotipia. los espacios en blanco y guiones introductorios han transmutado en grafías verticales y osarios pesadillescos. desde ese punto el registro enmudece, se torna ilegible o se limita a describir fenómenos climáticos anómalos y tragedias familiares sin importancia</p>
<hr />
<p>una vaca pare un ternero muerto en el follaje. observa la escena con nervio, esa placenta que escurre como una secreción cualquiera le hace pensar en residuos quirúrgicos, en acumulaciones de grasa o formaciones tumorales cuidadosamente embolsadas para su posterior examen. la ruma informe de animal aún tibio pero yerto sin conocer el mundo le conmueve, ese bramido materno lento y repetitivo como arrastrando sus lácteos órganos bajo la tierra, llevando intrínseca la tristeza de lo irremediable. cree ver en el ternero muerto la metáfora de algo, pero ignora qué</p>
<hr />
<p>los animales del bosque huyen de la luz diurna, se agazapan en madrigueras o pequeñas cuevas, descreen la autenticidad de los reflejos solares sobre la tierra vegetal que circulan. la fauna diurna es una especulación para hacer más llevadero el descampado que evapora el paisaje, el peladero que devasta como un sarcoma su continuidad y envergadura. no es un animal el animal que se ve de día: es un bosquejo inmaterial que reclama su derecho a difuminarse otro entre la hierba que huele. la luz hace fluctuar el ordenamiento natural de los lugares y los seres, antepone su lirismo, expande su gregaria liquidez. los animales del bosque huyen de la luz pero son absorbidos por ella; transcurren cazados por su reflejo, semejando sus cuerpos solsticios óseos</p>
<hr />
<p>la desmesura del distópico paisaje hace que piense la maternidad como un instinto en lo esencial repulsivo y antinatural. en el recién parido muerto se expone cierta extraña y tenebrosa biología que lo hace imaginar otros terneros ocultándose entre el junquillo, otras vacas higienizando a lengüetazos su sangrante pelaje. la muerte como la devastación parcial de un mundo sin significado aparente o como un parásito que crece sin ser detectado hasta eventualmente convertirse en otra cosa. cuerpos que se traducen entre ellos como transparencias obsoletas y amarillentas. después de morir cuántas veces morirá el ternero en mí, es lo que se pregun- tará cuando vuelva a casa</p>
<hr />
<p>un animal cualquiera es el colapso de su finitud rumiando voces que no son poemas pero igualmente lo conmueven. sobrevive el invierno registrando en cuadernos nombres de especies zoológicas ya extintas; adjunta un dibujo de cada una y la fecha de su último avistamiento, luego piensa el ternero muerto y se pregunta qué parte de sí murió con él. la fiebre de los árboles perennes atrae el banco de medusas que sueña cuando vuelve, afila sus maderas, fisura sus núcleos. hay cuerpos de animales congelándose que frotan sus pelajes por lascivia como un alud de fuego a contraluz, inflamando su carne y el follaje que pernoctan</p>
</div>
<div class="column">
<div class="page" title="Page 193">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<hr />
<p>una casa sola en un paisaje deshabitado siempre propicia una especie de anacrónica melancolía. quien la piensa supone ciertos animales desplazados de escena contemplando perplejos la destrucción de su hábitat, degollándose o tocándose en señal de amor. usualmente saben que no es el final, que no es posible borrarse tan de golpe y se dejan hundir en el follaje como en un sueño, aprehendiendo desde su húmeda corteza nubes y montañas que se desplazan ingrávidas, clareando a ráfagas muertos que mueren por preservarse tibios en casas que solo pueblan ectoplasmas y orbs. quien piensa todo eso lo hace leyendo poemas de amor escritos por y para idiotas, fijando su corazón con terror al deseo que le une y le separa de todas las bestias copulantes de la tierra</p>
<hr />
<h1>CARLOS ALBERTO TRUJILLO (1950)</h1>
</div>
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<div class="page" title="Page 194">
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<div class="column">
<h2>YO LIMITO</h2>
<p>Yo limito y por limitar con cada hora cobijada en mis manos<br />
soy desde el mismo nacimiento<br />
mi propio y más terrible límite</p>
<p>Yo limito</p>
<p>Yo limito con sillas, con mesas,<br />
con bibliotecas, con calles con casas, con los números telefónicos,<br />
con los R.U.N.<br />
y los R.U.T.,<br />
con las libretas de ahorro,<br />
con las libretas de seguro,<br />
con el mar, con el puerto y los puertos, con mis costillas por delante<br />
y mis costillas por detrás,<br />
con los cables de alta tensión<br />
y las huellas de labios en los vasos</p>
<p>Yo limito</p>
<p>Yo limito con Bernardo O&#8217;Higgins arrancando/<br />
de Rancagua,</p>
</div>
<div class="column">
<p>con Manuel Rodríguez vestido de cura<br />
por los cerros de la historia,<br />
con Arturo Prat y su busto mojado por la lluvia en la Plaza de Castro,<br />
con el dieciocho de Septiembre,<br />
con el Mes de la Patria,<br />
con todos los sesquicentenarios,<br />
aniversarios y demases</p>
<p>Yo limito</p>
<p>Yo limito con el escapulario que me colgaban/<br />
del cuello,</p>
<p>y con la imagen de la Virgen del Carmen entre dos/ oficiales de barba,</p>
<div class="page" title="Page 194">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>y con el Mes de María,<br />
y con los crucifijos oxidados sobre los marcos de/</p>
</div>
</div>
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>las puertas, y con la salvación eterna</p>
<div class="page" title="Page 194">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>escondiéndose siempre bajo distintos sombreros</p>
<p>Yo limito</p>
<p>Yo limito con mis suspensores, con mis primeros/ zapatos;</p>
<p>yo limito con la mañana, con lo que no es la mañana; con mis ojos y mis orejas;<br />
yo limito con mi olfato y con mi tacto,<br />
con los decretos y los contradecretos,</p>
<p>con las relegaciones y los exilios</p>
<div class="page" title="Page 195">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>Yo limito con mi fe de bautismo, con mi certificado de defunción</p>
<p>Yo limito con todo y con nada Todo en mí hoy es límite<br />
Cada palabra limita a la siguiente</p>
<hr />
<h1>JOSÉ MANSILLA (1962)</h1>
<div class="page" title="Page 195">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>EL ROSTRO MANTIENE SU PACIENCIA</h2>
<p>Ahora sé lo que contuvo el silencio,<br />
un desborde seguramente<br />
hacia otras latitudes<br />
donde las explicaciones no fueran necesarias.</p>
<p>Era la vuelta imprescindible por el corazón, en que flamearan telas de distinto signo, todas nubes aconteciendo en el presente.</p>
<p>Ahora que ya no nos hablamos,<br />
el misterio ronda por las calles de barro.</p>
<p>Agoniza el hombre en las sombras y otros beben su vino.</p>
<p>Nada se ha perdido dices y hablan raíces rojas<br />
en el mar de las ausencias.</p>
<p>Todo adviene en agua que aflora<br />
y raídas vestiduras olvidan su cuerpo.</p>
<p>Exudan sudores los frescos paños en la frente del caído.</p>
<div class="page" title="Page 196">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>Y brilla un rostro lozano<br />
en las grises maderas de los cercos.</p>
<p>Ahora que ocurre este paseo,<br />
te despides de los vecinos limpia y sinceramente.<br />
y las palabras ya no suenan,<br />
el gesto es una mano en alto para decir adiós definitivamente</p>
<p>Se ensordecen los últimos tocadiscos en los bares que tus ojos vivieron.</p>
<p>Y bebemos como acto final esta caña de vino blanco, que has dejado olvidada<br />
en medio de las cenizas.</p>
<p>Ya sé lo que contuvo este silencio.</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 196">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>MARIANA CAMELIO VEZZANI (1994)</h1>
<h2>COMUNA RÍO VERDE</h2>
<p>la cinemática de la liebre se estudia con un hilo que sostengo entre mi ojo izquierdo<br />
y el espacio vacío después del salto del animal un nudo marca la distancia</p>
<p>pienso repetir el gesto<br />
pero la velocidad no se mide con los dedos</p>
<p>no se le pegan cardos a las liebres vadear a los zorros en la estepa<br />
hace que la geometría del movimiento tenga ángulos rectos<br />
no cavan madrigueras<br />
los lebratos nacen desprotegidos<br />
la cinemática no es una ciencia exacta</p>
<p>un ovejero mira los saltos de las crías desde el puesto a tres horas<br />
de la casa principal y recuerda<br />
un cuento lleno de liebres doradas asesinadas por los perros</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 197">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>SÓTANO DE LA CASA PRINCIPAL (KM 37 SUR, ISLA RIESCO)</h2>
<p>hay zorros que viven debajo de esta casa<br />
su asentamiento siempre ha sido radial y concéntrico todo túnel lo aprendí de memoria<br />
el ejercicio de dibujar la isla boca abajo<br />
hizo aparecer en el papel un trazado perfecto<br />
de crujires soterrados nocturnos<br />
allí aparecieron también<br />
manchas de musgo que esconden quemaduras zorros que duermen en esas manchas tibias</p>
<p>sueños de árboles con corteza fotosensible que imprimen caras cuyos nombres<br />
y genealogía no recuerdo</p>
<p>en el verano vimos pájaros de muchas especies pero todos de un gris ceniciento<br />
la laguna a medio congelar tiene surcos azules y/</p>
<p>otros verdes<br />
nada entiendo yo de crujires pero con la lluvia en cada uno de esos huecos<br />
crecerían líquenes amarillos:</p>
<p>durante todos los tiempos en los barcos<br />
se han visto fuegos en la punta de los mástiles durante la tempestad se les ha considerado siempre</p>
<p>un signo de protección</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<div class="page" title="Page 197">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>VICENTE OYARZÚN CARTAGENA (1992)</h1>
<h2>SÍNTOMAS DE DESHIDRATACIÓN</h2>
<p>como lagartijas que ofrecen su lomo al sol</p>
<p>subimos una calle<br />
el diálogo empinado<br />
se interrumpe por el ritmo de la respiración</p>
<p>la tinta azul se extiende</p>
<p>hasta la orilla de una playa no apta para el baño donde se concentran<br />
en un mismo punto miradas<br />
que ascienden leves</p>
<p>como burbujas de agua mineral la espuma de ese oleaje</p>
<p>nos absuelve un licor derramado<br />
sobre el techo de barcazas zarpando hacia otros puertos</p>
<p>por nuestras venas<br />
la forma de peces<br />
nada a contracorriente el amor</p>
<div class="page" title="Page 198">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>toma una parte del cuerpo que nos falta</p>
<p>para variar algo se queda en el lugar de los efectos que pudieron resultar indispensables</p>
<p>imposible permanecer así más tiempo</p>
<p>es lento el espectáculo<br />
de letreros que se empiezan a encender</p>
<p>y un lenguaje de miradas que no se cruzan</p>
<hr />
<h2>IMAGINACIÓN DE LA ESCENA</h2>
<div class="page" title="Page 198">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>dos personas con los pies en el agua<br />
a la orilla de un mar<br />
no tan mar</p>
<p>un poco río<br />
champú de manzanilla<br />
la luz del sol<br />
que lxs destaca<br />
cual dos palabras<br />
en un texto<br />
la ventisca trae<br />
el recuerdo aerodinámico todxs duermen<br />
cuando un beso se instala<br />
en la mañana<br />
intentas no parar demasiado las gaviotas de la aurora resulta fácil sentarse<br />
a inventar con la voz<br />
una caricia<br />
si no fuera en la vía pública donde imaginas<br />
esta plaza nocturna<br />
atestada de gente y de palomas que se esquivan<br />
mutuamente</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 199">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>IVONNE COÑUECAR (1980)</h1>
<h2>LA OMNIPRESENCIA DE LA GENERACIÓN EQUIS</h2>
<p><strong>I [no estar ni ahí solo fue la presencia a la que nos relegaron]</strong><br />
yo estuve ahí cuando cargaron los materiales y bellas las terminaciones/ a esa lápida no pudimos ponerle nombre/ no se sabía cómo/ si la hipocresía de las bestias hizo olvidar los apellidos. yo estuve ahí/ cuando abrieron los caminos más lejos que la Antártica/ besé cada piedra sin saber si de ida o de vuelta/ soda cáustica en los cerros/ los campos/ la piel. Carretera Austral llamaron a todo eso/ para mí no tuvo nombre hasta que me fui/ entonces eché de menos no saber nombrarla/ y se llamaba Carretera Austral general augusto pinochet i mi región se llamaba del general carlos ibáñez del campo. pero yo no les debo nada a los milicos.</p>
</div>
<div class="column">
<p><strong>II [nosotros masificamos el uso de fármacos para la felicidad]</strong><br />
yo estuve ahí/ cuando todos esquivaron los hoyos/ abrí la tierra poquito a poco/ requerí castigo ejemplar para las bellas víctimas de los noticieros de última hora. yo estuve en esa discotec. dentro de tu útero rasgando las paredes y corté el cordón/ quise ahorcarme/ caminé por tanta nieve/ tanta nieve/ que no necesité sol/ ni luna/ ni estrellas/ pude haber muerto en la nieve. pude haber muerto en cualquier parte/ y no sabría cómo usar escaleras mecánicas/ puertas o micros. soluciones químicas vienen mejor. yo estuve ahí con el tejido de las arañas/ las pisadas de las cucarachas/ con mi cabello de guerreros antepasados/ mis piernas sin estigmas/ despierta mi piel huilliche sin cansancio ni rasguños. tinnitus enceró todo el rededor/ la gente filtro/ la gente cerámica/ los extras. solucionamos con químicos esa sonrisa que no aparece. yo estuve ahí donde el abandono carece de nombre. y todas las invitaciones sí/ todos los consejos no. cerraron la puerta a la india idiota como su padre la india que jala/ y jala/ y no se atreve a disparar. en la pirotecnia de tus ojos amor gritaste silencio y el silencio fue sordera.</p>
<div class="page" title="Page 200">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p><strong>III [se alegraron de que no supiéramos de historia ahora que todo comenzaba con la palabra democracia]</strong><br />
yo estuve ahí/ en esa política llena de artistas y premios y eligieron a todos/ menos a mí porque no tenía talento/ contactos/ ni voto y Chile se abrió como putita nueva. miedo y pudor en las calles/ qué era libertad nadie supo e hicieron lo mismo todos los días. exhibieron tantas heridas y desapariciones/ volvieron diciendo Europa Exilio Persecución/ mitificaron con gracia el derecho internacional público/ todos querían oírlos&#8230;/ y la pobreza señoras y señores/ qué hacemos con esos pobres sin estilo / ni talento/ ni premios/ ni gracia/ ni voto y con hambre/ tanta hambre. yo estuve ahí con mi torpeza nevermind del nirvana infierno y ropas ajadas/ y nada importó porque tuve tanta rabia / y encontré las canciones perfectas/ sin supersticiones ni manías vi la nieve roja/ porque un tiro en la cabeza huele mejor que el teen spirit. yo estuve ahí en la línea de fuego y llamé a mis muertos/ pregunté cuándo se acaba esta pena. yo estuve ahí en la inopia/ con los tejidos de las arañas/ las pisadas de las cucarachas/ rasgando mi útero con mis manos de niña/ y dije ojalá te mueras/ luego todo se apagó.</p>
<hr />
<h1>VERÓNICA ZONDEK (1953)</h1>
<div class="page" title="Page 200">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>DESDE LA OTRA ORILLA</h2>
<p>A Georg Trakl A Jaime Huenún y su lectura interclusa</p>
<p>La ciudad no es más que un despliegue en/<br />
agua cristalina</p>
<p>y arrastra en azul tu cuerpo al desplome.</p>
<p>Un ramo de jeringas te viste de luto<br />
y tu corazón bombea envuelto en demencia. Hay un forastero que galopa al anca de los/</p>
<p>murciélagos y hace intentos por no girar su cabeza hacia el/</p>
<p>costado.</p>
</div>
</div>
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<div class="column">
<p>Un edificio apaga su fuego marmóreo<br />
y es calmo<br />
y desliza por ti un pulso encarnado y reptil.</p>
<p>Deambular es ahora un qué de soplos y una búsqueda silente de guijarros</p>
<p>que</p>
<p>de uno</p>
<p>en uno</p>
<p>y sin engaños</p>
<div class="page" title="Page 201">
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<div class="column">
<p>son raudo precipicio en las grietas que cría/<br />
el alabastro.</p>
<p>La sombra sobre el río es de alarido ‘pajaril’ y es blanco el graznido Juan Luis<br />
e inasible<br />
el granate coágulo que fermenta el lamento.</p>
<p>Repta entonces<br />
serpentea sucio el miembro entumecido<br />
y cruje en solitario el cristal de una lágrima.</p>
<p>Trakl<br />
caminante y celada de huérfano decir<br />
no desea<br />
no evita el golpe en oscuro<br />
en un lunes muy anterior a aquel de Vallejo<br />
que entonces en rosáceo y frente al ojo celeste fue entrando en el añil profundo y más lejos junto al destino de la fina hebra que hoy me teje/</p>
<p>el paño</p>
<p>por carnosa avizorar un mirar impreso</p>
<div class="page" title="Page 201">
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<div class="column">
<p>y entrever los signos en la escritura que amaso.</p>
<p>Trakl<br />
vago interdicto del Bosque Negro abismo encadenado al pulso escindido abrazo<br />
irrumpes en profundo y cerúleo<br />
y truenas como la arcilla al vientre y te haces familia una con la noche.</p>
<div class="page" title="Page 201">
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<div class="column">
<p>Es lumbrosa tu lóbrega habitante de cuarzo y latente el abrigo de tierra a la medida.</p>
<p>Un alma ajena destila el rojo por hacerlo suyo y atraído<br />
y negro el farellón en el risco de tu ojo<br />
es sello y lacra en boca de cavernas en olvido.</p>
<p>Cielo e infierno avecindado en tu corazón.</p>
<p>Un leve toqueteo de alas sobre el arroyo/ transparente.</p>
<p>Un murmullo de ángeles a la espera.</p>
<p>Trakl.<br />
Hombre y poeta.</p>
<p>Cae tu cuerpo<br />
y el agua es más tan bermeja<br />
que pretexto te resulta tibio el aliento.</p>
<p>Izas tu cola en señal de ardua patria y ya eres salto/ en la otra orilla.</p>
<hr />
<h1>SERGIO MANSILLA (1958)</h1>
<div class="page" title="Page 202">
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<div class="column">
<h2>ALLÁ LEJOS TE VEO VENIR</h2>
<p>Allá lejos te veo venir<br />
como una llovizna<br />
que hace palidecer<br />
las azules colinas.<br />
Saco apresuradamente<br />
al patio mis árboles, mis hinojos, todos mis seres pequeños y pobres</p>
<p>que pululan por doquier: libélulas, mariposas,</p>
<p>cantáridas de siete colores, algas y avecillas.<br />
Me vacío entero<br />
como un balde con agua que se vuelca en el piso</p>
<p>y me extiendo cuan amplio soy para recibir la miel<br />
que trae tu presencia.</p>
<p>No vaya a suceder<br />
que llegues<br />
y esté todo solitario y triste,<br />
todo cerrado, tapiado hasta las nubes, y el amor, como un niño mendigo, llore sin pan<br />
y se duerma en la mampara<br />
de cualquier casa<br />
tiritando abrazado a su perro.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
</div>
<div class="column">
<h2>NUESTROS DESCENDIENTES</h2>
<p>Quizás hallen en las viejas bibliotecas de ellos algún poema olvidado parecido a este.<br />
Algún periodista mal pagado tal vez escriba «Se halló un pergamino cuyas líneas inexplicablemente van y vienen como surcos de una siembra».</p>
<p>Y algún paleógrafo, sin mucha convicción, dirá: «Veré si puedo saber qué dicen estos caracteres/ arcaicos.</p>
<p>Se ve que es un lenguaje primitivo,<br />
con palabras rudimentarias, onomatopeyas quizás que imitaban el canto de los pájaros o el sonido/</p>
<p>de los ríos».</p>
<p>Y no habrá a quién preguntarle.<br />
Solo estarán ahí las palabras mudas, incapaces<br />
de narrar la finitud de los cuerpos que ya se fueron.</p>
<p>Y las examinarán bajo lupas electrónicas,<br />
y analizarán la química de la tinta,<br />
y aplicarán algo más preciso que carbono 14<br />
para calcular la edad de las manos que escribieron caracteres tan viejos como el sol.</p>
<div class="page" title="Page 203">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>Quizás el manuscrito termine en un museo/<br />
para turistas</p>
<p>y toda esperanza de canto se aleje a una distancia/ sin retorno.</p>
<p>Quizás simplemente se pierda en los sombríos bosques de un futuro sin humanos,<br />
y el poema no será ni poema ni nada<br />
cuando ya no haya idioma en el murmurar de/</p>
<p>las nubes y no quede más que una enorme roca rodante</p>
<p>en la interminable noche espacial de nadie.</p>
<p>Un poema demasiado breve para cantar las hazañas/ de los héroes</p>
<p>y demasiado extenso para tanto impenetrable/ silencio que somos.</p>
<hr />
<h1>CLEMENTE RIEDEMANN (1953)</h1>
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<div class="column">
<h2>EL HOMBRE DE LEPZIG</h2>
<p>El padre del padre de mi padre traía todo el mar en sus mejillas. Trajo un cormorán en la mirada y una flauta dulce en los bolsillos. No trajo papeles ni osamentas. Le quitaron su historia en las aduanas y venía de lejos.</p>
<p>Al llegar, solo la niebla, pañal de maíz para envolver los viejos barcos de madera: la Steinward, el Hermann, el bergantín Susanne y el Alfred. Todos buscando el paraíso. Para todos, desengaño y selva.</p>
<p>(El daguerrotipo muestra a unas familias apiñadas y sin saber a qué atenerse. Allí dormitan en el suelo el hacedor de calamorros y la mujer del peluquero. También, un niño con paperas)</p>
<p>¡Oh viejos barcos de madera! ¡Oh germánicos famélicos! Les prometieron la tierra pero la tierra tenía dueños falsos. Falsas estacas de papel y no auténticos rewes milenarios.</p>
<p>El padre del padre de mi padre hubo de hablar en otra lengua, gotear, de nuevo, el semen de la aurora. A fundar cosas es que vino el hombre de tan lejos. Corral, después de un siglo pronuncio tu nombre en la mañana. Estoy de pie sobre una lancha arrojando trozos de carne podrida a las gaviotas. Por aquí entró en América el perseguido, uno que no fue rico ni famoso, sino bello. Porque bello es todo cuanto sigue siendo, a pesar de la muerte, el deterioro y el olvido.</p>
</div>
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<div class="page" title="Page 204">
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<div class="column">
<p>El hombre de Leipzig, el carpintero, me trajo a tierra en el lápiz de su oreja, de donde he bajado para organizar el mundo con palabras.</p>
<hr />
<h2>SANTIAGUILLO</h2>
</div>
<div class="column">
<p>Que se pudra el provinciano resentido que niega su pasado de piedras i lodo, el petulante mandarín, el bobo crédulo en la idea de Santiago como capital de algo.</p>
<p>Honor para el santiaguino que no se enrola, ni se enreda en justificaciones de medio pelo, cuando tie- ne que levantar la espada para zanjar cuitas con el huaserío pusilánime.</p>
<p>Que reviente el charquicán botado a strogonoff.</p>
<p>Si mamamos todos de la misma partera, si tocamos las estrellas gracias a la oscuridad de los otros, si cor- tamos diez mil cabezas para conservar en su lugar la nuestra, ¿a qué tanto aire de prostituta enriquecida en los casinos?</p>
<p>Santiaguillo, aún te miras el rostro en el culo de París i te lavas las manos con el agua en que han hervido las salchichas de Nueva York. ¿Cuándo mirarás hacia el fondo de la chacra que te da de comer?</p>
<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-26-a-las-14.44.20.png"><img class="aligncenter size-full wp-image-1743" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-26-a-las-14.44.20.png" alt="Captura de Pantalla 2022-10-26 a la(s) 14.44.20" width="339" height="533" /></a></p>
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		<title>WALLMAPU</title>
		<link>https://mediorural.cl/wallmapu/</link>
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		<pubDate>Wed, 26 Oct 2022 01:38:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Poemas]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>

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		<description><![CDATA[fotografías: Daniela Meliang Antulafken EL CUERPO Y EL POEMA antologador: Faumelisa Manquepillán Calfuleo Cómo explicarle al lector que estas palabras/ han nacido desde los más profundos ríos antiguos, que viajan/ d e cuerpo en cuerpo, de torrentes milenarios y hoy vienen a hablar junto a las aguas, creando diálogos a veces en la paz infinita de/ los tiempos a veces [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="page" title="Page 138">
<div class="section">
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<div class="column">
<h6 style="text-align: right;">fotografías: Daniela Meliang Antulafken</h6>
<div class="page" title="Page 139">
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<div class="column">
<h1>EL CUERPO Y EL POEMA</h1>
<h6 style="text-align: right;">antologador: Faumelisa Manquepillán Calfuleo</h6>
<div class="page" title="Page 139">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>Cómo explicarle al lector que estas palabras/<br />
han nacido</p>
<p>desde los más profundos ríos antiguos, que viajan/ d</p>
<p>e cuerpo en cuerpo, de torrentes milenarios y hoy vienen a hablar junto</p>
<p>a las aguas,<br />
creando diálogos a veces en la paz infinita de/</p>
<p>los tiempos</p>
<p>a veces furiosas desde lo cósmico.<br />
En estas palabras se encuentran sueños, visiones,/</p>
<p>perimontu</p>
<p>sonidos de voces, del corazón.<br />
En ellas encontramos cantos y dolor de/</p>
<p>árboles caídos, palabras azules en la luz de la mañana,</p>
<p>palabras galopantes recorriendo tierras que/<br />
fueron usurpadas</p>
<p>entre la luna nueva,</p>
</div>
<div class="column">
<p>aguas de vertientas que fueron empujadas por/<br />
el viento.</p>
<p>Palabras morenas viajan entre los amaneceres,/<br />
que mueren</p>
<p>y que de pronto resucitan para convertirse/<br />
en eternas,</p>
<p>palabras de fuegos.<br />
Despiértate decía una gota a la vertiente en/</p>
<p>plegarias y murmullos. viajan las palabras palpitantes entre el líquido/</p>
<p>amniótico amándose y entrelazándose desde sus nacimientos/ enraizados.</p>
<p>suenen los kultrun en el wallmapu desde los/ cuatro puntos</p>
<p>allá desde las cuatro fuerzas, desde los mares,/ lagos, ríos, lagunas</p>
<p>quebradas, vertientes y esteros.</p>
<hr />
<h1>TERRITORIOS DE LA PALABRA MAPUCHE</h1>
<div class="page" title="Page 140">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<div class="page" title="Page 140">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h6 style="text-align: right;">antologadora: Claudia Rodríguez Monarca</h6>
<div class="page" title="Page 140">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>La presente selección constituye una muestra de textos de veinte poetas del wallmapu (diez mujeres y diezvhombres, en ese gesto y guiño por el principio regulador del equilibro de todo lo viviente); creadoras y creadores, portadores de múltiples y diversos saberes ancestrales, artísticos, académicos, experienciales, aprendidos de la mano de sabios mayores, heredados o soñados. Para ellos y ellas, la palabra poética tiene un valor profundo que va más allá de la fijación en la escritura, y es su relación consubstancial con la oralidad, el canto, el diálogo, la observación y la escucha, lo que supone un modo distinto de enunciación y recepción. De esa vital experiencia saben mucho, sostenida por una larga historia de décadas y más de cien poetas y oralitores que dan espesor a la cultura y la palabra viva.</p>
<p>Más allá de este punto de confluencia, creemos importante relevar la diversidad en las y los poetas y sus poéticas, diversidad en las distintas generaciones y edades, lo que significa que se encuentran en distintos momentos de sus trayectorias escriturales y artísticas; diversidad de las zonas geográficas donde habitan, y en las que muchas veces abrazan más de un territorio, porque se desplazan o porque tienen la experiencia de vivir en dos o más paisajes; también son otros los modos en que se relacionan con sus propias tradiciones, con su historia, y con su lengua y en los que dialogan, se nutren de otras culturas; diversidad entre los amplios y diversificados temas y sus proyectos poéticos-políticos-estéticos, además de los sellos y estilos particulares. Esa diversidad la traemos a esta muestra poética. Entre los poemas acá presentados, hay poemas inéditos, poemas de libros publicados, algunos más antiguos que otros, algunos más conocidos que otros.</p>
</div>
<div class="column">
<p>El alero que cobija esta hermosa diversidad es el sentimiento de pertenencia a la Nación Mapuche, al Wallmapu, que abarca un extenso territorio, que va desde Santiago al sur (podríamos decir santiago, con minúscula, porque es esa parte marginal y marginada de la capital, obliterada y relegada, la parte más provincia y más auténtica a la vez), y del Pacífico al Atlántico, como los puntos cardinales y sus cuadrantes, dibujados en el kültrün tañido por la machi, que emite la música sagrada que cubre y delimita su territorio. La ruta cartográfica de este recorrido simula ese trazo, encontrado también en el rewe, como escribe Rayen Kuyen: «Aquí están las cuatro fuerzas de los vientos/ abriendo los espacios en el rewe sagrado. / Allí está Genechen y los ancianos lonko». Desde el norte de la Nación Mapuche, en que el escenario es silente, allí donde en medio de los fierros crece la totora, asoman las fuertes voces de la mapurbe, sus voces son gritos, llanto, rabia, eco («Entonces los ecos retumban por las llanuras de hormigón / por los causes servidos del Mapocho»). La ciudad los escupe a los márgenes y no hay cobijo, y el hogar es solo «un catre/ donde empotrar el cuerpo» (Aniñir). Ese es el espacio que habitan, que los interpela y a la vez los deja en la intemperie, donde no se ve el azul azul mapuche, sino ese azul gris, como se titula un libro de Eliana Pulquillanca; pero es un territorio en resistencia, desde el que luchan y recuperan la voz y el corazón, que ahora late, tañi piuke&#8230; «en su palpitar de trueno» (Catrileo).</p>
<div class="page" title="Page 141">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>Un poco más al sur, surge la palabra poética mapuche, ancestral, de la araucanía profunda, que se funde y confunde con los sonidos de la naturaleza, inclusive con su silencio con los cantos, los sueños, la lluvia, los pájaros (que, al decir de Aillapán, captan las esencias «de todas las melodías y canciones de la tierra»), los ríos, la montaña, el Pehuén, como escribe el poeta Carlos Levi, quien ya partió al wenumapu, «Eres esa montaña/ por donde corren los ríos./ Allá afuera/ los ancestros/ sujetan nuestra sangre». Montaña y volcán, espacio sagrado donde habitan los espíritus de los ancestros, los pillanes, «Jefes, Ancianos y Jóvenes/ de la Tierra de Arriba/ Ustedes, habitantes del volcán/ Amaneciendo» (Chihuailaf ), y más acá el paisaje cotidiano, donde «el pulmón trabaja al sentir el pie sobre la tierra» (Wenuan); la tierra labrada, trabajada desde tiempos inmemoriales, en que los abuelos araban la tierra fértil («Recuerdo, el rostro moreno,/ de mi querida abuelita&#8230;/ Ella pincelaba la tierra,/ con sus agotados pasitos&#8230; Con su canasto bajo el brazo,/ ¡no se cansó de sembrar!» dirá Huenuñir). Pero esa tierra ha mutado con la brutal explotación de los bosques; la deforestación ha traído calamidades, como el brutal asedio policial («la huella de un perdigón/ incrustada en el tronco/ de un roble») y las sequías, en las que no se sostienen ya ni las vertientes: «Vertientes en resistencias/ sin helechos los pajonales/ sin agua los esteros» (Panchillo). La ñuke mapu es acorralada, al igual que la lengua, el mapudungun, en esa búsqueda vital por su propia voz, dirá Cayupán «una palabra indecible/ sin diccionario/ ni terruño&#8230; En qué época dejamos de ser vegetal».</p>
</div>
<div class="column">
<p>Más al sur, en la tierra de los cuerpos de agua, ríos, mares y lagos, danza y canto se funden también.</p>
<div class="page" title="Page 142">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>Hay que hacer rogativa, espantar los malos sueños, «aquí no explotamos al hombre por el hombre/ aquí no destripamos la tierra» (Milanca); entonces, purrun, danzar e invitar al baile, como hace Man- quepillán con sus amigas y los árboles, «danzando bajo el cielo azul./ En la trutruka se oía/ la voz de los espíritus./ Las pifilkas con canto de golondrinas/ nos conducían al baile ceremonial./ Todas purrukábamos todas». Con la danza, el canto, como la voz potente y sagrada de Lienlaf, «ya es hora de cantar junto al agua papay. Ngenko nos limpiará de los malos sueños». Y entonces el mar, como dirá Antillanca: «Miré el mar/mi propio mar&#8230; Mar adentro/ sus alas se abrían al infinito».</p>
<p>Desde el sonido del agua —la lluvia y el mar— y la espesura del bosque nativo, surgen las voces de los huilliches de la costa del sur. Allí «los williche/ desclavan de sus rucas las penas./ Se descuelgan de la historia/ y a Pucatriwe llegan» (Huinao). Allí mismo donde Colipán le dice a su hija: «Cuando de viaje, hija, salgas al mar/ ten siempre en tu corazón a Wenteyao». El mismo mar en que, «repito este mi rezo/ por si vienes./ Aquí, frente a las olas/ me arrodillo» (Rupailaf). El bosque, por su parte, hace lo suyo, como en «Ceremonia del amor», de Huenún: «Los árboles anoche amáronse indios: mañío e ulmo, pellín/ e hualle, tineo e lingue nudo a nudo amáronse/ amantísimos, peumos».</p>
</div>
<div class="column">
<p>Cruzamos la cordillera hasta la Patagonia argentina, allí Liliana Ancalao y Viviana Ayilef escriben y recitan con un timbre dulce que cautiva; sus acentos son otros, pero a la vez los mismos, igual que sus temores y sus despojos, «no me tocan los pewma/ venidos de la tierra/ es que no soy correspondida/ porque vivo en la ciudad» (Ancalao). En ese mismo espacio denegado se instala la voz de Ayilef, «Pero yo escribo en este hueco/ en un tembladeral escribo&#8230;/ Porque yo escribo donde nadie&#8230;/ como si nunca».</p>
<p>La incorporación de esta muestra en la antología permite pensar lo territorial desde otros ámbitos, simbólicos, culturales e históricos. Asoma la idea de lo multiterritorial, en el sentido de cruces y simultaneidad de paisajes, de lugares, de dimensiones, de despojos y resignificaciones. El territorio es la ñuke mapu, pero también es el cuerpo y el poema, el lugar donde late un corazón. Y la palabra poética se hace en el decir, y en ese acto de habla, en ese gesto recursivo, citamos nuevamente al poeta que abre la muestra, Aniñir, «enjuágate la sonrisa y los ojos para ver nuevamente lo que falta por/ construir».</p>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
<hr />
<div class="page" title="Page 146">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>DAVID ANIÑIR GUILITRARO (1971)</h1>
<h2>FIGURACIÓN</h2>
<p>Con palabras e imágenes<br />
rumbo a las vísceras<br />
en la certidumbre de verse al espejo y trisarse los ojos,</p>
<p>El escenario es silente<br />
alrededor hay pisadas<br />
que calan cenizas de hielo</p>
<p>El secreto del washo mal parido<br />
el grito a la luna<br />
botando el amniótiko de sus fauces</p>
<p>lubricando la verdad de estar vivo</p>
<p>con llanto</p>
<p>para luego irse de cuento por la vida</p>
<p>Los sentidos delatan la contracaricia:<br />
oler sus texturas curtidas<br />
el tacto su mirar oceánico<br />
el sabor de sus gemidos de vaho entrecortado</p>
<p>y escuchar los movimientos de su fragancia:</p>
<p>el caos aletea su tierra.</p>
<p>Despojado ante la razón nada es secreto</p>
</div>
</div>
</div>
<div class="page" title="Page 146">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>Entonces los ecos retumban por las llanuras/<br />
de hormigón</p>
<p>por los causes servidos del Mapocho</p>
<p>desmantelando ese entre mirar miope,</p>
<p>ficción que nunca alteró a nadie</p>
<p>menos al espejo.</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 146">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>LEFIMAN</h1>
<p>Hubo esos días en los cuales tú no sabes si el sol/<br />
se equivocó</p>
<p>al salir o al entrar.<br />
Hubo esos días R de revuelta, cuando la sangre/</p>
<p>revienta por los ríos o simplemente revuelve su cauce río arriba/</p>
<p>por puro gusto</p>
<p>y disgusto.</p>
<p>Hubo noches llenas de sueños donde nunca supimos de asesinatos y el hogar no pasaba de ser tan solo/</p>
<p>un catre</p>
<p>donde empotrar el cuerpo.</p>
<p>Hubo visiones, Perimuntú, alusiones y esquizofrenias/ que no</p>
<p>fueron de categoría y diagnóstico médico. Hubo de esas donde la piel se mimetizaba con/</p>
<p>la noche y el futapewma, sin que ningún perro salga con su/</p>
<div class="page" title="Page 147">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>Fusil AK-47 y te ladre a media noche: «¡Carabineros de Chile,/</p>
<p>andando</p>
<p>indio conchetumadre!».</p>
<p>Hubo recuerdos evocados para enseñarnos cómo/ se debía obrar,</p>
<p>donde el cerezo aún nos enrojecía el beso<br />
y los viejos no sufrían porque uno se ausentara.</p>
<p>Hubo mágicos movimientos estelares bajo los/ cuales se podía</p>
<p>distinguir claramente cómo antiguos cometas/ barbechaban la</p>
<p>tierra de allá arriba, y hacían llover para regar nuestra/ seca carne</p>
<p>mientras los arcoíris peinaban las nubes: su chasca/ de espuma.</p>
<p>El tiempo pasado fue mejor, musitaba la larva rumbo/ a ser</p>
<p>mariposa debajo del tronco herido.<br />
Hubo esquinas plagadas de fuego por las noches para/</p>
<p>puro celebrar la trawunión de amigos y qué más da.</p>
<p>También hubo diamantes que colgábamos en el/ pecho para no extraviarnos en el río de plata mientras nadábamos/ precoces en el</p>
<p>paraíso depredado</p>
</div>
<div class="column">
<p>¡Ya poh Lefiman, pégate la cachá! Engulle esta/ plegaria,</p>
<p>enjuágate la sonrisa y los ojos para ver nuevamente/ lo que falta por</p>
<p>construir&#8230;</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 148">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>DANIELA CATRILEO (1987)</h1>
<h2>TAÑI PIWKE</h2>
<p>tañi piwke piwke piwke</p>
<p>después de veinte años supe que mi corazón latía con otro nombre</p>
<p>me fue negado<br />
el sonido de su voz</p>
<p>hasta que desperté en su palpitar<br />
de trueno</p>
<p>tañi piwke tañi piwke</p>
<p>piwke piwke.</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 148">
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<div class="column">
<h2>QUISE ADENTRARME EN EL BOSQUE</h2>
<p>comer algunas moras<br />
estirar las piernas en soledad</p>
<p>Saco algunas fotografías:</p>
<p>un escarabajo intenta subir una hoja al nido de un ave</p>
<p>un zorro contempla el vuelo de unas libélulas</p>
<p>la huella de un perdigón incrustada en el tronco de un roble.</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 149">
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<div class="column">
<h1>ELIANA PULQUILLANCA (1963)</h1>
<h2>ES MI PALABRA</h2>
<p>Mis palabras son simples, no llevan serpentinas.</p>
<p>Mis poemas son réplicas de un pueblo valiente, mi palabra es camino pedregoso.</p>
<p>Yo canto el dolor de los árboles cortados.</p>
<p>Mi canto florece como foye,<br />
es agua que fluye del Lafkenche.</p>
<p>Mi palabra es sol, es lluvia, tormenta es sendero de invierno.<br />
Es tierra&#8230; simplemente.</p>
<p>Mi palabra es surco,<br />
es semilla que se para en el cemento, es trueno que hiere al racista,<br />
es lágrima que se une al Bío-Bío.</p>
<p>Yo hablo de la lucha,<br />
de la fuerza,<br />
de la rabia retenida,<br />
de la paciencia colmada.</p>
<div class="page" title="Page 149">
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<div class="column">
<p>Me duelen los golpes que en Lumaco azotan el rostro de mis hermanos.<br />
Es mi sangre la que brota.</p>
<p>En Traiguén los abuelos bosques,<br />
han sido reemplazados por pinos y eucaliptus, que secan el agua, enferman la tierra.</p>
<p>En Lleu-Lleu los espacios a recuperar, los azota la furia policial</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 149">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>RUKA</h2>
<p>Tüfamu purangi pañilwe<br />
tremkey ta trome/ tremey, nüwfünpürakey<br />
ñamku reke kintuyawul-lu ñi ilo<br />
fachi trufür lemuntu mew<br />
türpu llükalenon ka petu múñawülün epew tañi pu mellfü mew llenga<br />
Tüfamu nga ellkanietañi püllü ngachi kallfü chüngkür fey pengen ngey nga waria ñi kashü lelfün.<br />
ka wüño zañewtuy nga pu choyke<br />
wüñotuy nga pangi tañi trokiñ mew.<br />
llengi taiñ pu püñeñ.<br />
Santiaw Chile<br />
rumel nga mülepemum ta pu mapuche.</p>
<p>Kuyfi mew nga ayelefuy ta mapucho<br />
fey ruka kay küme anülefuy tañi inapüle.</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 150">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>RUKA</h2>
<p>Aquí en medio de los fierros crece la totora.</p>
<p>crece, se empina<br />
cual águila buscando su carne<br />
en este bosque de polvo<br />
sin miedo y con epew en los labios.</p>
<p>Aquí el círculo azul guarda su espíritu y se aprecia la planicie gris de la ciudad. Los choike vuelven a anidar<br />
el Pangue a su manada<br />
nacen nuestros hijos.</p>
<p>Santiago de Chile<br />
habitado por mapuches desde siempre.</p>
<p>Antiguamente el mapocho sonreía y la ruka descansaba en sus orillas.</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 150">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>LORENZO AILLAPÁN (1940)</h1>
<h2>EL ZORZAL (WIIKLKAWÜN)</h2>
<p>De todas las melodías y canciones de la tierra capto/ sus esencias</p>
<p>Con gran deseo llevo sabor alegre a la gente que vive</p>
<p>Hace diez mil años que circundo este canto magistral.</p>
<p>Canto en la estación de las flores que comienza/<br />
en Primavera</p>
<p>En la frondosa orilla de los lagos del Maule al Sur</p>
<p>Resalta mi canto en el campo montañoso.<br />
¡With will ki ki with will ki ki tañi üy<br />
with will ki ki with will ki ki tañi üy!</p>
<p>Es la música y su lenguaje de mi bendita canción</p>
<p>Con notas melódicas surgen compases muy variados</p>
<p>Al canto y la danza sencilla, invita el director/</p>
<p>de orquesta A los seres nuevos a las guaguas les silbo:</p>
<p>La guagua se amamanta al compás del silbido</p>
<p>La guagua toma leche al compás del silbido.</p>
<p>¡Wit Will Whill ki ki tañi üy!<br />
La guagua toma leche al compás del silbido</p>
<p>¡Wit Will Whill ki ki tañi üy!</p>
<p>Cantando digo: Vida, Alegría, Amor<br />
Entre canciones y bailes por el aire a los oídos</p>
<p>Saludo así a los que cuidan a sus niños<br />
A los que están vivos, gracias a la madre naturaleza.</p>
<div class="page" title="Page 151">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>Chülle mapu, paraíso terrenal de Cordillera a Mar</p>
<p>De Norte a Sur rejuvenece al volver la espiritualidad</p>
<p>¡With will ki ki pürüy ta ti püñeñ<br />
With will ki ki ülkantuy ta ti püñeñ!</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h1>EL QUELTEHUE (EL GUARDIÁN AVISADOR)</h1>
<p>Escucha y entrega los mensajes y parabienes</p>
<p>Bendito pájaro elegido de la comarca<br />
de ojos rojos que al parecer nunca duermen<br />
y se mimetiza en el lugar donde anida hasta que salen/</p>
<p>los polluelos de sus tres y cuatro huevos lunareados de/</p>
<p>colores pastos. Es el que canta desde que nace hasta que muere:</p>
<p>¡Trültriu PÜLTRÜ Kütrau che ta ti Triltriu Triraley Trilaley!</p>
<p>Es un hombre que viene con su sexo colgando<br />
Es una mujer y camina de otra manera<br />
Tiene cuatro patas, puede ser un perro o un zorro</p>
<p>Y en el tiempo de celo&#8230; canta y baila</p>
<p>Es el Queltehue que va romanceando el aire:</p>
<p>SOY EL GRAN ESPÍRITU DE LA/</p>
<p>FECUNDIDAD UNIVERSAL</p>
<p>¡Trültripe Trültripe trewa tati trewa</p>
<p>trültripe trültripe meli namun kulliñ!</p>
<p>Buen tiempo, buenas siembras, Buenas Cosechas</p>
<p>Corean largos cantos a manera de Oración</p>
</div>
<div class="column">
<p>Siempre curiosos de lo que sucede en todas partes</p>
<p>Alados guardianes de nuestra tierra<br />
que nos alertan de cualquier peligro.<br />
Orador incansable de la madre tierra:</p>
<p>¡Trüliliu Trüliliu Trüliliu Trüliliu</p>
<p>Triliu Triliu Trilui Trilui!</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 152">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>ELICURA CHIHUAILAF (1952)</h1>
<h2>RUEGO EN LAS PAREDES ROCOSAS DEL CIELO<br />
(poema a la manera del canto de las machi)</h2>
<p>Estas son las palabras rituales dicen las Machi</p>
<p>Sí, ustedes ya las conocen: Jefes, Ancianos y Jóvenes</p>
<p>de la Tierra de Arriba Ustedes, habitantes del volcán</p>
<p>amaneciendo<br />
y Machi antiguos que oyen</p>
<p>nuestros ruegos<br />
Aquí está el hombre enfermo:</p>
<p>respira<br />
No lo dejen solo ahora</p>
<p>que le hemos traído</p>
<p>hierbas medicinales<br />
y, en nuestros cántaros, el agua</p>
<p>cristalina del alba<br />
¡Ven! Tenemos en nuestras almas</p>
<p>la vida de los ríos que suben</p>
<p>para el Oriente<br />
Bebe. Pero ay Genechen<br />
solo tú harás que ella refresque</p>
<p>Por eso también a ti te hablamos</p>
<p>viento maligno<br />
¿Qué bostezo tan profundamente</p>
<p>ladino y oscuro eres</p>
</div>
<div class="column">
<p>que vagas en el crepúsculo del día?</p>
<p>A ti te hablamos fuego resucitado</p>
<p>que mientes y escondes</p>
<p>tu verdadero rostro<br />
¡Ya!, ándate y quiebra la vara</p>
<p>con que golpeas a nuestro hijo:</p>
<p>En los pulmones, en la sangre</p>
<p>el corazón<br />
Fuerza maligna que acechas</p>
<p>en visión engañosa<br />
como un zorro más, como cualquier</p>
<p>guairao, como cabezas volando</p>
<p>como quilas floridas que</p>
<p>nos anuncian las penas<br />
En la fragancia de nuestros</p>
<p>remedios ándate, dicen las Machi</p>
<p>tú que como un mal sueño estás</p>
<p>en el anochecer ¡suelta!, quita tu oscuridad</p>
<p>mira que Azul es la luz</p>
<p>de la mañana Y tú, levántate hijo</p>
<p>Se repiten los ruegos<br />
en las paredes rocosas del cielo</p>
<p>y los guerreros despiertan<br />
y vienen, ya vienen<br />
¡Oo!, como pececillos brillando</p>
<p>desde la Tierra de Arriba<br />
ya vienen, los transparentes</p>
<p>y altos cóndores del sol.</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 153">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>JUAN WENUAN (1977)</h1>
<h2>TROTE POR AVENIDA ZUNGÚN</h2>
<p>El pulmón trabaja al sentir el pie sobre la tierra.</p>
<p>Varias, repetidas veces inhalas la mezcla de aire y sol./</p>
<p>Corres:</p>
<p>huele a cerezas entre las plumas de un choroy/<br />
que pasa</p>
<p>un cardumen de endorfinas chapotea en los glóbulos</p>
<p>(la angustia pasea lejos de la jaula del cerebro)</p>
<p>y tienes la respiración confiada como Enkidu<br />
al despertar junto al río.<br />
Mucho tiene que ver el mito con agitar las piernas:</p>
<p>El sudor paga el tributo a la envidia de los dioses/</p>
<p>y al amor</p>
<p>(Vamos, es un lindo día</p>
<p>para hacer castillos en la arena troyana).</p>
<p>Varias, repetidas veces inhalas la mezcla de aire y sol./</p>
<p>Corres:</p>
<p>y a tu paso el lunar de una falda cayó en la acera</p>
<p>(kilómetro 5,</p>
<p>pulso de 120)</p>
<p>y en él ves noches de exceso<br />
la amnesia remando con el viento del amanecer/</p>
<p>a favor.</p>
<p>Entre huella y zancada, años, escritura:</p>
<p>Estira brazos, mueve el cuello, crujen las rodillas ¿no? y te sientes bello como jaguar que lame sus manchas.</p>
</div>
<div class="column">
<p>El pulmón trabaja al sentir el pie sobre la tierra.</p>
<p>Vas corriendo por avenida Zugún, Sur de Fantasía.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h2>LA CASA DE TU PADRE</h2>
<p>La casa de tu padre fue la corriente, Wenuan,/<br />
la maniobra</p>
<p>entre los icebergs del afecto, la fuga perenne como/<br />
un ojo</p>
<p>que ve las cadenas de la siembra.<br />
Tú heredaste esa renuncia<br />
tú defiendes ese hogar a la intemperie.<br />
A otros los parlamentos de la sangre.<br />
Deja a los hábiles el reclutamiento de las voces</p>
<p>estribillo de un lenguaje abrumador, abrumador Lenguaje</p>
<p>rebajado a estribillo en su boca.<br />
No eres recluta del hermano que junta tierras/</p>
<p>en su bolsillo. No te cuenten, no te sumen en esos coros.</p>
<p>Un Hindenburg se posa en tus notas y siempre estalla</p>
<p>como ejemplo o advertencia irónica.<br />
Un Nautilus te fondea más allá del barrial y la erosión</p>
<p>de la palabra. Crece nuevamente en un lugar apartado</p>
<p>como el niño que cambia de colegio y aprende</p>
<p>a (des)confiar del nuevo mundo.<br />
La casa de tu padre fue la corriente<br />
Porque tu padre nada quiso salvo un caballo</p>
<p>para recorrer la tierra que de él nunca sería.</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 154">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>MARÍA TERESA PANCHILLO (1958)</h1>
<h2>WE KVYEN</h2>
<p>Cumleay cey ga pukem tvfa</p>
<p>wefpatuy we kvyen<br />
kvpalnielay mawvh<br />
Guitza navpay antv puel mapu ple</p>
<p>Abril kvyeh mew</p>
<p>petu mvleymi am xipawe antv mapu.</p>
<hr />
<h2>LUNA NUEVA</h2>
<p>Otra vez la luna nueva no trae lluvia</p>
<p>¿Cómo va a ser este invierno?<br />
Y abril llega por el oriente<br />
Con un sol amarillo.</p>
<p>Aún ERES&#8230; xipawe antv en la tierra.</p>
<hr />
<h2>METAWE</h2>
</div>
<div class="column">
<p>Rav ke metawe<br />
epu picike metawe pewman<br />
wefpanko ko mapu mew<br />
vgelkeci wefkvlepay mapumew</p>
<p>gewenole ga Kvb Kvb menokontu mew</p>
<p>afle ga wixun ko<br />
cew cey ga ñi mvleal<br />
ga ñi picike TVWIH MABEH?</p>
<hr />
<h2>CÁNTAROS</h2>
<p>Cántaros de gredas<br />
Dos cántaros de mis sueños.<br />
Aguas del vertiente<br />
Vertientes en resistencias<br />
Sin helechos los pajonales<br />
Sin agua los esteros<br />
¿dónde habitarán mis TVWUN MABEH?</p>
<hr />
<h1>CRISTIAN CAYUPAN (1985)</h1>
<div class="page" title="Page 155">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>LOS HOMBRES SON ATUENDOS DE ANTIGUOS DIOSES</h2>
<p>Las sombras que son empujadas a la tierra</p>
<p>con esa bestialidad que desconocemos<br />
no son presagio de otra creación<br />
sino auspicio de nuestra propia existencia</p>
<p>¿Quién dejamos de ser cuando nacemos</p>
<p>alumbrando esa mano misteriosa?</p>
<p>Los dioses por su parte escondieron sus sombras<br />
en piedras inamovibles<br />
El que logra cambiar de sitio la roca materna</p>
<p>encuentra también los secretos de esa especie<br />
Pero los dioses se extinguieron al emerger los hombres</p>
<p>depositando a sus deidades en tumbas de barro</p>
<p>Surgió entonces la palabra escrita</p>
<p>junto al texto del fruto prohibido<br />
El miedo a las serpientes se desarrolló en la/</p>
<p>memoria remota</p>
<p>en la primera letra del árbol genealógico</p>
<p>por eso hoy el hombre busca algo que jamás<br />
ha perdido sino lo que le han hecho creer que alguna/</p>
<p>vezsorteó.</p>
<hr />
<h2>NO ESTOY AQUÍ TODAVÍA</h2>
</div>
<div class="column">
<p>Soy una palabra herida<br />
carente de idioma y espacio<br />
Una palabra indecible<br />
sin diccionario<br />
ni terruño<br />
Una palabra<br />
que no encontró grupo humano</p>
<p>para ser pronunciada<br />
ni fue sospechada por boca alguna</p>
<p>En qué época dejamos de ser vegetal</p>
<p>para encarnarnos en la palabra</p>
<p>materia y espíritu<br />
desnudos, dóciles, humanos.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
</div>
</div>
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<div class="page" title="Page 156">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>MARÍA INÉS HUENUÑIR HUENULLÁN (1968)</h1>
<h2>ROSTRO MORENO</h2>
<p>Recuerdo, el rostro moreno,<br />
de mi querida abuelita,<br />
el tiempo lo fue quebrantando,</p>
<p>encadenado a sus trenzas.</p>
<p>Ella pincelaba la tierra,</p>
<p>con sus agotados pasitos,</p>
<p>la mirada se la iba,<br />
de sus ojitos caídos.</p>
<p>Con su canasto bajo el brazo,</p>
<p>¡no se cansó de sembrar!<br />
y sus puñitos arrugados,<br />
me llaman a cosechar.</p>
<p>Tomada firme del campo,</p>
<p>eterno, haré su telar,<br />
para que el tiempo, sea el dueño,</p>
<p>de honrar su dignidad.</p>
<hr />
<h2>KURÜ ANGE</h2>
</div>
<div class="column">
<p>ngoimalayafin ti kurü az</p>
<p>tañi chuchuem ñi ange</p>
<p>pañushkülekefui<br />
rangintu chapetun mu</p>
<p>trekalekefui lelfün mew</p>
<p>retrütulekefui</p>
<p>epe trawmalefui<br />
ürkütulekefui tañi nge</p>
<p>tukukefui ketran<br />
apolekefui ñi chiwe<br />
metatu yienekefui tañi chemkün</p>
<p>mütrümkefuenew</p>
<p>tañi keyumeafel<br />
trekalean lelfvün mew</p>
<p>ñimituan tañi witral</p>
<p>femgechi ta ngoimalayan</p>
<p>ñi chuchuem tañi mongen</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 157">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>RAYEN KVYEN (1940)</h1>
<h2>TREUKIL</h2>
<p>Abro las páginas<br />
del espíritu ancestral de los tiempos.<br />
Aquí están las cuatro fuerzas de los vientos</p>
<p>abriendo los espacios en el rewe sagrado.<br />
Allí está Genechen y los ancianos lonko.<br />
Se despliegan las alas del cóndor<br />
en las aguas transparentes de los ríos<br />
en el verde del pewen<br />
caminando Los Andes<br />
llevando su mensaje libertario<br />
a nuestra ñuke mapu.<br />
Se rompe el silencio<br />
en los barrotes muros&#8230;<br />
La huelga de hambre<br />
cabalga por las venas<br />
de los prisioneros políticos mapuche.<br />
Vuelan en círculos los treiles<br />
Llevando su mensaje de muerte.<br />
TREUKIL TREUKIL TREUKIL TREUKIL</p>
<p>Las balas disparadas a mansalva<br />
acribillan su cuerpo.<br />
Esperen, esperen grita Andrea Neculpan.</p>
<p>Tienen que pagar el crimen del werken Wenewen sigue luchando.<br />
La huelga de hambre cabalga por las venas<br />
de los prisioneros políticos mapuche.</p>
</div>
<div class="column">
<p>El rewe en silencio<br />
espera la ofrenda del machi.<br />
Mari chi weu, mari chi weu, mari chi weu, mari chi weu<br />
cantan los treiles.</p>
<hr />
<h2>ECLIPSE</h2>
<p>La luna radiante<br />
vestida de estrellas<br />
majestuosa se acerca a los andes.</p>
<p>empujada por vientos astrales.<br />
lluvias de estrellas<br />
besan la tierra.<br />
el sol llama a las nubes<br />
sintiéndola cerca.<br />
sigilosa&#8230; radiante<br />
rodeada de estrellas<br />
impregnada de amores<br />
de tantas noches insomnes<br />
sigilosa se acerca la luna<br />
lluvias de estrellas<br />
limpian los cielos<br />
atravesando las nubes.<br />
azules cometas abren el espacio infinito</p>
<p>ante tanta amante belleza<br />
el sol pliega sus alas.<br />
la luna le abraza<br />
en un infinito parto de amor.</p>
<hr />
<h1>FAUMELISA MANQUEPILLÁN (1960)</h1>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
<div class="page" title="Page 158">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>EL PURRUN</h2>
<p>Todas íbamos descalzas<br />
danzando bajo el cielo azul.<br />
En la trutruka se oía<br />
la voz de los espíritus.<br />
Las pifilkas<br />
con canto de golondrinas<br />
nos conducían al baile ceremonial.</p>
<p>Todas purrukábamos todas.</p>
<p>La Juana con el hualle purrukaba</p>
<p>Aylen con el canelo<br />
con el lingue Susana<br />
con el laurel la Herminia</p>
<p>con el ulmo purrukaba Millary</p>
<p>Fresia con el pellín<br />
Rayen con avellano purrukaba</p>
<p>María con arrayán</p>
<p>con ramo de lahuen la Celestina purrukaba</p>
<p>Todas, todas.</p>
<p>Rogábamos por buena cosecha por salud por miel y buena familia</p>
<p>por kuyin purrukábamos</p>
</div>
<div class="column">
<p>allá el nguillatun.<br />
Descalzas todas<br />
con ykilla y cintas de colores.</p>
<p>Plata en nuestros pechos<br />
y en nuestras cabezas trarilongkos.</p>
<p>Todas danzábamos a Wenumapu.</p>
<p>Todas, todas.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h2>EL VIAJE</h2>
<p>Desde que partiste, ya hace dos años</p>
<p>te he buscado en todas formas.</p>
<p>Dormida o despierta.<br />
Te he visto dentro de los ojos</p>
<p>de la Linda Noche (yegua)<br />
Te he buscado entre los pliegues de los amaneceres</p>
<p>cuando se desvanece la noche y se mezclan luces/</p>
<p>y sombras.</p>
<p>He viajado entre mis sueños<br />
en caminos tumbas.<br />
Te he tomado de la mano,<br />
te he abrazado diciéndote que te fuiste tan lejos.</p>
<p>Tanto he llorado, tanto.</p>
<p>Muchas veces te he visto<br />
reencarnada entre los gatos,<br />
Las flores también te son un perfecto camuflaje.</p>
<p>En cada tiempo,<br />
en cada instante/ te haces presente<br />
y me aferro a tu mirada en mi memoria.</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 159">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>TUWUN</h2>
<p>Hoy por la mañana caminando<br />
Por la calle de mi lof, torturaste mi rostro con las/</p>
<p>tanquetas de tu odio.</p>
<p>Me miraste por el túnel mortal de tu metralleta.</p>
<p>Me mataste en tu imaginario.<br />
Sabes que mi cuerpo mapuche,<br />
que mi espíritu mapuche<br />
desde mi tuwun reclama la tierra donde está la raíz</p>
<p>de la fuerza que me hace eterna.</p>
<p>Sígueme odiando,<br />
mátame mil veces con tus miradas asesinas</p>
<p>Que yo me levanto de mis muertes vestida con/</p>
<p>mi txarilongko</p>
<p>mi kupalme y mi txariwe&#8230;<br />
y resucito como tu Cristo&#8230; (que también mataste)</p>
<p>brillante y poderosa para exigirte entre un/</p>
<p>marrichiwew</p>
<p>la tierra que usurpaste.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<div class="page" title="Page 159">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>LEONEL LIENLAF (1969)</h1>
<h2>SOÑE_ANDO</h2>
<p>Y cómo fue preguntas en miradas<br />
y yo te sueño y cuento<br />
que vagaba a orillas de un gran río detenido</p>
<p>cuando una nube negra<br />
se posó como un pájaro sobre el horizonte<br />
de pronto algo se quebró bajo mis pies<br />
y el mar nació con furia en mis recuerdos.</p>
<p>Luego pareció que el mundo fuese mudo</p>
<p>Hambre Frío Calor<br />
costras que se pegan a la espalda<br />
culebras azules se amarraban a mi cintura</p>
<p>lenguas de fuego bailaban a mi alrededor<br />
de pronto sopló un viento luminoso<br />
estaba sentado sobre un banco de piedra blanca</p>
<p>y el fuego estaba allí, mirándome.</p>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
<hr />
<div class="page" title="Page 160">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>WE TRIPANTU</h2>
<p>Kuifitulen ta leufü,</p>
<p>nepelkeinmew tachi liwen,</p>
<p>wünotualu antü<br />
kiñe trekan achawüll tuwalu –</p>
<p>pikey pu che<br />
wuñoalu antü, wuñoalu antü</p>
<p>ülkantunmu nagpay trayen</p>
<p>Trayen ñi ülmew<br />
allkütukefi-in ñi füchake-cheyem ñi ñütram.</p>
<p>Feyengün ñi Púlli nepelpake-inmew fachi warriamew.</p>
<p>Mongelei petu – wetripantu akuy<br />
mongelein petu!<br />
wirarümekein fachi wariamew</p>
<p>Kachill kütral tayül-tumekey machi,</p>
<p>ko-reke füch kullmaenew ñí piuke,</p>
<p>rehuemew foye lelituenew.<br />
kuifike che ñi pülli</p>
<p>pürupürungey wente Kütral.</p>
<p>Nepemüm nepemüm wirarümekey chucao trayenmew.</p>
<p>Küpaley wün, Küpaley wün</p>
<p>wirarünmu miawi walfemew tregül.</p>
<p>Trayenmew witrukoumeayu papai</p>
<p>ngenko liftuay iñ wedake pewma.</p>
<hr />
<h2>WE TRIPANTU</h2>
</div>
<div class="column">
<p>Hace años,<br />
que el canto del río nos despierta<br />
en este amanecer<br />
y vuelve el sol<br />
con sus pasos de gallo sobre los cerros.</p>
<p>Sobre el rocío del canelo mis antepasados vuelven</p>
<p>y a orillas del fogón<br />
la machi escucha</p>
<p>el murmullo del viento sobre el rewe</p>
<p>Despierten, despierten<br />
grita el chucao desde la vertiente.<br />
el amanecer —el amanecer<br />
anuncian los treiles en el valle<br />
ya es hora de cantar junto al agua papay.</p>
<p>Ngenko nos limpiará de los malos sueños.</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 161">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>CRISTIAN ANTILLANCA (1974)</h1>
<h2>WANGLEN Y EL CANTO DE LAS FLORES (EXTRACTO)</h2>
<p style="text-align: right;">Lituche, Lituche amó y ama a una estrella y la busca</p>
<p style="text-align: right;">encorvado por la orilla del mar, dicen riéndose de ti</p>
<p style="text-align: right;">que lloras, los espíritus rabiosos del minche mapu.</p>
<p style="text-align: right;">Miré el mar</p>
<p style="text-align: right;">mi propio mar y eran las olas como animales</p>
<p style="text-align: right;">matándose contra la roca</p>
<p>Una por una las fui mirando a todas</p>
<p>ninguna es ella pensé<br />
Desarbolado<br />
me tendí en la playa y dormí</p>
<p>En el sueño yo era también una estrella<br />
girábamos y bailábamos<br />
y todos los seres nos veían brillar</p>
<p>Cantaba una gota<br />
la única habitante<br />
que prendía las luces de una caverna</p>
<p>que ya nadie podía encontrar</p>
</div>
<div class="column">
<p>La gran gaviota del universo abría sus alas<br />
y se creaban nuevos mundos donde gritaban hasta las piedras</p>
<p>Despiértate<br />
Despiértate<br />
y asusta a los ladrones del mar<br />
que los espíritus de las piedras te oigan</p>
<p>Que abran sus ojos de reloj<br />
los pájaros que se aman<br />
y que se amen en los acantilados</p>
<p>Despierta mi corazón<br />
Que la luna llene con su luz<br />
esta casa prestada<br />
Que se prenda el fuego<br />
que le falta a esta oscuridad<br />
que me persigue<br />
Sé la estrella que quema de luz<br />
el vacío en que te busco ciego<br />
Despierta las vertientes<br />
que canten tu saliva que busca mi<br />
saliva<br />
Cuando me sumerja<br />
grita<br />
Cuando aparezca<br />
grita<br />
Que las flores se abran y revienten<br />
que saquen sus lenguas<br />
que sorban el agridulce<br />
de los pájaros acostumbrados a la noche</p>
<div class="page" title="Page 162">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>Por el mar y por amar<br />
subían los ahogados<br />
los desaparecidos<br />
Como cardúmenes de peces como bandadas de cisnes<br />
llenos sus vientres de noctilucas Mar adentro</p>
<p>sus alas se abrían al infinito<br />
y volaban<br />
como dioses del aire<br />
De su lenguaje de plumas blancas solo puede decir</p>
<p>pu piupiu<br />
pu piupiu<br />
tañi piwke mew müpuygün</p>
<p>los cisnes<br />
los cisnes<br />
han volado de mi corazón.</p>
</div>
</div>
</div>
<hr />
<div class="page" title="Page 162">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>JAIME HUENÚN (1967)</h1>
<h2>CEREMONIA DEL AMOR</h2>
<p>Los árboles anoche amáronse indios: mañío e ulmo,/</p>
<p>pellín</p>
<p>e hualle, tineo e lingue nudo a nudo amáronse</p>
<p>amantísimos, peumos<br />
bronceáronse cortezas, coigües mucho</p>
<p>besáronse raíces e barbas e renuevos, hasta el/</p>
<p>amor despertar</p>
<p>de las aves ya arrulladas<br />
por las plumas de sus propios/ mesmos amores/</p>
<p>trinantes.</p>
<p>Mesmamente los mugrones huincas<br />
entierráronse amantes, e las aguas<br />
cholas abrieron sus vertientes alumbrando, a sorbos</p>
<p>nombrándose, a solas diciéndose: aguas buenas, aguas</p>
<p>lindas, ay pero violadas somos aguas Rahue,</p>
<p>plorosas Pilmaiquén, floridas e parteras e aún felices</p>
<p>las arroyos que atraviesan como liebres<br />
los montes e los cerros.</p>
<p>E torcazos el mesmo amor pronto ayuntáronse,</p>
<p>los Inallao manantiales<br />
verdes, las Huaiquipán bravías<br />
mieles, los Llanquilef veloces</p>
<p>ojos, los Relequeo pechos</p>
<div class="page" title="Page 163">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>zorzales, las Huilitraro quillay<br />
pelos tordos, los Paillamanque raulíes nuevos.</p>
<p>Huilliche amor, anoche amaron más<br />
a plena chola arboladura, a granado<br />
cielo indio perpetuo<br />
amáronse, amontañados<br />
como aguas potras e como anchimallén encendidos,/</p>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
<div class="page" title="Page 163">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>al alba</p>
<div class="page" title="Page 163">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>oloroso amáronse,<br />
endulzándose el germen lo mesmo</p>
<p>que vasijas repletas de muday.</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 163">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>ENTIERROS</h2>
<p>Aura de las Aguas, Elías Huenún,<br />
Ezequiel enterrado en los llanos de Osorno.</p>
<p>Todos mis parientes aferrados a las llamas,</p>
<p>bruñidos por el oro de las hechicerías.<br />
Te diré, hijo mío, que soñé con Herminda.</p>
<p>Venía ella a buscarme vestida como novia.</p>
<p>Vamos, me decía, allá donde yo vivo,<br />
todo es tan bonito y no me falta nada.</p>
<p>Después se me allegaron unos niños oscuros,</p>
<p>la cara me escupieron entre sueño y vigilia.<br />
Un tiuque hizo su nido en el techo de alerce,</p>
<p>mi nieta lo espantó con agua y sal batida.<br />
Aura de las Aguas, Elías Huenún,<br />
acérquense a la tierra que arde por las noches,</p>
<p>al pozo, al gallinero, a los blancos manzanos,</p>
<p>al ruido de cadenas chocando en los cimientos.</p>
<div class="page" title="Page 163">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>Mi casa levantada sobre el oro y la plata,<br />
mi casa construida sobre fuego y miseria,</p>
<p>mi casa iluminada por caballos fantasmas,</p>
<p>mi casa abrió su puerta a la muerte y al alba.</p>
<p>Ahora es Francisca Huenún la que yace</p>
<p>mirándome entre flores y cirios encendidos.</p>
<p>Afuera los parientes caminan y se pasan</p>
<p>de mano en mano el vino, la carne, las palabras.</p>
<p>La madre de mi huerto se va con la mañana.<br />
La siguen los cerezos, los sauces, las campanas.</p>
<p>La madre de mis sueños, pequeña y enterrada,</p>
<p>me deja como herencia su sombra fatigada.</p>
<p>Te diré, hijo mío, que he visto sabandijas<br />
bajando de mi cama apenas raya el día.<br />
Por eso me hago cruces de fuego y de ceniza<br />
y santiguo mi frente con agua y sal bendita. Aura de/</p>
<p>las Aguas, Elías</p>
<p>Huenún,<br />
Catalina, Zulema, Carlos, Margarita,<br />
todos mis hermanos nombrados noche a noche</p>
<p>en la tierra y el eco de montañas perdidas.</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 164">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>JAVIER MILANCA (1970)</h1>
<h2>ROGATIVA PARA QUE BAJEMOS A JESÚS</h2>
<p>Mejor bajamos a ese Jesús, lo desclavamos</p>
<p>y lo dejamos descansar.<br />
Lo acurrucamos en nuestro bosque<br />
o cerquita del fuego para que escuche</p>
<p>en silencio nuestras profecías.</p>
<p>Su Padre lo abandonó<br />
y los suyos ya no practican lo que rezan.</p>
<p>Mejor le decimos a Jesús que se venga con nosotros</p>
<p>¡Que se venga!<br />
Que nuestro Rewe no tiene clavos.<br />
Que se saque esa corona de espinas y se ponga un/</p>
<p>trarilonko de Foye.</p>
<p>Que se venga con nosotros,<br />
aquí no explotamos al hombre por el hombre<br />
aquí no destripamos la tierra.<br />
Eso sí,<br />
que no se venga a cachiporrear con eso de caminar/</p>
<p>sobre las aguas, que aquí no estamos para trucos televisivos,</p>
<p>(además Kalfukura lo hizo en el Nawel Wapi</p>
<p>con menos aspavientos).<br />
Mejor que se moje sus canillas de Wilke<br />
y ayude al río a pulir las piedras.</p>
</div>
<div class="column">
<p>Que no multiplique los panes,<br />
pues igual nos alcanzará.<br />
Que no multiplique los peces,<br />
pues sabemos pescarlos con nuestras manos.</p>
<p>Ahora, si convierte el agua en vino,</p>
<p>no nos vamos a enojar<br />
Porque no es cosa de andar despreciando milagros,/</p>
<p>así como así.</p>
<p>No siga llorando con los brazos en cruz,</p>
<p>que acá también sabemos de calvarios.</p>
<p>Vente, Jesús y pelea con nosotros.<br />
Que ya no nos quedan mejillas que colocar.</p>
<p>Vente, Jesús y resucita.</p>
<p>Así como nosotros hemos resucitado.</p>
<p>Mejor bajemos a Jesús y que su sangre no nos/<br />
siga culpando.</p>
<p>Vente, Peñi Jesús, ahora que muchos están en la cárcel.</p>
<p>¡Mari mari, Jesús!<br />
Ahora y en la hora de todas nuestras muertes,<br />
(No diga amén, diga Marichiwew).</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 165">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>ROXANA MIRANDA RUPAILAF (1982)</h1>
<p>Se cumple la profecía<br />
y derramo la tinta por los ojos.</p>
<p>Escribo sin aliento<br />
distrayéndome<br />
en las vacas que atraviesan este puente,</p>
<p>en donde ya no se oyen mugidos,<br />
sino gritos,<br />
de una lanza clavada en la costilla<br />
que señala con sangre<br />
las muertes<br />
que seguirme.</p>
<p>Escribo masacrándome, mostrando,<br />
abriendo llagas en que llorar</p>
<p>y golpear en tantos pechos.</p>
<p>Plegaria en los murmullos.</p>
<p>Escribo con velas en los ojos.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
</div>
<div class="column">
<h2>REPITO ESTE MI REZO</h2>
<p>por si vienes.<br />
Aquí, frente a las olas<br />
me arrodillo.<br />
Invoco tus cabellos<br />
anudados por la sal.<br />
Espero a que aparezcas<br />
en la tercera ola niño-pez.<br />
Que me trague el mar.<br />
Que me lleven desnuda por la espuma.</p>
<p>Y allí, donde entre piedra venga arena.</p>
<p>Espero me ilumines en la tercera ola.</p>
<p>Ya sabes que son tres los arco iris</p>
<p>derramados en el aire.<br />
Ya sabes que me duermo entre las rocas</p>
<p>esperando a que aparezcas.<br />
Repito este mi rezo<br />
hasta que vengas.<br />
Envuelto en esas algas que te crecen</p>
<p>desde el sueño a la tristeza</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 166">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>BERNARDO COLIPAN (1966)</h1>
<h2>ARCO DE NGUILLATÚN</h2>
<p>Las bandurrias vuelan en bandada.</p>
<p>Bajo las piedras algunos insectos corren perseguidos por otros.</p>
<p>Harina tostada y muday</p>
<p>ardiendo en el fuego sagrado.<br />
De rodillas esperamos la salida del sol.</p>
<p>Con el rocío las oraciones ascienden</p>
<p>hacia la «Tierra de Arriba».<br />
La tierra vuelve a ser jardín<br />
poblado por antiguos pasos<br />
Una página en blanco</p>
<p>una vasija en donde cabe todo</p>
<p>un puñado de semillas en un instante.</p>
<p>El fin de mi aliento es<br />
el comienzo de otro.<br />
Nuevamente la palabra traduce</p>
<p>la reunión de las cosas.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
</div>
<div class="column">
<h2>CUANDO DE VIAJE, HIJA, SALGAS AL MAR</h2>
<p>Cuando de viaje, hija, salgas al mar.</p>
<p>ten siempre en tu corazón a Wenteyao.</p>
<p>Llegar hasta allí es tu destino.</p>
<p>A Kanillo, kalkus y anchimallenes no temas.</p>
<p>Tales espíritus nunca hallarás<br />
si tu alma no los pone en tu camino.</p>
<p>Deseo, Alen, que el camino sea largo.</p>
<p>Detente en Pucatrihue, Choroy</p>
<p>Traiguen.</p>
<p>Recolecta como tus antiguos rulamas</p>
<p>lunfo y sobre todo algas</p>
<p>todo tipo de algas.</p>
<p>Con la shumpall de Caleta Manzano</p>
<p>comparte los dulces cantos de tu madre.</p>
<p>Pero no apures tu viaje en absoluto</p>
<p>mejor es que muchos ríos cruces.</p>
<div class="page" title="Page 167">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>Deseo, hija, que no manquee tu caballo.</p>
<p>Detén tu viaje en los catrihues.<br />
Detrás de un cielo azul te hablarán en voz baja.</p>
<p>Y si pobre encuentras la isla<br />
el viejo no te ha engañado<br />
hermosa, como has llegado a ella, sabrás</p>
<div class="page" title="Page 167">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>del lugar</p>
<div class="page" title="Page 167">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>donde los pájaros van<br />
a nacer con los ojos cerrados.</p>
<p>A Kavafis, en la memoria</p>
</div>
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<div class="column">
<hr />
<div class="page" title="Page 167">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>GRACIELA HUINAO (1956)</h1>
<h2>LOS GANSOS DICEN ADIÓS</h2>
<p style="text-align: right;">A mi abuelo Adolfo Huinao</p>
<p>En los ojos de mi abuelo Williche</p>
<p>navegaba el miedo.<br />
Tan solo al morir<br />
apagó ese brillo tímido.</p>
<p>Lo que la naturaleza no pudo apagar en mi memoria<br />
el color de archipiélago agarrado en su rostro.</p>
<p>Abuelo, para serte fiel</p>
<p>no recuerdo el día exacto.</p>
<p>Solo veo a los gansos abriendo y cerrando<br />
sus alas por la pampa.</p>
<p>Mi corto andar abuelo no entendió<br />
el origen de tus palabras.</p>
<p>Anciano como eras</p>
<p>me alzaste del suelo<br />
y de tu boca nació la muerte</p>
<p>desembarcando en tu playa.<br />
Tu padre y tu hermano</p>
<p>remaron al sacrificio.<br />
Mientras su madre y mi abuelo</p>
</div>
</div>
</div>
<div class="page" title="Page 168">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>alcanzaron la orilla del hambre.</p>
<p>No hubo eco en la montaña fueron</p>
<p>tan calladas tus palabras.</p>
<p>Pero mi niñez asustada</p>
<p>se acurrucó al alero de tus años.</p>
<p>Abracé la pena de tus ojos<br />
y juntos miramos la pampa:</p>
<p>una isla con sus gansos</p>
<p>en los ojos de mi abuelo se quedó</p>
<p>en la última mirada.<br />
Abuelo, hoy sé<br />
nunca fuiste Williche</p>
<p>tu origen Chono o Kawaskar</p>
<p>no subió al bote<br />
el día que robaron tu tierra<br />
y tu raíz.</p>
<p>Ahora entiendo<br />
la pena de tus ojos.<br />
De tu origen navegando</p>
<p>en el gran cementerio</p>
<p>del Pacífico Sur.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
</div>
<div class="column">
<h2>NGUILLATUN EN LA COSTA</h2>
<p>Para poner tranca a la miseria</p>
<p>cada cierto tiempo<br />
los williche<br />
desclavan de sus rucas las penas.</p>
<p>Se descuelgan de la historia</p>
<p>y a Pucatriwe llegan<br />
espantando con el Nguillatún<br />
al maligno espíritu del hambre<br />
que va en estampida por la cordillera.</p>
<p>Los williche y el mar<br />
en vigilia<br />
comulgan tiempos de miseria.</p>
</div>
</div>
</div>
<hr />
<div class="page" title="Page 169">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>LILIANA ANCALAO (1961)</h1>
<h2>CASOS DE PEWMA</h2>
<p>no me tocan los pewma</p>
<p>venidos de la tierra<br />
es que no soy correspondida</p>
<p>porque vivo en la ciudad</p>
<p>ni corazones que palpitan</p>
<p>tirados en la arena<br />
ni choikes de plumas azules</p>
<p>solo merezco laberintos mapas<br />
calles sin nombre<br />
y miedo de no llegar a tiempo</p>
<p>como esa vez que iba a viajar</p>
<p>y el pewma me encerró<br />
en una esquina sin salida<br />
fue su modo de avisar</p>
<p>que no me aleje</p>
<p>le hice caso<br />
y me quedé<br />
rondando el mundo<br />
que latía en el vientre de mi hija</p>
</div>
<div class="column">
<p>y entonces pude estar<br />
presente<br />
cuando se abrió la puerta del asombro y fui testigo<br />
plena<br />
de ese niño de los minutos nuevos<br />
de los recién nacidos padres</p>
<p>Desiderio<br />
alojado en mi casa de pueblera se sueña<br />
en el campo<br />
anda sereno a caballo</p>
<p>aparta unos novillos muy cerca del río</p>
<p>pero también<br />
me cuenta de este sueño:</p>
<p>—un gato me atacó<br />
se me prendió con las uñas al estómago</p>
<p>y lo agarré con fuerza<br />
lo desprendí<br />
y lo tiré<br />
bien lejos—</p>
<p>pienso que el pewma le avisa de peleas</p>
<p>y le digo señalando<br />
el tejido circular que colgué del cielo raso</p>
<div class="page" title="Page 170">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>—papá<br />
¿ves? este es un atrapasueños de la gente cherokee</p>
<p>una red que no deja pasar los malos sueños—</p>
<p>—pero a este no lo atrapó! siguió de largo! —me dice mientras señala el piso</p>
<p>—igual<br />
crucé las alpargatas</p>
<p>para que no se cumpla.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h2>KIÑEKE PEWMA</h2>
<p>nielan pu pewma<br />
amulechi mapu mew<br />
tüfachi pewmangelay iñche mew</p>
<p>mongeli waria mew</p>
<p>pewmalan pu piuke winüngküleyngün</p>
<p>trananakümküleyngün kuyüm mew</p>
<p>kam pu choique kallfükepichun mew</p>
<p>mañumtufalin pulaberinto müten pu mapa/</p>
<p>pu rüpüwaria ngeno üy llükan iñche ñi trenlan<br />
kiñe rupa iñche nampülkali</p>
</div>
<div class="column">
<p>ka kiñe pewma nürüftükuenew ngüñun rüpüwaria mew<br />
ngeno tripan<br />
kimelenew ñi kamapukünulan</p>
<p>zuamkünufuiñ<br />
mülekafun<br />
wallotiyawüam kom mapu<br />
wütalu iñche ñi püñeñ ñi putra mew</p>
<p>fey mew pepi mülen<br />
feichi wülngiñ afmatuam nülawfuy apon testikungefun<br />
feichi moyolpüñeñ mew<br />
we müchaike mew<br />
wekelleglu ñi epu tren mew</p>
<p>Desiderio<br />
umañmalu ñi wariaruka mew pewmawi<br />
wechimapu mew<br />
kawelltuy<br />
kümezuamküley</p>
<p>püntülenew engün pu nofillo inafel leufü mew<br />
welu kay nütramenew tüfachi pewma mew:</p>
<p>-kiñe ñarki lefkontuenew<br />
nüwfuy pu wili mew ñi putra mew</p>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
<div class="page" title="Page 171">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>nüfiñ newentu püntünentufiñ ütrüfiñ<br />
müte kamapu-</p>
<p>rakizuamn tufachi pewma kimeleyew kewan mew</p>
<p>pifiñ zichoyum<br />
kiñe chingküz züwen pültrükünuley<br />
wenuruka mew</p>
<p>-chau<br />
¿pefimi? tüfachi lefnüpewmangey cherokeeche mew<br />
kiñe ñeweñ rupafemlafi wezañmakepewma-</p>
<p>-welu tufachi mew lefnülafi</p>
<p>rupafemüy- pienew zichoyum rakash ruka mew</p>
<p>-trürkechi</p>
<p>kruszewman epu alpargata mew</p>
<p>femngekile.</p>
</div>
</div>
</div>
<hr />
<div class="page" title="Page 171">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>VIVIANA AYILEF(1981)</h1>
<h2>PO(LI)ÉTICA</h2>
<p>Escribo<br />
en el ojo abierto de la tormenta</p>
<p>ese que mira y ciega<br />
ese que marca,<br />
que cuando pestañea<br />
respira el mundo<br />
nacen las flores<br />
trinan los pájaros del día<br />
Pero yo escribo en este hueco</p>
<p>en un tembladeral escribo</p>
<p>donde ya ni una gota<br />
ni el polvo de hada<br />
ni el canto de griegas sirenas</p>
<p>podrán jamás perder a nadie.</p>
<p>Porque yo escribo donde nadie</p>
<p>cuando se fueron todos<br />
desde el ruido en la sombra</p>
<p>contra el trueno y la niebla</p>
<p>como si nunca</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
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<div class="column">
<h2>NO NACERÉ ALOSCURO</h2>
<p>No aclamarán tambores mi presencia. Ni habrá discursos patrios ya.</p>
<p>No vengo a ver vivir, ni a financiar mi muerte.</p>
<p>Vine a surgir sin brisa que me empuje sin bronces que me auspicien.</p>
<p>Sabía del silencio y la impostura,<br />
he conocido del corazón gimiente. Compondré mis canciones en sus jardines</p>
<p>de otoño,</p>
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<p>con sangre<br />
y sello propio.</p>
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<div class="column">
<p>Y después:<br />
luz desde agónicos ríos,<br />
aguas de lluvia urgente que beber,</p>
<p>golpes de corazón pujando al tiempo</p>
</div>
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<div class="column">
<p>bailes —paganos bailes que molesten—</p>
<p>No gustarán sus aires mi respiro.</p>
<p>Ni segarán la tierra.<br />
Ni dormirán en paz.<br />
Ni calmarán su sed</p>
<p>de siglos.</p>
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<div class="column">
<p>Saludaré la luna y el invierno.</p>
<p>Comeré de los soles sus sentidos.</p>
<p>Nunca pedí permiso.</p>
<p>Los vastos territorios son el fuego</p>
<p>en que me quemo/<br />
en que renazco<br />
y no hay espera.</p>
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<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>LA QUINTA</title>
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		<pubDate>Sun, 16 Oct 2022 22:16:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Poemas]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>

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		<description><![CDATA[fotografías: Paz Olivares Droguett HUNDIRSE PARA ARRIBA (PROYECCIONES CARTOGRÁFICAS SOBRE LA POESÍA EN VALPARAÍSO) antologador: Jaime Pinos &#160; Valparaíso, ciudad poética. El Puerto, los cerros coloridos, los viejos bares y boliches patibularios, la noche salvaje y la bohemia peligrosa. La imaginería postal, el cliché metropolitano. El decorado que se ofrece para el paseo anecdótico del turista y la estetización de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<h6 style="text-align: right;"><strong><em>fotografías: Paz Olivares Droguett </em></strong></h6>
<h2>HUNDIRSE PARA ARRIBA</h2>
<p><strong>(PROYECCIONES CARTOGRÁFICAS SOBRE LA POESÍA EN VALPARAÍSO)</strong></p>
<h6 style="text-align: right;"><strong><em>antologador: Jaime Pinos </em></strong></h6>
<p>&nbsp;</p>
<p>Valparaíso, ciudad poética. El Puerto, los cerros coloridos, los viejos bares y boliches patibularios, la noche salvaje y la bohemia peligrosa. La imaginería postal, el cliché metropolitano. El decorado que se ofrece para el paseo anecdótico del turista y la estetización de la pobreza. Valparaíso. Ciudad poética. Pero la experiencia de ha- bitar, de escribir y hacer literatura aquí, siempre ha sido otra cosa. Mucho más áspera y más real. Por eso aquí, como escribió en una carta Ximena Rivera: «Escribir es defenderse, defender a la vida. La poesía es un acto de legítima defensa. Escribir: arrancar chispas a la piedra, provocar la lluvia, ahuyentar a los fantasmas del miedo, el poder y la mentira<em>»</em><em>. </em>En los últimos años, algunos de sus mejores poetas han muerto sin reconocimiento, en la precariedad. Valparaíso es y ha sido siempre una metáfora áspera. Como escribió Eduardo Correa en <em>El incendio de Valparaíso: </em><em>«</em>Pero sabíamos también que Valparaíso era una metáfora y que toda metáforaera una suprema traición<em>»</em>. Los y las mejores poetas de Valparaíso han habitado, imaginado y escrito aquí, sin traicionar.</p>
<p>Para hacer literatura en un lugar, antes que nada, hay que leer lo que se ha escrito ahí. Cómo se ha hecho literatura antes, tanto en los textos como en la invención de una vida y un imaginario literarios. Félix García Sarmiento, jovencísimo y pobre de solemnidad, trabajador de la aduana, novelista fracasado, publica aquí en 1888 <em>Azul. </em>Firma: Rubén Darío. Perseguido y clandestino, Neruda escribe en un sótano del Cerro Lecheros «El fugitivo»<em>, </em>parte del <em>Canto General. </em>Gonzalo Rojas hace clases en el Colegio Alemán mientras da forma y publica en el puerto, en 1948, <em>La miseria del hombre. </em>Algunas escenas estelares. Ese arco de densidad poética se extiende desde entonces hasta las últimas décadas con una constelación de escrituras y trayectorias de gran potencia. Ennio Moltedo, Ruben Jacob, Eduardo Correa, Ximena Rivera, Juan Luis Martínez, por nombrar poetas contemporáneos ya desaparecidos. Nadie puede descubrir la pólvora si escribe en Valparaíso. Para escribir aquí hay que leer la rica tradición pasada y más reciente. Entrar en la constelación de escrituras y experiencias que aquí tuvieron lugar. Reconstruir las escenas, conocer el argumento de la larga película de la poesía hecha en el puerto. Como dice Eduardo Correa, citando a Cheever, en uno de los epígrafes de <em>La desmesura de la calma: </em>«Se diría que el escenario es la esencia del argumento».</p>
<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-16-a-las-18.35.09.png"><img class=" size-full wp-image-1711 alignleft" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-16-a-las-18.35.09.png" alt="Captura de Pantalla 2022-10-16 a la(s) 18.35.09" width="83" height="749" /></a>Poetas en provincia, más que poetas de provincia. Poetas en Valparaíso, más que poetas de Valparaíso. Comprender la identidad no como la pertenencia a un espacio cerrado, una forma fija o un tópico. Sino más bien como una trama de escrituras, experiencias y quehaceres, de formas de decir y residir en el territorio, una vitalidad que está en permanente movimiento y evolución. Valparaíso, como todo puerto, es un lugar de tránsitos. De partidas y regresos. Lo mejor de su poesía ha estado animada siempre por este espíritu de apertura. A pesar de la muralla de <em>containers </em>que obstruye la mirada, la imaginación poética porteña siempre ha levantado la vista hacia el horizonte, ha- cia la <em>línea azul </em>de que hablaba Moltedo. Él mismo apuntó siempre a una de las condiciones de existencia de un territorio: la autonomía. Construir el propio lugar desbordando la cartografía del poder central que organiza el espacio poético y cultural a partir de relaciones de jerarquización y dependencia. Moltedo se jactaba de no haber ido a la capital en treinta años. Cuando se le nombró miembro de la Academia de la Lengua puso una sola condición: que la ceremonia se hiciera en Valparaíso. Así se hizo, por primera vez en la venerable historia de esa institución. Esta actitud de autonomía, sin embargo, no es practicada solo respecto al centro burocrático. Esa poética y esa política van a contracorriente de todo lugar de poder. De todo palacio: «No vayas a la capital del reino. Si debes ir a la capital del reino entonces no te presentes en palacio. Si debes ir a palacio cumple los siguientes requisitos: cruza el portón y el patio con paso rápido y, mirando siempre al frente, como si fueras dueño —en verdad lo eres—, sal otra vez a la calle por la puerta de servicio, rumbo al horizonte».</p>
<p>Rubén Jacob versionando a T. S. Elliot, imaginando y escribiendo su magnífico <em>Boston Evening Transcript </em>en Quilpué, durante la larga noche de la dictadura. Eso es autonomía.</p>
<p>Rubén Jacob, hincha wanderino de cepa, pidiendo que sus cenizas sean esparcidas en la cancha del estadio de Playa Ancha. Eso es territorio.</p>
<p>Las cartografías poéticas rara vez coinciden con el mapa trazado por el ordenamiento administrativo o municipal, ni menos responden a la lógica de los pequeños chovinismos y rivalidades que caracterizan cierto sectarismo provinciano. Creo que es ficticio hablar de la poesía en Valparaíso sin inscribirla en un espacio relacional más amplio. Uno que incluye, por lo menos, a Viña del Mar y toda el área de la bahía. En el mismo sentido que se hablaba de <em>The Bay Area </em>o simplemente <em>The Bay </em>durante el llamado Renacimiento de San Francisco, el influyente movimiento alentado por Kenneth Rexroth y otros artistas y poetas en esa costa en los años cincuenta. En el caso de Valparaíso, los flujos de ida y vuelta, tanto a lo largo de la bahía como hacia San Antonio, o hacia el interior, el Valle del Aconcagua y otros hábitats poéticos, son parte de una dinámica que vincula estos territorios en un circuito a la vez discontinuo y persistente en el tiempo. Dejo a los poetas que residen allí la enunciación, desde su propia experiencia y lugar, del contenido de ese vínculo y la descripción de sus tensiones.</p>
<p>Estas notas intentan contextualizar, en un ámbito más amplio que el de la actualidad, la muestra de veinte poetas vivos de la región que se me ha encargado hacer. He optado por un panorama personal, subjetivo, necesariamente incompleto y parcial. Un <em>collage </em>de textos y escrituras, una figura hecha de fragmentos que resuenan unos con otros. Imágenes, ritmos. Capturas del latido de Valparaíso de las que hablaba Neruda. Y de otros lugares. Hay algunas omisiones, sin embargo, que me parece necesario comentar. Una es la de los poetas más reconocidos y de mayor trayectoria, pienso en Juan Cameron y Virgilio Rodríguez. Me pareció mejor priorizar por escrituras menos visibles entendiendo, sin embargo, que ambos son autores fundamentales en la configuración de este espacio poético durante las últimas décadas. El libro <em>Café Cinema </em>de Cameron me parece un material de lectura imprescindible a este respecto. Dos autores de mi generación también pudieron estar en esta muestra, Felipe Moncada y Carlos Henrickson. Ambos con una escritura y una experiencia no solo literaria, sino editorial y crítica, fuertemente enraizadas en esta zona. Confío en que puedan ser incluidos en los capítulos referidos a Maule y Concepción, lugares con los que ambos tienen también fuertes lazos.</p>
<p>A riesgo de caer en el <em>name-dropping, </em>doy una lista desordenada y heterogénea de autores que me parece ineludible considerar también en este panorama: Gregorio Paredes, A. Bresky, Luis Andrés Figueroa, Sergio Madrid, Jordi Joret, Alejandro Pérez, Álvaro Báez, Karen Hevia, Luis Riffo, Alejandra Montoya, Enrique Morales, Sergio Pizarro, Elizabeth Neira, Ernesto Guajardo, Marco López, Nelson Paredes, Camilo Muró, Claudio Guerrero, Ismael Gavilán, Marcelo Pellegrini, Patricio Serey, Alejandra González, Claudio Gaete, Raimundo Nenén, América Merino, Alejandro Banda, Valentina Osses, Marco López, Carmen Avendaño. Una diversidad de miradas y poéticas que expresa la vitalidad de la poesía que se está haciendo en el puerto. A estos nombres y escrituras se han ido sumando nuevos autores y autoras más jóvenes que renuevan y expanden permanentemente esta escena hacia nuevas direcciones de exploración.</p>
<p>Escribo esto a inicios del invierno de 2021, en medio del vértigo que marca el tiempo transcurrido desde el comienzo de la pandemia y la crisis social en nuestro país. Ambas han golpeado con fuerza y dramatismo al puerto. Pero la poesía de estos lugares siempre ha sido resiliente. La poesía y el imaginario poético siempre han proliferado acá contra viento y marea. A pesar de incendios y terremotos. «Valparaíso/ hundido/para arriba» escribió Nicanor Parra alguna vez. Aún en estos tiempos difíciles la poesía prevalecerá por estos pagos. Eso es seguro. Acá la poesía puede hundirse. Pero sabe, siempre ha sabido, hacerlo hacia arriba.</p>
<p>&nbsp;</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h1>JORGE POLANCO (1977)</h1>
<h2><strong>PESCA DE ARRASTRE </strong></h2>
<p>Por debajo de los palafitos<br />
las tuberías plásticas del desagüe, los maderos de un bosque extinto y otros productos de los pinos más delgados y blancos.</p>
<p>Arriba, la música boutique<br />
repite el espectáculo medioambiental, lagos,<br />
aves,<br />
acordes de jazz<br />
y palabras en inglés;<br />
turistas con cañas de pescar y anzuelos como ofrendas al paisaje.</p>
<p>En las ventanas de la habitación asoman otras aves,<br />
rapiñas con alitas semejantes a garras que desean matar al padre,</p>
<p>perros guardianes de la noche, del sentido y la violencia, réplicas al interior de la casa donde todo es escombro, represión</p>
<p>mordazas.<br />
Al fondo del pasillo aparece una familia, heredera y dueña del hogar,</p>
<p>roban los muebles<br />
las banderas, los libros,<br />
y otras usurpaciones menores que rechinan en el piso.</p>
<p>Esto era tu libro:<br />
el vaso de vino a medio tomar,<br />
ceniceros repletos de colillas,<br />
manchas oscuras en el paño de la cocina; una resaca enorme que amanecía contigo como ese silencio lleno de voces<br />
y niños extraviados en la casa vecina.</p>
<p>Esto era:<br />
bosque astillado,<br />
fotografías desteñidas,<br />
palafitos nimbados de telares, sin tierra, ni mar, objetos vendidos a los cuidadores</p>
<p>usureros<br />
de la poesía chilena.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>ESCOLARES </strong></h2>
<p>El suplemento de artes y letras, con un reportaje sobre T. S. Eliot, reposa en una esquina en las afueras de la cárcel. Sirve como mantel a dos escolares. La caja de vino tinto al medio, y una bolsa de papas fritas a un costado, permiten que el diario mantenga cierta utilidad. Con el cadencioso movimiento de sus cuerpos, la caricatura del poeta sobresale del resto del diario por una mancha sucia y delicadamente erótica que pinta los labios del conspicuo anglosajón.</p>
<p>&nbsp;</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h1>RODRIGO ARROYO (1981)</h1>
<p>Olvidamos las derrotas, un débil sonido de mi cuerpo/ ilumina las paredes,</p>
<p>las rayamos y seguimos perdidos dibujando/<br />
una silueta,</p>
<p>en la pared.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<p>Púas para perpetrar el simulacro<br />
bajo una lluvia marcada por los signos<br />
del castigo de la barricada.<br />
El aguacero ha creado su doble. Que distorsiona la/</p>
<p>verdadera humedad del agua; tal vez sea eso, el asunto de la lluvia, lo que nos/</p>
<p>extravíe los falsos focos. Las nuevas imágenes, los márgenes.</p>
<p>La caída es una televisión a colores transmitiendo el / recorrido de una flecha</p>
<p>desde la ballesta, la pistola, el tanque</p>
<p>hacia un caballo de madera con un laberinto/ dibujado en su lomo.</p>
<p>El tránsito es una escritura que nos gusta por ser/ gratis, porque se escribe al ir</p>
<p>desapareciendo, al anochecer.</p>
<p>Se cae esta ciudad sin nombre, hundiéndose en la/ niebla. Los sonidos de las palabras</p>
<p>dibujan laberintos que permanecen estáticos<br />
/en el aire,</p>
<p>antes de</p>
<p>caer</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<p>Llorarás,<br />
romperás la esquina de mis ojos<br />
cuando descubras el dibujo oculto tras la puerta. Llorarás cuando la casa que habitamos deje caer/</p>
<p>sus cimientos, las nubes entren por debajo de la puerta y la llovizna/ cubra las habitaciones;</p>
<p>te veré venir desde la cocina trayendo en tus ojos/ el olvido incierto del adiós,</p>
<p>el paladar húmedo será un pozo de palabras/ cubriéndose de cierto negro, de cierto olvido;</p>
<p>tu boca será un archivo cercado por la tristeza, palabras amordazadas que perderán de a poco/</p>
<p>sus recuerdos</p>
<p>y serán luego pura imagen<br />
un tiempo al menos, para caer luego fuera de los/</p>
<p>dominios de tu voz. Llorarás y no podré esquivar los golpes al oír/</p>
<p>el recorrido de tus lágrimas caeré al espejo que toda lona,</p>
<p>todo cuadrilátero mantiene oculto en su interior. Al otro lado de la lona no hay viento ni llovizna, una brisa de tierra suelta nada más<br />
un jardín lleno de hojas secas, de los libros que/</p>
<p>leímos tantas veces, de los muros que tantas veces cayeron encima/</p>
<p>de nosotros tardíamente; como las frutas maduras que nos/</p>
<p>pasábamos de voz en voz para ver si en ellas guardábamos algo de la humedad/ que originó este vuelo</p>
<p>para ver si en las semillas que arrojábamos al plato/ quedaba algo por recordar.</p>
<p>Dime una vez que llores si recordarás la mano que/ guardaba tu olor,</p>
<p>tu sonido; o las palabras que encerrabas/<br />
para entregármelas</p>
<p>en un temblor interminable;<br />
llorarás, y no habrá literatura para ello; esperarás que la voz sea eso que no puede ser,</p>
<p>y con lágrimas verás que no habrá mano para/ recoger tu voz</p>
<p>al momento del caer.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h1>MARCELO NOVOA (1964)</h1>
<h2><strong>LECCIÓN DE PRECIPICIO </strong></h2>
<p>vértigo de innúmeros pisos no atrae al suicida tampoco vacío de ascensor indecente bostezo del cielo embobado labios entreabiertos gigante caries en plena boca de dios</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>MERCADERÍA PARA NAUFRAGIOS </strong></h2>
<p style="text-align: right;">A Enrique Lihn</p>
<p>polillas, pierden el tiempo<br />
la sangre circula sin acuerdo por mis venas los oscuros los locos las mantenidas siéntanse pasar, como orquesta de malentendidos que se hunde, estas líneas quieren<br />
declararse en quiebra sentimental. no concibo otra celebración que este vaso frío de incomunicable amor por la especie.</p>
<p>dejemos al gusano respirar.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>NUNCA BAILÉ LA HORROROSA ONDA DISCO </strong></h2>
<p style="text-align: right;">A Ronald Smith</p>
<p>juro que vi cuerpos hinchados de tedio, pies lastimados por ningún rito, insomnes parejas muertas en las cunetas.</p>
<p>tristes luminarias sobre pobres galpones alumbrando su torpe contento, apenas un delito de multitudes: juvenil tierra baldía, donde tirar bajo la mortecina luna coca-cola</p>
<p>ahí bebimos licor barato, temprano para retornar a casa poblada de objetos fantasmales que amaron nuestros padres. Sin soñar siquiera una fosa i dormir al ocupado día de los demás.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>EL SILENCIO ES UN ARMA CARGADA DE VOCES </strong></h2>
<p>nada en televisión enfría tu mecánica cena — una pareja de hombres besándose en la boca mendigos arrastran irreparables carros vacíos<br />
la multitud trastornada se pega a las vidrieras las tropas lanzan gases los carros lanzan agua fijas patinadoras en medio del lago congelado ¿comenzó otra temporada de liquidaciones? Prueba tragar el arroz seco de los condenados La cuchara choca repetidas veces con el plato Nada detiene esta última cena por televisión —</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h1>PABLO ARAYA (1963)</h1>
<h2><strong>LA ERA DEL HIERRO </strong></h2>
<p>No fuimos el silencio<br />
hurtamos esa llamarada para templarnos gozosos del acero</p>
<p>que nos cubría hicimos piruetas en el tiempo</p>
<p>nos dolió la caída<br />
hubimos de quemarnos para nacer hijos del fuego hasta el exterminio otros nos señalaron</p>
<p>alzaron sus metales para confundirnos el temple nos detuvo el tiempo en las raíces.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>VISIÓN DEL FUEGO Y EL AGUA </strong></h2>
<p>Aprendí a decir quemadura antes que mi hermano en casa de herrero eso no tuvo importancia reíamos del fuego a toda hora<br />
mi padre era un dios oxidado</p>
<p>que hablaba con el humo en esa calle todos odiaron el rugido de la fragua</p>
<p>violentos pasaron los días por sobre las ciudades el tiempo</p>
<p>tarde supe de los muertos en mi patio las cosas fueron herrumbre y ceniza</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>EL VINO DE LOS HERREROS </strong></h2>
<p>Es importante que las cosas tengan importancia: el vino de los herreros<br />
así se sabe a ciencia cierta<br />
con quién se anduvo</p>
<p>en qué dirección<br />
con qué silencio</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>LA CANCIÓN DEL HERRERO </strong></h2>
<p>Ciprión el herrero descansa<br />
el agua entró en el agua<br />
los inviernos se cubren los unos con los otros hay llamarada vida<br />
hay llamarada muerte<br />
setenta golpes que suben<br />
siete lágrimas descienden<br />
danza el herrero su vino<br />
la sal en la sal entra<br />
el espíritu en el viento se disipa<br />
hay llamarada vida<br />
hay llamarada muerte</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>EN CASA DE HERRERO </strong></h2>
<p>El que a hierro mata</p>
<p>a hierro muere</p>
<p>le dijeron</p>
<p>pero el viejo sonrió</p>
<p>avivó el fuego</p>
<p>y siguió afilando su gastado cuchillo de palo</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h1>ROBERTO BESCÓS (1950)</h1>
<p>Esta ciudad que se deja arrebatar por el viento es como sueño quebrantado antes del alba fragmentos paliduchos detrás de puertas de casas frágiles asoman ojos de mujeres las mismas comadres que se vuelcan a las calles para vender en los días de feria pescado o zapatos entre esas mujeres no se divisa la mía a ella esta ciudad la envejeció en la hora que nacía i murió en el parto estoi bordeando la historia de la ciudad que murió el día que la parieron o que fue arrastrada por las garras de mareas perversas puras hipótesis en un descarte que choca con puntas de vidrios rotos filos de palabras amoratadas charqueadas cercos en el límite</p>
<p>por ello el viento escala a empujones por las calles sucias inventándose impulso retomando aire un aire emputecido asciende por esquinas que le orientan hacia barrios atorados por dunas encementadas o que no figuran en el plano regulador cerros esqueléticos derrumbándose como aves que se asfi- xian en su propio vuelo es el viento con paso flojo que raspa caras adheridas a las piedras hai por allí hilachas de ropas destrozadas tejidas como telarañas tendidas de lado a lado de bermas de vecindarios omitidos en medio de la trama que vela los ojos la mujer de sombrero de cinta ancha i que ofrece pañuelos i frascos de perfume me fija su respiración</p>
<p>siento que respira dentro de mi incertidumbre vocea ella la mercadería y la voz no le sale o es que</p>
<p>la voz se le oye pero ninguno la escucha el eco pierde la vida bajo las ruedas de camiones cargados con sombras que hará ella tan única e irrepetible cuando despierte i descubra que se cae el pelo i la ciudad se desmorona atroz descubrimiento página escandalizada esta noción en blanco el dar palos de ciego en el espacio traicionado caldo de cultivo de delitos de la memoria</p>
<p>perros salen al encuentro encuentros succionados por hoyos negros marcos frutos que producen ciertos árboles posesos perros que circulan cojos oliendo la lluvia allá en los cerros el viento que recorre los ángulos empieza a encanecer la mujer que atra- viesa portones de escuelas de niños con problemas nubes de moscas letreros sin señas se seca el sudor de la frente i canta canta una canción inaudible es como la loca que llora sin llorar mirando el sol la mitad del sol</p>
<p>la ciudad</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h1>GUILLERMO RIVERA (1958)</h1>
<h2><strong>EL VIENTO QUE ARRASTRA TANTAS COSAS </strong></h2>
<p>Me hace añorar las baldosas del Sindicato de la/ Unión Lechera</p>
<p>Añorar los viejos goznes de la maestranza<br />
Y los cuerpos de cada una de las mujeres que amé. Pero a esa hora en que el alero de la capilla Modifica la sombra de los abedules<br />
Y la autoafirmación de los muertos trabaja/</p>
<p>subterráneamente Divisé cera de los tambores a Las Meninas/</p>
<p>de Velázquez. Ellas pidieron permiso para entrar y bebieron café/</p>
<p>y se burlaron Y quisieron instruirse acerca del sueño y la realidad</p>
<p>Y así fue que les hablé</p>
<p>Vayan hasta el local del Danubio Azul Sentirán el aire que se confunde al vapor/</p>
<p>de las hornillas Verán el brillo de las estanterías y las lentas /</p>
<p>ondulaciones de la contraluz.</p>
<p>Parados sobre el vacío<br />
Los rostros velados por el humo se relajarán Y sabiendo que ustedes han caminado en la/</p>
<p>época dorada Y pisado las costas del Nuevo Mundo</p>
<p>Beberán coñac y pasarán sus manos sobre las/ mejillas de la querida del Suaso.</p>
<p>Ustedes no se perderán de nada<br />
Pues ya habrán contado los cuerpos en las veredas Las luces sobre el asfalto<br />
Y los charcos renovados por la llovizna.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>SUEÑO NÚMERO CINCO </strong></h2>
<p>Los bomberos vinieron el otro día —dice el/<br />
Juan Luis,</p>
<p>con fosforescentes distintivos en sus botas de agua,/ rompiendo puertas y ventanas.</p>
<p>Era un espectáculo frío por lo que a una mujer de/ mediana edad le dijeron</p>
<p>que no gastara saliva<br />
y es que ya no sirve andar diciendo su mano/</p>
<p>cohibida se movió levemente} sobre las tibias hebras de su camisón.</p>
<p>Aunque yo puedo reconocer el zumbido de la niñez/ ahí —signos de un campo</p>
<p>blanco<br />
coloreados por el golpe de un rostro que cae sobre/</p>
<p>una puerta. Desde dónde surge entonces la sensación de haber/</p>
<p>vivido otras vidas si los ojos de mi única novia se abren hasta/</p>
<p>consumirse y las palabras no pesan más que el galvanizante/</p>
<p>molde barajado por el grupo</p>
<p>que conversa a mitad de cuadra.<br />
Así el mundo no se priva de sus victorias.<br />
Y como si la novia y la niñez formaran parte del/</p>
<p>mismo coro Los hermanos Rodríguez levantan el telón y Don/</p>
<p>Segundo Ormazábal Se queda hablando de no encontrar dos recuerdos/</p>
<p>exactos Ni en la imagen también hay que cantarle a la luna</p>
<p>Ninguna fijación de los goznes.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h1>BRUNO CUNEO (1973)</h1>
<h2><strong>[I. M. GORDON MATTA-CLARK] </strong></h2>
<p>La casa la partió en dos<br />
como quien parte una sandía<br />
y de ese rojo intraducible<br />
forja el recuerdo de su infancia<br />
o la terrible visión de un desesperado<br />
a punto de saltar de una ventana<br />
su hermano mismo, por ejemplo,<br />
o la tristeza de ser pocos en el velorio<br />
y ver al padre llegar molesto y atrasado<br />
como quien asiste por obligación<br />
a una fiesta de disfraces.<br />
La gente especula densamente ahora<br />
sobre los conceptos de su arte.<br />
Yo, en cambio, solo veo a un hombre afanado con una sierra, con un taladro<br />
tratando de completar la demolición<br />
de la casa primordial que le destruyeron. Cada uno tiene sus razones, y yo también/</p>
<p>tengo las mías tengo también mi grieta, mi propia Casa Usher</p>
<p>algo escondido bajo las tablas y reencontrado por casualidad y con un poco de vergüenza los deseos que pude consumar con esta/</p>
<p>moneda vieja una fotografía ridícula y una carta destemplada</p>
<p>que guardo con el temor creciente</p>
<p>de que puedan fundir el álbum.<br />
Lo que me gusta en todo caso de esta obra<br />
no es tan solo su aire de alegoría<br />
de la disociación de la conciencia familiar<br />
con todos sus traumas, secretos y pudores,<br />
sino el modo en que por un acto violento y simple el interior oscuro fue puesto también al descubierto de manera que los fantasmas<br />
no tienen ya dónde esconderse<br />
y puedes fumar tranquilo, si te place,<br />
o soñar con otras cosas<br />
tanto si duermes en el sillón<br />
como si miras distraído por la ventana<br />
imaginando un lugar al fondo<br />
donde quizás puedas llegar<br />
y por fin levantar algo.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>VUELVO A VALPARAÍSO POR UN RATO </strong></h2>
<p>Lo he hecho tantas veces que ya me canso:</p>
<p>sentarme solo en una barra tratando de ocultar los papeles<br />
y hacer que la cabeza se me nuble para dar con una imagen clara.</p>
<p>Nacer o morir en una ciudad es poca cosa la única ciudad es aquella que te falta.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h2>FLORENCIA SMITHS (1976)</h2>
<p>Escribo contra mí<br />
el ruido fulmina<br />
lo que le costó a mi cuerpo permanecer quieto<br />
convencerme del silencio alrededor como una primicia de hace tanto<br />
mi imaginación borrosa atrae fantasmas tercos de hambre<br />
visiones que apago<br />
evadiendo entre bostezos<br />
esqueletos de alambre<br />
aun así escribo<br />
aún y a pesar de mi cuerpo estancado me abro<br />
y comienzo a dar<br />
lo que no soporto detenido</p>
<p>Inmóvil en la perdición de un nombre imagino islas alrededor como pestes miro mis manos y no las conozco<br />
tal vez las confundo con peces</p>
<p>que se han volado del mar<br />
o de alguna otra fuente de agua que provenga de la tierra<br />
yo no provengo de la tierra</p>
<p>no sé de dónde ni si he de llegar recostada en horas abúlicas me llamo como una muerta ora por su alma para que no se le salga más</p>
<p>he desarrollado lenguaje<br />
de gatos incestuosos<br />
me lamo el pecho<br />
a la deriva de mi perdición<br />
me incendio adentro<br />
cuando más me adelanto al porvenir y aunque elija una casa</p>
<p>al centro de una piedra<br />
prefiero vagar años<br />
por el reconocimiento de tu rostro en el espejo</p>
<p>Quiero aprender a dejar de hacerlo así<br />
como lo he venido haciendo<br />
me pregunto si se puede aprender a no hacer como se pregunta al final del día el arbusto hasta cuándo morar<br />
al borde siempre del precipicio<br />
me pregunto como se pregunta la piedra<br />
si puede no ser concreta y salvaje<br />
en su determinación de piedra<br />
y en algún momento comenzar a ser semilla roca o simplemente materia sólida<br />
para sostener la humedad que cae</p>
<p>la humedad de todos los días<br />
las preguntas de todos los días<br />
que se arrojan sobre las montañas precisas de pasos que voy dando<br />
de imágenes que desperdigo<br />
mientras camino dentro del insomnio hablándome y escuchando a mi mano decir aprende</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h1>JOHN UBERUAGA (1984)</h1>
<h2><strong>FORESTAL </strong></h2>
<p style="text-align: right;"> Una muchedumbre de hombres que huyen</p>
<p style="text-align: right;">Es una muchedumbre de hombres solos</p>
<p style="text-align: right;">Tiqqun</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>1<br />
para espantar las moscas<br />
abuela ponía bolsas transparentes llenas de agua<br />
en el marco de las puertas</p>
<p>las moscas que llenaban la casa se verían reflejadas<br />
gigantes y deformes</p>
<p>ellas no temen a las personas se temen a sí mismas</p>
<p>vivíamos en una casa<br />
llena de moscas asustadas estrellándose contra las ventanas</p>
<p>2<br />
cuando perla se preñaba tenía crías<br />
de 3 en 3 de 6 en 6</p>
<p>abuela los metía en un saco de género los sumergía en una tina metálica llena de agua con detergente</p>
<p>no hay espacio para todos ellos no tienen nombre no han abierto los ojos no sienten dolor</p>
<p>algunos meses después perla se preñaba<br />
y ponía 3 o 6 crías negras con los ojos cerrados hirviendo en pulgas</p>
<p>3<br />
abuela sentada al fondo del patio perla ronronea en sus rodillas<br />
saca las pulgas gordas de la gata<br />
las revienta con la uña del dedo gordo en una tabla cuadrada<br />
parecen monedas aplastadas<br />
en la línea del tren</p>
<p>la tabla está llena de pelos pegados y manchas de sangre seca<br />
es el mapa<br />
de un país silencioso</p>
<p>sin sacarse el derby rojo arrugado de los labios</p>
<p>cantaba:<br />
no tengas miedo<br />
<em>a los locos y desconocidos a los animales salvajes al cerro que llama </em></p>
<p><em>ten miedo a la gente la gente es mala </em></p>
<p>tom mira las estrellas<br />
tiene hambre<br />
llora<br />
aúlla como un perro<br />
bajo la sombra de las antenas la policía ríe</p>
<p>lo burlan las ratas<br />
este es un país silencioso</p>
<p>todos duermen</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h1>CRISTIAN CRUZ (1973)</h1>
<h2><strong>DE CÓMO MIRO POR LA VENTANA </strong></h2>
<p>Me acerqué a la ventana a mirar el paisaje,<br />
pero no era el paisaje, era yo que estaba<br />
allá afuera como un corpus,<br />
y cuando te digo corpus es que los árboles flotando podrían ser mis brazos</p>
<p>o mis piernas, no es seguro, tómalo como ejemplo; o esa pareja a orillas del río, con ganas<br />
de lanzarse o amarse ahí mismo,<br />
no puedo asegurar qué querían hacer.</p>
<p>Pero si fijo la mirada vuelvo a las nubes y trozos celestes,<br />
eso podría ser mi cara, a ratos cubierta o despejada:</p>
<p>qué mejor que tu cara sea el cielo.<br />
Me falta el río, no lo he olvidado,<br />
pero saca a la pareja mejor:<br />
el poema no requiere de calentura o derrota,<br />
el río, el río es importante, y el corpus también; no olvides el corpus que traspasa el cristal/</p>
<p>convertido en ti. Ahora enciendes un cigarro porque te entusiasmaste, porque no quieres dejar la ventana, que es el núcleo. Tu tronco es el río, por él trafican los fluidos, tu voz,</p>
<p>y aunque no se ve el final de ese río<br />
piensa que tus pies son el delta,<br />
que los dedos son un brazo o un hilo de agua, que las aves y la flora de ese delta son tu cabellera.</p>
<p>Como es de tarde, la luz que abrazaba el paisaje/ abandona</p>
<p>y tú comienzas a desaparecer,<br />
y lo que había allá afuera, toma el reflejo de la lámpara que estaba tras de ti,<br />
la forma de la cama, la colcha de la cama, el humo del cigarro.<br />
Porque ahora la ventana refleja el cuarto: fíjate, tú eres el cuarto, la puerta, la cama y la colcha.<br />
Lo distinto es que no hay que traspasar el cristal.<br />
Lo de adentro y lo de afuera se hace uno para que el poema sea</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>DE CÓMO UN POETA PROVINCIANO CHARLA CON UN POETA CITADINO </strong></h2>
<p>Deseas barnizar aquello que llaman el yo interno,<br />
Pero cuidado, si dices la palabra paisaje<br />
te convertirás en el hongo venenoso de la poesía fácil eso dicen,<br />
si tranqueas por un puente o un camino<br />
que más bien son un tronco volteado sobre las aguas mutarás en las esporas de aquel hongo venenoso.<br />
Pero si cultivas otro idioma para traducirte a ti mismo pues así te escucharán en otro punto del plano<br />
y rebuznas frente al hongo venenoso del que hablábamos entonces la poesía no será fácil,<br />
ni escrita a bordo de un avión<br />
ni sobre el tronco volteado<br />
que sirven para lo mismo.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h1>PRISCILLA CAJALES (1984)</h1>
<h2><strong>MI PAPÁ ESTÁ LLORANDO DOS PIEZAS MÁS ALLÁ </strong></h2>
<p>mi papá está llorando dos piezas más allá<br />
lo puedo escuchar<br />
porque estas habitaciones nunca tuvieron puertas</p>
<p>a comienzos de los noventa en esta casa no/<br />
había comida</p>
<p>solo tarros que tenían los nombres de los/ condimentos</p>
<p>se sientan a la mesa y comen pan con leche,/<br />
agua y azúcar</p>
<p>fue fácil aprender cuál era la consistencia precisa/ para esta pasta dulce</p>
<p>recuerdo que la chaqueta de mi papá<br />
siempre olía a pescado ahumado y a humedad</p>
<p>una tarde recordaron que en el ropero estaba/ intacto el vestido de novia</p>
<p>lo pusieron sobre la alfombra<br />
y comenzaron a cortar jirones que luego pintaron con témpera para vender cintillos del NO<br />
en el Parque O ́Higgins</p>
<p>nos acostumbramos a creer que la historia terminaba/ bien porque ese día</p>
<p>comimos pollo y papas fritas</p>
<p>ahora él sigue llorando su mujer lo abandonó</p>
<p>nunca fue militante</p>
<p>y los hijos vienen a casa cada vez menos</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>LA TRANQUILIDAD DE LAS PIEDRAS </strong></h2>
<p>el piso está cubierto de platos con restos de comida que aún podría reconocer<br />
si con cuidado hurgara con la lengua<br />
entre medio de las muelas</p>
<p>restos que atraen hormigas y cucarachas</p>
<p>el problema es que se reproducen al poco tiempo se toman la casa al encender la luz se paralizan<br />
e imitan a las piedras</p>
<p>en su quietud</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>MÚSICA </strong></h2>
<p>nunca me gustaron las casas con música<br />
apenas tengo un minicomponente que siempre/</p>
<p>olvido encender</p>
<p>en cambio<br />
puedo pasar horas en silencio solo mis zapatos, el teclado de vez en cuando el bruxismo</p>
<p>y si se pone atención, incluso aquí es posible escuchar la sirena de los barcos que a esta hora de la noche/</p>
<p>arriban al puerto</p>
<p>estos ruidos que en nada se parecen a la radio haciendo temblar las ventanas<br />
ocupan este espacio, al modo de una canción.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h1>ANDRÉS URZÚA DE LA SOTTA (1982)</h1>
<p>En un comienzo pensé que las piedras eran esclavas de su cuerpo, que estaban condenadas a una absoluta inmovilidad. Solía mirarlas con lástima, como si pudiera ver en ellas un profundo sufrimiento. Siempre apegadas al suelo, siempre inmóviles y tan grises. Fue así como empecé a rescatarlas, a ponerlas una a una en el acuario vacío de mi cuarto. Cada cierto tiempo las sacaba a tomar aire. Las limpiaba, peinaba el musgo que cubría sus mejillas y las llevaba a dar una vuelta. Hasta que un día, mientras miraba mi reflejo en el vidrio reluciente del acuario, comprendí que era al revés. ‹‹Somos nosotros los condenados por el movimiento››, pensé. Y me quedé absorto, contemplando la quietud de las piedras en el acuario.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>HANS POZO </strong></p>
<p>Día 1<br />
Mi pie derecho en el hocico<br />
de un perro.</p>
<p>Día 2<br />
Mi cabeza baleada.</p>
<p>Día 3<br />
Mis tatuajes y mis brazos arrancados.</p>
<p>Día 4<br />
Mi pie izquierdo.</p>
<p>Día 7<br />
Mis dos manos con las huellas extirpadas.</p>
<p>Día 8<br />
Mi torso mis vísceras mis glúteos.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h1>ROSA ALCAYAGA</h1>
<h2><strong>ELECTROSHOCK </strong></h2>
<p>Acostada mirando a dios<br />
Titulado de médico electricista<br />
Control en ristre intenta sofocar las preguntas Ondas serrucho rodean ansioso nihilismo Comunicación imperfecta no cede<br />
Álvaro Mutis invita a firmar por la desesperanza A sumarnos a esa gran procesión<br />
Todos claman por la luz desde el doble B.C.<br />
O de la triple doble uve<br />
I-lux-iones al final del túnel</p>
<p>Acumulo piedras bajo la cama Electroshock<br />
Masticadas con ira Electroshock</p>
<p>Vienen de blanco Electroshock</p>
<p>Etiqueta china a tu espalda De mujer estandarizada Prefabricada<br />
Entre fragmentos de incisivos En camilla</p>
<p>Vomitando<br />
Con altanería de vieja</p>
<p>Contrariada por tu estúpida mudez A contraluz del mundo Condenada<br />
Electricista de turno</p>
<p>Con manual de segunda mano<br />
Dícese experto en la Gestalt<br />
Baila alrededor de la cama<br />
Muestra su pene. Escribe el diagnóstico ¡No te muevas!</p>
<p>Electroshock ¡Abre tus piernas! Electroshock<br />
¡De mujer loba! Electroshock ¡Bebe de mi leche! Electroshock</p>
<p>Tocan el timbre Chilquinta trae la cuenta Espera el alta<br />
Promete y firma:<br />
Sor Juana Inés de la Cruz</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: right;">En la mañana, cuando murió, estaba solo: no creo</p>
<p style="text-align: right;">Que hubiese querido testigos. Ni el «conde</p>
<p style="text-align: right;">impensable de Lautreamont» ni Edgar Poe «sobre</p>
<p style="text-align: right;">su alcantarilla en Baltimore» ni Gérard de Nerval</p>
<p style="text-align: right;">«ahorcado en un farol» los tuvieron 1</p>
<p>Antonin Artaud<br />
Cincuenta electroshock<br />
Diariamente en el blanco abriendo zanjas en tus/</p>
<p>cienes rebeldes</p>
<p>Antonin Artaud<br />
Cincuenta electroshock<br />
Intentan silenciar tu voz y pretenden arrasar con tus/</p>
<p>proclamas acústicas</p>
<p>Antonin Artaud<br />
Cincuenta electroshock<br />
Preguntan por la sutura horizontal de tus pesadillas/</p>
<p>y desnudo bailas a cada</p>
<p>descarga<br />
Antonin Artaud<br />
Cincuenta electroshock<br />
Son el pan nuestro destinado a envolverte en celofán/</p>
<p>como poeta eunuco</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h6>1 *Thévenin, P. (1974). Antonin Artaud. En Arenas, B. (ed.), Actas surrealistas (pp. 255-279). Editorial Nascimento.</h6>
<hr />
<h1>CATALINA LAFERTT (1958)</h1>
<h2><strong>LLUEVE SOBRE EL VERDE PAISAJE </strong></h2>
<p>Llueve sobre el verde paisaje<br />
como lloraría la lluvia sobre Rahoon<br />
mientras se esfuma entre el humo que consumo el solitario camino aquí otro más allá<br />
Tras el desaparecido horizonte Esso<br />
Una vaga información y la distancia aparente/</p>
<p>y verdadera</p>
<p>que baja y se pierde</p>
<p>Images un filtro total</p>
<p>Las aguas inmóviles</p>
<hr />
<h2><strong>RUTA 68 </strong></h2>
<p>Letreros naranjas<br />
Moles de piedras blancas apiladas a lo largo<br />
de la borrosa ruta<br />
Saliendo del pobre pueblo<br />
dos alas inmóviles volándose del cuadro de un afiche La luna ha desaparecido<br />
también el pobre pueblo<br />
Un pasar de sombras tras la ventanilla<br />
la palabra ciudad impresa en un letrero<br />
adelantado por una flecha negra<br />
pintada sobre fondo amarillo<br />
la cual se dobla como un codo en el recodo/</p>
<p>del camino</p>
<p>al lado de una parada para no sé quién solitaria y naranja<br />
Good year A la vuelta de la rueda<br />
Fila de luces rojas ilumina la carretera</p>
<p>Un hotel invisible<br />
Anunciado en fosforescentes letras verdes Hotel Alcázar<br />
brillando en la noche<br />
Pasamos auto blanco<br />
Tras la curva un centelleo azul en la neblina Ni Hotel ni Alcázar<br />
Al fondo oscuro marfil túnel del cerro Bienvenida en blancas letras<br />
A la tenue luz de un fósforo miro el reflejo/</p>
<p>de su rostro</p>
<p>Proyectado en la ventana<br />
La niña del asiento delantero y yo<br />
usamos parabrisas de manos<br />
mientras se desliza el agua que mana<br />
de su aliento y el mío<br />
Solo sombras nada más tras el cristal<br />
Placilla Un terreno tirado Otro pueblo pudo haber sido el paraíso pero</p>
<p>por esas cosas de la vida murió</p>
<p>Firestone</p>
<p>Llegamos pero no llegamos</p>
<hr />
<h1>GLADYS GONZÁLEZ (1981)</h1>
<p><strong>REBOZO </strong></p>
<p>los ademanes<br />
de la pobreza<br />
la cabeza gacha<br />
la mirada perdida el rebozo apolillado y roído de la dignidad caminando</p>
<p>bajo la sombra de una muleta que reemplaza a un muñón el rengeo</p>
<p>al andar<br />
cerro abajo<br />
la soledad del gesto al saludar<br />
a desconocidos para entablar<br />
un diálogo mudo camino al bar<br />
de jubilados cuidadores de autos lisiados<br />
domésticos monrreros</p>
<p>el bar<br />
de antiguos ferroviarios de traje<br />
sombreros<br />
y corbatas<br />
con manchas de grasa pantalones zurcidos<br />
y bastas descosidas donde se respira<br />
a lo lejos<br />
como una brisa<br />
de memoria<br />
el perfume<br />
de mi abuelo<br />
folletos<br />
de carreras de caballos absorben el agua<br />
del inodoro<br />
que cae<br />
sobre una botella plástica recortada<br />
un hombre anciano duerme<br />
con el rostro enrojecido y rodeado de moscas sobre una mesa escolar sin cubierta<br />
mientras<br />
una mujer<br />
con los ojos nublados por las cataratas</p>
<p>le espera sentada<br />
en la berma<br />
la parafina quemada que seca las paredes<br />
de cartón y periódico forma un hilo de plata y aceite<br />
en la calle<br />
a las once de la mañana</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h1>MACARENA GARCÍA MOGGIA (1983)</h1>
<p>abre la puerta ve a su padre voltea</p>
<p>la cierra duda</p>
<p>vuelve a intentarlo sin levantar la vista deja que el aire llene sus pulmones quiere abrazarlo</p>
<p>no está</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<p>abre la puerta<br />
los ojos cerrados da un paso en falso cae</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<p>abre la puerta ve<br />
que al frente<br />
sentado en una banca un anciano muerde una marraqueta</p>
<p>va a sentarse a su lado</p>
<p>cuenta los pasos: son treinta<br />
abre la puerta<br />
se encandila</p>
<p>con la luz del sol hace visera<br />
con la mano sobre los ojos pero las manchas las sombras</p>
<p>las moscas</p>
<p>abre la puerta apenas se agacha<br />
toma la carta y entra</p>
<p>abre la puerta de par en par grita que la esperen<br />
recoge sus maletas<br />
sale</p>
<p>abre la puerta cierra por fuera deja las llaves junto al macetero sabe que al volver<br />
no se abrirá<br />
abre la puerta</p>
<p>pero el viento<br />
la cierra en su cara</p>
<p>abre la puerta: una mano cortada<br />
en el umbral</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h1>ENRIQUE WINTER (1982)</h1>
<h2><strong>DOS LAS PERSONAS </strong></h2>
<p>la mano de una es una araña y en la cabeza de la otra teje bien despacito<br />
la telaraña de su pelo</p>
<p>el vello de los brazos y los muslos</p>
<p>la polilla es la piel que atrapa con la lengua</p>
<p>un hombre bajo una mujer también son una araña cuando no cada uno y con ella cantando<br />
o de comentarista de los momentos previos las/</p>
<p>aceitunas son ojos y en el velador echados a las hormigas</p>
<p>pueden ser esa hormiga ahora las dos personas/<br />
del comienzo</p>
<p>las mismas de después que acunaron sus lenguas a contraluz esferas de las que salen patas piernas/</p>
<p>brazos</p>
<p>o incluso una larva de la cuarta generación de/ mariposas</p>
<p>arriba para el día de los muertos porque muertas están la mayoría<br />
de las que en grupos emigraron norte con las medias caladas noche y carne</p>
<p>no saben teclas apretaron<br />
Actualizaciones no se mueven juntas como vértebras</p>
<p>o dedos en los lóbulos<br />
y párpados cerrados del saxofón<br />
como cuerdas del piano el pelo húmedo por mientras nada más<br />
sobre esta colcha<br />
cuesco para los ojos de aceituna</p>
<p>vértebras y amanece<br />
arañas suben los parlantes hormigas en el contrabajo ella sentada dos hoyitos en la espalda y las/</p>
<p>cuatro trenzas</p>
<p>entre jaleros que hablan sobre jale<br />
la segunda persona piensa en<br />
la buganvilia y el ciruelo<br />
en la primera de paseo por el parque percuten amor sin plástico larva la oruga y alas</p>
<p>los pies pisándolas latidos perdices y bocinas en telarañas de autos cruzan<br />
bronces cerca de ahí están las cuerdas<br />
de la nuca y la espalda</p>
<p>abiertas las vocales<br />
en las bocas cerradas no entran moscas cuando la certidumbre toma aire y emigra</p>
<p>la mayoría emigra por la noche<br />
en que dos mariposas son de nuevo una sus cuerdas apretadas como pasta oriental instantánea la vibración de quienes</p>
<p>no pueden encontrarse como si no se conocieran todos se oyeron desde antes<br />
en otras cuerdas flojas los funámbulos<br />
ya falta de un lugar tampoco</p>
<p>habrá un lugar común<br />
las aceitunas son los ojos</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h1>NATALI ARANDA (1987)</h1>
<p>El desgarro<br />
de mirarse en un espejo y encontrarse.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<p>No hay nombres.<br />
Todos fueron inventados para atrapar lo que de mí se va yendo.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<p>He llorado por horas.<br />
Qué me diría él en este instante Que mirara al árbol volverse viento a la hoja riendo para nadie<br />
y a la tarde que se entrega<br />
sin pedir nada a cambio.</p>
<p>Me diría que me apartara<br />
abriendo unos ojos distintos a los míos unos iguales al árbol<br />
a la hoja<br />
y a la tarde.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<p>No soy lo que dicen los espejos ni las fotografías<br />
ni lo que otros dicen de mí tampoco lo que yo digo ser</p>
<p>solo soy este lápiz y este papel bajo la luz.</p>
<p>Qué soy</p>
<p>Este lápiz y este papel<br />
bajo la luz este lápiz y este papel que se pregunta<br />
bajo la luz<br />
una pregunta<br />
bajo la luz<br />
una luz<br />
que se pregunta.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<p>Me reconozco<br />
dueña y cómplice de un paisaje que transcurre detenido<br />
fragmentado por la cicatriz<br />
que el viento muestra<br />
en el ir y venir<br />
de la habitación<br />
de la calle lenta<br />
sobre la hora<br />
que la cortina anuncia y esconde.</p>
<p>En su movimiento<br />
vuelve la calle<br />
donde alguien mira la piedra deshacerse en el aire.<br />
Yo dentro<br />
él fuera<br />
ambos mirando la tarde<br />
que va y viene<br />
sin saber si continuar<br />
en el hábito del viento<br />
o mirarnos de frente<br />
y sentirnos menos solos.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h1>CRISTIÁN CHIRI MOYANO (1974)</h1>
<h2><strong>LOS ALMACENES </strong></h2>
<p>i<br />
Los almacenes de pueblo se deshojan<br />
como un sueldo mínimo en un supermercado.</p>
<p>ii<br />
Los almacenes de pueblo te saludan, te fían,<br />
te preguntan por tu madre,<br />
te dan una yapa.</p>
<p>Los supermercados te piden el vuelto.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>PARA LOS CITADINOS </strong></h2>
<p>El queso de cabra,<br />
la miel de abeja,<br />
las paltas orgánicas,<br />
el carbón de espino, la uva de mesa.</p>
<p>Estas son las manos y el sudor del campo labrado que se ofrendan para ustedes<br />
los citadinos.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>TODO COCIDO A LEÑA&#8230; TODO HECHO A MANO</strong></h2>
<p style="text-align: right;">A Bertina Castillo</p>
<p>Casa de barro,<br />
mata de calabaza,<br />
huevos de casa,<br />
tortillas con chicharrones,<br />
todo cocido a leña&#8230; todo hecho a mano.</p>
<p>Agua de manantial,<br />
crianzas de gallinas, patos y gansos, chicha en cacho,<br />
charqui con ajo chancado en el mortero de trigo.</p>
<p>Ají cachocabra,<br />
huertos caseros,<br />
yerbas medicinales,<br />
queso de cabeza,<br />
olla de greda con cuchara de palo, yerbamate con leche de vaca, horno de barro</p>
<p>y parrones por todo alrededor de la casa. Casa de barro.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h1>SERGIO MUÑOZ (1968)</h1>
<h2><strong>53/ <del>JOHN SMITH – JOHN BERRYMAN</del> </strong></h2>
<p>hijo si me voy canta<br />
en la identidad velada de mi nombre</p>
<p>busca ahí el tenue borde del <del>quejido</del> susurro que intenta inútilmente en mi labio y en tu/</p>
<p>oído comprender la vigilia y el énfasis de mágicas voces que<del> abren</del>/</p>
<p>arropan</p>
<p>el vuelo resplandeciente en que fluyo</p>
<p>con mi oído y tu labio<br />
en la pálida mirada que reprime lo sacro y agudiza el estupor que late en el vacío</p>
<p><del>qué importa quién habla?</del></p>
<p>arropan</p>
<p>el no lugar la vida y la muerte superpuestas en versos que son el hondo linaje del silencio</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>90/ <del>FÉLIX RUBÉN GARCÍA SARMIENTO – RUBÉN DARÍO</del> </strong></h2>
<p>y si tacho me salto el rumor del río<br />
es porque sigue siendo un rumor y sigue siendo un río</p>
<p>es porque las manos llevan también su propio/</p>
<p>torrente encadenado a un umbral a una apuesta cifra</p>
<p>a una mínima rodilla que tensa la extensión de un dolor</p>
<p><del>juana inés de la cruz</del></p>
<p>una mañana de esas que ahora se olvidan que traen tu rostro entre sus sombras ramas</p>
<p>como una galería de imágenes estáticas cáscaras derramadas en el suelo</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>98/ <del>HAJIME ISHIKAWA – TAKUBOKU</del> </strong></h2>
<p>hija nunca muere del todo lo que muere su silencio se abre alza mientras el río delata/</p>
<p>en su forma en su cortejo de sombra retenida o vibrante</p>
<p>la luz la luz que se ahoga en el torrente de un labio</p>
<p>si te fijas nunca muere del todo lo que muere la mano no deja de ser aire mano en el recuerdo<br />
la voz no deja de ser boca onda en la memoria<br />
los latidos pasos siguen siendo huella en el tiempo</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-16-a-las-18.29.26.png"><img class="aligncenter size-full wp-image-1713" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-16-a-las-18.29.26.png" alt="Captura de Pantalla 2022-10-16 a la(s) 18.29.26" width="430" height="671" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>EL DESIERTO</title>
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		<pubDate>Sun, 16 Oct 2022 19:12:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Poemas]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>

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		<description><![CDATA[LA POESÍA DEL NORTE DE CHILE: UN MAPA POR RECONSTRUIR antologador: Daniel Rojas Pachas / fotografías: Sebastián Rojas Rojo La presente curaduría como toda selección es arbitraria y subjetiva, en lo absoluto pretende reducir a un grupo toda la poesía del norte y su riqueza, más bien el objetivo de esta muestra es tender puentes y abrir perspectivas de lectura [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="page" title="Page 15">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1 style="text-align: left;">LA POESÍA DEL NORTE DE CHILE: UN MAPA POR RECONSTRUIR</h1>
<h6 style="text-align: right;">antologador: Daniel Rojas Pachas / fotografías: Sebastián Rojas Rojo</h6>
<p style="text-align: left;">La presente curaduría como toda selección es arbitraria y subjetiva, en lo absoluto pretende reducir a un grupo toda la poesía del norte y su riqueza, más bien el objetivo de esta muestra es tender puentes y abrir perspectivas de lectura que permitan un diálogo y revisión de los múltiples registros, generaciones y propuestas de voces que han ido edificando la vasta y compleja realidad poética de la zona que va desde Arica y Parinacota hasta Vicuña y el Limarí.</p>
<p>Antes de entrar a los criterios de selección, creo que es importante nombrar a otros destacados actores y grupos que el lector debiera conocer, en esa medida considero que se puede entender este libro de doce autores como un umbral.</p>
<p>La invitación al lector, luego de leer esta selección, es continuar con la revisión de otras importantes voces contemporáneas ligadas al norte, que siguen produciendo. Me refiero a: Luis Araya Novoa, Patricia Mardones, Rolando Martínez, Tito Manfred, Mauro Gatica, Rodrigo Rojas Terán, Daniel Olcay Jeneral, Óscar Arancibia, Jaime Ceballos, Juan José Podestá, Roberto Bustamante, Hernán Rivera Letelier, Cristian Geisse, Marietta Morales, Guillermo Ross Murray, Marcela Reyes Harris, Benjamín León, Miguel Morales (El Tipógrafo Huraño), Aida Santelices Kostópulos, Walter Hoefler, Javier del Cerro, Arturo Volantines, Tomás Harris, Teresa Calderón, entre muchos otros.</p>
<p>La presente selección de doce autores tuvo varios ejes. A propósito de ejes, me permito en este punto una digresión para aludir a la figura e ideas del poeta Rodolfo Khan, sobre la verticalidad y horizontalidad del paisaje geométrico de la poesía, expuestas en el libro manifiesto de su grupo Vertizonte.</p>
<p>En una primera instancia quise lograr, con esta selección, un equilibro entre voces de una reconocida trayectoria y presencia en la escena cultural de Chile frente a otras importantes propuestas, que si bien tienen un recorrido valioso, dado el centralismo y ciertas miradas reduccionistas que pesan sobre las creaciones literarias que emergen desde la provincia, han ido quedando relegadas y excluidas del canon.</p>
<p>También consideré importante integrar voces nuevas que presentan propuestas enriquecedoras y que permiten entender que la poesía contemporánea del norte puede leerse desde María Monvel y Romeo Murga, dos jóvenes voces que se apagaron muy pronto, hasta nuestros días.</p>
<p>Otro eje esencial ha sido el territorial. Se tiende a homologar el norte o reducirlo a dos ámbitos, el norte pampino y minero y el norte de los valles cercanos al centro, cuando en realidad existen variadas dimensiones que han permeado las representaciones poéticas de sus actores. Habría que sumar también lecturas y estéticas marginales o consideradas parte de una literatura menor, que han ampliado los registros más allá de lo folclórico y telúrico, por eso me parece esencial que al leer a los autores de la muestra, se ponga atención a la variedad con la que se abordan sus relaciones con el espacio vital.</p>
<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-16-a-las-16.05.47.png"><img class=" wp-image-1673 size-medium alignleft" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-16-a-las-16.05.47-300x204.png" alt="Captura de Pantalla 2022-10-16 a la(s) 16.05.47" width="300" height="204" /></a>Considerando este apartado, opté no solo por autores que nacieron, crecieron o formaron una obra en las grandes ciudades del norte, entiéndase por esto Arica, Iquique, Antofagasta, Copiapó y La Serena, atendiendo así a otros espacios como el altiplano hermanado a la frontera, Alto Hospicio, Taltal y Montepatria.</p>
<p>En última instancia, otro factor decidor es el registro lingüístico y también dialectal de cada uno de estos creadores, marcado no solo por su zona de origen y el tiempo desde el cual escriben y fueron dando forma a sus voces. Considero que este punto es de suma importancia y en gran medida excede mi trabajo como crítico y editor, ya que demanda una labor conjunta de etnolingüistas, filólogos y como tarea debe involucrar al mundo editorial y la academia. Me refiero a la atención que merece la tradición oral, la poesía aymara, diaguita y los nexos con nuestros países vecinos y toda la escritura andina que nos antecede.</p>
<p>Hoy más que nunca resulta inoficioso pensar en bloques generacionales y límites para la comunicación. Pensaba mientras recorría las calles de León, en México, y encontraba ciertos paralelos con la ciudad de Arica, en la cual crecí, que un poeta de Pisagua puede hoy entrar en diálogo y publicación con la escena de Oaxaca en cuestión de segundos. Sin embargo, esto no siempre fue así y hay momentos a considerar, hitos si queremos llamarlos de algún modo. Me refiero a las querellas entre Parra y Gonzalo Rojas, publicadas en las páginas de <em>Tebaida</em>, o la poesía de Lihn presente en sus tramos migratorios por las ciudades del sur del Perú, frontera con Arica.</p>
<p>El paso de Bolaño por el norte y su relación con los movimientos de vanguardia del Perú, Hora Zero, lo encontramos en su poema «Los neochilenos», y si hablamos de posvanguardias, la traducción y diálogo del grupo de Alicia Galaz con la escena beatnik de Nueva York. Hay mucho trabajo por delante si queremos reconstruir las derivas de la poesía en esta larga y extraña franja que es Chile.</p>
<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-16-a-las-16.07.27.png"><img class=" size-full wp-image-1674 alignright" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-16-a-las-16.07.27.png" alt="Captura de Pantalla 2022-10-16 a la(s) 16.07.27" width="473" height="236" /></a>Agradezco la confianza e invitación de los editores para realizar esta muestra. Espero haber cumplido con la tarea de dar cuenta de una suma de voces que a mi juicio abren el diálogo y permiten problematizar otra vez y cuantas veces sea necesario, las limitaciones de reconstruir un mapa y representación.</p>
<p>La poesía del norte está marcada por tensiones fundacionales y de ruptura, es una zona híbrida signada por las migraciones y la profunda contemplación. De forma metafórica podemos representar esta condición en el incesante movimiento y tráfico de las fronteras y la aparente inmovilidad de un desierto inabarcable. Hay que considerar que las distancias entre las ciudades del norte son en muchos casos insalvables, lo cual hace urgente la necesidad de trazar redes que permitan establecer una bitácora que contribuya a completar la ruta de la poesía nacional, considerando momentos ineludibles y edificaciones que acompañan el camino construido por la obra mistraliana, el ideario de Sabella sobre el Norte Grande y el surgimiento del proyecto editorial y revista de Alicia Galaz, Oliver Welden y Guillermo Deisler, una Tebas poética en el desierto.</p>
<hr />
</div>
<h1 class="column">MARKOS QUISBERT (1980)</h1>
<div class="column">
<div class="page" title="Page 20">
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<div class="column">
<div class="page" title="Page 20">
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<div class="column">
<h2>ELLOS NOS DICTAN CÓMO VESTIR EN ESTE SECTOR</h2>
<div class="page" title="Page 20">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>Ellos nos dictan el cómo vestir en este sector<br />
el detalle de las prendas hechas de papel volantín que estrenan cada semana con la mayor expectativa de modelar en veredas con alfombra roja.</p>
<p>Esos vientres hinchados se mueven<br />
al compás de un narco-corrido.<br />
Nos hace llorar bro<br />
como la imagen que una vez se tatuó en nuestro/</p>
<p>corazón.</p>
<p>Allí van con cientos de joyas que les cuelgan desde/ el cuello a los pies.</p>
<p>Cadenas de oro en medio de la ropa<br />
o sus cabellos que se confunden con la barba ¡Son/</p>
<p>un amor!</p>
<p>Los vemos andar como en el mejor de los mundos pues saben que son los divos que alguna vez/</p>
<div class="page" title="Page 20">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>quisimos ser</p>
<div class="page" title="Page 20">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>y no nos atrevimos.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<div class="page" title="Page 20">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>ESO QUE ALGUNA VEZ FUE PARA TODOS</h2>
<p>Eso que alguna vez fue para todos<br />
hoy es solo una mezquina imagen<br />
que atesora un viejo desdentado<br />
dispuesto a hacer el ridículo<br />
gimiendo como mujer, sudoroso<br />
hecho polvo a causa de sus adicciones. Otros volvían a sintonizar aquella sensación en la más larga noche humedecida de anís:</p>
<p>hombres que bailan y comen almejas<br />
sobre un tambor en la esquina de un pasaje.</p>
<hr />
<h1>JUAN CARLOS MAMANI (1961)</h1>
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<div class="column">
<h2>AUSENCIAS TELÚRICAS</h2>
<div class="page" title="Page 21">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>Sobre la tierra grande,<br />
sobre la tierra del iru wichu cae la noche eléctrica,/</p>
<p>occidental, ahíta de constelaciones humanas, indiferentes,</p>
<p>de extraños pueblos acurrucados bajo su manto y de olvidos mercenarios en sus calles aguardando atrapar las manos<br />
del artesano pertinaz,</p>
<p>del criador aferrado a la arcilla aymara.</p>
<p>Allí desaparecieron los pastores del tiempo vegetal, los escultores del frío.<br />
Y sobre los últimos patios altiplánicos,<br />
ronda una espesa camanchaca de los abandonos abriendo la quebrada infatigable, abisal de lejanuras.</p>
<p>Allí crecen los desencuentros<br />
como furiosa ortiga entre los rumbos. Solo el viento grande,<br />
el de la invicta estirpe andina,<br />
ronda como un antiguo guardián aymara, testaferro de la Pachamama.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<div class="page" title="Page 21">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>NÄNAKAXA WAYRAPXTWA, NÄNAKAXA JALLUPXTWA</h2>
<p><em>NÄNAKAXA WAYRAPXTWA, NÄNAKAZA JALLUPXTWA</em></p>
<p>Nosotros, somos viento, somos lluvia<br />
somos de esa genealogía del río quebradeño,<br />
parte de la sonrisa madrugadora del lucero aymara</p>
<p>En esta tierra adentro<br />
somos oración de la orquídea sobre la greda bendita.</p>
<p><em>Jupanakaxa janiwa taqi yatipkiti Janiwa, janiwa.</em><br />
Ellos no lo saben todo<br />
Aunque vengan arrogantes, monolíticos</p>
<p>con su vociferación de rock pesado sobre las vertientes del maíz,</p>
<p>Aunque se posesionen sobre el murmullo tiahuanacota</p>
<p>con las letanías de su crucificado<br />
y su discurso cartesiano sobre la Pachamama.</p>
<p><em>Jupanakaxa janiwa taqi yatipkiti</em></p>
<p><em>Janiwa, janiwa.</em><br />
<em> Nänakaxa wayrapxtwa, nänakaxa jallupxtwa </em></p>
<p>Ellos no lo saben todo.<br />
No lo saben, no lo saben.<br />
Somos viento, somos lluvia<br />
promesa del jolgorio en la <em>anata</em><br />
comunión con las estrellas en el <em>apthapi</em></p>
<p>rompiendo el abismo de las lejanuras</p>
<p><em>Nänakaxa wayrapxtwa, nänakaxa jallupxwa.</em></p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<div class="page" title="Page 22">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>JUAN MALEBRÁN (1979)</h1>
<h2>TIN IGGI</h2>
<p style="text-align: right;">Tenemos un patio, y agua, y una elegía que cuelga en</p>
<p style="text-align: right;">la pared de la habitación, en una tela que embriaga a</p>
<p style="text-align: right;">los extraños.</p>
<p style="text-align: right;">M. Bennis</p>
<div class="page" title="Page 22">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>Pasar la tarde frente a los surfistas<br />
sumidos en sus intentos por mantener el equilibrio.</p>
<p>Jóvenes en el arte de la insistencia<br />
ante lo que a toda costa<br />
pretende ser algo más que simple artificio.</p>
<p>Una ola al levantar su espinazo<br />
la voz de aquel que anuncia<br />
la arremetida de un tumbo inesperado</p>
<p>la elevación de los pájaros<br />
con sus huesos llenos de aire a través de un oleaje ocre como la borra en la taza del té</p>
<p>o como la oferta del mercader y la joroba de su camello sediento</p>
<div class="page" title="Page 22">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>por el vértigo en la orilla del continente.</p>
<p>Pasar la tarde tras el humo y el caramelo del hachís</p>
<p>sobre la arena, entre las tablas y las parejas bajo el sol</p>
<p>jóvenes en el arte de conservar<br />
intacta la resina en el surco de los labios.</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 22">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>RIMAC</h2>
<p>Del otro lado de la avenida es posible pensar la noche como una guantera<br />
en la que un revolver asoma al girar la esquina</p>
<p>frente a la terraza de una okupa<br />
con dos cholos a la luz de una ampolleta cerniendo cal sobre la pureza de la falopa.</p>
<p>Plegar y desplegar como siempre<br />
en un mismo idioma, pero distintas manos el origami del que nos valemos<br />
para tomar el pulso de las ciudades.</p>
<p>Porque siempre ha sido a puro pulso<br />
pero en este caso quedamos cortos<br />
ante el acople del subwoofer que aquí dentro</p>
</div>
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</div>
</div>
</div>
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</div>
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</div>
</div>
</div>
</div>
<p>&nbsp;</p>
<div class="page" title="Page 23">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>ensordece junto al ruido frenético del esnife. Un mal cálculo<br />
un esquizo conteniendo la risa<br />
un gringo esquizo retrocediendo el polvo</p>
<p>al calor del bicarbonato —dirías tú—.</p>
<p>Pero estás lejos igual que La Victoria allá al fondo con sus juegos de manos y sus antenazos<br />
como el hilo negro que ataste a la mochila<br />
para protegernos y ahuyentar la desventura</p>
<p>pero nada más iniciando el trayecto se cortó<br />
como lo hace toda buena intención en nuestras manos.</p>
<p>Difícil hilvanar lo que sea<br />
entre tanto alboroto<br />
festejo y orín<br />
peldaño a peldaño en las pasarelas. Porque esta ciudad no es solo el desgaste del caucho en los carriles y</p>
<p>ellos allá afuera cargan sus propios calibres. Sin embargo, prefieren el viento silbando en el cuero de sus chaquetas y<br />
no envejecer como nosotros</p>
<p>al recordar apenas lo que provocaba esta rabia.</p>
</div>
<div class="column">
<p>El Rimac entero —alguien dice— entraría por el gollete de esta botella y este gollete en el hueco negro<br />
que llevas entre pulmón y pulmón. Pero todos aquí sabemos</p>
<p>que es del otro lado de la ventana<br />
donde las cosas adquieren real importancia y volvemos a girar otra esquina<br />
otro semáforo</p>
<p>el estallido del vidrio por el golpe de una culata.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<div class="page" title="Page 24">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>LUIS KONG SANTIBÁÑEZ (1979)</h1>
<h3>BRONCOPULMONAR DE ANTOFAGASTA</h3>
<p>La geografía del desgarro con pintitas de sangre, la tos de los sin Dios, los silicosos, las ojerosas/</p>
</div>
</div>
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</div>
</div>
<div class="page" title="Page 24">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>desgarradas, los moribundos de los pies sucios.</p>
<div class="page" title="Page 24">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>Ahí comencé a escribir poesía en posición fetal.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
</div>
</div>
</div>
</div>
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</div>
<div class="page" title="Page 24">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>FINGIR ES CONOCERSE</h2>
<div class="page" title="Page 24">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>La frase pudo haber sido atribuida indistintamente a Alberto Caeiro, Álvaro de Campos, Bernardo Soares o Ricardo Reis. Pero tengo casi la certeza de que la frase fue reescrita involuntariamente por el maldito Pessoa, en un arranque intempestivo de incredulidad gozosa.</p>
<p>Un triste y apócrifo Pessoa que solo pudo vivir el desasosiego contra sí mismo, como una manera sórdida de sobrevivir dignamente en la soledad exasperante de esa pulcra habitación de Lisboa.</p>
<p>Con todo, y a pesar de mi desatino hipócrita en reconocerlo, la máscara genuina es mi impúdica sinceridad literaria. Que nadie diga que me conoce porque me ha leído alguna vez. Lo que se ve (en el fondo), lo que alcanza a percibirse entre líneas, es mi pastiche original, es mi fingida y lúcida manera de ser que no proyecta sombra alguna en espejos, para no ser descubierto. Detrás de este simulacro, sin embargo, no hay arrepentimiento alguno. No hay biografía póstuma, no hay lágrimas. No hay nada, absolutamente nada. Solo este vacío mudo y tenaz que habla por sí solo.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
</div>
</div>
</div>
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<div class="page" title="Page 24">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>SILENCIO DE PÁJARO DORMIDO</h2>
</div>
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<div class="page" title="Page 24">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>Nostalgia pura de la penumbra de jardines y zaguanes austeros y húmedos de la casa silenciosa. Allí nace, presumo, la soledad contemplada de Borges, el fuego interior de su inteligencia. Poemas de muertos, poemas de cementerios solos, poemas inscritos en el mármol fúnebre de la posteridad.</p>
<p>Se me aparecen, en estas páginas, los simulacros de espejos y el horror in situ, el horror calmo, el horror contemplativo, la sensación de que toda tristeza es inútil para arrepentirnos. «Solo la vida existe», pero existe racionalmente dentro del tiempo circular de la muerte. El aterrador asombro frente al silencio del jardín de senderos que más tarde se bifurcarán en los sueños, en los círculos eternos del agua, en el tiempo igualmente circular de Macedonio Fernández.</p>
<p>Las primeras meditaciones acerca de las paradojas místicas, ternura y tristeza, carnicerías de barrio, callejones huérfanos y los banquillos de madera abandonados de la Plaza San Martín. ¿Dónde escribe quien piensa o sueña parado frente a su propio epitafio de sombras? Fervor de Buenos Aires es eso: la disolución intelectual de Dios. Dos poemas sobresalientes me imponen su cruel metáfora del mundo: Carnicería y Despedida. El primero me resume una imagen aterradoramente humana de una cabeza de vaca con ojos nubosos, detrás de las paredes de un templo místico vacío; el segundo, es la disolución del amor que huye o empieza a morir o no puede contenerse a sí mismo. El enigma inicial del mar, precipitándose en oleaje o en algo todavía insignificante, como la luna fantástica en el cielo recién nacido de la poesía.</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 25">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>VÍCTOR MUNITA FRITIS (1980)</h1>
<div class="page" title="Page 25">
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<div class="column">
<h2>TARDES DE CINE</h2>
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<div class="page" title="Page 25">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h6 style="text-align: right;">A Laura Antonelli y Alessandro Momo</h6>
<div class="page" title="Page 25">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>Éramos niños<br />
extendiendo viejas películas al sol,<br />
desenrollando<em> films</em> desde sus cajas de latón,</p>
<p>intentando ver pequeñas escenas «porno» a contraluz.</p>
<p>Buscábamos el sexo de las señoritas<br />
bajo el quiebre y los daños del <em>film</em>,<br />
rayas en el celuloide, pequeños cortes,<br />
puñaladas intensas, arreboles en un clavel rojo, extendido en el suelo, en nuestras manos,<br />
el film sobre el sol como la ropa que las madres suelen tender en las ideas, antes de lavar.<br />
La luz nos hacía tapar un ojo con la mano, mientras algunos reían ridículos,<br />
simulando ser piratas.<br />
Y dábamos vuelta los <em>films</em>,<br />
curiosos, riendo, jugando, intentando ver<br />
las penetraciones de los jóvenes eslavos en el cine que rodaba por nuestra imaginación.<br />
La naturaleza toda, brillaba en la pupila y nosotros con hambre de sexualizarnos<br />
sobre los microfilms y su luz dispersada.</p>
<div class="page" title="Page 26">
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<div class="column">
<p>Más pobres que las ratas,<br />
escudriñábamos la basura del barrio<br />
imaginando a quiénes pertenecían<br />
ciertas maletas, cajas, cintas.<br />
Hacíamos memoria de los solteros,<br />
de las cincuentonas recién casadas con<br />
abusadores jóvenes del vecindario y<br />
nada nos remitía una señal.<br />
Abríamos cajones intentando encontrar dueños<br />
y solo encontrábamos un corazón,<br />
el nuestro<br />
con pequeñas alegrías,<br />
cuando leíamos en diminutos papeles,<br />
que apenas se sostenían en las latas de la película Malizia, 1973-Laura Antonelli y Alessandro Momo/</p>
<p>35 mm./ Exa-Madrid-Estudios. La buscábamos desnuda en la cinta y</p>
<p>no podíamos con nuestras alegrías y las ansias que se arrancaban por la boca.</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 26">
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<div class="column">
<h2>LAURA ERA EDUCADORA ESCOLAR</h2>
<p>Por eso como actriz<br />
nunca la vimos de otro modo,<br />
que como a la mejor maestra<br />
de la escuela de holgazanes<br />
inventada por nosotros.<br />
Nadie se acercaba a ella,<br />
sino por los corrompidos ojos de Momo,</p>
<p>la disputábamos en la niñez y adolescencia.</p>
<div class="page" title="Page 26">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>Con los del barrio,<br />
veíamos las películas, encerrados<br />
en la casa de algún vecino y<br />
desatábamos el placer solitario en<br />
los baños de nuestros hogares.<br />
Del orgasmo dimos paso al horror,<br />
cada uno de nosotros era un caído en su propia/</p>
<p>tumba. Nos troquelaron los pantalones con la noticia:</p>
<p>Momo había muerto y<br />
Laura consumía cocaína<br />
todas las mañanas.<br />
Ahí quedamos, como lo que éramos, adolescentes de 1995.</p>
<p>El Tirreno y El Adriático,<br />
los mares de la península itálica,<br />
cultivan muy bien a sus criaturas predilectas. Alessandro Momo<br />
murió en una moto Honda CB 750<br />
en 1974,<br />
yo me enteré ayer de tan terrible noticia.<br />
En nuestra juventud con él,<br />
nosotros a Laura<br />
quitábamos las bragas bajo la mesa,<br />
la correteábamos por la casa con una linterna y</p>
<p>la contemplábamos tocándonos los huevos; amenazando al mundo con desbordarnos.</p>
<p>Teníamos los dedos<br />
infinitamente adolescentes y<br />
solo llegaríamos a Roma<br />
por los caminos trazados en nuestras manos.</p>
</div>
</div>
</div>
<hr />
<div class="page" title="Page 27">
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<div class="column">
<h1>DAVID SANTOS ARRIETA (1979)</h1>
<div class="page" title="Page 27">
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<div class="column">
<div class="page" title="Page 27">
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<div class="column">
<h2>SOLO EN EL AULA</h2>
<p>Estoy en seco escuchando<br />
toda crítica destructiva,<br />
se llenan de prevenciones y no dicen nada.</p>
<p>Pienso. Escribo</p>
<p>La humildad de la leyenda cristiana<br />
jugando con la paciencia del profesor<br />
toda calidad es discriminatoria<br />
toda mi vida se borra en el pizarrón<br />
pero queda en los cuadernos de mis estudiantes me consuelo.</p>
<p>Borro. Bebo.</p>
<p>Bajo la vela gitana una luna me besa mis pies van al río y vuelven hinchados las ropas que dejaron bailan lentamente y sonríen las ventanas de la casa.</p>
<p>Cierro. Abro.</p>
</div>
</div>
</div>
</div>
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</div>
</div>
</div>
</div>
<div class="page" title="Page 27">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>Las golondrinas gritan sus agallas<br />
las nubes gotean abrigos y sombreros vamos a ser charcos que reflejan el eclipse y evaporarnos con el amor del Inti.</p>
<p>Me voy. Evaporado.</p>
<p>Siendo los colores del uniforme<br />
el corte de pelo a la manera del reglamento&#8230;<br />
las semillas perdidas, secas, encerradas en algodón miro el piso no encerado, no hay recursos.</p>
<p>Estoy asumiéndome.</p>
<p><em>Primeros brotes</em><br />
<em> de la cancha a los muros</em><br />
<em> rompiendo el molde de nosotros mismos </em></p>
<p><em>ayudando a la rutina a posarse</em><br />
<em> como raíces somos</em><br />
como modas que se podan<br />
y como frutos pasivos<br />
cansancio, cicatriz y promesas<br />
gallos, olas y basura<br />
sin ojos podré verlos a todos<br />
en mi sala mando yo.</p>
</div>
</div>
</div>
<hr />
<div class="page" title="Page 28">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>CECILIA CASTILLO (1949)</h1>
<h2>LUGARES COMUNES</h2>
<p>Dance with me&#8230; Le dije esa tarde estirando la mano hacia su cintura</p>
<p>Las dudas cayeron al piso enredadas en la voz<br />
de Engelbert Humperdinck</p>
<p>Desapareció el triste Pub de provincia y nos internamos<br />
en iluminados salones<br />
valseando</p>
<p>This waltz should last forever</p>
<p>Cerré los ojos para acariciarla<br />
y toda su sangre se abrió camino entre mis dedos<br />
¡Ah!&#8230; La mujer soñada&#8230;.<br />
I have fallen in love with you</p>
</div>
</div>
</div>
<div class="page" title="Page 28">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>Pero entonces, en el recodo de la última vuelta<br />
del último Vals</p>
<p>¡Dijo&#8230; la muy&#8230;!<br />
Oye, por si acaso&#8230; yo no entiendo nada de/</p>
</div>
</div>
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>inglés&#8230; ah&#8230;</p>
</div>
</div>
</div>
<hr />
<div class="page" title="Page 28">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>CERCA DE CAMIRI</h2>
<p>Dibújame en el ala de tu sueño pidió mi héroe,</p>
</div>
</div>
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>y partió a desflorar la sierra:</p>
<p>y con erecta hombría en ideal de amor,</p>
<p>la fecundó en sangre.<br />
Gimió la tierra por su amante,</p>
<p>mientras suela claveteada</p>
<p>mancillaba sementeras.</p>
<p>(busco la llama de tus ojos, Ernesto,</p>
<p>el color de tu palabra</p>
<div class="page" title="Page 29">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>busco tu herencia de líder</p>
<p>más allá de afiches baratos</p>
<p>o colgajos de bronce<br />
más allá</p>
<p>de los que venden tu recuerdo<br />
más allá<br />
de reformas consensos insultantes)</p>
<p>«Soy consecuente con mis ideas», dijo.</p>
<p>Y su boina</p>
<p>se bebió el infinito.</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 29">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>SOLEDAD FARIÑA VICUÑA (1943)</h1>
<div class="page" title="Page 29">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>DONDE EL AMARILLO</h2>
<p>Esparcir la mirada<br />
dónde el amarillo dónde<br />
presagio oscuro las comisuras negras<br />
rígidas postergan aclaran amainan<br />
el temporal amaina amaina la mañana<br />
el verde amaina<br />
arrastran saco nocturno las comisuras<br />
y el amarillo dónde<br />
escarban las manos curvas<br />
atolondradas aventan las necias circulares (las mejillas) en radiante espiral<br />
recorre emplasto negro las miradas hundidas en la frente, ataduras profundas<br />
— Cinco son, cinco, apuntan los choroyes — Cinco los surcos hondos taladrados</p>
<p>(observa el ojo inquieto, silenciosa la mueca observa)</p>
<hr />
<h2>VIAJO EN MI LENGUA</h2>
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</div>
<div class="page" title="Page 30">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p><span style="color: #ffffff;">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.</span>de arena pantanosa<br />
dos vocales<span style="color: #ffffff;"> &#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..</span>O <span style="color: #ffffff;">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.</span>E<br />
Viajo y rozan los bordes mi arenilla dormida Adentro <span style="color: #ffffff;">&#8230;&#8230;&#8230;</span>más adentro de la cavidad sonora <span style="color: #ffffff;">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;</span> tus vocales las mías<br />
<span style="color: #ffffff;">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;. ..</span>en el ronco gemido<br />
Me aferro a mis moluscos<span style="color: #ffffff;">&#8230;&#8230;..</span> Penetro las papilas Adentro <span style="color: #ffffff;">&#8230;&#8230;..</span>más adentro llego hasta el estertor <span style="color: #ffffff;">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..</span>al eco de otra lengua La camino <span style="color: #ffffff;">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..</span>recorro la nostalgia la cerco<br />
Pero a la piel no llegan claros los envíos<br />
Qué sintaxis Qué paisajes que mis ojos no vieron Quieren brotar desde esas aguas</p>
<div class="page" title="Page 30">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>y tu lengua mi lengua</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<div class="page" title="Page 30">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>ZULETA VÁSQUEZ (1979)</h1>
<h2>OCHENTA Y CINCO</h2>
<p>No te odio,</p>
<p>si te odiara<br />
ya tendrías tu ataúd<br />
y las negras mariposas comerían de tu molesta carne.</p>
<p>Ya te hubiese comprado flores, escrito tu epitafio</p>
<p>y recitado tus consignas poéticas como discurso político.</p>
<p>No te odio<br />
y la ira desciende almacenada por la rabia, escondiendo maldiciones.</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 31">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>SESENTA Y OCHO</h2>
<p>Cuidado,<br />
estoy escribiendo<br />
y los estoy odiando a todos.</p>
<p>No tengo miedo a salir por la boca, ni sofocarme de puñales,<br />
ni terminar de larvar sueños<br />
que se tejen con fin.</p>
<p>He sacado con dolor mi alma a las palabras, la sangre de las líneas y la muerte de ellas,</p>
</div>
<div class="column">
<p>la soberbia escupirá, será la imprenta<br />
y las pequeñas hormigas sus demonios.</p>
<p>Imposible conformarse con solo morir,</p>
<p>cuidado&#8230; voy a escribir.</p>
</div>
</div>
</div>
<hr />
<h1>PAULA BÉCQUER (1975)</h1>
<div class="page" title="Page 32">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>TEMPUS FUGIT</h2>
<p>Y finalmente<br />
duermes donde no hay sombra<br />
y Parra se ríe.<br />
De tu quejumbrosa reacción<br />
por los semáforos<br />
Y Neruda se lamenta<br />
que la primavera llegó antes<br />
de hacer madurar los cerezos.<br />
Y yo entre digresiones y puntos suspensivos emprendo un nuevo viaje desde<br />
el abecedario griego.</p>
<hr />
<h2>UNA PEQUEÑA HISTORIA</h2>
<p>Y el espantapájaros se volvió loco camino a Buenos Aires<br />
Con la singular figura de los burgueses al costado.<br />
Puede que sea la imagen centellante de lo que todos pasan<br />
la consabida vanguardia<br />
y su nuevo traje de literatura<br />
la parodia enigmática<br />
que a unos cuantos sepulta<br />
el pudor en las calles de la<br />
década del 30.</p>
<hr />
<h2>N A T U R A</h2>
<div class="page" title="Page 32">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>La década del ochenta<br />
aún se estremece entre mis saltos</p>
<p>El teléfono gira en sus números</p>
<p>como en la ruleta rusa<br />
Todos conocen la historia<br />
y la sociedad<br />
juzgó con la modernidad<br />
de un cruce de personajes.</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 33">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>ISU ALAMO (1986)</h1>
<div class="page" title="Page 33">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>BIO MÉTRIKA</h2>
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</div>
<div class="page" title="Page 33">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>Apresurada tempranera busco el toketéo con tu rayo láser</p>
<p>apresurada tempranera</p>
<p>suenan los platos en las cocinas</p>
<p>antes que amanezca cantan pajaritas</p>
<p>a la que madruga<br />
la Chinita ayuda<br />
y le hice una manda<br />
la diosa pintó mis uñas con glifo santo<br />
en la punta de mi dedo índice<br />
ya no hay malezas con insectos<br />
en la punta de mis dedos<br />
ya no crecen mis ganas vivas<br />
de partir y dejarlo todo<br />
mató de raíz emprender el tranco<br />
cerca del río donde todo se diluye<br />
donde todo es un abismo<br />
porque mis metales son más pesados<br />
porque soy la primera<br />
la madrugadora<br />
la tempranera<br />
como día a día<br />
hundo mis huellas en la tierra que no es mía<br />
Es lunes y mi cuerpo ya lo sabe<br />
porque tus cables eléctricos cruzan mis ventanas</p>
<div class="page" title="Page 33">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>y tu láser recorre la piel de mis manos dejo todo grabado<br />
mi huella en las esquinas<br />
estoy dispuesta a mis servicios</p>
<p>y me sumerjo en los cercos magnéticos donde dinamito mis semanas<br />
y yo solo me río<br />
recuerdo haber firmado</p>
<p>el punto g del contrato<br />
«mira tus cables eléctricos acaricia tus vacíos»<br />
en la puntualidad del roce<br />
soy digna en la unidad de medida<br />
cuando muevo mis funciones<br />
y tus espinas limitan mis fronteras<br />
donde ya no arrastro la bolsa<br />
porque estoy dentro de ella<br />
cebada llego al pódium<br />
la gráfica de mi evaluación es la obediencia<br />
el big data selecciona mis pulsos<br />
¿soy el mejor trozo de tu torta o la columna que/</p>
<p>te eleva?</p>
<p>Soy una cifra digna<br />
porque gano siempre sumo<br />
acumulo y edifico<br />
hundo mi dedo en mi tierra húmeda<br />
en el contrato que te firmo<br />
pongo el Punto que germina<br />
con puño firme dar hasta q duela<br />
hasta que olvide mi vida entera al servicio de tu bien ¿vienes hoy?<br />
siempre voy, marco encías</p>
<div class="page" title="Page 34">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>en la entrega mi plusvalía<br />
la vida entera al servicio de tu bien<br />
¿vienes hoy?<br />
siempre voy, con el marco de mis encías<br />
afilo las púas de mis colmillos<br />
yo no aviso si falto y me salto tu firma<br />
yo no llego a la audiencia<br />
es difícil contar los rostros aturdidos del acierto mi hijo me despierta para que le haga un avión/</p>
<div class="page" title="Page 34">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>de papel</p>
<div class="page" title="Page 34">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>con el libro de observaciones de la Junji en la página de mis derechos laborales pongo en remojo<br />
en los océanos y ríos</p>
<p>de mis horas de lactancia<br />
venas miel mía<br />
toda mi leche que arde en tu sistema</p>
<hr />
<h1>LEONOR OLMOS (1988)</h1>
<div class="page" title="Page 34">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>YO PUDE ESCRIBIR ESTO PORQUE PUDE</h2>
<p>yo pude escribir esto porque pude;<br />
porque el lenguaje me pudo + y me desbordó, porque el lenguaje entró en mí como un derrame como un golpe de caballos dejando tras de sí _ los sonidos puros, los cuerpos puros / he oído a<br />
la muerte abriendo las palabras<br />
desde entonces, viéndolas por dentro, tocándolas, dejándolas vacías he visto un cuerpo habitar en el lenguaje cubrirse con mis formas ocultarse<br />
en mis endebles estructuras; lo he visto decir el poema, reír bailar aparecer en la maleza _ narrarme _ darme vida en la ficción; lo he visto introducir en mi carne: máquinas,<br />
nervios, materia pura e impura _ sudor _ un contagio de piel a piel de cuerpo a cuerpo</p>
<p>/ un acuario lleno de peces anudados sobre<br />
mis manos vi las planicies encenderse, pero cerré mis ojos pero llené mis ojos de sonidos de roturas<br />
aquí en el pacífico el dolor está lleno de mar<br />
aquí en la costa del pacífico<br />
el dolor / dirige todo relato</p>
<p>todo acceso al relato, a unos pocos alambres como único vestigio</p>
<div class="page" title="Page 35">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>allí el pez &amp; la opacidad del pez desnuda el símbolo</p>
</div>
</div>
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>fagocita arremete<br />
toda estabilidad</p>
</div>
<div class="column">
<p>el símbolo<br />
captura todo vínculo posible</p>
<p>entre un habla &amp; otro</p>
<div class="page" title="Page 35">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>un acuario lleno de mar lavando el lenguaje, cosiendo el lenguaje sobre mis huesos</p>
<p>pez sobre herida — pez como animal milenario con la historia del mundo sobre sí / pez en el barro — susurrando las profundidades de la fosa pre signo la casa exhala dice exhalar arroja sus aguas contaminadas<br />
sobre la superficie</p>
<div class="page" title="Page 35">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>un acuario</p>
<div class="page" title="Page 35">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>en el cual los sonidos se disuelven;</p>
</div>
</div>
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<div class="page" title="Page 35">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<div class="page" title="Page 35">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>un acuario</p>
<div class="page" title="Page 35">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>en el cual</p>
<p>el tiempo &amp; los lenguajes se confunden</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 35">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>YO NO ALIMENTO A ESTE DOLOR</h2>
<p>yo no alimento a este dolor<br />
yo no llamo a este dolor, pero se pega a mis huesos, pero se pega a mi carne / pero entra &amp; se queda algunas veces / pero las pantallas hablan con él / pero las pantallas llenan de zumbidos de insectos el aire espeso</p>
<p>el aire tibio<br />
el aire &amp; su vacío tomándome en brazos,</p>
<p>en el aire brotan cosas —oigamos lo que dicen esas voces que nada tienen que decir, oigamos la paranoia su cielo estrellado su cielo contaminado su cielo que enferma<br />
mis pulmones _ su cielo— batalla en una fase agónica en una fase</p>
<p>de i n c e r t i d u m b r e / oigamos, es posible oír es posible oír atravesar los sonidos quedarse ahí en ese instante<br />
quedarse ahí y ser otra cosa</p>
<p>quedarse ahí y ser otra cosa y llevar consigo todas las palabras<br />
y llevarlas consigo<br />
incrustadas en piedra;</p>
<p>supongamos que el dolor es solo un punto refractario, utilicemos el dolor como</p>
<p>punto en movimiento —<br />
todo desde allí es hierba paisaje puro; cavar un pozo, alimentarme, ver la nieve</p>
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<div class="page" title="Page 36">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>profundizar e l e s p a c i o<br />
entre las cosas, capturar ese espacio aletargar los sonidos</p>
<p>he quedado sola en una casa que intenta defenderse,<br />
nada sé de los nudos &amp; las cuerdas extendidas en el piso</p>
<p>/saber como quién degüella al pájaro con la</p>
</div>
</div>
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>muerte casi encima /</p>
<p>y no mirar desde adentro; y caminar</p>
</div>
</div>
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>siempre otra</p>
</div>
<div class="column"><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-16-a-las-20.23.19.png"><img class="aligncenter size-full wp-image-1717" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-16-a-las-20.23.19.png" alt="Captura de Pantalla 2022-10-16 a la(s) 20.23.19" width="492" height="756" /></a></div>
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		<title>EDITORIAL</title>
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		<pubDate>Sun, 16 Oct 2022 19:01:58 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[El poeta y antologador uruguayo Eduardo Milán dijo que «la mejor manera de conseguirse enemigos en el mundo no es ser un seductor —tipo don Juan—, esos mueren enseguida. El problema verdadero es hacer una antología, ya que uno sigue vivo, con enemigos». La idea de confeccionar una antología se enfrenta siem- pre con varias vallas ineludibles: la primera es [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-16-a-las-16.00.56.png"><img class=" size-full wp-image-1669 alignleft" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-16-a-las-16.00.56.png" alt="Captura de Pantalla 2022-10-16 a la(s) 16.00.56" width="187" height="938" /></a>El poeta y antologador uruguayo Eduardo Milán dijo que «la mejor manera de conseguirse enemigos en el mundo no es ser un seductor —tipo don Juan—, esos mueren enseguida. El problema verdadero es hacer una antología, ya que uno sigue vivo, con enemigos». La idea de confeccionar una antología se enfrenta siem- pre con varias vallas ineludibles: la primera es que la cantidad de páginas es siempre finita, por lo que nunca podrán entrar todos los nombres que merecen ser considerados; segundo, están los autores a quienes no les interesa participar; luego priman los gustos o preferencias del encargado de elegir; y, finalmente, pero no menos importante, operan las animadversiones y listas negras tan presentes en un mundo beligerante y envidioso como el de las letras —máxime si se refiere, como en este caso, a la poesía—.</p>
<p><em>Poeta de provincia </em>pretende dar cuenta de la trascendente y nutrida producción que se está escribiendo al margen de Santiago; aspira, en ese sentido, a entrar en disputa con el marcado canon literario, hegemónico, centralista y tradicionalmente capitalino. Pero, sobre todo, busca resguardar y defender la obligación de considerar la escritura territorial, aquella que representa las diversas formas de habitar y de simbolizar las distintas representaciones poéticas del mundo provinciano.</p>
<p>El trabajo consistió, entonces, en mapear nuestra geografía poética en una escala actual, transversal y representativa. La idea es volver a preguntarse si la provincia tiene una mirada específica. Retomar la discursiva de ese «antiguo mar interior», en palabras de Darwin, de ese manoseado Chile profundo. Recuperar, por un lado, aquella épica de los márgenes —ese país nostálgico del pasado— pero, por el otro, un Chile contemporáneo que crece desde los territorios excéntricos con voces nuevas y potentes.</p>
<p>Se impusieron algunas reglas del juego, para establecer mínimos y máximos para que este resulte ser un dispositivo interesante y no una lista oportunista, un almanaque veleidoso o un simple <em>greatest hits</em>. Lo primero era resolver el problema de la división territorial, disquisición que se arrastra desde antes de la República, maquillado en la Independencia con el breve experimento del Chile federal, luego el Chile que se corta con la dictadura, ya en la era Concerta el país de las quince regiones y sus adendas posteriores, y finalmente las nuevas propuestas constitucionales que se zanjan por estos días. Los editores, conscientes del riesgo postulado por Milán, decidieron encargar a especialistas de cada uno de los paisajes definidos, una selección de los mejores poetas vivos. Además de una breve presentación de la actualidad poética en el sector y una genealogía de autores muertos pero fundamentales. Primero se hizo una división territorial: Norte Grande y Norte Chico; Quinta Costa; Valle Central; el Sur próximo; <em>Wallmapu</em>; Ríos y Lagos y la Patagonia.</p>
<p>Así, el viajero nortino Daniel Rojas Pachas se hizo cargo de la zona denominada desierto (de Visviri a Co- quimbo), y en su introducción, postula: «La poesía del norte está marcada por tensiones fundacionales y de ruptura, es una zona híbrida signada por las migraciones y la profunda contemplación». El poeta Jaime Pinos encaró la quinta (que corresponde a toda la región de Valparaíso), diciendo: «En el caso de Valparaíso, los flujos de ida y vuelta, tanto a lo largo de la bahía como hacia San Antonio, o hacia el interior, el valle del Aconcagua y otros hábitats poéticos, son parte de una dinámica que vincula estos territorios en un circuito a la vez discontinuo y persistente en el tiempo». El narrador Claudio Maldonado trabajó el valle central (de Rancagua a Los Ángeles), hogar de esta publicación, y en su presentación alega y destaca: «La captura de estos veinte poetas de provincia de los valles del centro son el suspiro de un rayo de sol bajo el aura de un sauce, una <em>selfie </em>disparada en el ocio de un corazón aldeano». Las escritoras Miriam Leiva e Ingrid Odgers Toloza se encargaron del surazo (zona que incluye las regiones de BioBío hasta La Araucanía), y advierten de plano: «La poesía de este segmento del sur de Chile constituye uno de los sistemas poéticos más híbridos y abiertos de la literatura chilena». La dupla conformada por la poeta Faumelisa Manquepillán y la académica Claudia Rodríguez, enfrentaron el wallmapu (todos los territorios de habla mapuche) y ahí nos adelantan que para estos poetas «la palabra poética tiene un valor profundo que va más allá de la fijación en la escritura, y es su relación consubstancial con la oralidad, el canto, el diálogo, la observación y la escucha, lo que supone un modo distinto de enunciación y recepción». Finalmente, el escritor Óscar Barrientos, conocedor de sures y confines, se hizo cargo de hasta la patagonia (zona que va desde Valdivia hasta la <em>terra dove finisce la terra</em>), quien solazado propone que este puñado de obras «se enlazan con formas avanzadas y sofisticadas de la literatura contemporánea, forjan universos imaginarios, problematizan los laberintos de la historia, se nutren de la vanguardia, registran las ciudades del sur, desgarran el holograma y creemos, en definitiva, que se trata de una literatura que comunica el encuentro entre la tradición y la modernidad».</p>
<p>«Un gesto lo rehace todo», dice Teillier, y aunque este sea un simple gesto literario, se pretende brindar la posibilidad de leer por un rato a las y los poetas de manera fotográfica: unidos por su lugar de origen, sus domicilios, los climas de su literatura o las ciudades donde descubrieron el goce. El título lo tomamos del poema rokhiano homónimo y la decisión de trabajar en poesía y no en otro género literario, es porque sospechamos que es lo mejor que tenemos. Y, además, porque existe la confianza de que si se hiciera una competencia entre Santiago y el resto de Chile, quizás solo en esta especialidad —reiteramos, solo en esta— ganamos por goleada.</p>
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		<title>OBSCENO, DESCARNADO, ENORME</title>
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		<pubDate>Thu, 13 Oct 2022 00:36:21 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[por Lucy Oporto &#124; fotografías Cristián Labarca ESPÍRITU E INSTINTO Desde octubre de 2019, Chile viene precipitándose de modo manifiesto hacia la barbarie y la crisis total: moral, espiritual, política, social, institucional, económica y sanitaria. Tales aspectos apuntan a dimensiones de la cultura entendida, en principio, como lo propio del ser humano en lo relativo a la transformación de su [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<h6 style="text-align: right;"><strong><em>por Lucy Oporto | fotografías Cristián Labarca </em></strong></h6>
<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-12-a-las-20.23.58.png"><img class="aligncenter size-full wp-image-1662" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-12-a-las-20.23.58.png" alt="Captura de Pantalla 2022-10-12 a la(s) 20.23.58" width="597" height="658" /></a></p>
<p><strong>ESPÍRITU E INSTINTO</strong></p>
<p>Desde octubre de 2019, Chile viene precipitándose de modo manifiesto hacia la barbarie y la crisis total: moral, espiritual, política, social, institucional, económica y sanitaria. Tales aspectos apuntan a dimensiones de la cultura entendida, en principio, como lo propio del ser humano en lo relativo a la transformación de su mundo y de sí mismo.</p>
<p>Las relaciones y tensiones entre instinto y espíritu intermediadas por arquetipos y símbolos han sido ampliamente estudiadas por C. G. Jung. Dicho espíritu, en cuanto hiperconciencia y saber absoluto superior y anterior a los seres, aunque insondable, puede manifestarse como fuerza, potencia, energía en movimiento, presciencia, inteligencia y creación, haciendo posible la objetivación del alma humana a través de imágenes, arquetipos y símbolos, para que esta pueda conocerse a sí misma. De ahí que la elaboración del instinto solo sea posible a través de las imágenes arquetípicas, y que la primacía del instinto, sin más, solo conduzca al automatismo de un estado de inconsciencia carente de conocimiento.</p>
<p>El punto de partida es aquí la cultura entendida como objetivación del alma arraigada en el <em>espíritu de la profundidad</em>, y en consideración de este, en oposición a cualquier forma de barbarie, ignorancia y decapitación de la conciencia. El presente ensayo examina determinados eventos y expresiones en confrontación con esta proposición<strong>.</strong></p>
<p><strong>CULTURA Y BARBARIE</strong></p>
<p>En el curso de la historia de Occidente, el término «cultura» ha tenido dos significados principales. Por un lado, refiere a la formación del ser humano en orden a su mejoramiento y perfeccionamiento. Y, por otro, al producto de dicha formación; esto es, «el conjunto de los modos de vivir y de pensar cultivados, civilizados, pulimentados a los que se suele dar también el nombre de <em>civilización</em>».1</p>
<p>El primer significado de «cultura», relativo a la <em>formación </em>del ser humano singular, corresponde a la <em>paideia </em>de los griegos y a la <em>humanitas </em>de los romanos de la época de Cicerón y Varrón. Ambas concebían la educación del ser humano en el horizonte de la plena realización de su naturaleza, a través de la búsqueda de la verdad, del conocimiento de sí mismo y de su mundo. Y, en ambas, la filosofía tenía una importancia fundamental debido a su relación con la investigación.2</p>
<p>En cuanto al segundo significado, relativo al producto de dicha formación, el término «cultura» ha sido empleado sobre todo en los ámbitos de la sociología y la antropología, en el sentido de «conjunto de modos de vida creados, aprendidos y transmitidos por una generación a otra, ante los miembros de una sociedad particular».3 En este caso no se trata ya de «la formación de un individuo en su humanidad o en su madurez espiritual», sino de «la formación colectiva y anónima de un grupo social en las instituciones que lo definen».4 Tal entendimiento de la cultura ha sido considerado útil en los campos de la sociología, la antropología y la filosofía contemporáneas, ya que no hace referencia «al sistema de los valores al que orientan estos modos de vida», abarcando así «tanto la civilización más evolucionada como las formas de vida social más toscas y primitivas».5</p>
<p>Ahora bien, antiguamente las <em>humanidades</em>, las <em>humaniores litterae</em>, comprendían el estudio del griego y del latín, la gramática, la retórica, la poesía y la historia. Las «Letras humanas» eran así llamadas porque se consideraba que humanizaban al ser humano, puliéndolo, civilizándolo y apartándolo de la animalidad.6 En confrontación con este horizonte, y dada la actual crisis, es pertinente considerar el origen de los términos «barbarie», «bárbaro», «vandalismo» y «anomia».</p>
<p>«Barbarie» deriva del latín <em>barbaries</em>. Significa «falta de cultura o civilización» y «fiereza y crueldad». Por otro lado, «bárbaro» deriva del latín <em>barbarus</em>, y este del griego βάρβαρος (bárbaros). Es una voz de origen onomatopéyico, a partir del sonido <em>bar</em>.7 «Bárbaro» es la expresión con que griegos y romanos nombraban a los extranjeros, en oposición a <em>civis</em>, «ciudadano». Después, dado que «los <em>bárbaros </em>estaban generalmente menos adelantados en civilización que los romanos, <em>bárbaro </em>pasó á significar lo opuesto de <em>humanus</em>, esto es inculto, grosero, ó ignorante, opuesto á <em>doctus</em>; y, por último, el que habla mal, opuesto á <em>disertus</em>, diserto».8</p>
<p>Y aunque «bárbaro» y «cruel» pueden ser entendidos como sinónimos, existe una diferencia entre estos. «Cruel», <em>crudelis</em>, deriva del latín <em>cruor</em>, que antiguamente se usó en castellano, y significa «sangre derramada». <em>Sanguis </em>«es la sangre que mantiene la vida, la sangre que circula». En cambio, <em>cruor </em>«es la sangre cuajada, la que se derrama, la que sale de una herida». De ahí «crudeza», «crudo» («que todavía tiene el <em>cruor</em>; esto es, no cocido»), «crueldad» y «cruentamente» (esto es, «con derramamiento de sangre»), entre otros.9 «Cruel», <em>crudelis</em>, «es el que no tiene piedad, ni compasión; el que se complace en hacer sufrir á sus semejantes».10 No obstante, «uno es <em>barbarus </em>por su origen, por sus costumbres, por su falta de cultura intelectual, por su idioma; y el <em>crudelis </em>lo es por instinto, por mala índole».11</p>
<p>En relación con los anteriores, «vandalismo» designa la «devastación propia de los vándalos» y, de modo general, «espíritu de destrucción que no respeta cosa alguna, sagrada ni profana».12 El término deriva de «vándalo», y este de <em>wandle</em>, «nombre de una tribu escandinava ó germánica (&#8230;), formado del alemán <em>wandelen</em>, andar, caminar». «Vandalismo» ha sido entendido como «sistema destructor de las ciencias y las artes; por alusión á los vándalos, pueblo bárbaro, que habiéndose hecho dueños de Roma en el año 455, saquearon aquella capital, y destruyeron todas las obras maestras del arte que allí se conservaban».13</p>
<p>Por último, «anomia» significa «ausencia de ley» y «conjunto de situaciones que derivan de la carencia de normas sociales o de su degradación».14 Deriva del griego ἀνομία (anomía): «Falta de leyes; desprecio de las leyes, injusticia, maldad».15</p>
<p><strong>OBSCENO, DESCARNADO, ENORME</strong></p>
<p>El actual devenir de Chile en su hundimiento, ostensible en su barbarie, vandalismo y anomia, corresponde a una especie de clima interior, al presentimiento de algo <em>obsceno</em>, <em>descarnado y enorme</em>, pero indeterminado e incomprensible de suyo: la posibilidad de una <em>instintividad sin espíritu</em>; esto es, una disociación radical, una ausencia y un vacío espiritual en que la pregunta por el sentido de la vida sería superflua, porque la vida misma, en su forma noble y autoconsciente, sería imposible.</p>
<p>La corrupción, disolución y banalización de expresiones como «cultura», «resignificación» y «dignidad», entre otras, constituyen una manifestación más de este proceso de precipitación en la barbarie que ha venido brotando desde dentro de Chile tras una incubación indeterminada e invisible, en último término, como si el oscuro marasmo que mostraba su superficie hubiese ocultado un monstruo, un espíritu inmundo o un nser. Dichas expresiones han exhibido sus límites e, incluso, su impostura, con ocasión de los eventos de octubre de 2019, seguidos de la extensa peste mundial. Ambos, acontecimientos disolventes en vistas a la descomposición y la muerte.</p>
<p>Un ejemplo de esta degradación cultural se relaciona con el monumento al general Manuel Baquedano (1928), del escultor chileno Virginio Arias (1855-1941), debajo del cual yace la tumba del Soldado Desconocido. El viernes 5 de marzo de 2021, la estatua ecuestre fue incendiada, en el marco de una nueva jornada de desórdenes, y tras meses de intentos de destruir definitivamente el monumento por hordas que venían reuniéndose en la plaza Baquedano y sus inmediaciones periódicamente, incluso desde antes de octubre de 2019. Días después, y luego de un intento de cortar las patas del caballo Diamante con un esmeril, el Consejo de Monumentos Nacionales hizo retirar la estatua de la <em>resignificada </em>«plaza de la Dignidad», para beneplácito de quienes solo esperaban ganar un trofeo y, así, tener la satisfacción de haber podido ejercer su miserable pequeño poder, al modo de las barras bravas y otras hordas estúpidas e ignorantes, como los saqueadores y los linchadores.</p>
<p>Y ahora, ¿qué viene? ¿Cuál sería la esmerada y profunda propuesta cultural de la horda? ¿En qué consistiría la triunfal «dignidad» de estos seres?</p>
<p>La permanencia o no de monumentos históricos en un determinado lugar puede ser objeto de discusión, pero que estos sean sistemáticamente vandalizados durante meses, y a vista y paciencia de la fuerza pública, es inaceptable. En este terreno de lo indiferenciado y disolvente, los monumentos, estatuas, iglesias, centros culturales, universidades, hoteles, la red del metro y otras instalaciones, tanto públicas como privadas, están en un mismo nivel respecto de la descarga impulsiva e instintiva colectiva, indiferenciada y anónima que, en efecto, acabó destruyéndolas con ocasión de los eventos de octubre de 2019 y posteriormente (entre muchos otros, el Museo Violeta Parra, el Centro Arte Alameda, la Universidad Pedro de Valdivia y el Hotel Principado de Asturias, que fueron incendiados; todos, en las inmediaciones de la plaza Baquedano). Constituyen formas de barbarie y, hasta la fecha, los afectados por esta violencia sistemática a lo largo de Chile, en ciudades devastadas y arruinadas como Valparaíso, por ejemplo, continúan siendo mayoritariamente ignorados o considerados en el último lugar tanto de las prioridades sociales como en los asuntos de debate público.</p>
<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-12-a-las-21.33.35.png"><img class=" size-full wp-image-1665 alignright" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-12-a-las-21.33.35.png" alt="Captura de Pantalla 2022-10-12 a la(s) 21.33.35" width="111" height="775" /></a>Un caso ejemplar de ceguera ante la evidencia de la pendiente a la barbarie y la escalada de la violencia en curso son las declaraciones del historiador Sergio Grez Toso, académico de la Universidad de Chile, quien justificó la quema de la estatua de Baquedano en los siguientes términos: «Hay un cuestionamiento de la idea y de la historia del Estadonación de Chile, centralista, homogeneizador, excluyente, con conducción oligárquica la mayor parte del tiempo, y de sus símbolos».16</p>
<p>¿En serio? Pero cuestionar la idea y la historia del Estadonación supone la facultad de pensar, razonar y analizar, así como una capacidad de conciencia y autoconciencia que los perpetradores de estos y otros hechos similares no han demostrado tener. No obstante, para Grez, esta «desmonumentalización de facto por parte de los manifestantes en distintas ciudades del país», acontecida «con el denominado estallido social», adquiere un carácter épico: «Hay que entender las historias y memorias colectivas como un campo de luchas entre fuerzas opuestas que tratan de significar o resignificar determinados personajes, símbolos o períodos de la historia. Hay una lucha por la memoria que es constante y dinámica».17</p>
<p>Ahora bien, conforme a sus declaraciones, dicha significación o resignificación está en función del «presente con perspectiva de futuro», porque «lo que manda es el futuro, lo que ordena el relato y la reconstrucción histórica no es el pasado en sí, sino la perspectiva de futuro que de manera consciente o inconsciente los historiadores e historiadoras quieren dar a ese relato e interpretación».18</p>
<p>«Resignificar» y «resignificación» son términos bastante usados actualmente en ámbitos tales como la psicología, la historia, la educación, el arte, la política, la economía y el campo de la cultura en general. Denotan la concesión de una nueva significación, orientación o valor a determinados acontecimientos, conductas, hechos históricos, costumbres, tradiciones, obras o maneras de enseñar, entre otras manifestaciones, conforme al devenir o el surgimiento de nuevas concepciones o interpretaciones en el marco del saber, aunque también con fines ideológicos.</p>
<p>El 18 de octubre de 2020 fue celebrado el primer aniversario de la «primavera de Chile», que incluyó, entre otros hechos violentos, el incendio de dos iglesias decimonónicas en el centro de Santiago. Mientras la cúpula de una de estas se desplomaba, la horda vitoreaba extasiada ante el penoso espectáculo. Poco después, el 23 de octubre de 2020, dos días antes del plebiscito de entrada al proceso constituyente, una intervención digital fue publicada en YouTube:19 durante una nueva jornada de desórdenes en la plaza Baquedano, aparece un helicóptero transportando una enorme estatua del perro llamado Negro Matapacos, el ídolo teriomorfo de esta horda de perros y su santificada «otredad». Dicha estatua es puesta encima del monumento, mucho más pequeño, el cual desaparece instantáneamente y sin señales de destrucción o de «efectos colaterales», aplastado bajo el peso de aquella.</p>
<p>¿Es este un ejemplo de resignificación en el marco del saber? ¿Es esta una forma de resignificar «personajes que la masa identifica como símbolos del Estadonación», en términos de Grez? Y, si esto es así, ¿cuál sería la diferencia fundamental entre la imagen del denostado general Baquedano en una época que no es la suya, y la del santificado perro Negro Matapacos surgido en esta? ¿Son intercambiables para «la masa»? Y, por último, ¿cuál sería, en este caso, la «perspectiva de futuro» que «manda» el relato o interpretación histórica?</p>
<p>Si, en último término, la reconstrucción histórica depende de la arbitrariedad de la masa y su vacío del pensamiento, y si hay historiadores funcionales a su voluntad envilecedora, entonces no hay verdad histórica, y «resignificar» se acercaría, más bien, a «mentir», «tergiversar», «acomodar», «falsificar» y «manipular» los hechos de la realidad. Incluso a «posverdad», término ampliamente difundido que acusa tanto la disolución de la necesidad misma de buscar la verdad como el cinismo que se place en esta decadencia. Así las cosas, los historiadores, igualmente caprichosos, podrían ofrecer cualquier visión, pues solo desempeñan una <em>función</em>, a saber, «ordenar el relato de manera consciente o inconsciente» en vistas a un hipotético futuro determinado por la masa. Es decir, sin ningún cuidado por indagar en la naturaleza de esos hechos, ni mucho menos en sus propias motivaciones, conscientes o inconscientes. Pues, al parecer, ni siquiera los hechos cuentan, sino tan solo «el relato» y sus efectos manipuladores según convenga.</p>
<p><strong>«DIGNIDAD», FASCINANTE VIOLENCIA</strong></p>
<p>El término «dignidad» significa, entre otras acepciones, «cualidad de digno», «excelencia, realce», «gravedad y decoro de las personas en la manera de comportarse».20 Deriva del latín <em>dignitas</em>, que significa, asimismo, «valor personal, dignidad, mérito», «virtud», «consideración, estima», «condición, rango, honor», «sentimiento de la dignidad, honradez», «belleza majestuosa, magnificencia».21 Las principales acepciones de este término y su etimología indican que la dignidad es un valor superior, cuyo horizonte es el florecimiento, perfeccionamiento y ennoblecimiento de lo humano, mediante el autoconocimiento y el desarrollo de sus mejores facultades.</p>
<p>A partir de octubre de 2019, el término «dignidad» se posicionó con la sustitución del nombre «plaza Baquedano» por el de «plaza de la Dignidad», correspondiente a uno de los focos de más intensa, sostenida y visible destructividad en el centro de Santiago. Así, paradójicamente, la dignidad fue exigida de modo abyecto, mediante la destrucción, la barbarie, el vandalismo y la inmundicia, sin mayores demostraciones de escándalo público ante estos hechos. Es más, se ha ido posicionando con toda naturalidad, incluso entre personas ilustradas y del ámbito académico, la idea de que esta violencia sórdida e impune habría hecho posible la realización del plebiscito de entrada al proceso constituyente del 25 de octubre de 2020 y a las elecciones para la Convención Constitucional de los días 15 y 16 de mayo de 2021, como si estos eventos, por sí mismos, debiesen ser considerados <em>ya </em>en el cumplimiento de la vociferada transformación de Chile. ¿Es que acaso parte de dicha legitimación consiste en postrarse ante la barbarie y sus agentes como acción de gracias? Sin embargo, esta es otra manifestación de ceguera y <em>fascinación </em>provocada por el apetito de poder asociado al despliegue de la barbarie, y otra forma de manipulación que, una vez más, niega el peso real de sus devastadoras consecuencias, en favor de su deificación.</p>
<p>Peor aún, a la luz de estas consideraciones, el término «dignidad», tal vez el más corrompido junto con el de «cultura», deviene repugnante, vomitivo, ya que ha sido pervertido, deformado y convertido en una máscara conveniente, una impostura, una forma de encubrimiento del <em>lumpen- fascismo</em>,22 y una forma de legitimación de la barbarie, a través de la victimización, la manipulación, el cinismo, el desprecio por la búsqueda de la verdad, y la incapacidad de hacerse cargo de las responsabilidades personales, cómodamente delegadas en la horda de vándalos y su épica rastrera, oportunista y falsa.</p>
<p>En suma, el uso del término «dignidad», despojado de su espíritu, encubre una fórmula representativa del lumpenfascismo, manifestada a través de aquel movimiento pretendidamente liberador: «Si los poderosos pueden abusar, robar, saquear, depredar, invadir, destruir, incluso violar y matar impunemente, ¿por qué no nosotros, “los más vulnerables”?».</p>
<p>Así se cierra el círculo de la fascinante violencia, de los prestigios de la barbarie con su anhelada impunidad y poder, de la instintividad pura y su imposible espíritu.</p>
<p><strong>NARCOFASCISMO, PSICOPATIZACIÓN, PSEUDOHUMANIDAD</strong></p>
<p>Una de las manifestaciones más siniestras de esta paulatina destrucción y corrupción de la cultura es el fenómeno del crimen organizado, el sicariato y el narcotráfico, cuya expansión, transnacional incluso, viene manifestándose abiertamente en Chile desde antes de octubre de 2019. El término «narcocultura» es, por sí mismo, aberrante, pues concede a este fenómeno un estatuto y una <em>dignidad </em>que no corresponden a la cultura en su antigua concepción, cuyo foco era la formación integral del ser humano a través del conocimiento y el autoconocimiento. Aunque tal vez sí corresponda al moderno entendimiento de cultura, capaz de nivelar distintos modos de vida, ignorando los sistemas de valores y jerarquías asociados a estos.</p>
<p>El crimen organizado, el sicariato y el narcotráfico, con su pseudoestética, su pseudopensamiento y su pseudohumanidad, vulgaridad, ostentación y estridencia, constituyen la culminación del lumpenfascismo y su <em>industria del envilecimiento</em>; esto es, la transversalidad de la dominación y su emancipación, legitimadoras de la barbarie, desde «los más vulnerables» hasta los grandes amos invisibles, unidos por la avidez y el devoramiento, tanto de objetos como de seres humanos: la ilimitada realización, sin principio ni fin, del <em>hedonismo de la sociedad de consumo</em>, <em>el verdadero fascismo</em>, en términos de Pasolini. La autoaniquilación de Chile.</p>
<p>Fuegos artificiales hasta altas horas de la madrugada, ráfagas, <em>animitas </em>levantadas en recuerdo de adolescentes asesinados, convertidos en sicarios, que asesinan o se asesinan entre ellos, y «narcovelorios», «narcofunerales» o «funerales de alto riesgo» escoltados por la fuerza pública, además de su penetración en el mundo político y la presencia de cárteles extranjeros operando en Chile, son algunos de sus aspectos visibles, signos obscenos de su prepotencia y poder corruptor y disolvente.</p>
<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-12-a-las-21.32.41.png"><img class=" wp-image-1663 size-medium alignleft" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-12-a-las-21.32.41-300x252.png" alt="Captura de Pantalla 2022-10-12 a la(s) 21.32.41" width="300" height="252" /></a>¿Qué harán las ciencias naturales y sociales, el derecho, la pedagogía, las artes, lo que aún queda de las humanidades, la teología y la filosofía ante este fenómeno? ¿Tendrán, acaso, el descaro de «resignificarlo»? ¿Lo estudiarán o pensarán, para combatirlo o para legitimarlo? ¿Surgirán disciplinas y filosofías prontas a justificar su pretendida dignidad cultural y su «otredad»? ¿Es que ya existen?</p>
<p>El crimen organizado, el sicariato y el narcotráfico no son una cultura. Son, cabalmente, manifestaciones de la <em>psicopatización </em>terminal de la sociedad chilena: un <em>pensamiento </em>que no piensa, un vacío del pensamiento habitado por el mal en su vileza constitutiva, ínsita en su abismo, sus tinieblas, su promiscuidad expansiva, indiferenciadora, carente de sentimientos, y su monstruosa ausencia de alma y espíritu.</p>
<p><em>Peor que la dictadura, peor que la peste, peor que la miseria, peor que la muerte, peor que la crisis en curso, peor que el nigérrimo abismo: instintividad pura y barbárica, enteramente ajena al espíritu y contra el espíritu. Narcofascismo: la transgresión absoluta, el mal absoluto. </em></p>
<p>¿Qué hará este país cruel, frívolo y vil, negligente y autocomplaciente en su desidia, junto con su educación paupérrima, sus algoritmos triunfalistas y su costoso capital humano avanzado, frente al crimen organizado, el sicariato, el narcotráfico y sus lacras abominables?</p>
<p><strong>EL ESTADO DE LAS COSAS</strong></p>
<p>Según Jung, el acontecer histórico es una ocasión para que la fuerza del inconsciente colectivo o lo desconocido psíquico se manifiesten. Los elementos aquí presentados apuntan a una progresiva descomposición en varios niveles, correspondientes a la crisis en curso. Tales elementos son, primero, la corrupción del lenguaje, que se muestra a través de términos como «cultura», «resignificación» y «dignidad», cada vez más espurios y despojados de su espíritu, irradiación y fuerza. Segundo, la desolada ruina del monumento al general Baquedano, debido a la instintividad de la horda. Tercero, las ciegas declaraciones del historiador Grez, justificando la vandalización de los monumentos. Y cuarto, la extraña y siniestra adoración colectiva a la imagen del perro Negro Matapacos, que apunta a un poderío de lo meramente instintivo, en vistas a su realización futura. Estas situaciones, imágenes y declaraciones son manifestaciones de una destrucción de la cultura, en mayor o menor grado, y validaciones, abiertas o encubiertas, de la barbarie en curso. Casi se diría que la fascinación e hipnosis provocadas por la violencia desatada a partir de octubre de 2019 ha permanecido hasta ahora, aunque de otro modo.</p>
<p>El caso del historiador Grez, entre otros intelectuales y académicos chilenos y extranjeros, es particularmente inquietante, pues se trata de una persona educada e ilustrada que aparece validando la degradación, la barbarie y la anomia. Lo peligroso es el alto grado de irracionalidad encubierta presente en sus declaraciones. Es una muestra de que el proceso en curso es inconsciente, regresivo, maligno, destructivo y disolvente del pensamiento.</p>
<p>El futuro es incierto y siniestro, a pesar del triunfalismo que ha despertado en algunos la merecida derrota de la derecha y la ex Concertación de Partidos por la Democracia en las elecciones para la Convención Constitucional y demás. De ahí la necesidad de perseverar en interrogantes relativas a las relaciones entre espíritu, instinto, cultura y barbarie: ¿es posible recomponer los nexos entre instinto y espíritu, en orden a un auténtico desarrollo de la cultura? ¿Subyace fatalmente la barbarie a la cultura? ¿Permanece la barbarie como un <em>fuego negro que arde pero no ilumina</em>, como una irradiación latente y soterrada, hasta que aquella vuelve a reactivarse con ocasión de alguna crisis profunda de lo humano? ¿Es la barbarie inherente a la naturaleza humana, más bien que la necesidad de conocer, crear y construir a través de la cultura? ¿Es la <em>violencia que busca legitimarse en la historia</em>, referida por Armando Uribe, una forma autónoma de barbarie e instintividad sin espíritu?23</p>
<p>¿Y qué hacer en medio de estas duras tensiones? ¿Qué queda? Tal vez, solo perseverar en silenciosos esfuerzos constructivos personales y de pequeñas comunidades, dondequiera que estén, a pesar de la precariedad material y, sobre todo, humana. Y nunca, ni siquiera en medio de lo peor de lo peor, renunciar a pensar ni abjurar de la capacidad de conciencia. Porque una vida sepultada en la miseria espiritual, moral y material, en la abyección y la inconsciencia; una vida sepultada en la barbarie, el fascismo y la maldad sin límites, no merece ser vivida ni ser considerada vida. <em>Porque una vida sin espíritu, o contra el espíritu, es y será el infierno, el cruento vacío de la aniquilación y extinción de lo humano. </em></p>
<p>&nbsp;</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h6><strong>Notas al final</strong></h6>
<h6>1  Abbagnano, N. (1993 [1961]). <em>Diccionario de filosofía. </em>«Cultura». Fondo de Cultura Económica, p. 272.</h6>
<h6>2  Cf. Op. cit., p. 272.</h6>
<h6>3  Op. cit., p. 276.</h6>
<ul>
<li>
<h6>cit., p. 277.</h6>
</li>
</ul>
<h6>6 Cf. Monlau, P. F. (1856). <em>Diccionario etimológico de la lengua castellana</em>. «Humanidades». Imprenta y estereotipia de M. Rivadeneyra, pp. 300-301.</h6>
<h6>7 Real Academia Española (2001). <em>Diccionario de la lengua española</em>. «Barbarie», «bárbaro». Vigésima segunda edición.</h6>
<h6>8  <em>Diccionario etimológico de la lengua castellana</em>. «Bárbaro», p. 209.</h6>
<h6>9  Op. cit., «cruel», p. 239.</h6>
<h6>10  Op. cit., «bárbaro», p. 209.</h6>
<h6>11  Op. cit., «bárbaro», pp. 209-210.</h6>
<h6>12  <em>Diccionario de la lengua española. </em>«Vandalismo».</h6>
<h6>13  <em>Diccionario etimológico de la lengua castellana</em>. «Vándalo», «vandalismo», p. 450.</h6>
<h6>14  <em>Diccionario de la lengua española</em>. «Anomia».</h6>
<h6>15  Pabón de Urbina, J. M. <em>Diccionario Manual Griego. Griego Clásico-Español</em>. Vox, p.53.</h6>
<h6>16  Entrevista de Claudia Carvajal G. a Sergio Grez Toso <em>(https://radio.uchile.cl/2021/03/06/sergio-grez-y-fue- go-a-monumento-a-baquedano-hay-un-cuestionamiento-de-las-historias-oficiales-hegemonicas/): </em>«Se entiende mejor el papel jugado por ciertos académicos en el extravío de muchos jóvenes. En estado de éxtasis ante la posibilidad de materializar, por fin, la soñada toma del poder por los revolucionarios, han dado soporte ideológico al frenesí, sin mayor preocupación por converger con los delincuentes. Esos académicos, en todo caso, se han cuidado de observar la marcha de la historia desde un lugar protegido. Su propio pellejo no ha estado en riesgo. Tampoco el sueldo que les paga el Estado Nación». (Muñoz Riveros, S. «Los padrinos de la violencia». En La Tercera, 10/3/2021, https://www.latercera.com).</h6>
<h6>17  Entrevista de Claudia Carvajal G. a Sergio Grez Toso, op. cit.</h6>
<h6>18  Ibid.</h6>
<h6>19  «Momento exacto. Intervención digital sobre plaza Dignidad»: <em>https://www.youtube.com/watch?v=hXmr-9JeBlw4&amp;t=297 </em></h6>
<h6>20  <em>Diccionario de la lengua española</em>. «Dignidad».</h6>
<h6>21  <em>Diccionario ilustrado latino-español /español-latino</em>. «Dignitas». Bibliograf / Vox, p.141.</h6>
<h6>22  Cf. Oporto Valencia, L. (2015). La maduración de la Serpiente. En <em>Los perros andan sueltos. Imágenes del postfascismo</em>. Editorial Usach, pp. 249 y ss.<br />
23 Cf. Oporto Valencia, L. (2015). Espíritu fascista y teratocracia infernal. En <em>Los perros andan sueltos. Imágenes del postfascismo</em>. Editorial Usach, pp. 177 y ss.</h6>
<h6></h6>
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		<title>LA CULTURA EN TIEMPOS CONSTITUYENTES</title>
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		<pubDate>Wed, 12 Oct 2022 23:22:27 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[por Paulo Slachevsky &#124; fotografías Cristián Labarca I. LA CULTURA COMO FUERZA TRANSFORMADORA El mundo de la cultura ha jugado siempre un rol muy relevante en todos los grandes avances en favor de una sociedad más democrática. Basta recordar los años sesenta y setenta, momentos de una verdadera explosión creativa en los más diversos ámbitos, y también los ochenta, donde [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<h6 style="text-align: right;"><strong><em>por Paulo Slachevsky | fotografías Cristián Labarca </em></strong></h6>
<p><strong>I. LA CULTURA COMO FUERZA TRANSFORMADORA</strong></p>
<p>El mundo de la cultura ha jugado siempre un rol muy relevante en todos los grandes avances en favor de una sociedad más democrática. Basta recordar los años sesenta y setenta, momentos de una verdadera explosión creativa en los más diversos ámbitos, y también los ochenta, donde las más diversas expresiones culturales se entrelazaban en la protesta social contra la dictadura. Como entonces, desde octubre del 2019 podemos ver cómo la calle en insurgencia se expresa en los muros de la ciudad, la música, la poesía, la fotografía, el teatro, el audiovisual, etcétera. Canciones como «El derecho de vivir en paz» o «El baile de los que sobran» vienen a transformarse en símbolos del movimiento, himnos contra la brutal represión, puentes también entre diversos momentos históricos donde la esperanza se refleja en las voces y en el brillo de los ojos de las y los manifestantes.</p>
<p>Lamentablemente, como sucedió en los años ochenta, los sectores populares, la calle y la cultura misma, verdaderos motores de los cambios, quedan de lado, y en la institucionalización del nuevo período se les asigna un rol totalmente secundario. Meros espectadores unos, teloneros los otros.</p>
<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-12-a-las-20.18.22.png"><img class=" size-full wp-image-1654 alignleft" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-12-a-las-20.18.22.png" alt="Captura de Pantalla 2022-10-12 a la(s) 20.18.22" width="335" height="729" /></a>En el momento constituyente que vivimos no debemos repetir la misma historia. Ni los sectores populares ni la cultura pueden quedar ausentes si queremos hacer realidad los anhelos de una vida digna que reclama el país. No pueden ser una vez más los mismos de siempre, los que han administrado el modelo por más de tres décadas, quienes dominen la constituyente. Y no se trata solo de un tema de forma, de asignarles espacios en la Convención Constitucional a representantes de los movimientos sociales, de los pueblos indígenas o al mundo de la cultura. Es un tema de fondo, del país que queremos y de las posibilidades de construirlo que nos otorgará la nueva carta magna.</p>
<p>La cultura, en su sentido amplio como en su sentido referido a las expresiones culturales propiamente tales, es básica para avanzar hacia una sociedad más justa, fraterna, igualitaria y libertaria. Requerimos un profundo cambio cultural en la forma de hacer política, en la manera de relacionarnos con la naturaleza y con el prójimo, liberándonos de la cultura de la competencia, de la dominación, de la cultura de explotación de unos sobre otros, de la cultura patriarcal.</p>
<p>Los desafíos de la cultura, como del libro mismo, son transversales a muchos de los desafíos que enfrentamos como país y es fundamental integrarlos en un lugar central de nuestra vida política y social. La educación que tenemos, la baja participación democrática, nuestra condición de simples exportadores primarios donde domina la lógica extractivista que arrasa con la naturaleza, la brutal desigualdad, están estrechamente vinculadas a déficits culturales y a una mentalidad política que reduce la estrategia de desarrollo a una serie de índices macroeconómicos. ¿Es acaso posible pensar en una real democracia sin sujetos activos, pensantes, críticos; mejorar nuestra educación sin elevar los niveles de comprensión lectora; romper el cepo que nos limita a exportadores primarios sin fomentar una ciudadanía creativa y productora que pueda potenciar toda la riqueza de nuestras mentes?</p>
<p>Parafraseando a Antonio Gramsci, quien señala que «somos todos intelectuales» en sus notables <em>Cuadernos de la cárcel</em>, somos todos creadores, productores culturales. Todos tenemos una mente capaz de tener su propia visión del mundo, «participar activamente en la producción de la historia del mundo, ser guías de sí mismos», si logramos liberarnos de «una concepción de mundo “impuesta” mecánicamente por el ambiente externo, y por lo tanto por uno de los tantos grupos sociales en los cuales cada cual se encuentra automáticamente incluido desde su entrada en el mundo consciente». Para una vida digna, es fundamental potenciar esa capacidad de ser sujetos activos, constructores de la vida cultural, social y política. Como individuos, comunidades y como países.</p>
<p>También, para evitar reflujos reaccionarios, como en los años treinta del siglo XX, como hoy en día con los Trump y Bolsonaro, hay que democratizar la cultura, el libro, hacerla accesible a todas y todos, no solo a las élites. Lograr una mayor densidad cultural en el conjunto de la población, activar todas las mentes, no solo es un buen antídoto contra las demencias, sino también contra el autoritarismo y la pérdida de sentido y valor de la democracia.</p>
<p>Para un mejor vivir, un vivir con los otros y no contra los otros, con la naturaleza y no sobre la naturaleza, se requiere, de manera urgente, un profundo cambio cultural, poner en un lugar central a la cultura, en toda su amplitud de sentidos como en sus expresiones concretas. Y ello debe reflejarse en la nueva Constitución, condición necesaria, aunque evidentemente no suficiente.</p>
<p><strong>II. LA CULTURA EN LA NUEVA CONSTITUCIÓN</strong></p>
<p>No es casualidad que en la Constitución del ochenta esté ausente la cultura, apenas aparece cuatro veces a lo largo del texto y como un elemento sin mayor relevancia. Gran diferencia con las constituciones de países como Ecuador, Bolivia y Colombia, donde la palabra cultura está presente de manera transversal: ciento veintinueve en la de Ecuador, cinco de las cuales como di- versidad cultural; veintinueve en la de Colombia; noventa y nueve en la de Bolivia. Desde el mismo preámbulo y el artículo 1 de la Constitución del Estado Plurinacional de Bolivia, vemos la importancia que se le da al concepto: «Bolivia se constituye en un Estado Unitario Social de Derecho Pluri- nacional Comunitario, libre, independiente, soberano, democrático, intercultural, descentralizado y con autonomías. Bolivia se funda en la pluralidad y el pluralismo político, económico, jurídico, cultural y lingüístico, dentro del proceso integrador del país». Más adelante, entre otras referencias, el artículo 98.1 señala: «La diversidad cultural constituye la base esencial del Estado Plurinacional Comunitario. La interculturalidad es el instrumento para la cohesión y la convivencia armónica y equilibrada entre todos los pueblos y naciones. La interculturalidad tendrá lugar con respeto a las diferencias y en igualdad de condiciones». Queda así explícita, en la misma Constitución, la radical importancia de la cultura. Se trata de un derecho básico, y no puede quedar a merced de los intereses y voluntades de los gobiernos de turno.</p>
<p>De hecho, el derecho a la cultura ya está presente en los artículos 22 y 27.1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948: «Toda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho a la seguridad social, y a obtener, mediante el esfuerzo nacional y la cooperación internacional, habida cuenta de la organización y los recursos de cada Estado, la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad»; «toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten», siendo considerado un derecho humano de segunda generación, protegido y garantizado por el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Cul- turales de 1966 de las Naciones Unidas, el que parte del concepto mismo de dignidad. Este señala: «Reconociendo que, con arreglo a la Declaración Universal de Derechos Humanos, no puede realizarse el ideal del ser humano libre, liberado del temor y de la miseria, a menos que se creen condiciones que permitan a cada persona gozar de sus derechos económicos, sociales y culturales, tanto como de sus derechos civiles y políticos».</p>
<p>Lamentablemente, en tiempos de hegemonía neoliberal, se tiende a confundir los derechos con el acceso, con el consumo. Como si la participación democrática fuera solo el voto. En los mismos diálogos ciudadanos del proceso constituyente de Michelle Bachelet, la palabra cultura se reducía al derecho al acceso a la cultura. Pero es mucho más que un tema de acceso, el mismo pacto de 1966 reconoce el derecho de toda persona a «participar en la vida cultural» y hace explícito la necesidad del «desarrollo económico, social y cultural». Es fundamental entender los derechos culturales en un sentido amplio: a nivel personal; a nivel de las comunidades locales; a nivel de los pueblos, como es el caso de los pueblos indígenas; y a nivel de los países: el derecho a la protección y fomento de sus expresiones culturales.</p>
<p>Para hacer efectivo ese derecho a nivel de los pueblos y naciones, y haciendo frente a la concentración, la uniformización y dominio de un tipo de expresiones culturales que potencia el mercado, las que a su vez marginan y anulan las expresiones culturales locales, se elaboró y aprobó la Convención sobre la Protección y la Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales de Unesco del 2005. Esta ayuda a enfrentar una división internacional del trabajo que fortalece los tratados de libre comercio, que busca consolidar un modelo con países productores a nivel intelectual y cultural mientras otros, meros exportadores primarios, quedan como consumidores en la materia. Los países tienen el derecho y el deber de proteger y fomentar sus expresiones culturales, y eso es necesario consagrarlo en el texto constitucional.</p>
<p>En tiempos de protestas y pandemia, cuando tanto se habla y condena la violencia de los manifestantes, encarcelando injustamente a muchas/os jóvenes cuya lucha posibilitó el momento constituyente presente, hay que ser conscientes de que hace tiempo vivimos cotidianamente en la sociedad toda, y en el ámbito cultural en particular, tres «pandemias» que han ejercido una violencia bestial sobre todas y todos, y sobre nuestras expresiones culturales:</p>
<ul>
<li>El colonialismo, y en particular el colonialismo cultural, que ayer y hoy margina nuestra creación y producción cultural.</li>
<li>La dictadura cívico-militar y su brutal represión contra el otro, la crítica, el pensar y el arte, que provocó un abrupto corte en nuestro desarrollo político, social y cultural en el largo camino de conquista de los derechos, y cuya mentalidad represiva sigue instalada en la base legal y mental de nuestra institucionalidad y sociedad.</li>
<li>Y el neoliberalismo, que entre otros ha mercantilizado la producción cultural, concentrando en manos de multinacionales «lo que vende», enfatizando la lógica de la competencia y los concursos que terminan anulando los sentidos de comunidad, excluyendo y limitando la bibliodiversidad como la diversidad cultural misma. Ese dominio tiende a desactivar igualmente el sentido liberador y trasformador del quehacer cultural, al reducirlo todo a simples mercancías. Toda la potencia cultural del qué se dice, se esfuma en la maraña del dónde y cómo se dice.</li>
</ul>
<p>Para revertir esas fuerzas poderosas que marcan nuestras mentes, se requiere pensar y trabajar culturalmente en los diversos niveles, y sentar bases en la propia Constitución, como un Estado social de derecho, plurinacional, democrático, garante de los derechos políticos, sociales, económicos y culturales, que proteja y promueva la diversidad de nuestras expresiones culturales.</p>
<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-12-a-las-20.18.09.png"><img class="  wp-image-1652 size-medium alignright" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-12-a-las-20.18.09-300x202.png" alt="Captura de Pantalla 2022-10-12 a la(s) 20.18.09" width="300" height="202" /></a>Es imprescindible revalorar la cultura y también a quienes se dedican a ello cotidianamente, garantizando sus derechos sociales para una vida digna, como la salud, la educación, la previsión, etcétera. Como país, una y otra vez celebramos a Gabriela Mistral y Pablo Neruda, pero ¿cómo es posible potenciar nuevas y nuevos Mistral, Parra y Neruda si excluimos su creación porque no vende? Es urgente liberar a la cultura del mercado, fortaleciendo un ecosistema diverso y justo, que plasme en la Constitución la relevancia del tema y le dé continuidad en una institucionalidad cultural potente, que lejos de considerar un gasto los recursos en cultura, una pérdida, se asuma como una apuesta de presente y futuro para la comunidad que construimos, en un pilar central de la estrategia de desarrollo del país, que nos permita salir de su lógica extractivista. Que integre transversalmente los desafíos culturales en la institucionalidad toda, como por ejemplo en el Ministerio de Educación, el cual debería jugar un rol central, enfrentando el colonialismo cultural que le domina, valorando la creación propia y de países hermanos. Como decían las huelguistas de la industria del textil a principios del siglo xx, queremos pan, pero también rosas. La cultura es el espacio para que florezcan las rosas.</p>
<p>Basta en tal sentido de seguir gastando en tanques, carros y tecnología para afinar el control ciudadano y la represión, basta de gastar el dinero de todos los chilenos en escopetas y proyectiles antimotines que arrancan los ojos a nuestros jóvenes. Debemos contar con recursos para que se multipliquen los libros, el canto, la danza, la fotografía, las producciones audiovisuales, las obras de teatro, los muros vivos que vemos desde octubre y tantas expresiones culturales que siguen emergiendo, potenciando una sociedad creativa, con la mirada atenta, productora a nivel intelectual en los más di- versos ámbitos y disciplinas.</p>
<p>Y al igual como fue la experiencia de la Política Nacional de la Lectura y del Libro 2015-2020, que se elaboren e implementen de manera participativa políticas culturales generales y por área, donde se vinculen también estrechamente los recursos en esos ámbitos con la política misma ―cosa que no ha ocurrido―, permitiendo abrir círculos virtuosos a nivel creativo, donde las diversas instituciones y programas vinculados se comprometan verdaderamente con un objetivo común. Para todo ello, desde la Constitución hasta las políticas públicas mismas, es básico y necesario recuperar el habla, el diálogo, la primacía del bien común; articular iniciativas, intercambios, y no seguir funcionando como islas en cada ámbito, en cada área, donde prima más la competencia que el trabajo mancomunado.</p>
<p><strong>IV. A TERMINAR CON TODO APARTHEID CULTURAL</strong></p>
<p>Cuando iniciamos Lom en marzo de 1990, en momentos que terminaba la dictadura y se abría el camino de una larga transición, sin verdadero arcoíris, sin destape posdictatorial, dominaba el gris de en la medida de lo posible. Se fueron esfumando los tejidos de la resistencia antidictatorial, apagando las voces independientes en los medios de comunicación y los medios y espacios autónomos mismos. Cada uno parecía armar su propio camino de sobrevivencia en el reino de la jungla neoliberal en que se transformó Chile. Y si bien era posible hacer cosas, aportar desde otras lógicas, en esa senda individual poco se lograba cambiar; en gran medida cada uno quedó limitado a ser una voz testimonial de «El sur también existe». En nuestro caso, el cruce de caminos con Ediciones Trilce, Txalaparta y era en el Salón Iberoamericano de Gijón que organizaba el escritor Luis Sepúlveda, posibilitó aunar energías para un trabajo conjunto en el ámbito del libro, en resistencia desde la edición independiente contra el dominio de un sello comercial, colonial y de concentración por sobre el sentido cultural y liberador del trabajo —valga la redundancia— con el libro.</p>
<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-12-a-las-20.18.17.png"><img class=" wp-image-1653 size-medium alignleft" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-12-a-las-20.18.17-300x205.png" alt="Captura de Pantalla 2022-10-12 a la(s) 20.18.17" width="300" height="205" /></a>A ese encuentro y el desarrollo de iniciativas conjuntas, le siguió ―junto a siete editoriales locales― la fundación de la Asociación de Editores Independientes de Chile, hoy Editores de Chile, que reúne actualmente a cerca de cien editoriales independientes y universitarias; así también, junto a otras asociaciones del mundo de la cultura, nace la Coalición Chilena para la Diversidad Cultural y surge la Alianza Internacional de Editores Independientes, que reúne a muchas editoriales independientes de diversas latitudes. Desde esos espacios, se aunaron las voluntades para un trabajo de largo aliento en favor de revalorar y reconocer la importancia de la creación local, de un intercambio diverso y equilibrado a nivel cultural, de potenciar ecosistemas locales del libro, donde el mercado no puede dictar el modelo y la ley, donde es imprescindible recuperar el sentido público y de bien común que tiene el quehacer cultural. La propuesta Una Política de Estado para el Libro y la Lectura, fruto de la Mesa del Libro en la cual Editores de Chile jugó un papel central, puso el énfasis en la necesidad de tener políticas públicas sistémicas en la materia. Esta iniciativa estuvo a la base de la primera Política Nacional del Libro y la Lectura, nunca implementada, así como la que se elaboró e implementó de manera participativa en el segundo gobierno de la presidenta Michelle Bachelet.</p>
<p>Sin duda estos esfuerzos colectivos constituyen pequeños «corrimientos de cerco» en un sistema que posibilita un brutal dominio de una industria del entretenimiento que, como señala la carta abierta «¿Qué se dice y dónde se dice?: carta abierta de las y los editores independientes a los autores, autoras e intelectuales comprometidos con un mundo más justo» de la Alianza Internacional de Editores Independientes, de julio de 2020, limita la fuerza transformadora del trabajo cultural. Creemos que es necesario fortalecer ese trabajo desde abajo, desde los artífices del quehacer cultural, en una acción conjunta de estos en cada sector y entre los diversos ámbitos, en favor de una real democratización cultural, de consolidar ecosistemas sustentables en cada área. No nos cabe duda que son caminos lentos y que se hace necesario realizar el trabajo de las hormigas, pero hoy más que nunca tenemos la oportunidad de dar un salto cualitativo y cuantitativo al plasmar en la Constitución misma la cultura como uno de los ejes que nos permita establecer un piso diferente, una mirada diferente, verdaderamente democrática, multiplicando desde la diversidad, desde el espacio público, desde la independencia, desde lo territorial, las capacidades creativas de todas y todos, que posibiliten terminar con todo <em>apartheid </em>cultural.</p>
<p>Los desafíos de la cultura y de la educación, el derecho democrático a la información y la comunicación, al acceso al conocimiento, a la diversidad cultural, la lucha por una vida digna, como la protección de nuestra biodiversidad, son desafíos interrelacionados, no mundos separados, que tienen que ver con el tipo de democracia que queremos, de ciudadanos y sujetos activos o simples y limitados consumidores. Démosle a la cultura, en este momento histórico, toda la potencia liberadora, comunitaria y constructiva que tiene.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>EGON MONTECINOS: «La reforma a la descentralización se parece mucho a la Hidra de Lerna: le cortaron la cabeza al intendente y aparecieron el gobernador regional y el delegado presidencial»</title>
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		<pubDate>Mon, 10 Oct 2022 21:23:54 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[ por Stefano Michelet Dellamaria &#160; Egon Montecinos Montecinos es uno de los máximos expertos chilenos en descentralización. Vive en Valdivia, pero nació en Pichirropulli, una localidad rural de la comuna de Paillaco, que en mapudungun significa «pueblo pequeño». Académico de la Universidad Austral, fue intendente de la región de Los Ríos entre el 2014 y el 2017. Es un fanático [&#8230;]]]></description>
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<h6 style="text-align: right;"><strong> </strong><strong><em>por Stefano Michelet Dellamaria </em></strong></h6>
<p>&nbsp;</p>
<p>Egon Montecinos Montecinos es uno de los máximos expertos chilenos en descentralización. Vive en Valdivia, pero nació en Pichirropulli, una localidad rural de la comuna de Paillaco, que en <em>mapudungun </em>significa «pueblo pequeño». Académico de la Universidad Austral, fue intendente de la región de Los Ríos entre el 2014 y el 2017. Es un fanático del regionalismo y de Colo-Colo: «En el fútbol y en el amor no importa descentralizar», nos aclara de inmediato. Se define como un «animal territorial» porque se movió durante casi toda su vida en un radio de doscientos, trescientos kilómetros a la redonda. Como si Pichirropulli fuera su centro de gravedad. Inquieto con los temas de la política, es irónico para expresar sus ideas y usa muchas metáforas para hacer comprensible la jerga académica. «Cada acto público debe ser un acto de pedagogía», afirma. Como de costumbre en estos tiempos, nos encontramos en una plataforma virtual, a la distancia, para conversar sobre territorio, regionalismo y descentralización.</p>
<p><strong>¿CUÁNTO HA INFLUIDO LA VIVENCIA DEL PUEBLO CHICO EN TUS BÚSQUEDAS PERSONALES Y PROFESIONALES?</strong></p>
<p>Ha sido fundamental para darle un sello a lo que investigo, hay mucho de proximidad en mi vida y en la agenda de investigación que desarrollo. Por ejemplo, el estudio de caso siempre es mi método. Y en la dimensión democrática igual; me crie en dictadura, nací en 1973, y me acuerdo que viví ahí hasta los veintiséis. Entonces, gran parte de mi vida la viví en un pueblo chico en dictadura y veíamos de manera muy periférica la política global, pero sucedían cosas que eran propias de ese tiempo, como el soplonaje. Afortunadamente, en el pueblo no hubo desapariciones, estuvo cerca. Pero mucho soplonaje, líderes políticos a los que no les resultaban las cosas por ser de territorios marcados, en la periferia. Todo esto ha definido mi investigación y mi forma de ser, las relaciones cara a cara son fundamentales.</p>
<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-10-a-las-18.20.55.png"><img class="  wp-image-1635 aligncenter" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-10-a-las-18.20.55.png" alt="Captura de Pantalla 2022-10-10 a la(s) 18.20.55" width="469" height="311" /></a></p>
<p><strong>¿Y EN LA POLÍTICA?</strong></p>
<p>En lo político también, uno de mis sellos fue darles un lugar protagónico a los sectores apartados, alejados. La política para mí siem- pre ha sido una tangente, está ahí porque la estudio ―especialmente los temas locales y regionales―, me gusta, pero para observarla, jugar cuando se puede, pero no para hacerla una forma de vida. Ahí me falta algo, quizás lo que para algunos se llama ser un «animal político». Debe haber algún gen o algún virus que se te mete y te transforma en animal político y hace que te dediques a eso toda tu vida. Yo me considero un animal político, pero un gato, no un león. Me meto cuando puedo, cuando quiero y por supuesto cuando me invitan. No acostumbro meterme donde no me invitan, cuando me nombraron intendente no me fui a ofrecer a La Moneda. Me apasiona mucho más investigar, sistematizar, explicar, comprender procesos asociados a todo eso que se juega en la política. Me siento como esos comentaristas deportivos que tuvieron la posibilidad de jugar a la pelota. Tuve el privilegio de ejercer el rol de capitán del equipo acá en la región donde nací y me crie, siendo un hijo de la periferia. Eso me emociona. No tengo ganas incontrolables de volver a la política, tampoco una negación de lo que hice, muy por el contrario, estoy orgulloso de haber implementado innovaciones en democracia participativa que quedaron, como el Fondo Regional de Iniciativa Local Participativo.</p>
<p><strong>¿CÓMO CREES QUE LOS CIUDADANOS DE A PIE ENTIENDEN LA NOCIÓN DE TERRITORIO?</strong></p>
<p>Explicar el territorio es complicado, porque en el imaginario está asociado a la comuna, a la provincia, a la región. Es decir, a límites administrativos, no a construcciones sociales. A veces la gente lo asocia a «identidad». Entonces las personas no lo conceptualizan como territorio, sino a «cómo somos en regiones»: el chilote, el valdiviano, el unionino, el riobuenino, etcétera. Nosotros, los regionalistas, les agregamos otros elementos: el poder, lo económico, las vocaciones productivas. Y ahí ya se me pierde la ciudadanía. Cuando hablas de territorios ganadores, perdedores, competitivos, la gente se pierde y nosotros también. En general el regionalista tiene un problema grande: no sabe explicarle a la gente de Liquiñe, Neltume, de Pichiquema, de los territorios apartados, qué diablo está defendiendo de su vida cotidiana. Como regionalistas tenemos una misión: ciudadanizar esto para que sea efectivamente un tema de agenda pública, no de élite.</p>
<p><strong>¿NO LOGRA ENTONCES EL MOVIMIENTO REGIONALISTA CONECTAR CON LA CIUDADANÍA?</strong></p>
<p>Creo que no. Una de las críticas que les hago a los movimientos regionalistas en Chile y a quienes estudiamos el regionalismo es que estamos plagados de hombres y se pierde la dimensión femenina del territorio, que tiene mucho que ver con la proximidad, con las señales del día a día, con la capacidad de diálogo permanente. En general, la masculinización de la política tiene que ver con la imagen del gerente preocupado de los grandes temas; ese ideario, en mi concepto, está en retirada. Ricardo Lagos es la expresión de eso, pensando al país en cincuenta años más. Hoy la gente en regiones quiere, además de eso, otra cosa: escucha y solución a sus problemas. El movimiento regionalista en Chile también es elitista y no traduce sus conceptos en el lenguaje de la vida cotidiana, no logra seducir al habitante común de regiones. Si ya el tema de la descentralización es de élite, los regionalistas lo hacen aún más. No saben explicar, y digo «no saben» porque a mí me gusta explicarle a la gente qué es esto del regionalismo y la descentralización. Pero tampoco es un tema que a la gente le seduzca mucho, como para que se tome la sobremesa de un almuerzo familiar el día domingo o una conversación entre amigos con el asado. El tema no está ahí: hoy importan las pensiones, la educación gratuita, la mala calidad de la salud, la corrupción en la política, etcétera.</p>
<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-10-a-las-18.20.44.png"><img class="  wp-image-1634 aligncenter" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-10-a-las-18.20.44.png" alt="Captura de Pantalla 2022-10-10 a la(s) 18.20.44" width="435" height="340" /></a></p>
<p><strong>A PROPÓSITO DE ESTO, EL ESTALLIDO SOCIAL DEL 2019 SE PUEDE ENTENDER COMO UNA CRISIS DE LO COTIDIANO. ¿CUÁNTO CONTARON LAS REIVINDICACIONES TERRITORIALES? ¿FUE LA DESCENTRALIZACIÓN UN TEMA?</strong></p>
<p>No mucho. Sería muy fanático si te dijera que la descentralización fue parte de los diez temas que estaban en la agenda pública al momento del estallido social. Probablemente, fue en la racionalización del estallido social cuando aparecieron los alcaldes y otros líderes políticos diciendo que el centralismo los tiene agobiados y que también en regiones van a protestar. Pero acá en Valdivia, en Puerto Montt, la gente protestaba porque la salud, la educación, las pensiones son miserables. Porque el petróleo, la bencina, está allá arriba. No fue el tema central. Cuando en noviembre de 2019 se firmó el Acuerdo por la Paz Social y la Nueva Constitución, allí recién se racionalizaron los problemas que teníamos acumulados.</p>
<p>Sin embargo, era un tema que desde hace un par de años estaba en la agenda política, luego de que se discutiera y aprobara ―en 2017― una reforma descentralizadora. El tema estaba tan aislado que fracasó. Fracasamos. La reforma a la descentralización se parece mucho a la Hidra de Lerna: le cortaron, metafóricamente, la cabeza al intendente y aparecieron el gobernador regional y el delegado presidencial. Este último es la expresión del centralismo, de negarse a perder poder, control. La presidenta Bachelet planteó la elección directa de la principal autoridad regional, el intendente. En ese entonces, lo único que no se definió descentralizar fue la cuestión de la seguridad interior, ahí estamos todos de acuerdo. Pero solo eso, no la gestión y la coordinación de los servicios. Y hoy día el delegado tiene capacidad de gestión de servicios públicos: significa priorizar agenda, designar y coordinar seremis, ser el responsable político de vialidad, de los caminos indígenas, etcétera. Ahí fracasamos como centroizquierda. El problema es que en esta materia de la descentralización el progresismo es muy conservador en Chile. Yo me considero progresista, de centroizquierda ―no de izquierda―, pero parezco ultraprogresista al lado de estos gallos que son muy conservadores a la hora de distribuir poder en el territorio. Jaime Quintana, Guido Girardi, por ejemplo, u otros como la mayoría de los senadores democratacristianos, algunos socialistas. La mejor expresión de lo que te estoy diciendo es que en el Senado la bancada regionalista es transversal, desde la udi hasta el Frente Amplio, pero es minoritaria. Ese es el progresismo en Chile.</p>
<p><strong>MUCHOS DICEN QUE TENDREMOS UN «MONSTRUO DE DOS CABEZAS» CON EL GOBERNADOR REGIONAL Y EL DELEGADO PRESIDENCIAL COGOBERNANDO. ¿CÓMO CREES QUE SE CONSTITUIRÁ EL NUEVO ESQUEMA DE GOBERNANZA REGIONAL? ¿COLABORACIÓN? ¿COHABITACIÓN TENSA? ¿CONFLICTO ABIERTO?</strong></p>
<p>Primero, yo creo que no va a ser un monstruo de dos cabezas. Las regiones nunca han sido monstruos, son ovejitas. Se van a poder dar diversos escenarios, va a depender mucho del territorio, de cómo son las dinámicas políticas de las regiones. Yo me imagino que en territorios que tienen menos exposición mediática, menor importancia país, podría haber mayor colaboración. En los sectores donde la ciudadanía tiene un rol protagónico en la gestión pública puede haber más colaboración, porque puede ser el cable a tierra y decir: «Oigan, déjense de pelear y preocúpense de los temas importantes». Pero en Santiago va a existir un problema de cohabitación política muy importante. Por más o pocas atribuciones que tenga el delegado, ahí vas a tener una dinámica política nacional instalada en la región Metropolitana, que es muy conflictiva en temas de orden público. El gobernador regional va a ser un jugador de veto que se va a unir mucho con la ciudadanía, va a estar en sintonía con sus demandas. Y el delegado va a ser un «presidente chico» para disolver marchas, etcétera, como lo era el intendente, pero con menos exposición mediática.</p>
<p><strong>¿DÓNDE SE ORIGINA ESTE PROBLEMA?</strong></p>
<p>Yo creo que lo complejo acá es que la función de gobierno no se deja completamente establecida en el gobernador regional, se comparte. La legitimidad ciudadana claramente está del lado del gobernador, pero una parte de la capacidad de gestión va a estar por el lado del delegado, primero. El delegado puede nombrar a los seremis, es el encargado de coordinar a los servicios públicos desconcentrados y deberá hacer presente a las autoridades nacionales competentes las necesidades de la región de manera oportuna. Es una gran fragilidad de este modelo, que creo va a producir relaciones poco cooperativas.</p>
<p><strong>¿SE PUSO LA CARRETA POR DELANTE DE LOS BUEYES AL COMENZAR POR </strong><strong>LA ELECCIÓN DE GOBERNADOR REGIONAL, CUANDO HAY UN CONJUNTO DE CUESTIONES QUE AÚN NO ESTÁN REGULADAS?</strong></p>
<p>Si aplicamos la teoría secuencial de la descentralización, somos un país atrasado en términos de descentralización política. Por lo tanto, yo creo que había que dar este paso.</p>
<p>Ahora, el paso había que darlo con otros pasos secundarios que no se dieron, como, por ejemplo, dejar al delegado presidencial reducido a funciones de seguridad interior o de fiscalización de servicios públicos. Así era el diseño original de la reforma: que coordinara las policías, extranjería y fiscalizara si un seremi anda dejando en la mañana al hijo o hija en la escuela con el auto fiscal o si maneja tomado. Fiscalizar, que es distinto a coordinar. Ahí creo que está la principal falencia de la reforma política.</p>
<p><strong>¿Y A NIVEL FISCAL?</strong></p>
<p>Después debería haber venido la parte fiscal: aumentar el fndr (Fondo Nacional de Desarrollo Regional) o fortalecer la capacidad de decisión del gobernador para cambiar partidas presupuestarias de recursos que ya están asignados centralmente. Pero no, sigue siendo el ministro. En mi concepto se debía dar el paso, pero se dio de manera incompleta. Como dice el colombiano Leyva Botero, la mayoría de los procesos de descentralización en América Latina fracasan porque le dan mucho énfasis a la autonomía política y poco a las relaciones entre los niveles de gobierno.</p>
<p><strong>¿LA RECIENTE REFORMA ES EL TREN POSTRERO? SI NO FUNCIONA, ¿TENDRÁ SENTIDO SEGUIR HABLANDO DE DESCENTRALIZACIÓN, LUEGO DE DÉCADAS DE PROMESAS INCUMPLIDAS?</strong></p>
<p>Si no hubiese existido el proceso constituyente, mi respuesta habría sido que hay que probar y profundizar esta reforma, al menos durante uno o dos períodos, y hubiese insistido mucho en reducir las funciones del delegado presidencial. Pero con el proceso constituyente, creo que esta reforma tiene muy poca vida. De hecho, he evitado todos los llamados de los regionalistas a mejorarla. Es una guerra <em>pirriana </em>que yo no estoy dispuesto a dar. La gran batalla se está dando por allá en la constituyente, ¿y nosotros queremos ir a dar una pequeña batalla? Mejor incidamos en lo constituyente, hombre.</p>
<p>Y transmitamos este mensaje: si vamos a seguir con un modelo unitario, el delegado presidencial no tiene por qué tener atribuciones de gestión.</p>
<p><strong>¿ES EL FEDERALISMO UNA VÍA POSIBLE?</strong></p>
<p>Si vamos a pasar a un modelo federal, asignémosle un propósito. No como el federalismo de los argentinos, de los venezolanos, de los brasileños, que no lo tienen. Nosotros sí podríamos construir un federalismo con propósitos, como la reivindicación indígena, la desigualdad territorial. O avanzar en un modelo regional como el italiano, el español o el colombiano, que me gustan mucho. He convencido a un par de amigos a que incidamos en el proceso constituyente y que dejemos que esta reforma avance. Que Piñera pase a la historia en este tema como lo hace en los otros, es decir, implementando algo que nunca quiso apoyar. Hay que tener los ojos puestos en la gran batalla, no insistir tanto en mejorar esto, creo yo, porque este gobierno no tiene vocación por mejorarla.</p>
<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-10-a-las-18.21.18.png"><img class=" size-full wp-image-1636 alignleft" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-10-a-las-18.21.18.png" alt="Captura de Pantalla 2022-10-10 a la(s) 18.21.18" width="127" height="573" /></a></p>
<p><strong>EN UNA RECIENTE COLUMNA ESCRIBISTE QUE DESCIFRAR LA IDEA </strong><strong>DE DESCENTRALIZACIÓN EN CIERTOS ACTORES POLÍTICOS ES IGUAL A DESMENUZAR LA IDEA DE «PAZ PARA EL MUNDO», DADO QUE TODOS QUEREMOS PAZ, PERO ALGUNOS LA QUIEREN A PUNTA DE «BALA Y TANQUE». ¿CÓMO RECEPCIONA LA INSTITUCIONALIDAD POLÍTICA REGIONAL ESTE PROCESO? ¿SERÁ CAPAZ DE CONSTRUIR POLÍTICAS PÚBLICAS SI NUNCA LO HA HECHO REALMENTE?</strong></p>
<p>Sin proceso constituyente, hubiésemos tenido que hacer un gran esfuerzo. Con proceso constituyente, los únicos que la van a pasar mal en términos políticos son los nuevos gobernadores regionales. Van a tener tres años&#8230; olvídate: el primer año no van a tener presupuesto propio, recién el segundo año van a elaborar su presupuesto. Solamente en 2023 los gobernadores elegidos ahora van a tener su sello. Y el 2023 capaz que tengan que rehacer la estructura organizacional regional. Este primer período va a ser horrible. Yo creo que la institucionalidad política no ha discutido cuál es el propósito que le quieren dar a la distribución del poder en el territorio. ¿Qué queremos resolver? Todo el espectro político, de izquierda a derecha, quiere descentralizar. Pero cuando tú comienzas a conversar con políticos de derecha y les dices: «Ok, pero ¿en qué consiste tu idea? ¿Vas a aumentar el gasto subnacional de 14,5 % a 27 %, para ponernos a la par de la ocde?», te responden: «Mira&#8230; sí, pero con instrumentos que permitan sostener el control del centro». Bueno, entonces tú no quieres descentralizar, quieres seguir administrando las formas de distribución territorial del poder político que instauró la Constitución de 1980, que produce actores subnacionales débiles. La dictadura quería tener competidores débiles a nivel subnacional en la salud y la educación para que el mercado hiciera lo suyo. Colombia tiene un modelo neoliberal como el nuestro, pero también Estados regionales tan fuertes que financian las universidades regionales hasta el 70 %. ¿De qué estamos hablando cuando hablamos de descentralización a nivel territorial? ¿Del modelo chileno perfeccionado, es decir, sin gobierno regional fuerte, para que el mercado entre y haga lo que quiera? No, ahí es donde la derecha no quiere y la izquierda se queda pasmada. La distribución territorial del poder político es ideológica. La institucionalidad política local poco ha procesado esto, y los regionalistas también: cuando te pones agudo emerge su visión conservadora, apocada, de quien ha tomado la descentralización como un eslogan. «No te pongas comunista, no te pongas extremo», me dicen. De inmediato aparece ese complejo de hablar de ideología, de hablar de política en los temas políticos territoriales. Es como si un futbolista te dijera: «Ya po’, no te pongas jodido. No hablemos de fútbol, no futbolicemos la discusión». Es un poco contradictorio.</p>
<p><strong>MUCHO SE HABLA DEL CLIENTELISMO EN LAS MUNICIPALIDADES Y POCO DEL CLIENTELISMO EN LOS GOBIERNOS Y CONSEJOS REGIONALES, A LA HORA DE DISTRIBUIR LOS RECURSOS DESTINADOS AL TERRITORIO. ¿ESTE PROCESO AYUDARÁ A CAMBIAR CIERTAS DINÁMICAS?</strong></p>
<p>Sería muy optimista si te dijera que sí; pero al menos le va a hacer algo de contrapeso a la captura política de los intermediarios con el gobierno nacional, que son hoy día los parlamentarios y algunos alcaldes con más peso. Pero no creo que con esto se sane el clientelismo político, incluso lo puede llegar a reproducir. Pero este es un análisis más de aula, porque si lo dices públicamente los detractores del proceso te van a decir: «¿Viste? Va a ser lo mismo». No se va a acabar la captura política y el caudillismo que hay en regiones, pero las fuerzas políticas se van a descentralizar de alguna forma, van a haber bolsones electorales en que van a tener que ir a negociar y no a imponer. Probablemente esto va a llevar a que descentralicemos también los partidos políticos. Por ejemplo, hoy día, para inscribir a un candidato de la comuna de Maule, Calbuco o San Juan de la Costa, al candidato a concejal de esa comuna lo tiene que inscribir su presidente nacional del partido, en Santiago. Es decir, el presidente regional no tiene ninguna incidencia, al menos formal. Eso es una distorsión, porque si hubiera una reforma política que define que los partidos a nivel regional pueden llegar a acuerdos e inscribir los candidatos en el Servel regional, otra cosa pasaría. Se comenzarían a empoderar las élites regionales, que hoy día no pasa. Una reforma de este tipo ayudaría a hacer contrapeso.</p>
<p><strong>¿ES LA ESCALA REGIONAL UNA BUENA ESCALA PARA DESCENTRALIZAR? CREO QUE ES UNA DIMENSIÓN ENGAÑOSA, DIFÍCIL DE COPAR PARA LA SOCIEDAD CIVIL. ¿QUIÉNES TIENEN LA POSIBILIDAD O LA CAPACIDAD DE SER ACTORES A ESCALA REGIONAL?</strong></p>
<p>Otra vez: depende del propósito. Cuando se crea la Corfo, se territorializa el país. Diseña territorios de planificación económica para reconstruir Chile. Luego la Odeplan hace lo suyo, pero también con una lógica de arriba hacia abajo, para el desarrollo económico. La dictadura persigue la seguridad interior y tiene fines geopolíticos. Nunca hemos construido territorios con fines democráticos a nivel regional, jamás. Las demandas de Los Ríos, de Ñuble, las que se están fraguando en Aconcagua, son demandas provinciales. Yo tengo una tesis, de que ―en una de esas― con la constituyente vamos a volver a las veinticinco provincias, que fueron las que generaron identidad y son capaces de cohesionar. Pero nunca el propósito ha sido empoderar territorios, nunca habíamos elegido autoridad regional. No hay rendición de cuentas. En Chile las diferencias se dan a nivel comunal, no a nivel regional. Mi respuesta no es taxativa, exhaustiva, pero claramente nunca hemos tenido la posibilidad de construir territorios regionales desde abajo, si no, hace rato tendríamos federalismo o un Estado regional. Las regiones siempre se han construido desde arriba, y esa es su gran dificultad para tener élites políticas y sociedad que las sostengan. Entonces la actoría social es más comunal. Mi esperanza es que los gobernadores sean gatillantes de identidades regionales.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>COORDENADAS CONSTITUYENTES: SUTURAR LAS CONFIANZAS</title>
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		<pubDate>Mon, 10 Oct 2022 14:18:42 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[por Rosabetty Muñoz &#160; TODO SE JUEGA EN EL TERRITORIO DEL LENGUAJE Las palabras armarán la trama de las nuevas relaciones, del nuevo habitar, de la nueva con- vivencia. Por eso es tan importante que haya saberes distintos, variadas hablas, decires que han estado postergados, como la de pueblos ancestrales o las mujeres o las comunidades que viven en lugares [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<h6 style="text-align: right;"><strong><em>por Rosabetty Muñoz </em></strong></h6>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>TODO SE JUEGA EN EL TERRITORIO DEL LENGUAJE</strong></p>
<p>Las palabras armarán la trama de las nuevas relaciones, del nuevo habitar, de la nueva con- vivencia. Por eso es tan importante que haya saberes distintos, variadas hablas, decires que han estado postergados, como la de pueblos ancestrales o las mujeres o las comunidades que viven en lugares muy apartados de los centros de poder, o las de poblaciones que sufren los costos del mal llamado progreso y que son asumidos como lugares de sacrificio, aceptados como daños colaterales del sistema.</p>
<p>El desafío es desplazar el lenguaje de expertos jurídicos o de la vociferación de lo económico como lo fundamental hacia otras formas de comunicar; eso se hará llenando los vaciados de palabras, se construirá persiguiendo los significados, los sentidos, repasando una y otra vez cómo se entiende cada concepto.</p>
<p>Discutir el lugar de las palabras, recuperar la simpleza. Eso que ya sabe nuestra gente más sencilla: el valor de la poesía. Porque sienten que aunque las ideas sean complejas, la metáfora sirve para comprender por medio de imágenes mundos más amplios. Es el entendimiento lírico que está en las canciones de Víctor Jara, en la poesía de Violeta Parra, en las crónicas de Lemebel, todo ese lenguaje que ha saltado las vallas de lo enmascarado y ha usado las figuras para taladrar la costra superficial y acceder a verdades tan necesarias como el agua.</p>
<p>Se habrá de escribir una Constitución que podamos comprender todos, que podamos contar a los niños, que podamos leer con emoción, sintiéndonos parte.</p>
<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-10-a-las-11.15.31.png"><img class=" size-full wp-image-1627 alignleft" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-10-a-las-11.15.31.png" alt="Captura de Pantalla 2022-10-10 a la(s) 11.15.31" width="487" height="294" /></a></p>
<p>El lenguaje no puede crear contra la realidad, el tan ansiado encuentro con otros no se puede dar en el cuerpo muerto de un escrito sin sangre.</p>
<p>Por eso, los constituyentes trabajarán en el abierto espacio de la creación:</p>
<p>Primero, hay que afinar el oído, la comprensión, sintonizar con lo que expresa la gente en las calles, en las poblaciones, en los pueblos perdidos del largo territorio; hay que sintonizar permanentemente para reconocer cuando las cosas están dadas para construir realidad.</p>
<p>Segundo, rectificar el lenguaje. Lo que expresa debe ser lo que significa porque si no es así, se queda sin hacer lo que necesitamos con urgencia. Si no se corrigen las palabras, el decir, se falsean expectativas, se obscurece la confianza.</p>
<p>Tercero, buscar lenguaje inspirador que eleve el tono interior, que convoque a actuar según códigos que nos mejoren, nos devuelvan la dignidad, ya no por decreto o por acción del Estado, sino por nuestras propias acciones y decisiones.</p>
<p><strong>DESMONTAR LA MAQUINARIA QUE SAJÓ EL TEJIDO SOCIAL</strong></p>
<p>Una tarea imprescindible será escuchar esa historia que está sepultada en la calle y en los cuerpos. Después de largas décadas sin considerar las vidas mínimas, se debe atender a lo particular, a la historia local; no es tiempo de grandes discursos, sino de atención a lo pequeño que, sumado, va formando comunidad.</p>
<p>Tenemos la posibilidad de soñar un Chile que acoja la enorme diversidad de culturas que conviven en el territorio común, que abra sus profundas capas vivas y que guarde la fragancia de lo que hemos sido en distintas épocas, un Chile que es múltiple y que es capaz de transformarse sin dejar sus maravillas atrás.</p>
<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-10-a-las-11.15.21.png"><img class=" size-full wp-image-1626 alignright" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-10-a-las-11.15.21.png" alt="Captura de Pantalla 2022-10-10 a la(s) 11.15.21" width="290" height="429" /></a></p>
<p>Vivenciar (como decía Mistral) a los pueblos originarios, raíces de nuestra cultura; a los inmigrantes que enriquecen nuestro quehacer, nuestra comprensión de la realidad, a los distintos habitantes que no han tenido voz ni han participado de lo que entendemos como país.</p>
<p>Reparar en la cantidad de términos que se han ido abriendo camino y conquistan áreas que parecen lejanas, reparar en cómo fueron permeando, colonizando la cultura o en la educación, la salud. ¿Por qué debiésemos hablar de consumidores culturales o industria cultural, o déficit hospitalarios o clientes en clínicas y escuelas? En estos meses de pande- mia es determinante cómo nos enfrentamos a una situación extraña y remecedora: todo el aparato informativo vomita números. La muerte es un número, los cuerpos enfermos son números. Sabemos que podemos armar un nuevo pacto social porque el trato inhumano todavía nos asombra, todavía no cruzamos la barrera de la indiferencia. Estamos en un momento crucial en que podemos desbancar una legitimada forma de palabreo, esa que ha ido oscureciendo y degradando otras. Como la poesía, o la filosofía.</p>
<p>Se fue formando una masa de palabras para guiar al rebaño ―digámoslo así―, llevándolo a considerar que solo aquello que nos trae éxito dentro del sistema nos define: si logramos tener, depositar, cuantificar, es que hemos logrado «ser alguien». Todo lo que queda fuera de las cifras es puesto en duda, marginado. Se constituye un espacio de solos que compiten, que van desdibujando los límites de los valores que traían generaciones anteriores, se va difuminando la frontera entre lo bueno y lo malo, lo correcto y lo incorrecto.</p>
<p>Heidegger enseña que la palabra es la casa del ser. De modo que si el lenguaje se desmorona, se desmoronan modos de pensar y de existir. El lenguaje es un tejido fino y sedoso en el que se da forma al mundo.</p>
<p>En un país que fomenta la competencia y el individualismo, las palabras se van sumando a ese paradigma y ahondan en la brecha, la rotura de las confianzas. Entonces, el nuevo pacto social buscará cómo decir un país que privilegia otra manera o maneras de ser humano, donde es más importante la persona que los bienes y es más importante armar formas de ser con los otros, una celebración de estar juntos, una forma de resolver los problemas en forma comunitaria.</p>
<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-10-a-las-11.15.39.png"><img class=" size-full wp-image-1628 alignleft" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-10-a-las-11.15.39.png" alt="Captura de Pantalla 2022-10-10 a la(s) 11.15.39" width="449" height="329" /></a></p>
<p><strong>RESPETAR EL HABITAR DE LAS COMUNIDADES</strong></p>
<p>Se trata de una misión preciosa: es constituir lo que queremos, fundar una sociedad distinta, diversa, plural. Desde los principios básicos, la idea es sembrar la metáfora de lo que realmente tiene valor considerando quiénes somos, quiénes queremos ser y cómo queremos habitar estos lugares.</p>
<p>Crear un nuevo contrato social exige revisar y conocer las distintas comunidades que componen un mapa del que solo se han dibujado los contornos generales. Habrá que ir componiendo con las voces de sus representantes, las vidas ignoradas de tantas localidades para situarlas en relieve.</p>
<p>Hasta ahora no había espacio para pensar el desarrollo desde las especiales formas de vida en las provincias, por ejemplo. Más bien formábamos parte de un país cuyas leyes impiden maneras de relacionarse en forma armónica con la naturaleza/el medio natural, que dificultan el organizarse, que no permiten que las pequeñas y dispersas comunidades resuelvan sus problemas de acuerdo a su manera de entender la realidad. Volver al respeto por la propiedad comunitaria y resguardar bienes esenciales como el agua, el mar, las semillas. Que no pertenezcan a privados. Pensar Chiloé (de nuevo la lírica) como metonimia, como un espacio político, territorial: que permita a todos tomar decisiones ligadas a sus problemas específicos y vinculadas con el patrimonio. Resguardar la riqueza humana y natural por medio de la voz ciudadana reunida, consejos de ancianos que toman decisiones atingentes a la comunidad. Y todo esto en permanente diálogo, atentos a la evolución del tiempo en otras latitudes. Somos parte de un sistema mayor y complejo, eso hay que considerarlo. Quiero decir que no somos, o no debiéramos ser, los vivientes del sur, los defensores de una visión bucólica; no somos y no debiéramos ser los guardianes de un supuesto paraíso natural donde los seres humanos son mejores que en el centro o las grandes urbes. Más allá de los estereotipos y prejuicios nuestro esfuerzo ha de ser «decir el sur», pero uno diverso, con las puntas afiladas, con todas sus impiedades y también maravillas.</p>
<p>Entonces, los constituyentes habrán de respetar la diversidad y defender las particularidades de los territorios a la hora de pensar en las políticas públicas. Cuidar que la toma de decisiones políticas considere siempre los valores y voces locales.</p>
<p>Se requiere disponer la mesa para que sean los invitados los que hablen. Disponer el encuentro, pulir las palabras y celebrar con ellas un encuentro.</p>
<p><strong><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-10-a-las-11.15.12.png"><img class=" size-full wp-image-1625 alignleft" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-10-a-las-11.15.12.png" alt="Captura de Pantalla 2022-10-10 a la(s) 11.15.12" width="159" height="678" /></a>EL PORVENIR NUESTRO ESTÁ ALLÁ ATRÁS</strong></p>
<p>Quiero pensar en el ejercicio de la memoria como patrimonio. Más allá de las huellas materiales, de los objetos o construcciones que son señas de una determinada cultura (también importantes de considerar), pienso en las manifestaciones afectivas, emotivas, que fueron conformando el tejido cultural de nuestras distintas culturas. Todos esos elementos que parten de la gente y han dado cuerpo a un imaginario particular, una forma de entender el mundo que es significativa e identificable frente a otros modos de ser y vivir.</p>
<p>Hay tantas comunidades que se fundan sobre una masa de palabras no dichas, de un silencio preñado que sostiene la lengua. Que mira a los que no están, que los sigue recordando. La palabra es un gesto límite, signos que permiten fijar el escurridizo tiempo, el aire, ciertas formas de mirar, contar, amar. Cuando se van los antiguos, ¿qué queda de sus palabras? ¿Cómo se decía&#8230;?</p>
<p>Su espíritu se fundió con el de todos los de sus antepasados y ese denso aliento permane- ce suspendido en la composición del aire nuestro. Respiramos el polvo dorado de los que no están, somos ellos en la finísima materia que se adhiere a las fosas nasales, que entra en oleadas al aterciopelado paisaje interior.</p>
<p>Detrás de nuestros gestos, entonces, reposa el silencio espeso que heredamos.</p>
<p>Enormes territorios de palabras perdidas y con ellas, un mundo por decir: ¿cómo nombraban el goce de ver encenderse los ñires? ¿Cuál era la forma en que compar- tían el milagro de ver abrirse los fiordos frente a ellos? ¿Cómo decían la majestad de los hielos, la dulzura de un canal man- so? ¿Cuáles eran sus palabras para el amor? ¿Se demoraban nombrando el paisaje del deseo o solo respondían a la urgencia de la carne? ¿Tenían voces para el miedo, para la profunda indefensión de sus cuerpos des- nudos? ¿Cómo sentían el aire purísimo, la suavidad de las aguas, la enormidad de los riscos? ¿Nombraban de cuántas formas al viento que doblaba las copas de los árboles, al que silbaba furioso alrededor de su ch za, al que les murmuraba mensajes de sus muertos al oído? ¿Cómo señalaban el azul de todas las formas que el agua y el hielo desplegaban?</p>
<p>Toda esa materia vital, el encuentro primario con un mundo imponente, de belleza extrema, no ha desaparecido. Todo ese tejido de voces da forma a la sombra que nos sigue, aunque no queramos verla/sentirla.</p>
<p>Es central el reconocimiento de las culturas ancestrales. Reconocer y abrazar nuestra historia que sabemos milenaria.</p>
<p>El derecho a la cultura es interdependiente de otros derechos como la educación o la autodeterminación, que permitirá que cada territorio responda a sus propias necesidades y formas de vida. Así no volverán a perderse ricas tradiciones o manifestaciones culturales por el obligado cambio de vida de los habitantes, según modelos impuestos que nada tienen que ver con su propio proceso histórico.</p>
<p><strong>LA DICHA DEL AGUA</strong></p>
<p>Estamos compuestos de agua. Esta es la gran metáfora sobre la que se funda la idea del país que queremos armar: aquello que es vital no puede ser objeto de transacciones comerciales ni estar expuesto a la propiedad, no se puede privar de su uso o beneficio a nadie. Cualquier diálogo posible, parte del cambio del eje que sostiene la estructura del cuerpo total del país y esa imagen del agua, la fuente de vida, nos recuerda que hay temas intransables.</p>
<p>Como zahoríes buscando sentido, el concepto del «buen vivir» fluye fresco y nutritivo desde las voces antiguas de nuestros pueblos originarios. Se trata de pensar un país que respeta su espacio natural y convive armoniosamente con las especies que no son suyas, sino parte de un ecosistema que a todos nos permite vivir y prosperar.</p>
<p>Hemos visto la dicha del agua evaporarse, hemos visto camiones aljibes repartiendo litros en casas, a los animales sedientos babeando en las pampas. No puede hablarse de progreso si hay familias que no tienen agua potable. No se puede hablar de desarrollo si el agua tiene propietarios y si la explotación de algunas empresas contamina nuestro líquido vital.</p>
<p>Caminando hacia el buen vivir, con el agua como elemento primordial para el ecosistema, avanzamos hacia todo aquello que representa la dignidad que tanto se ha pedido/exigido en las calles: respeto a los derechos humanos, habitación, trabajo, jubilación, salud igualitaria y de la mejor calidad posible.</p>
<p>Los derechos sociales básicos están contenidos en esta metáfora esencial. Sin esta agua propia de la vida no es posible siquiera pensar en el porvenir.</p>
<p><strong>INTERCAMBIAR SABERES QUE NOS AYUDEN AL BUEN VIVIR</strong></p>
<p>Y entrar de lleno a pensar en una educación que piense orgánicamente en otra forma de enseñar, de aprender los saberes de las comunidades y al mismo tiempo dialogar con el mundo abierto fuera de nuestros territorios. Hay experiencias aisladas, hay esfuerzos particulares, pero falta una orientación general, una columna vertebral que nos sitúe en el futuro sin abandonar la rica cultura ancestral.</p>
<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-10-a-las-11.15.02.png"><img class="aligncenter  wp-image-1624" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-10-a-las-11.15.02.png" alt="Captura de Pantalla 2022-10-10 a la(s) 11.15.02" width="591" height="458" /></a></p>
<p>Dibujar un país que cuide a sus ciudadanos dándoles educación pública de calidad, que les garantice una formación y un derecho a la felicidad. Formar almas como decía Gabriela Mistral y no trabajadores para la economía o intereses empresariales. Sin colegios que ahonden la desigualdad y la separación entre sus ciudadanos.</p>
<p>Una educación pertinente nos impulsará a soñar un sur libre y soberano. Que tiene conciencia de sus orígenes y desde allí se dispara, respondiendo con imaginación, reflexión, creatividad, al necesario diálogo con otros territorios.</p>
<p>Para que exista un verdadero desarrollo, la educación tiene que participar formando ciudadanos críticos, responsables, comprometidos, que se sientan llamados a compartir el bien común aun desde los lugares más remotos, no en la estrechez con que se estigmatiza lo provinciano, sino en la capacidad de compartir el destino de pertenecer a un territorio que se recrea constantemente.</p>
<p><strong>EL ARTE, UN PAN EN TODAS LAS MESAS</strong></p>
<p>El arte es fundamental a la hora de recoger nuestra memoria patrimonial. En estos días de peste nos ha quedado claro que necesitamos de las resoluciones colectivas, de la unión y la cooperación comunitaria. No es en soledad como podremos vencer esta pandemia, sino en conjunto, entre todos. Tal vez sea la oportunidad para volver a pensar en nuestra cultura ancestral, tan llena de recursos, para resistir en entornos duros con un clima feroz. Sostener el ánimo, la energía, la pasión aun en medio de una pandemia, fue una labor de todos: hablar desde la esquina y señalar «allá está el porvenir que soñamos» mientras la calle mostraba su cruda carne de desesperación y desamparo.</p>
<p>Es necesario un arte que comunique, abra canales de exploración para reconocernos y comprender el mundo que habitamos. Ese goce profundo del descubrimiento no puede estar concentrado en élites o tratado como suntuario; tiene que garantizarse un acceso universal a todas las expresiones artísticas y a los espacios públicos liberados para el libre desarrollo de las artes. Puesto que las expresiones artísticas son reflejo de nuestras culturas, creemos que los artistas y actores culturales deben ser parte de nuestra familia, de nuestro presente y nuestro porvenir.</p>
<p>Desde los espacios locales, la creación artística tiene desafíos propios. Hacer arte desde las provincias nos exige una alerta constante para no caer en folclorismos, pero tampoco puede ser complaciente con sus propios coterráneos que igual trampean con la idea de la belleza superior de nuestro territorio.</p>
<p>El tejido cultural del que formamos parte es complejo y representar su densa carne es un reto, por eso es tan importante borronear la idea de un centro que administre la legitimidad de los discursos. El reconocimiento del valor que tienen las distintas obras es esencial para el desarrollo artístico desde las diversas culturas que componen nuestro largo país. Queremos un país donde esté representada toda la riqueza del gran tapiz que somos. Desde octubre del 2019 asistimos al despliegue de una cultura colorida, rica en ternuras ancestrales, antiguas memorias que buscan las formas de sanar las heridas que provoca un sistema injusto: escuelas de rock, muralismo, danzas pintadas, música, poesía, toda una resistencia que ha servido para hilvanar esta fuerza vital que ahora debe ser declarada y valorada en el nuevo pacto social. Reconocer, entonces, la diversidad que somos y permitir que se desplieguen cuerpos, imaginarios, territorios, enriqueciendo la vida comunitaria, es nuestro empeño hoy. Como un archipiélago unido por las aguas de una cultura común.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>SERGIO MANSILLA: «La “suralidad” es un sentir y una condición: un habitar entre el hoy y el ayer, pero asumiendo que se habita solo en el aquí y el ahora»</title>
		<link>https://mediorural.cl/sergio-mansilla/</link>
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		<pubDate>Mon, 10 Oct 2022 13:54:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[El Mito]]></category>
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		<description><![CDATA[por María José Cabezas Corcione &#124; fotografías Samuel Salgado &#160; El académico y poeta Sergio Mansilla publicó, en 2021, el libro Sentido de lugar: ensayos sobre poesía chilena de los territorios sur-patagónicos en la editorial valdiviana Komorebi Ediciones, un interesantísimo y extenso ensayo donde escudriña y propone nuevas visiones respecto a la poe- sía del sur y sus diferentes denominaciones [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<h3 style="text-align: center;"></h3>
<h6 style="text-align: right;"><strong><em>por María José Cabezas Corcione | fotografías Samuel Salgado</em></strong></h6>
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<p>El académico y poeta Sergio Mansilla publicó, en 2021, el libro <em>Sentido de lugar: ensayos sobre poesía chilena de los territorios sur-patagónicos </em>en la editorial valdiviana Komorebi Ediciones, un interesantísimo y extenso ensayo donde escudriña y propone nuevas visiones respecto a la poe- sía del sur y sus diferentes denominaciones de origen. El volumen está compuesto por veintidós textos que recorren la obra de destacados autoras y autores desde la selva valdiviana hasta la Patagonia, donde resaltan autores como Maha Vial, Verónica Zondek, Jaime Luis Huenún, Bernardo Colipán, Ivonne Coñuecar, Marlene Bohle, Christian Formoso, entre otros.</p>
<p>Convencidos de que algo particular se trama en la relación entre editor y autor, le pedimos a María José Cabezas Corcione, de Komorebi Ediciones, que entrevistara a Sergio Mansilla para profundizar sobre esta valiosa propuesta y cómo aporta al necesario rescate de las poéticas del sur de Chile.</p>
<p><strong>DESDE UN ÁMBITO MÁS GENERAL, Y TOMANDO EN CUENTA LA IDEA DE QUE «LOS POETAS SABEN Y SIENTEN QUE EL LUGAR QUE HABITAN AL MISMO TIEMPO LOS HABITA A ELLOS», ¿PODRÍAS PROFUNDIZAR A QUÉ TE REFIERES CON ESTO Y CÓMO LO DESARROLLAS EN SENTIDO DE LUGAR?</strong></p>
<p>Habitar en su sentido más primario alude a crear hábitos y actuar en función de ellos. Tener hábitos es actuar ante determinadas circunstancias de un modo reiterativo y familiar. Los lugares son circunstancias espaciales que nos obligan a adaptarnos a ellas. Y adaptarnos implica crear modos de acción que hacen que nuestro acontecer diario se torne familiar y con sentido. Siempre ocurre así; lo que sucede es que a menudo los lugares donde estamos o habitamos no son lugares <em>fuertes</em>, es decir, los vivimos simplemente como circunstancias externas en las que hemos sido <em>depositados </em>por el destino, por la vida, por decisiones con frecuencia puramente pragmáticas. Existen, sin embargo, lugares cargados de un aura identitaria poderosa, por distintos motivos; por ejemplo, porque tienen una larga historia, porque poseen paisajes de extraordinaria belleza, porque en ellos hay ya instalada una tradición identitaria marcadora de diferencias sustanciales en relación con los demás. Chiloé podría ser un ejemplo de este último caso. En <em>Sentido de lugar </em>parto de la idea de que el sur y la Patagonia son lugares <em>fuertes</em>; y no es una idea puramente arbitraria, pues al revisar la poesía escrita <em>en </em>y <em>desde </em>esos lugares, diversas marcas de lugar ingresan a la escritura a modo de huellas referenciales que nos obligan a transitar recursivamente entre el texto y su espacialidad (o espacialidades) referida, nombrada, mencionada, evocada. Creo haber puesto en evidencia este punto en los ensayos que componen el volumen.</p>
<p>Y dado que eso es así, creo que es lícito sostener que los lugares nos habitan, una formulación metafórica para decir que nuestras estructuras de sentir se hacen <em>en </em>y <em>con </em>nuestras experiencias de lugar, solo que tales experiencias no se reducen ya a la sola percepción de la espacialidad física, sino que incluye toda la trama social, cultural, familiar, vital que acontece en los lugares donde transcurre nuestro vivir. Desde este punto de vista, el lugar es también un acontecimiento. Y en tanto tal, puede ser, como muchas veces lo es, un acontecimiento <em>flotante</em>, no arraigado a ninguna geografía en particular que tenga un sello de singularidad no intercambiable, sino justamente al revés: un acontecimiento que habla más de una transitividad desarraigada, marcada por el nomadismo o la sola provisionalidad del vivir, como lo sería un hospital, una cárcel, un campo de concentración. Así es como he concebido la noción de «no-lugar» en el libro, si bien no dejo de hacer mención a Marc Augé, quien acuñó el concepto en el campo antropológico y sociológico.</p>
<p><strong>EN EL LIBRO ABORDAS LA ESCRITURA DE POETAS QUE VAN DESDE LA SELVA VALDIVIANA HASTA LA PATAGONIA. ADEMÁS, REFLEXIONAS A PARTIR DE OBRAS DE AUTORAS Y AUTORES QUE EN CIERTA FORMA DISTINGUEN UN «LUGAR» —POR MENCIONAR, LA CIUDAD QUE HABITO (KULTRÚN, 2012; APARTE, 2021) DE VERÓNICA ZONDEK, TERRITORIO CERCADO (KULTRÚN, 2015) DE MAHA VIAL O REDUCCIONES (LOM, 2012) DE JAIME LUIS HUENÚN—, PERO A SU VEZ EXHIBES A OTROS AUTORES MENOS CONOCIDOS Y QUE SE DISTANCIAN DEL CANON METROPOLITANO O CENTRALISTA. A PARTIR DE ESTO, PODRÍAS COMENTARNOS LA MOTIVACIÓN POR RESCATAR A ESTOS AUTORES, POR EJEMPLO, RAMÓN QUICHIYAO Y SU «POÉTICA DE LOS BOSQUES», O MARLENE BOHLE Y SU PARTICULAR VISIÓN COMO MUJER SOBRE LA COLONIZACIÓN ALEMANA, Y QUÉ SIMBOLIZA ESTA INCLUSIÓN, DESDE EL SENTIDO Y CONSTRUCCIÓN DE UN LUGAR.</strong></p>
<p>Mi interés por los poetas no metropolitanos, ligados a territorios periféricos, a la provincia, viene de muy atrás. Es parte de mi propia experiencia de vida. Me formé como escritor en la pro- vincia; en la provincia me formé como crítico. Incluso en los tiempos en que estudié en los Estados Unidos, lo hice en una universidad que geográficamente se ubica en el noroeste de ese país, cerca ya de la frontera con Canadá. Seattle es una ciudad grande, pero por su ubicación y por su historia (se funda en el siglo XIX) está, podría decirse, en los umbrales de la nación estadounidense. Su paisaje se parece mucho al del sur de Chile, de modo que las circunstancias de la vida me han llevado al <em>sur </em>incluso estando en el hemisferio norte. Siempre me ha interesado la poesía de todas partes del mundo en lo que concierne a mis lecturas como escritor, pero a la hora de estudiar sistemáticamente a autores u obras, he preferido siempre aquellos y aquellas que denotan <em>periferia</em>, no centralidad (ni geográfica ni canónica), si bien puede que algunos de esos autores lleguen a ser más tarde figuras paradigmáticas. Y si mis trabajos en algo contribuyen a ello, habrá valido la pena el esfuerzo. Se trata, podríamos decir, de una opción cultural-política en el sentido de poner atención en quienes no necesariamente la han tenido fácil para llegar a convertirse en escritores, no solo por el hecho de que es naturalmente trabajoso hacerse de un lugar en el campo literario sino, sobre todo, porque han tenido que batallar a veces duramente para asegurar la sobrevivencia propia y de los suyos. Naturalmente, situaciones como estas las hallamos en todas partes; pero mi interés por el sur y la Patagonia arranca también del hecho de que estos territorios han sido y son mi casa geográfica, mi casa simbólica, mi casa de memoria. Escribir sobre poetas de estas latitudes es también un reconocimiento a los míos.</p>
<p>En este contexto es que he puesto atención en Ramón Quichiyao y Marlene Bohle. Se trata de autores nada estudiados hasta ahora, con obras de muy escasa circulación, pero que, desde mi mirada, ofrecen poderosas representaciones de su entorno-lugar-comunidad. Quichiyao habla de la selva valdiviana, aunque no desde una perspectiva meramente paisajística: propone una especie de <em>conversación </em>con el bosque cuyos interlocutores son los árboles y los humanos que han vivido o viven en él. De manera que su poesía es una incursión en la memoria, en su memoria, en la de su comunidad, mas también es una incursión en la botánica, en la geografía. Veo en la mirada de Quichiyao una forma simbólica de relacionarse con la naturaleza que va a contracorriente del modo más conocido de tratar la naturaleza en la literatura latinoamericana: como expresión o representación de la barbarie, de lo monstruoso. O bien al revés: como un espacio idílico. Aquínoesnilounonilo otro. Es, nada más, el espacio del transcurrir de vidas signadas por una memoria trágica de despojos causados por procesos de colonización intranacionales (siglo xix principalmente). En el caso de Bohle, me llamó la atención su mirada femenina sobre las mujeres de su pueblo de origen, Salto Chico, cerca de Puerto Montt. Sobre todo, porque explora situaciones asociadas con la colonización alemana o germánica, que revelan una cara nada conocida de ese proceso: el rol subalterno de las mujeres, no solo de las de origen germánico, sino de todas quienes, por una razón u otra, no han sido las vencedoras de ninguna historia: las locas, las suicidas, las infieles, las mujeres solas después de los cuarenta años, las oficiantes de trabajos paupérrimos, las que se convencen de sus propias fantasías. Estas situaciones también son las marcas identitarias del sur de Chile.</p>
<p><strong>UNO DE LOS ASPECTOS QUE ABORDAS Y PROBLEMATIZAS CORRESPONDE A CONCEPTOS QUE ESTÁN PRESENTES EN LA LITERATURA CONSIDERADA «DEL SUR» Y QUE HAN DEVENIDO EN CLICHÉ DURANTE LOS ÚLTIMOS AÑOS, TAL COMO «SURALIDAD», «LARISMO» O «TERRITORIO». SE PUEDE ENTENDER QUE A LO LARGO DE ESTOS ENSAYOS INTENTAS DISCUTIR Y PONER EN TELA DE JUICIO ESTAS PRELECTURAS Y APORTAR OTRA MIRADA DESDE DONDE ABORDAR LA ESCRITURA DE ESTOS LARES. SI PUDIERAS EXPLICARNOS DE QUÉ SE TRATA ESTA IDEA O BÚSQUEDA POR DESMITIFICAR LAS NOCIONES USUALMENTE ASOCIADAS A «LO SUREÑO».</strong></p>
<p>Los lugares necesitan ser cartografiados de alguna manera para diversos efectos. Para la literatura chilena sureña, en particular para la poesía, el peso de la tradición lárica es enorme y a veces no deja respirar, en cuanto que a lo lárico se lo suele tratar como una marca registrada total e indeleblemente caracterizadora de la identidad y naturaleza de la poesía chilena contemporánea del sur. Riedemann reparó hace ya un tiempo en el efecto pernicioso de este estereotipo de lo lárico para comprender y apreciar la poesía chilena sureña en su diversidad y polivalencia. Introdujo, creo que con enorme acierto (lo digo en el libro), el concepto de «suralidad». Y yo me apropio de este hallazgo teórico, pero hago un esfuerzo por complejizarlo un poco más de manera que el resultado final sea no un simple rechazo a los estereotipos, sino un esfuerzo por ver la dimensión de verdad y de no verdad que puedan tener tales estereotipos y las propias categorías analíticas utilizadas, confrontados ambos con una visión historizada de la realidad de la que la poesía se hace cargo. Si lo conseguí o no, eso lo decidirá el lector. El ejercicio de desmitificación es esencial a la crítica, y la crítica literaria no es ajena a esta tarea, por supuesto. Pero tampoco hay que perder de vista que la <em>desmitificación </em>puede volverse también otra forma de mitificación. Mi esfuerzo, en consecuencia, propone una forma de leer que opere en varias dimensiones, de manera que lo que se ve válido en una dimensión, no necesariamente lo es si cambiamos la dimensión de la mirada. ¿Lo lárico tiene validez como marca singularizadora de al menos cierta poesía del sur? Sí lo tiene, lo cual no quiere decir que sea «copia» de la estética de Teillier, y si aun lo fuera, ¿por qué no pensarla como resultado de un modo de tratar con la realidad material de los lugares y no como simple extensión de una cierta tradición poética? Existe también lo que se suele llamar afinidad de sensibilidades, que obedece a respuestas similares ante circunstancias similares, aunque puedan pertenecer tales circunstancias a tiempos muy diferentes. Esta es la tesis que deslizo en un capítulo cuando sostengo que el «larismo» sureño (que no define en absoluto a toda la poesía de esta latitud) es más una «coincidencia» de circunstancias con las de Rilke en su tiempo, que una simple prolongación de la poética teillieriana.</p>
<p><strong>OTRO ELEMENTO ATRACTIVO QUE SE PUEDE ASOCIAR AL «LUGAR» O «TERRITORIO» DE LOS POETAS, Y QUE SE INSINÚA EN SENTIDO </strong><strong>DE LUGAR, ES LA CONCEPCIÓN Y VALOR QUE TIENEN LOS SÍMBOLOS Y EXPERIENCIAS ASOCIADAS A LA INFANCIA. SABEMOS TAMBIÉN QUE EN TU FORMACIÓN COMO POETA, EL HABITAR EN CHILOÉ FUE DETERMINANTE EN TU ESCRITURA Y EN LA REFLEXIÓN DE OTRAS POÉTICAS. EN ESE SENTIDO, ¿CÓMO CREES QUE INFLUYE EN TU INFANCIA CHILOTE EL CONCEPTO DE «CHANGÜITAD»?</strong></p>
<p>Changüitad es en realidad un topónimo. Alude a un sector rural ubicado a unos cuatro o cinco kilómetros al norte de Curaco de Vélez por la costa, en la isla de Quinchao. Ahí me crie («me crecí», diríamos en Chiloé). Hace ya muchos años que no vivo ahí. La casa de infancia, construida por mi abuelo probablemente en la década de 1920, ya no existe. Solo la tierra permanece, librada ahora de sus habitantes que la cultivaban, que la rozaban, que le arrancaban los necesarios frutos y bienes para sostener la vida humana en un lugar paisajísticamente muy bello, pero también muy hostil, sobre todo en una época como las de los años de 1960 cuando ir a la escuela nada más era un esfuerzo enorme. Debía yo caminar una hora para ir y otra para volver por la playa. Ese mundo ya no existe. Ha sido reemplazado por formas de vida propias de la modernidad consumista, aunque también con facilidades inimaginables en mi infancia: caminos pavimentados, luz eléctrica, comunicaciones globales, apertura al turismo a gran escala, acceso mucho más masivo a la educación avanzada. Soy de aquella parte de la humanidad que ha sido testigo de la desaparición de su mundo de infancia y la sustitución de este por un mundo nuevo, con todo lo bueno y lo malo de ambos mundos. Por eso la memoria, la conciencia de lugar, transita entre mundos antagónicos, y, en consecuencia, a menudo nuestra literatura parece <em>contradictoria</em>, oscilante entre la nostalgia y la aceptación de un presente en el que no llegamos nunca a sentirnos completamente en casa. Tampoco la nostalgia es la solución estética ni menos ética, sino solo un sentimiento que aparece y desaparece como los catricos, esos ríos subterráneos que asoman a la superficie de tanto en tanto. La «suralidad» es un sentir y una condición: un habitar entre el hoy y el ayer, pero asumiendo que se habita solo en el aquí y ahora en realidad. La literatura en este entorno con frecuencia es un homenaje a la memoria de esos seres humanos que <em>sufrieron </em>el territorio o el lugar, que a su manera trabajaron para que sus descendientes no vivan las estrecheces y sacrificios que ellos vivieron.</p>
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