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	<title>MEDIO RURAL &#187; Poemas</title>
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		<title>HASTA LA PATAGONIA</title>
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		<comments>https://mediorural.cl/hasta-la-patagonia/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 26 Oct 2022 17:45:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Poemas]]></category>
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		<description><![CDATA[fotografías: Rafael Cheuquelaf Bradasic ES POSIBLE EL SUR antologador: Óscar Barrientos Alonso de Ercilla y Zúñiga fue un soldado español que siguió a pie juntillas el tópico renacentista de las artes y las letras, en sus andanzas por la Capitanía General de Chile. Escribió, en cortezas y otros elementos rústicos que entregaba la naturaleza salvaje, un poema épico que Gabriela [&#8230;]]]></description>
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<div class="section">
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<div class="column">
<h6 style="text-align: right;">fotografías: Rafael Cheuquelaf Bradasic</h6>
<div class="page" title="Page 175">
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<div class="column">
<h1>ES POSIBLE EL SUR</h1>
<div class="page" title="Page 175">
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<div class="column">
<h6 style="text-align: right;">antologador: Óscar Barrientos</h6>
<div class="page" title="Page 175">
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<div class="column">
<p>Alonso de Ercilla y Zúñiga fue un soldado español que siguió a pie juntillas el tópico renacentista de las artes y las letras, en sus andanzas por la Capitanía General de Chile. Escribió, en cortezas y otros elementos rústicos que entregaba la naturaleza salvaje, un poema épico que Gabriela Mistral describió con sorna como «pedazote de pasta de papel pesada y sordísima».</p>
<p>Desde la visión de Neruda, Ercilla1 es el inventor de la literatura chilena como construcción en la mirada de un testigo, enalteciendo la impronta de sus adversarios y abriéndose paso entre selvas reales y alegóricas. Desde entonces, Pablo Neruda habla de una especie de refundación del sur a través de la palabra poética, generando la noción de un espacio diferenciado en el contexto de nuestro extraño país de ausencias, con forma de espada, con alientos telúricos e inconmensurables.</p>
<div class="page" title="Page 175">
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<div class="column">
<p>Quizás, creo concebir la zona sur Patagonia como un trecho de nuestra geografía poética inmensamente vivo, en lo más amplio de sus dimensiones. Una suerte de animal cuyas extremidades colindan con las selvas lluviosas y tupidas, el agua helada de los glaciares y el océano de coirón. Un animal anfibio cuya naturaleza intrínsecamente telúrica renueva también el transcurrir de sus ciudades y emplazamientos.</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 175">
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<div class="column">
<h6>1 «A él le debemos nuestras constelaciones —escribe el poeta de Canto general―. Nuestras otras patrias americanas tuvieron descubridor y conquistador. Nosotros tuvimos en Ercilla, además, inventor y libertador. [&#8230;] Ercilla no solo vio las estrellas, los montes y las aguas, sino que descubrió, separó, y nombró a los hombres. Al nombrarlos les dio existencia. El silencio de las razas había terminado».</h6>
<div class="page" title="Page 176">
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<div class="column">
<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-26-a-las-14.12.57.png"><img class=" size-full wp-image-1742 alignleft" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-26-a-las-14.12.57.png" alt="Captura de Pantalla 2022-10-26 a la(s) 14.12.57" width="112" height="684" /></a>En la presente antología he querido entregar una mirada sistémica, en el sentido de interrelación de voces y ámbitos, de registros y saltos generacionales. Por razones que tienen que ver con la pertinencia de un estudio con características focalizadas en esta oportunidad no se aborda aquella que denominamos poesía mapuche, que pese a su innegable presencia y valía, requiere un acercamiento epistemológico que se aboque exclusivamente a su canon. De igual manera, hacer notar que me atuve al acuerdo editorial de incluir solo autores vivos, factor que puede hacer notar las ausencias de voces que permanentemente homenajeamos y también residen en estas páginas, tales como Rolando Cárdenas, Jorge Torres, Maha Vial, Aristóteles España, Nicki Kuscevic. Aquellos que ya no están con nosotros, pero siguen profundamente vivos.</p>
<p>En este caso se trata de comprender y acercarse específicamente al espacio más o menos comprendido entre la fluvial Valdivia y el estrecho de Magallanes. Como se comprenderá nos encontramos ante un acercamiento que comprende cuatro regiones del país entendido desde el contexto de regionalización actual. Probablemente la denominación sur austral sería la más adecuada.</p>
<p>Como se trata de un espacio geográfico y de un territorio simbólico de indesmentible importancia en el canon de la literatura nacional, es obvio que las denominaciones político-administrativas no siempre dan cuenta cabal del paño territorial alegórico y conceptual que se desprende de la lectura de sus</p>
</div>
<div class="column">
<p>poetas. De igual manera, hablamos de un escenario donde lo telúrico y lo geográfico expresan un amplio concierto de ríos torrentosos, volcanes, bosques, archipiélagos y glaciares.</p>
<p>Es posible que desde la poética ercillana la mitificación de la riqueza mineral y vegetal sea entendida en base a un modelo pastoril, pero desde la literatura contemporánea ese remanso natural se halla sacudido por los terremotos de la historia en especial la dictadura chilena, por el larismo que tiende a devolverle su diafanidad como patria de la infancia y hoy también por la irrupción de una modernidad castigadora como espacio de extractivismo en la instalación de mineras, forestales y salmoneras. Como podemos observar la evolución y semantización del sur austral conlleva alteraciones, giros y sobresaltos.</p>
<p>Pero como esencialmente el poeta es un sujeto moderno, este relee la dimensión humana del paisaje y en cierta medida registra las capas ocultas del lenguaje, la colisión entre modernidad expansionista y los retazos de una ruralidad que aun levemente respira, ese imaginario que tan majaderamente enaltece un discurso criollista trasnochado tan común en folletos turísticos o postales.</p>
<p>Ese influjo tardocriollista no era gratuita, venía de una forma de concebir la escritura y el escritor. Probablemente de quien emigraba de la región al centro metropolitano y en cierta medida exponía la diferencia de su terruño con respecto al tráfago capitalino. Y de igual manera, el larismo también tenía que ver con esa diáspora a Santiago donde la idea de una provincia no arrasada por la modernidad era el objeto de la mayor de las nostalgias y de la defensa del mito.</p>
<div class="page" title="Page 177">
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<div class="column">
<p>Probablemente todo eso cambia después del 73, donde el peso de la bota militar concebía al bardo como un cantor trovadoresco de las bellezas naturales de su comarca. Ante esta realidad, la poesía del sur austral asociada con grupos humanos e instituciones que no fueron totalmente arrasadas (como las universidades regionales) configuraron una literatura que sin soslayar las marcas del terror dictatorial dialogó con su tiempo, su paisaje y su interioridad, pero sin traicionar el sentido de la propia literatura. La resistencia adquiere diferentes e intrincados rostros.</p>
<p>La situación en democracia tuvo todas las fracturas de la transición y la aplicación de la lógica capitalista más despiadada (reforzada incluso) hizo muchas veces que la poesía fuera un discurso periférico en el contexto de un país que generalmente presume de sus poetas.</p>
<p>El grupo de autores que presentamos a continuación abarca diferentes corrientes, lecturas, estilos. Todos ellos conforman un grupo heterogénero y significativo. Se trata de autores insertos en el canon de la literatura nacional cuyas particularidades dotan de nuevas miradas el corpus de un país que requiere reconocerse en sus territorios no metropolitanos. De esta manera, hay autores que nacieron antes y después del traumático golpe militar de 1973 y que viven en los márgenes del sur austral o los han habitado largamente.</p>
</div>
<div class="column">
<p>El poeta Jorge Boccanera se pregunta: «¿Será posible el sur?/ Será posible tanto invierno caído sobre el último rostro de mi hermano,/ tanto salario escaso riendo con descaro y en el plato vacío el verdugo esperando». No sé si esta compilación responde de forma cabal a una pregunta tan amplia y de aristas de una complejidad casi inabarcable. Lo que sí podemos afirmar es que este manojo de voces y escrituras le tuercen la nariz a cierta caricatura que desde el centro se ha elaborado en torno a este territorio, ya que se enlazan con formas avanzadas y sofisticadas de la literatura contemporánea, forjan universos imaginarios, problematizan los laberintos de la historia, se nutren de la vanguardia, registran las ciudades del sur, desgarran el holograma y creemos, en definitiva, que se trata de una literatura que comunica el encuentro entre la tradición y la modernidad.</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 180">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>ASTRID FUGELLIE (1949)</h1>
<h2>LAS BRUJAS DEL APOCALIPSIS</h2>
<p>Cuando mi bisabuela muerta parió seca, las parteras no pudieron hacer a la luz a mi abuela. Ella nació ahorcada por el cordón umbilical de la santa vieja.</p>
<p>Cuando mi abuela muerta dio a luz a mi madre, la frágil calavera de mi antecesora ya estaba colgada en el perchero entre la mampara ovalada y el diván de felpa roja.</p>
<p>Cuando mi madre muerta me trajo, entre dolor y llantos, por ser yo demasiado gruesa, mi mortaja estuvo sentada frente al espejo de la cómoda de ébano.</p>
<p>Cuando muerta alcancé la edad madura de la menstruación, vino mi hija yerta y blanca y se quedó para siempre en la habitación de balcones por donde la noche entraba muda.</p>
<p>Así nuestra dinastía jamás compartió ni un desayuno con la lectura de Baudelaire, o el final de cena con la música de Bach.</p>
<p>De tal suerte aconteció, porque cuando nació<br />
mi bisabuela muerta guardó en su armario estilo rococó, una mariposa nocturna dentro de una caja</p>
</div>
<div class="column">
<p>redonda y amarilla parecida a la luna. Se dijo que la mariposa era un dios hecho polvo.</p>
<p>Fue así como ninguna de las cinco muertas, nos atrevimos a abrir esa caja redonda y amarilla parecida a la luna. De algún modo, tuvimos miedo a ser obligadas a nacer vivas en medio de esa casa de adobe y tierra.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h2>ADELAIDA</h2>
<p>La mujer se avecina a la llanada</p>
<p>impecablemente engalanada<br />
de sombra:<br />
de sombra su cara, dos ojos</p>
<p>de sombra<br />
de sombra la nariz, su boca<br />
de sombra<br />
de sombra su cuello, su espalda<br />
de sombra<br />
de sombra las piernas, sus pies<br />
entre las sombras.<br />
Adelaida va envuelta en su manto negro</p>
<p>y brillante,<br />
tal parece que la ensombrecida</p>
<p>intentara disimular<br />
el suceso.<br />
Avecinada a la planicie<br />
impecablemente cubierta<br />
de sombra<br />
de sombra su cara, dos ojos</p>
<div class="page" title="Page 181">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>de sombra<br />
de sombra la nariz, su boca<br />
de sombra<br />
de sombra su cuello, su espalda<br />
de sombra<br />
de sombra las piernas, sus pies<br />
entre las sombras.<br />
Los faroles del terrado alumbran y Adelaida<br />
rigurosamente encubierta de luto<br />
le quita el cuerpo a la luz y se esconde<br />
en un lugar hondo y eterno<br />
acorde a las sombras donde<br />
nadie advierta la bajada que<br />
confidencie un prado de margaritas vivas</p>
<p>y un nombre muerto.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
</div>
<div class="column">
<h1>JORGE VELÁSQUEZ (1972)</h1>
<h2>CARTA A MI PADRE DESDE EL GOLFO</h2>
<p>Aquí está la marea paralizando el tiempo<br />
Y habrá que despertar a la esplendorosa batalla de/</p>
<p>otro viaje A veces el sol se esconde entre las olas</p>
<p>y la poesía es el único camino de regreso a las islas</p>
<p>Un embarcadero de botes y barcos aniquilados en/</p>
<p>los roqueríos florecen luminosos hijos entre vertientes sombrías</p>
<p>Navegamos hasta sumergirnos en la noche prontamente partirá el último cauquil maldiciendo/</p>
<p>lo invisible</p>
<p>la abstracción enciende los reflectores</p>
<p>y las mismas islas reflotamos en el ocaso</p>
<p>Ahora no son veleros negros los que viajan sino yates de vidrio o lanchones de polietileno</p>
<p>y con el aire no sabemos como morir</p>
<p>Padre solo no te vayas ni vares la lancha por un/ largo tiempo</p>
<p>nuestra memoria respira todavía el viento de Chaitén</p>
<p>el pequeño puerto de refugio sobre piedras/</p>
<p>dinamitadas</p>
<p>porque desnudo el hombre es una corteza torcida</p>
<p>confinado al zarandeo de las olas</p>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
<div class="page" title="Page 182">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>Y si algún día te ven embriagado<br />
o tendido sobre la hierba cuidando el panorama sabes que estoy ahí<br />
y que no hay nada más que hacer<br />
sino abrazar el espíritu que arrastra un delfín con/</p>
<p>tureflejo.</p>
<hr />
<h2>DESPEDIDA DEL CAPITÁN</h2>
<div class="page" title="Page 182">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>La noche viene por nosotros</p>
<p>Bailan en el cielo bandurrias junto a la casa arrastrada por el estero</p>
<p>Entonces la maniobra es enganchar yuntas y que las vigas sigan su camino</p>
<p>Los polluelos se van<br />
y otras siembras traen en sus ojos</p>
<p>¿Oyes ladrar los perros?<br />
¿Ves la luna prisionera en su hermosura sin rejas?</p>
<p>Esqueletos ebrios cuelgan del avellano<br />
como desteñidos arqueros con súplica a sus seres alados</p>
<p>El gato predice el tiempo<br />
La marea sube<br />
La noche viene por nosotros</p>
<p>(Un islote somos<br />
un chalupón forastero en lo invisible)</p>
<p>El silencio arrebata al mar las cuadernas del ciruelillo.</p>
<hr />
<h1>PAVEL OYARZÚN (1963)</h1>
<div class="page" title="Page 183">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>BIENVENIDA SEA LA POESÍA DEL FUTURO</h2>
<p>Bienvenida sea la poesía del futuro.<br />
Esa poesía que reventará como una flor<br />
en plena calle,<br />
o como un cadáver después de varios días. Bienvenida sea la poesía colgada de las nubes<br />
y de los edificios.<br />
La que soltará en este mundo su alma<br />
de bestia carroñera.<br />
La que olfateará a la muerte desde lejos.<br />
La que llegará delgada y tenue<br />
como las primeras lluvias del otoño,<br />
y suave como los tejidos de las vísceras. Bienvenido sea su ritmo de agua en caída libre,<br />
o su sonido de artefacto eléctrico.<br />
Pronto estará entre nosotros,<br />
bendiciendo el acto sexual entre la especie,<br />
o comiéndole los ojos a los muertos.<br />
Hasta aquí llegará con su espíritu redentor funcionando,<br />
o con su instinto homicida adiestrado y carnívoro como el que empuñan las tropas de asalto. Bienvenida sea la poesía del futuro.<br />
Bienvenidos sean sus actos de magia.<br />
Sus contorsiones acrobáticas.<br />
Sus caricias y besos de película.</p>
</div>
<div class="column">
<p>Sus espectaculares suicidios<br />
archivados en las páginas rojas de los periódicos.</p>
<p>Aquí, y en ninguna otra parte, establecerá su reino,<br />
su hacienda,<br />
su recinto milagrero abierto al público</p>
<p>La verán caminar sobre las aguas.<br />
La verán dormir en los parques.<br />
La verán en las noches de luna<br />
como suspendida de aquella luz fantástica. La verán aullando y con espasmos,</p>
<p>tirada en el suelo.<br />
Podrán verla haciendo latir las memorias,<br />
o en cada herida cortante<br />
que dejará el paso del olvido sobre los rostros. Bienvenida sea, por fin, la poesía del futuro. Ábranles las puertas y las ventanas,<br />
las arterias,<br />
los huesos,<br />
los ojos,<br />
y prepárense para lo que pueda ocurrir, porque vendrá de todos modos,<br />
así sea para velar por la paz de sus almas,<br />
o bien,<br />
para levantarles la tapa de los sesos.</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 184">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>LOS NIÑOS EN EL PARQUE</h2>
<p>Ellos no tienen buenas costumbres.<br />
Ellos no tienen buenos instintos.<br />
Ellos no aman a la patria,<br />
ni respetan el himno nacional.<br />
Ellos no creen realmente en la virgen María, ni en su hijo Jesucristo.</p>
<p>Ellos no creen en la familia<br />
ni en la propiedad privada. Ellos mean en la calle,<br />
y le sacan la madre a cualquiera. Ellos están al margen de la ley. Ellos tienen metido a Dios</p>
<p>en una bolsa de plástico.<br />
Ellos tienen la cabeza llena<br />
de destellos y extrañas figuras<br />
que les dan risa.<br />
Ellos no sienten vergüenza<br />
Ellos sienten náuseas casi todo el tiempo.</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 184">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>JAIME BRISTILO (1969)</h1>
<h2>CAMPO SANTO</h2>
<p>Hoy he visto pasar el cadáver de mi enemigo<br />
Sus puños crispados en llamas maldijeron el castigo/ de encontrarme</p>
<p>Caduco empujaba un carro pictórico de abarrotes Pertrechos de guerra con evidente fecha de/</p>
<p>vencimiento acaecida</p>
<p>La historia cobra sus víctimas<br />
Estrafalaria y frenética repite caprichos con/</p>
<p>nombres de primer cartel</p>
<p>Incapaz de verme a los ojos<br />
Ha perfilado un gesto de acritud envejecida</p>
<p>El odio golpeaba su cara contra los muros de mi/ campo santo</p>
<p>Camino a su casa de fachada blanca/ escandalosamente sordomuda</p>
<p>Hoy he visto pasar el cadáver de mi enemigo</p>
<p>A diferencia de su albergue sin ventanas hacia mi/ última morada</p>
<p>Aquí no cultivamos podredumbre sino flores que/ brotan alegres desde el más allá</p>
<div class="page" title="Page 185">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>III<br />
Los niños no saben de su vida qué hacer Juegan al grande</p>
<p>A la casita<br />
Dan solos la vuelta por la manzana</p>
<p>Ven caras desconocidas<br />
Se miran mecánicamente entre sí</p>
<p>Agitados se toman las manos Hasta darse cariños nuevos</p>
<p>Convulsas pierden y ganan las palabras Pródigos terminan llamando con gritos a mamá</p>
<p>V<br />
Rabia, un perro tuerto Vaga y olisquea<br />
Muestra los dientes<br />
Afila el aire con un gruñido</p>
<p>Miedo, el niño tiende a correr El perro se abalanza<br />
Trunca esa carrera<br />
El niño protege su rostro</p>
<p>Rabia, el perro no ladra<br />
Es ciega su ira<br />
Profunda la marca en el brazo Del amo que nunca tuvo</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
</div>
<div class="column">
<h1>HARRY VOLLMER (1966)</h1>
<h2>APORTE AL DÍA INTERNACIONAL DE LA POESÍA</h2>
<p>No lean a Vollmer<br />
por favor no lean a Vollmer<br />
no lo invoquen, no lo hablen no lo menten<br />
solo pasen su dedo por el pequeño tajo en el rostro</p>
<p>en las cicatrices que van quedando, solo ámenlo, grítenlo, cójanlo, apriétenlo&#8230;</p>
<p>pero no lean, no lean a Vollmer que ya está acabado</p>
<p>vive viviéndose hacia atrás ya es solo lancha pal desaguadero</p>
<p>escolpa flotando en las mareas, no lean a este mala clase</p>
<p>no hojeen a Vollmer ni en la vastedad de/ las tormentas ni en la calma bruta de sus silencios. Solo ámenlo, denle grillos, bandurrias, dinero para/</p>
<p>la fianza, alguna estrella que nadie mire o un caballo/ de mar disecado. ¿Quién podría buscar los lentes de Vollmer, quién lo/ levanta, quién lo besa en la frente&#8230;? Pero insisto no lo lean, no lo piensen, no lo sientan&#8230;</p>
<p>Solo péinenlo, acarícienlo, sóplenlo y déjenlo ir/ déjenlo alejarse</p>
<div class="page" title="Page 186">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p style="text-align: right;">con su ternura ciega del atardecer y sus vientos cuesta abajo,</p>
<p style="text-align: right;">rengueando cojeando sangrando afirmado a sus cercos y sus volcanes</p>
<p style="text-align: right;">y sus mareas y sus olas golpeando en las quillas/<br />
de madrugada</p>
<p style="text-align: right;">y el murmullo eterno del mismo poema déjenlo cantar con sus ballenas entre los fiordos</p>
<p style="text-align: right;">no lo lean pero déjenlo que regale sus zapatillas que/ retorne a pie hacia donde vea luces déjenlo, no lo lean, no lean a Vollmer que/ a nadie le importa,</p>
<p style="text-align: right;">solo ámenlo o amen<br />
el rechinar de sus vigas al escribir/</p>
<p style="text-align: right;">este poema.</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 186">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>EL VIENTO SE LLEVÓ EL INVERNADERO QUE CONSTRUIRÍAMOS&#8230;</h2>
<p>En la huerta soñada, entre repollos gigantes y/ almácigos,</p>
<p>espero abrazarte algún día sin amarras, entre/ chalotas,</p>
<p>perejil o cilantro, bajo un pangue recién llovido, ahí será nuestro amor entre los zumbidos y abejas, y el vapor de nuestras bocas al hablarnos. Prometo grosellas y mosqueta para la once, la red/</p>
<p>y la marisca</p>
</div>
<div class="column">
<p>estar pendiente de la marea baja, aprender la pega/ de matarife. Ahí desde el balcón de ciprés que no construiremos,</p>
<p>miraremos la ciudad al otro lado y sus fuegos de/ artificio en los festejos,</p>
<p>me ayudarás con la escalera al podar los árboles,/<br />
a clavar una tejuela, miraremos atentos entre qué matas ponen las gallinas /</p>
<p>de los vecinos, y hablaremos en silencio, de a poco.</p>
<p>Siempre seremos uno solo, pues siempre queda algo/ de nosotros</p>
</div>
</div>
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>en el cuerpo del otro,</p>
</div>
<div class="column">
<p>y en el alma queda/ impregnada la otra alma,</p>
</div>
</div>
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>siempre se doblará el primer clavo de la casa que no/ construiremos,<br />
pasarán cometas y no será necesario pedir deseos, solo un sorbo de tus labios y una mirada azul/</p>
<p>profundo de océano nos permitirá juntar los dedos, las manos, los brazos,/</p>
<p>los ojos, junto a las bigas que no hemos bajado ni bajaremos/ del monte,</p>
<p>ahí estoy pensando en el barbecho,<br />
y en que nadie tirará las semillas para/</p>
<p>el próximo invierno.</p>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
<hr />
<div class="page" title="Page 187">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>ROSABETTY MUÑOZ (1960)</h1>
<h2>HAY OVEJAS Y OVEJAS</h2>
<p>Las que comen de cualquier pastizal<br />
y duermen con una sonrisa de satisfacción en los potreros.<br />
Las que caminan ciegamente<br />
por los caminos acostumbrados.<br />
Las que beben despreocupadas<br />
en los arroyos.<br />
Las que no trepan por pendientes peligrosas. Esas van a dar lana abundante<br />
en las esquilas<br />
y serán sabrosas invitadas<br />
en las fiestas de fin de año.<br />
Hay también<br />
las que tuercen las patas<br />
buscando campos de margaritas<br />
y se quedan horas y horas<br />
contemplando los barrancos.<br />
Esas balan toda la gran noche de su vida encogidas de miedo.<br />
Y hay, por fin,<br />
las malas ovejas descarriadas.<br />
Para ellas y por ellas<br />
son las escondidas raíces<br />
y los mejores y más deliciosos pastos.</p>
<hr />
<h2>LA SANTA DE TERCIOPELO</h2>
</div>
<div class="column">
<p>La Santa vestida de terciopelo le cuelgan abalorios.<br />
En andas.<br />
Viaja sobre los hombros</p>
<p>y le agitan pañuelos blancos Sortea temporales<br />
inmóvil.<br />
Fija la mirada.</p>
<p>Fijo el madero portentoso de su cuerpo. Sobrepuestos los retazos de otros rezos.</p>
<p>La pueblan arañas y polillas. Resplandeciente el rostro policromado.<br />
Bajo las ropas sagradas</p>
<p>los velos se pudren y la madera astillada se consume.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<div class="page" title="Page 188">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>YANKO GONZÁLEZ CANGAS (1971)</h1>
<h2>FAREWELl</h2>
<p style="text-align: right;">queremos invitar a este escenario aprovechando/<br />
el octogésimo</p>
<p style="text-align: right;">aniversario de la institución a alguien muy especial/ para toda</p>
<p style="text-align: right;">nuestra<br />
comunidad que llegó hace cuarenta y cinco años para /</p>
<p style="text-align: right;">dirigir una</p>
<p style="text-align: right;">escuela<br />
que estaba en pañales nada más y nada menos que/</p>
<p style="text-align: right;">la escuela de</p>
<p style="text-align: right;">ingeniería<br />
ubicada en ese entonces en un sector que algunos/</p>
<p style="text-align: right;">aún recuerdan y que se llamaba las chancherías donde los colegas/</p>
<p style="text-align: right;">del programa de capacitación agraria hacían sus prácticas de/</p>
<p style="text-align: right;">inseminación</p>
<p style="text-align: right;">artificial.</p>
<p style="text-align: right;">con denuedo e infinita paciencia este inspirador/ de decenas</p>
<p style="text-align: right;">que digo de centenares de generaciones fue/ haciéndose paso</p>
</div>
<div class="column">
<p style="text-align: right;">en la adversidad en los momentos más duros no/ tanto por</p>
<p style="text-align: right;">nuestras<br />
autoridades de ese tiempo aquí y en el país como/</p>
<p style="text-align: right;">algunos insisten en recalcar sino por la crisis internacional que azotó/ las arcas de la corporación siendo prohibitivo importar o adquirir/ cualquier</p>
<p style="text-align: right;">instrumental<br />
para la óptima formación de nuestra esperanza joven y</p>
<p style="text-align: right;">profesional.</p>
<p style="text-align: right;">con ingenio fuente y raíz de su pasión vocacional creó las condiciones</p>
<p style="text-align: right;">para que una importante ayuda del exterior llegara/ y así preparar técnicamente a los inquietos espíritus jóvenes/</p>
<p style="text-align: right;">de una carrera que pujaba por tener un mínimo de equipamiento</p>
<p style="text-align: right;">no importaba que los enclaves estuvieran sueltos que las piezas/</p>
<p style="text-align: right;">neumáticas del canal de flujo laminar fueran obsoletas su máxima/ siempre</p>
<p style="text-align: right;">fue a esclerómetro regalado jamás se le mira la pantalla/</p>
<p style="text-align: right;">digital.</p>
<div class="page" title="Page 189">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p style="text-align: right;">porque el maestro siempre encontraba el tiempo/<br />
y el ajuste</p>
<p style="text-align: right;">adecuado<br />
hasta en su propia casa para acondicionar todo lo/</p>
<p style="text-align: right;">que llegaba de la lejana Europa central para dar estos primeros pasos/ y quizás sea</p>
<p style="text-align: right;">esta la<br />
ocasión de leerles solo algunos aspectos del primer/</p>
<p style="text-align: right;">perfil de la</p>
<p style="text-align: right;">carrera<br />
íntegramente redactado por quién con este/</p>
<p style="text-align: right;">reconocimiento</p>
<p style="text-align: right;">despedimos hoy<br />
donde destaco las frases «sólida fundamentación»/</p>
<p style="text-align: right;">«amplios</p>
<p style="text-align: right;">conocimientos<br />
en producción» «actitud investigativa hacia la/</p>
<p style="text-align: right;">tecnología y su</p>
<p style="text-align: right;">aplicación».</p>
<p style="text-align: right;">antes de darle la palabra al amigo y al formador al/ cual hoy le</p>
<p style="text-align: right;">decimos hasta<br />
pronto nuca adiós, le tenemos una sorpresa cono/</p>
<p style="text-align: right;">todos ustedes a</p>
<p style="text-align: right;">quién por casi<br />
cuarenta y tres años fue compañero del festejado/</p>
</div>
<div class="column" style="text-align: right;">
<p>como en la oficina contigua cuántos recuerdos/ atesorados</p>
<p>cuántos proyectos<br />
adjudicados, cuántas reuniones inspiradas y desafíos</p>
<p>administrativos cuántos<br />
conflictos sorteados porque nadie dice que todo/</p>
<p>es miel sobre</p>
<p>hojuelas sobre todo<br />
en una escuela entonces no quiso estar ausente quien/</p>
</div>
</div>
<div class="layoutArea" style="text-align: right;">
<div class="column">
<p>laboratorio de pruebas</p>
</div>
</div>
<div class="layoutArea" style="text-align: right;">
<div class="column">
<p>tanto en el</p>
</div>
</div>
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p style="text-align: right;">subir al colega.</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 190">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>ANTONIA TORRES (1975)</h1>
<h2>UMZUG</h2>
<p>La escena se compone de algunas cajas vacías<br />
una escoba y un montón de basura en una esquina Dos o tres beben cerveza y fuman al lado de una/</p>
<p>ventana abierta Podríamos decir que el polvo corona la tarde</p>
<p>que un sol distorsionado<br />
ilumina el cuarto con el sepia de las botellas</p>
<p>Una radio suena con música para nadie</p>
<p>Decir, mientras tarjamos unos versos y despegamos/ fotografías,</p>
<p>que una leve brisa levanta hojas del suelo<br />
y hace bailar el papel mural roto de las paredes.<br />
En el baño gotean la luz y el tiempo<br />
y el espejo devuelve la imagen de una cañería averiada</p>
<p>un castillo de cartas<br />
una pirámide apenas sostenida en el arco de/</p>
<p>las palabras un par de sillas rotas apuntalando la puerta/ de entrada.</p>
</div>
<div class="column">
<p>La escena se compone de algunas palabras vacías/<br />
o quebradas</p>
<p>espacios en blanco, signos de puntuación tirados/ al piso</p>
<p>pelusas barridas entre letras.<br />
El resto del lugar se sostiene con la mirada.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h2>HALLO EL BROTE DE UN POEMA TIRADO A LA ORILLA DEL CAMINO</h2>
<p>lo escondo en algún sitio, tal vez en mi bolsillo. Es primavera, el cielo aún no lo sabe.</p>
<p>Tomo el vástago olvidado y lo afilo durante días hasta que asoma una especie de raíz<br />
en remojo, le rezo y espero.</p>
<p>Es primavera y nadie parece saberlo<br />
anoche las lluvias arrastraron un cadáver<br />
hoy ha llegado a los pies de mi cama flotando como/</p>
<p>un leño.</p>
<p>Hundo su tallo en la tierra húmeda del jardín mientras me siento a escuchar el poema que crece.</p>
<div class="page" title="Page 191">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>La primavera es un parque sin palabras senderos que se cruzan<br />
árboles y relatos que se agarran<br />
raíces como trampas que deforman la lectura.</p>
<p>Quien haya besado la hoja verde de un poema no necesita más<br />
quien haya puesto su frescor sobre los párpados calma la fiebre de la mirada</p>
<p>y sin embargo<br />
todas las primaveras llegan tarde.</p>
<p>se asoma dudando<br />
el poema leído a tropiezos y en voz alta espigando entre las ramas<br />
apenas comprendido.</p>
<p>así es como de pronto aparece:<br />
herido, lloriqueando tras un arbusto<br />
en el hueco donde se esconde un animalito el brote de un poema<br />
tirado sin querer<br />
a la orilla del camino.</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 191">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>JUAN PABLO RIVEROS (1945)</h1>
<h2>HUERTOS</h2>
<p>La infinita descomposición de la luz en la cristalería del hielo.<br />
Barcos cargados de arcoiris<br />
y navegaciones</p>
<p>en las que cualquier oro era nada.</p>
<p>Como esas rorantes matas de zarzaparrilla con sus rútilas gotas de sangre<br />
sobre la nieve más sana,<br />
más pura,</p>
<p>en el último rincón<br />
de la huerta más austral del universo.</p>
<hr />
<h2>NOCHE POLAR</h2>
<p>La noche,<br />
como finísimo granado, madura en la lejana nieve azul.</p>
<p>Como niña perdida en los parques,<br />
la noche canta con sus marineros a bordo del mundo.</p>
<p>Y un enigma de astros corea la arquitectura sideral.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<div class="page" title="Page 192">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>MIGUEL BÓRQUEZ (1985)</h1>
<h2>LA BOTÁNICA DE LOS NIÑITOS MUERTOS (Fragmentos)</h2>
<p>abre los ojos y sueña el día que sea del ochenta y cinco y en un cuaderno de croquis registra como un autómata subjetividades y aproximaciones más bien imprecisas que remiten a un tiempo caótico y una experiencia ajena que su mente apropia cual demencial suplantación hasta enfermarlo. alterna frases rotundas y secas sobre lugares y nombres con párrafos humeantes y eléctricos que adorna con recortes de revistas y fallidos ensayos de cianotipia. los espacios en blanco y guiones introductorios han transmutado en grafías verticales y osarios pesadillescos. desde ese punto el registro enmudece, se torna ilegible o se limita a describir fenómenos climáticos anómalos y tragedias familiares sin importancia</p>
<hr />
<p>una vaca pare un ternero muerto en el follaje. observa la escena con nervio, esa placenta que escurre como una secreción cualquiera le hace pensar en residuos quirúrgicos, en acumulaciones de grasa o formaciones tumorales cuidadosamente embolsadas para su posterior examen. la ruma informe de animal aún tibio pero yerto sin conocer el mundo le conmueve, ese bramido materno lento y repetitivo como arrastrando sus lácteos órganos bajo la tierra, llevando intrínseca la tristeza de lo irremediable. cree ver en el ternero muerto la metáfora de algo, pero ignora qué</p>
<hr />
<p>los animales del bosque huyen de la luz diurna, se agazapan en madrigueras o pequeñas cuevas, descreen la autenticidad de los reflejos solares sobre la tierra vegetal que circulan. la fauna diurna es una especulación para hacer más llevadero el descampado que evapora el paisaje, el peladero que devasta como un sarcoma su continuidad y envergadura. no es un animal el animal que se ve de día: es un bosquejo inmaterial que reclama su derecho a difuminarse otro entre la hierba que huele. la luz hace fluctuar el ordenamiento natural de los lugares y los seres, antepone su lirismo, expande su gregaria liquidez. los animales del bosque huyen de la luz pero son absorbidos por ella; transcurren cazados por su reflejo, semejando sus cuerpos solsticios óseos</p>
<hr />
<p>la desmesura del distópico paisaje hace que piense la maternidad como un instinto en lo esencial repulsivo y antinatural. en el recién parido muerto se expone cierta extraña y tenebrosa biología que lo hace imaginar otros terneros ocultándose entre el junquillo, otras vacas higienizando a lengüetazos su sangrante pelaje. la muerte como la devastación parcial de un mundo sin significado aparente o como un parásito que crece sin ser detectado hasta eventualmente convertirse en otra cosa. cuerpos que se traducen entre ellos como transparencias obsoletas y amarillentas. después de morir cuántas veces morirá el ternero en mí, es lo que se pregun- tará cuando vuelva a casa</p>
<hr />
<p>un animal cualquiera es el colapso de su finitud rumiando voces que no son poemas pero igualmente lo conmueven. sobrevive el invierno registrando en cuadernos nombres de especies zoológicas ya extintas; adjunta un dibujo de cada una y la fecha de su último avistamiento, luego piensa el ternero muerto y se pregunta qué parte de sí murió con él. la fiebre de los árboles perennes atrae el banco de medusas que sueña cuando vuelve, afila sus maderas, fisura sus núcleos. hay cuerpos de animales congelándose que frotan sus pelajes por lascivia como un alud de fuego a contraluz, inflamando su carne y el follaje que pernoctan</p>
</div>
<div class="column">
<div class="page" title="Page 193">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<hr />
<p>una casa sola en un paisaje deshabitado siempre propicia una especie de anacrónica melancolía. quien la piensa supone ciertos animales desplazados de escena contemplando perplejos la destrucción de su hábitat, degollándose o tocándose en señal de amor. usualmente saben que no es el final, que no es posible borrarse tan de golpe y se dejan hundir en el follaje como en un sueño, aprehendiendo desde su húmeda corteza nubes y montañas que se desplazan ingrávidas, clareando a ráfagas muertos que mueren por preservarse tibios en casas que solo pueblan ectoplasmas y orbs. quien piensa todo eso lo hace leyendo poemas de amor escritos por y para idiotas, fijando su corazón con terror al deseo que le une y le separa de todas las bestias copulantes de la tierra</p>
<hr />
<h1>CARLOS ALBERTO TRUJILLO (1950)</h1>
</div>
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<div class="page" title="Page 194">
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<div class="column">
<h2>YO LIMITO</h2>
<p>Yo limito y por limitar con cada hora cobijada en mis manos<br />
soy desde el mismo nacimiento<br />
mi propio y más terrible límite</p>
<p>Yo limito</p>
<p>Yo limito con sillas, con mesas,<br />
con bibliotecas, con calles con casas, con los números telefónicos,<br />
con los R.U.N.<br />
y los R.U.T.,<br />
con las libretas de ahorro,<br />
con las libretas de seguro,<br />
con el mar, con el puerto y los puertos, con mis costillas por delante<br />
y mis costillas por detrás,<br />
con los cables de alta tensión<br />
y las huellas de labios en los vasos</p>
<p>Yo limito</p>
<p>Yo limito con Bernardo O&#8217;Higgins arrancando/<br />
de Rancagua,</p>
</div>
<div class="column">
<p>con Manuel Rodríguez vestido de cura<br />
por los cerros de la historia,<br />
con Arturo Prat y su busto mojado por la lluvia en la Plaza de Castro,<br />
con el dieciocho de Septiembre,<br />
con el Mes de la Patria,<br />
con todos los sesquicentenarios,<br />
aniversarios y demases</p>
<p>Yo limito</p>
<p>Yo limito con el escapulario que me colgaban/<br />
del cuello,</p>
<p>y con la imagen de la Virgen del Carmen entre dos/ oficiales de barba,</p>
<div class="page" title="Page 194">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>y con el Mes de María,<br />
y con los crucifijos oxidados sobre los marcos de/</p>
</div>
</div>
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>las puertas, y con la salvación eterna</p>
<div class="page" title="Page 194">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>escondiéndose siempre bajo distintos sombreros</p>
<p>Yo limito</p>
<p>Yo limito con mis suspensores, con mis primeros/ zapatos;</p>
<p>yo limito con la mañana, con lo que no es la mañana; con mis ojos y mis orejas;<br />
yo limito con mi olfato y con mi tacto,<br />
con los decretos y los contradecretos,</p>
<p>con las relegaciones y los exilios</p>
<div class="page" title="Page 195">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>Yo limito con mi fe de bautismo, con mi certificado de defunción</p>
<p>Yo limito con todo y con nada Todo en mí hoy es límite<br />
Cada palabra limita a la siguiente</p>
<hr />
<h1>JOSÉ MANSILLA (1962)</h1>
<div class="page" title="Page 195">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>EL ROSTRO MANTIENE SU PACIENCIA</h2>
<p>Ahora sé lo que contuvo el silencio,<br />
un desborde seguramente<br />
hacia otras latitudes<br />
donde las explicaciones no fueran necesarias.</p>
<p>Era la vuelta imprescindible por el corazón, en que flamearan telas de distinto signo, todas nubes aconteciendo en el presente.</p>
<p>Ahora que ya no nos hablamos,<br />
el misterio ronda por las calles de barro.</p>
<p>Agoniza el hombre en las sombras y otros beben su vino.</p>
<p>Nada se ha perdido dices y hablan raíces rojas<br />
en el mar de las ausencias.</p>
<p>Todo adviene en agua que aflora<br />
y raídas vestiduras olvidan su cuerpo.</p>
<p>Exudan sudores los frescos paños en la frente del caído.</p>
<div class="page" title="Page 196">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>Y brilla un rostro lozano<br />
en las grises maderas de los cercos.</p>
<p>Ahora que ocurre este paseo,<br />
te despides de los vecinos limpia y sinceramente.<br />
y las palabras ya no suenan,<br />
el gesto es una mano en alto para decir adiós definitivamente</p>
<p>Se ensordecen los últimos tocadiscos en los bares que tus ojos vivieron.</p>
<p>Y bebemos como acto final esta caña de vino blanco, que has dejado olvidada<br />
en medio de las cenizas.</p>
<p>Ya sé lo que contuvo este silencio.</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 196">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>MARIANA CAMELIO VEZZANI (1994)</h1>
<h2>COMUNA RÍO VERDE</h2>
<p>la cinemática de la liebre se estudia con un hilo que sostengo entre mi ojo izquierdo<br />
y el espacio vacío después del salto del animal un nudo marca la distancia</p>
<p>pienso repetir el gesto<br />
pero la velocidad no se mide con los dedos</p>
<p>no se le pegan cardos a las liebres vadear a los zorros en la estepa<br />
hace que la geometría del movimiento tenga ángulos rectos<br />
no cavan madrigueras<br />
los lebratos nacen desprotegidos<br />
la cinemática no es una ciencia exacta</p>
<p>un ovejero mira los saltos de las crías desde el puesto a tres horas<br />
de la casa principal y recuerda<br />
un cuento lleno de liebres doradas asesinadas por los perros</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 197">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>SÓTANO DE LA CASA PRINCIPAL (KM 37 SUR, ISLA RIESCO)</h2>
<p>hay zorros que viven debajo de esta casa<br />
su asentamiento siempre ha sido radial y concéntrico todo túnel lo aprendí de memoria<br />
el ejercicio de dibujar la isla boca abajo<br />
hizo aparecer en el papel un trazado perfecto<br />
de crujires soterrados nocturnos<br />
allí aparecieron también<br />
manchas de musgo que esconden quemaduras zorros que duermen en esas manchas tibias</p>
<p>sueños de árboles con corteza fotosensible que imprimen caras cuyos nombres<br />
y genealogía no recuerdo</p>
<p>en el verano vimos pájaros de muchas especies pero todos de un gris ceniciento<br />
la laguna a medio congelar tiene surcos azules y/</p>
<p>otros verdes<br />
nada entiendo yo de crujires pero con la lluvia en cada uno de esos huecos<br />
crecerían líquenes amarillos:</p>
<p>durante todos los tiempos en los barcos<br />
se han visto fuegos en la punta de los mástiles durante la tempestad se les ha considerado siempre</p>
<p>un signo de protección</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<div class="page" title="Page 197">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>VICENTE OYARZÚN CARTAGENA (1992)</h1>
<h2>SÍNTOMAS DE DESHIDRATACIÓN</h2>
<p>como lagartijas que ofrecen su lomo al sol</p>
<p>subimos una calle<br />
el diálogo empinado<br />
se interrumpe por el ritmo de la respiración</p>
<p>la tinta azul se extiende</p>
<p>hasta la orilla de una playa no apta para el baño donde se concentran<br />
en un mismo punto miradas<br />
que ascienden leves</p>
<p>como burbujas de agua mineral la espuma de ese oleaje</p>
<p>nos absuelve un licor derramado<br />
sobre el techo de barcazas zarpando hacia otros puertos</p>
<p>por nuestras venas<br />
la forma de peces<br />
nada a contracorriente el amor</p>
<div class="page" title="Page 198">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>toma una parte del cuerpo que nos falta</p>
<p>para variar algo se queda en el lugar de los efectos que pudieron resultar indispensables</p>
<p>imposible permanecer así más tiempo</p>
<p>es lento el espectáculo<br />
de letreros que se empiezan a encender</p>
<p>y un lenguaje de miradas que no se cruzan</p>
<hr />
<h2>IMAGINACIÓN DE LA ESCENA</h2>
<div class="page" title="Page 198">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>dos personas con los pies en el agua<br />
a la orilla de un mar<br />
no tan mar</p>
<p>un poco río<br />
champú de manzanilla<br />
la luz del sol<br />
que lxs destaca<br />
cual dos palabras<br />
en un texto<br />
la ventisca trae<br />
el recuerdo aerodinámico todxs duermen<br />
cuando un beso se instala<br />
en la mañana<br />
intentas no parar demasiado las gaviotas de la aurora resulta fácil sentarse<br />
a inventar con la voz<br />
una caricia<br />
si no fuera en la vía pública donde imaginas<br />
esta plaza nocturna<br />
atestada de gente y de palomas que se esquivan<br />
mutuamente</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 199">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>IVONNE COÑUECAR (1980)</h1>
<h2>LA OMNIPRESENCIA DE LA GENERACIÓN EQUIS</h2>
<p><strong>I [no estar ni ahí solo fue la presencia a la que nos relegaron]</strong><br />
yo estuve ahí cuando cargaron los materiales y bellas las terminaciones/ a esa lápida no pudimos ponerle nombre/ no se sabía cómo/ si la hipocresía de las bestias hizo olvidar los apellidos. yo estuve ahí/ cuando abrieron los caminos más lejos que la Antártica/ besé cada piedra sin saber si de ida o de vuelta/ soda cáustica en los cerros/ los campos/ la piel. Carretera Austral llamaron a todo eso/ para mí no tuvo nombre hasta que me fui/ entonces eché de menos no saber nombrarla/ y se llamaba Carretera Austral general augusto pinochet i mi región se llamaba del general carlos ibáñez del campo. pero yo no les debo nada a los milicos.</p>
</div>
<div class="column">
<p><strong>II [nosotros masificamos el uso de fármacos para la felicidad]</strong><br />
yo estuve ahí/ cuando todos esquivaron los hoyos/ abrí la tierra poquito a poco/ requerí castigo ejemplar para las bellas víctimas de los noticieros de última hora. yo estuve en esa discotec. dentro de tu útero rasgando las paredes y corté el cordón/ quise ahorcarme/ caminé por tanta nieve/ tanta nieve/ que no necesité sol/ ni luna/ ni estrellas/ pude haber muerto en la nieve. pude haber muerto en cualquier parte/ y no sabría cómo usar escaleras mecánicas/ puertas o micros. soluciones químicas vienen mejor. yo estuve ahí con el tejido de las arañas/ las pisadas de las cucarachas/ con mi cabello de guerreros antepasados/ mis piernas sin estigmas/ despierta mi piel huilliche sin cansancio ni rasguños. tinnitus enceró todo el rededor/ la gente filtro/ la gente cerámica/ los extras. solucionamos con químicos esa sonrisa que no aparece. yo estuve ahí donde el abandono carece de nombre. y todas las invitaciones sí/ todos los consejos no. cerraron la puerta a la india idiota como su padre la india que jala/ y jala/ y no se atreve a disparar. en la pirotecnia de tus ojos amor gritaste silencio y el silencio fue sordera.</p>
<div class="page" title="Page 200">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p><strong>III [se alegraron de que no supiéramos de historia ahora que todo comenzaba con la palabra democracia]</strong><br />
yo estuve ahí/ en esa política llena de artistas y premios y eligieron a todos/ menos a mí porque no tenía talento/ contactos/ ni voto y Chile se abrió como putita nueva. miedo y pudor en las calles/ qué era libertad nadie supo e hicieron lo mismo todos los días. exhibieron tantas heridas y desapariciones/ volvieron diciendo Europa Exilio Persecución/ mitificaron con gracia el derecho internacional público/ todos querían oírlos&#8230;/ y la pobreza señoras y señores/ qué hacemos con esos pobres sin estilo / ni talento/ ni premios/ ni gracia/ ni voto y con hambre/ tanta hambre. yo estuve ahí con mi torpeza nevermind del nirvana infierno y ropas ajadas/ y nada importó porque tuve tanta rabia / y encontré las canciones perfectas/ sin supersticiones ni manías vi la nieve roja/ porque un tiro en la cabeza huele mejor que el teen spirit. yo estuve ahí en la línea de fuego y llamé a mis muertos/ pregunté cuándo se acaba esta pena. yo estuve ahí en la inopia/ con los tejidos de las arañas/ las pisadas de las cucarachas/ rasgando mi útero con mis manos de niña/ y dije ojalá te mueras/ luego todo se apagó.</p>
<hr />
<h1>VERÓNICA ZONDEK (1953)</h1>
<div class="page" title="Page 200">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>DESDE LA OTRA ORILLA</h2>
<p>A Georg Trakl A Jaime Huenún y su lectura interclusa</p>
<p>La ciudad no es más que un despliegue en/<br />
agua cristalina</p>
<p>y arrastra en azul tu cuerpo al desplome.</p>
<p>Un ramo de jeringas te viste de luto<br />
y tu corazón bombea envuelto en demencia. Hay un forastero que galopa al anca de los/</p>
<p>murciélagos y hace intentos por no girar su cabeza hacia el/</p>
<p>costado.</p>
</div>
</div>
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<div class="column">
<p>Un edificio apaga su fuego marmóreo<br />
y es calmo<br />
y desliza por ti un pulso encarnado y reptil.</p>
<p>Deambular es ahora un qué de soplos y una búsqueda silente de guijarros</p>
<p>que</p>
<p>de uno</p>
<p>en uno</p>
<p>y sin engaños</p>
<div class="page" title="Page 201">
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<div class="column">
<p>son raudo precipicio en las grietas que cría/<br />
el alabastro.</p>
<p>La sombra sobre el río es de alarido ‘pajaril’ y es blanco el graznido Juan Luis<br />
e inasible<br />
el granate coágulo que fermenta el lamento.</p>
<p>Repta entonces<br />
serpentea sucio el miembro entumecido<br />
y cruje en solitario el cristal de una lágrima.</p>
<p>Trakl<br />
caminante y celada de huérfano decir<br />
no desea<br />
no evita el golpe en oscuro<br />
en un lunes muy anterior a aquel de Vallejo<br />
que entonces en rosáceo y frente al ojo celeste fue entrando en el añil profundo y más lejos junto al destino de la fina hebra que hoy me teje/</p>
<p>el paño</p>
<p>por carnosa avizorar un mirar impreso</p>
<div class="page" title="Page 201">
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<div class="column">
<p>y entrever los signos en la escritura que amaso.</p>
<p>Trakl<br />
vago interdicto del Bosque Negro abismo encadenado al pulso escindido abrazo<br />
irrumpes en profundo y cerúleo<br />
y truenas como la arcilla al vientre y te haces familia una con la noche.</p>
<div class="page" title="Page 201">
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<div class="column">
<p>Es lumbrosa tu lóbrega habitante de cuarzo y latente el abrigo de tierra a la medida.</p>
<p>Un alma ajena destila el rojo por hacerlo suyo y atraído<br />
y negro el farellón en el risco de tu ojo<br />
es sello y lacra en boca de cavernas en olvido.</p>
<p>Cielo e infierno avecindado en tu corazón.</p>
<p>Un leve toqueteo de alas sobre el arroyo/ transparente.</p>
<p>Un murmullo de ángeles a la espera.</p>
<p>Trakl.<br />
Hombre y poeta.</p>
<p>Cae tu cuerpo<br />
y el agua es más tan bermeja<br />
que pretexto te resulta tibio el aliento.</p>
<p>Izas tu cola en señal de ardua patria y ya eres salto/ en la otra orilla.</p>
<hr />
<h1>SERGIO MANSILLA (1958)</h1>
<div class="page" title="Page 202">
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<div class="column">
<h2>ALLÁ LEJOS TE VEO VENIR</h2>
<p>Allá lejos te veo venir<br />
como una llovizna<br />
que hace palidecer<br />
las azules colinas.<br />
Saco apresuradamente<br />
al patio mis árboles, mis hinojos, todos mis seres pequeños y pobres</p>
<p>que pululan por doquier: libélulas, mariposas,</p>
<p>cantáridas de siete colores, algas y avecillas.<br />
Me vacío entero<br />
como un balde con agua que se vuelca en el piso</p>
<p>y me extiendo cuan amplio soy para recibir la miel<br />
que trae tu presencia.</p>
<p>No vaya a suceder<br />
que llegues<br />
y esté todo solitario y triste,<br />
todo cerrado, tapiado hasta las nubes, y el amor, como un niño mendigo, llore sin pan<br />
y se duerma en la mampara<br />
de cualquier casa<br />
tiritando abrazado a su perro.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
</div>
<div class="column">
<h2>NUESTROS DESCENDIENTES</h2>
<p>Quizás hallen en las viejas bibliotecas de ellos algún poema olvidado parecido a este.<br />
Algún periodista mal pagado tal vez escriba «Se halló un pergamino cuyas líneas inexplicablemente van y vienen como surcos de una siembra».</p>
<p>Y algún paleógrafo, sin mucha convicción, dirá: «Veré si puedo saber qué dicen estos caracteres/ arcaicos.</p>
<p>Se ve que es un lenguaje primitivo,<br />
con palabras rudimentarias, onomatopeyas quizás que imitaban el canto de los pájaros o el sonido/</p>
<p>de los ríos».</p>
<p>Y no habrá a quién preguntarle.<br />
Solo estarán ahí las palabras mudas, incapaces<br />
de narrar la finitud de los cuerpos que ya se fueron.</p>
<p>Y las examinarán bajo lupas electrónicas,<br />
y analizarán la química de la tinta,<br />
y aplicarán algo más preciso que carbono 14<br />
para calcular la edad de las manos que escribieron caracteres tan viejos como el sol.</p>
<div class="page" title="Page 203">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>Quizás el manuscrito termine en un museo/<br />
para turistas</p>
<p>y toda esperanza de canto se aleje a una distancia/ sin retorno.</p>
<p>Quizás simplemente se pierda en los sombríos bosques de un futuro sin humanos,<br />
y el poema no será ni poema ni nada<br />
cuando ya no haya idioma en el murmurar de/</p>
<p>las nubes y no quede más que una enorme roca rodante</p>
<p>en la interminable noche espacial de nadie.</p>
<p>Un poema demasiado breve para cantar las hazañas/ de los héroes</p>
<p>y demasiado extenso para tanto impenetrable/ silencio que somos.</p>
<hr />
<h1>CLEMENTE RIEDEMANN (1953)</h1>
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<div class="column">
<h2>EL HOMBRE DE LEPZIG</h2>
<p>El padre del padre de mi padre traía todo el mar en sus mejillas. Trajo un cormorán en la mirada y una flauta dulce en los bolsillos. No trajo papeles ni osamentas. Le quitaron su historia en las aduanas y venía de lejos.</p>
<p>Al llegar, solo la niebla, pañal de maíz para envolver los viejos barcos de madera: la Steinward, el Hermann, el bergantín Susanne y el Alfred. Todos buscando el paraíso. Para todos, desengaño y selva.</p>
<p>(El daguerrotipo muestra a unas familias apiñadas y sin saber a qué atenerse. Allí dormitan en el suelo el hacedor de calamorros y la mujer del peluquero. También, un niño con paperas)</p>
<p>¡Oh viejos barcos de madera! ¡Oh germánicos famélicos! Les prometieron la tierra pero la tierra tenía dueños falsos. Falsas estacas de papel y no auténticos rewes milenarios.</p>
<p>El padre del padre de mi padre hubo de hablar en otra lengua, gotear, de nuevo, el semen de la aurora. A fundar cosas es que vino el hombre de tan lejos. Corral, después de un siglo pronuncio tu nombre en la mañana. Estoy de pie sobre una lancha arrojando trozos de carne podrida a las gaviotas. Por aquí entró en América el perseguido, uno que no fue rico ni famoso, sino bello. Porque bello es todo cuanto sigue siendo, a pesar de la muerte, el deterioro y el olvido.</p>
</div>
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<div class="page" title="Page 204">
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<div class="column">
<p>El hombre de Leipzig, el carpintero, me trajo a tierra en el lápiz de su oreja, de donde he bajado para organizar el mundo con palabras.</p>
<hr />
<h2>SANTIAGUILLO</h2>
</div>
<div class="column">
<p>Que se pudra el provinciano resentido que niega su pasado de piedras i lodo, el petulante mandarín, el bobo crédulo en la idea de Santiago como capital de algo.</p>
<p>Honor para el santiaguino que no se enrola, ni se enreda en justificaciones de medio pelo, cuando tie- ne que levantar la espada para zanjar cuitas con el huaserío pusilánime.</p>
<p>Que reviente el charquicán botado a strogonoff.</p>
<p>Si mamamos todos de la misma partera, si tocamos las estrellas gracias a la oscuridad de los otros, si cor- tamos diez mil cabezas para conservar en su lugar la nuestra, ¿a qué tanto aire de prostituta enriquecida en los casinos?</p>
<p>Santiaguillo, aún te miras el rostro en el culo de París i te lavas las manos con el agua en que han hervido las salchichas de Nueva York. ¿Cuándo mirarás hacia el fondo de la chacra que te da de comer?</p>
<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-26-a-las-14.44.20.png"><img class="aligncenter size-full wp-image-1743" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-26-a-las-14.44.20.png" alt="Captura de Pantalla 2022-10-26 a la(s) 14.44.20" width="339" height="533" /></a></p>
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		<title>WALLMAPU</title>
		<link>https://mediorural.cl/wallmapu/</link>
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		<pubDate>Wed, 26 Oct 2022 01:38:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Poemas]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>

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		<description><![CDATA[fotografías: Daniela Meliang Antulafken EL CUERPO Y EL POEMA antologador: Faumelisa Manquepillán Calfuleo Cómo explicarle al lector que estas palabras/ han nacido desde los más profundos ríos antiguos, que viajan/ d e cuerpo en cuerpo, de torrentes milenarios y hoy vienen a hablar junto a las aguas, creando diálogos a veces en la paz infinita de/ los tiempos a veces [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="page" title="Page 138">
<div class="section">
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<div class="column">
<h6 style="text-align: right;">fotografías: Daniela Meliang Antulafken</h6>
<div class="page" title="Page 139">
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<div class="column">
<h1>EL CUERPO Y EL POEMA</h1>
<h6 style="text-align: right;">antologador: Faumelisa Manquepillán Calfuleo</h6>
<div class="page" title="Page 139">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>Cómo explicarle al lector que estas palabras/<br />
han nacido</p>
<p>desde los más profundos ríos antiguos, que viajan/ d</p>
<p>e cuerpo en cuerpo, de torrentes milenarios y hoy vienen a hablar junto</p>
<p>a las aguas,<br />
creando diálogos a veces en la paz infinita de/</p>
<p>los tiempos</p>
<p>a veces furiosas desde lo cósmico.<br />
En estas palabras se encuentran sueños, visiones,/</p>
<p>perimontu</p>
<p>sonidos de voces, del corazón.<br />
En ellas encontramos cantos y dolor de/</p>
<p>árboles caídos, palabras azules en la luz de la mañana,</p>
<p>palabras galopantes recorriendo tierras que/<br />
fueron usurpadas</p>
<p>entre la luna nueva,</p>
</div>
<div class="column">
<p>aguas de vertientas que fueron empujadas por/<br />
el viento.</p>
<p>Palabras morenas viajan entre los amaneceres,/<br />
que mueren</p>
<p>y que de pronto resucitan para convertirse/<br />
en eternas,</p>
<p>palabras de fuegos.<br />
Despiértate decía una gota a la vertiente en/</p>
<p>plegarias y murmullos. viajan las palabras palpitantes entre el líquido/</p>
<p>amniótico amándose y entrelazándose desde sus nacimientos/ enraizados.</p>
<p>suenen los kultrun en el wallmapu desde los/ cuatro puntos</p>
<p>allá desde las cuatro fuerzas, desde los mares,/ lagos, ríos, lagunas</p>
<p>quebradas, vertientes y esteros.</p>
<hr />
<h1>TERRITORIOS DE LA PALABRA MAPUCHE</h1>
<div class="page" title="Page 140">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<div class="page" title="Page 140">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h6 style="text-align: right;">antologadora: Claudia Rodríguez Monarca</h6>
<div class="page" title="Page 140">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>La presente selección constituye una muestra de textos de veinte poetas del wallmapu (diez mujeres y diezvhombres, en ese gesto y guiño por el principio regulador del equilibro de todo lo viviente); creadoras y creadores, portadores de múltiples y diversos saberes ancestrales, artísticos, académicos, experienciales, aprendidos de la mano de sabios mayores, heredados o soñados. Para ellos y ellas, la palabra poética tiene un valor profundo que va más allá de la fijación en la escritura, y es su relación consubstancial con la oralidad, el canto, el diálogo, la observación y la escucha, lo que supone un modo distinto de enunciación y recepción. De esa vital experiencia saben mucho, sostenida por una larga historia de décadas y más de cien poetas y oralitores que dan espesor a la cultura y la palabra viva.</p>
<p>Más allá de este punto de confluencia, creemos importante relevar la diversidad en las y los poetas y sus poéticas, diversidad en las distintas generaciones y edades, lo que significa que se encuentran en distintos momentos de sus trayectorias escriturales y artísticas; diversidad de las zonas geográficas donde habitan, y en las que muchas veces abrazan más de un territorio, porque se desplazan o porque tienen la experiencia de vivir en dos o más paisajes; también son otros los modos en que se relacionan con sus propias tradiciones, con su historia, y con su lengua y en los que dialogan, se nutren de otras culturas; diversidad entre los amplios y diversificados temas y sus proyectos poéticos-políticos-estéticos, además de los sellos y estilos particulares. Esa diversidad la traemos a esta muestra poética. Entre los poemas acá presentados, hay poemas inéditos, poemas de libros publicados, algunos más antiguos que otros, algunos más conocidos que otros.</p>
</div>
<div class="column">
<p>El alero que cobija esta hermosa diversidad es el sentimiento de pertenencia a la Nación Mapuche, al Wallmapu, que abarca un extenso territorio, que va desde Santiago al sur (podríamos decir santiago, con minúscula, porque es esa parte marginal y marginada de la capital, obliterada y relegada, la parte más provincia y más auténtica a la vez), y del Pacífico al Atlántico, como los puntos cardinales y sus cuadrantes, dibujados en el kültrün tañido por la machi, que emite la música sagrada que cubre y delimita su territorio. La ruta cartográfica de este recorrido simula ese trazo, encontrado también en el rewe, como escribe Rayen Kuyen: «Aquí están las cuatro fuerzas de los vientos/ abriendo los espacios en el rewe sagrado. / Allí está Genechen y los ancianos lonko». Desde el norte de la Nación Mapuche, en que el escenario es silente, allí donde en medio de los fierros crece la totora, asoman las fuertes voces de la mapurbe, sus voces son gritos, llanto, rabia, eco («Entonces los ecos retumban por las llanuras de hormigón / por los causes servidos del Mapocho»). La ciudad los escupe a los márgenes y no hay cobijo, y el hogar es solo «un catre/ donde empotrar el cuerpo» (Aniñir). Ese es el espacio que habitan, que los interpela y a la vez los deja en la intemperie, donde no se ve el azul azul mapuche, sino ese azul gris, como se titula un libro de Eliana Pulquillanca; pero es un territorio en resistencia, desde el que luchan y recuperan la voz y el corazón, que ahora late, tañi piuke&#8230; «en su palpitar de trueno» (Catrileo).</p>
<div class="page" title="Page 141">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>Un poco más al sur, surge la palabra poética mapuche, ancestral, de la araucanía profunda, que se funde y confunde con los sonidos de la naturaleza, inclusive con su silencio con los cantos, los sueños, la lluvia, los pájaros (que, al decir de Aillapán, captan las esencias «de todas las melodías y canciones de la tierra»), los ríos, la montaña, el Pehuén, como escribe el poeta Carlos Levi, quien ya partió al wenumapu, «Eres esa montaña/ por donde corren los ríos./ Allá afuera/ los ancestros/ sujetan nuestra sangre». Montaña y volcán, espacio sagrado donde habitan los espíritus de los ancestros, los pillanes, «Jefes, Ancianos y Jóvenes/ de la Tierra de Arriba/ Ustedes, habitantes del volcán/ Amaneciendo» (Chihuailaf ), y más acá el paisaje cotidiano, donde «el pulmón trabaja al sentir el pie sobre la tierra» (Wenuan); la tierra labrada, trabajada desde tiempos inmemoriales, en que los abuelos araban la tierra fértil («Recuerdo, el rostro moreno,/ de mi querida abuelita&#8230;/ Ella pincelaba la tierra,/ con sus agotados pasitos&#8230; Con su canasto bajo el brazo,/ ¡no se cansó de sembrar!» dirá Huenuñir). Pero esa tierra ha mutado con la brutal explotación de los bosques; la deforestación ha traído calamidades, como el brutal asedio policial («la huella de un perdigón/ incrustada en el tronco/ de un roble») y las sequías, en las que no se sostienen ya ni las vertientes: «Vertientes en resistencias/ sin helechos los pajonales/ sin agua los esteros» (Panchillo). La ñuke mapu es acorralada, al igual que la lengua, el mapudungun, en esa búsqueda vital por su propia voz, dirá Cayupán «una palabra indecible/ sin diccionario/ ni terruño&#8230; En qué época dejamos de ser vegetal».</p>
</div>
<div class="column">
<p>Más al sur, en la tierra de los cuerpos de agua, ríos, mares y lagos, danza y canto se funden también.</p>
<div class="page" title="Page 142">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>Hay que hacer rogativa, espantar los malos sueños, «aquí no explotamos al hombre por el hombre/ aquí no destripamos la tierra» (Milanca); entonces, purrun, danzar e invitar al baile, como hace Man- quepillán con sus amigas y los árboles, «danzando bajo el cielo azul./ En la trutruka se oía/ la voz de los espíritus./ Las pifilkas con canto de golondrinas/ nos conducían al baile ceremonial./ Todas purrukábamos todas». Con la danza, el canto, como la voz potente y sagrada de Lienlaf, «ya es hora de cantar junto al agua papay. Ngenko nos limpiará de los malos sueños». Y entonces el mar, como dirá Antillanca: «Miré el mar/mi propio mar&#8230; Mar adentro/ sus alas se abrían al infinito».</p>
<p>Desde el sonido del agua —la lluvia y el mar— y la espesura del bosque nativo, surgen las voces de los huilliches de la costa del sur. Allí «los williche/ desclavan de sus rucas las penas./ Se descuelgan de la historia/ y a Pucatriwe llegan» (Huinao). Allí mismo donde Colipán le dice a su hija: «Cuando de viaje, hija, salgas al mar/ ten siempre en tu corazón a Wenteyao». El mismo mar en que, «repito este mi rezo/ por si vienes./ Aquí, frente a las olas/ me arrodillo» (Rupailaf). El bosque, por su parte, hace lo suyo, como en «Ceremonia del amor», de Huenún: «Los árboles anoche amáronse indios: mañío e ulmo, pellín/ e hualle, tineo e lingue nudo a nudo amáronse/ amantísimos, peumos».</p>
</div>
<div class="column">
<p>Cruzamos la cordillera hasta la Patagonia argentina, allí Liliana Ancalao y Viviana Ayilef escriben y recitan con un timbre dulce que cautiva; sus acentos son otros, pero a la vez los mismos, igual que sus temores y sus despojos, «no me tocan los pewma/ venidos de la tierra/ es que no soy correspondida/ porque vivo en la ciudad» (Ancalao). En ese mismo espacio denegado se instala la voz de Ayilef, «Pero yo escribo en este hueco/ en un tembladeral escribo&#8230;/ Porque yo escribo donde nadie&#8230;/ como si nunca».</p>
<p>La incorporación de esta muestra en la antología permite pensar lo territorial desde otros ámbitos, simbólicos, culturales e históricos. Asoma la idea de lo multiterritorial, en el sentido de cruces y simultaneidad de paisajes, de lugares, de dimensiones, de despojos y resignificaciones. El territorio es la ñuke mapu, pero también es el cuerpo y el poema, el lugar donde late un corazón. Y la palabra poética se hace en el decir, y en ese acto de habla, en ese gesto recursivo, citamos nuevamente al poeta que abre la muestra, Aniñir, «enjuágate la sonrisa y los ojos para ver nuevamente lo que falta por/ construir».</p>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
<hr />
<div class="page" title="Page 146">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>DAVID ANIÑIR GUILITRARO (1971)</h1>
<h2>FIGURACIÓN</h2>
<p>Con palabras e imágenes<br />
rumbo a las vísceras<br />
en la certidumbre de verse al espejo y trisarse los ojos,</p>
<p>El escenario es silente<br />
alrededor hay pisadas<br />
que calan cenizas de hielo</p>
<p>El secreto del washo mal parido<br />
el grito a la luna<br />
botando el amniótiko de sus fauces</p>
<p>lubricando la verdad de estar vivo</p>
<p>con llanto</p>
<p>para luego irse de cuento por la vida</p>
<p>Los sentidos delatan la contracaricia:<br />
oler sus texturas curtidas<br />
el tacto su mirar oceánico<br />
el sabor de sus gemidos de vaho entrecortado</p>
<p>y escuchar los movimientos de su fragancia:</p>
<p>el caos aletea su tierra.</p>
<p>Despojado ante la razón nada es secreto</p>
</div>
</div>
</div>
<div class="page" title="Page 146">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>Entonces los ecos retumban por las llanuras/<br />
de hormigón</p>
<p>por los causes servidos del Mapocho</p>
<p>desmantelando ese entre mirar miope,</p>
<p>ficción que nunca alteró a nadie</p>
<p>menos al espejo.</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 146">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>LEFIMAN</h1>
<p>Hubo esos días en los cuales tú no sabes si el sol/<br />
se equivocó</p>
<p>al salir o al entrar.<br />
Hubo esos días R de revuelta, cuando la sangre/</p>
<p>revienta por los ríos o simplemente revuelve su cauce río arriba/</p>
<p>por puro gusto</p>
<p>y disgusto.</p>
<p>Hubo noches llenas de sueños donde nunca supimos de asesinatos y el hogar no pasaba de ser tan solo/</p>
<p>un catre</p>
<p>donde empotrar el cuerpo.</p>
<p>Hubo visiones, Perimuntú, alusiones y esquizofrenias/ que no</p>
<p>fueron de categoría y diagnóstico médico. Hubo de esas donde la piel se mimetizaba con/</p>
<p>la noche y el futapewma, sin que ningún perro salga con su/</p>
<div class="page" title="Page 147">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>Fusil AK-47 y te ladre a media noche: «¡Carabineros de Chile,/</p>
<p>andando</p>
<p>indio conchetumadre!».</p>
<p>Hubo recuerdos evocados para enseñarnos cómo/ se debía obrar,</p>
<p>donde el cerezo aún nos enrojecía el beso<br />
y los viejos no sufrían porque uno se ausentara.</p>
<p>Hubo mágicos movimientos estelares bajo los/ cuales se podía</p>
<p>distinguir claramente cómo antiguos cometas/ barbechaban la</p>
<p>tierra de allá arriba, y hacían llover para regar nuestra/ seca carne</p>
<p>mientras los arcoíris peinaban las nubes: su chasca/ de espuma.</p>
<p>El tiempo pasado fue mejor, musitaba la larva rumbo/ a ser</p>
<p>mariposa debajo del tronco herido.<br />
Hubo esquinas plagadas de fuego por las noches para/</p>
<p>puro celebrar la trawunión de amigos y qué más da.</p>
<p>También hubo diamantes que colgábamos en el/ pecho para no extraviarnos en el río de plata mientras nadábamos/ precoces en el</p>
<p>paraíso depredado</p>
</div>
<div class="column">
<p>¡Ya poh Lefiman, pégate la cachá! Engulle esta/ plegaria,</p>
<p>enjuágate la sonrisa y los ojos para ver nuevamente/ lo que falta por</p>
<p>construir&#8230;</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 148">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>DANIELA CATRILEO (1987)</h1>
<h2>TAÑI PIWKE</h2>
<p>tañi piwke piwke piwke</p>
<p>después de veinte años supe que mi corazón latía con otro nombre</p>
<p>me fue negado<br />
el sonido de su voz</p>
<p>hasta que desperté en su palpitar<br />
de trueno</p>
<p>tañi piwke tañi piwke</p>
<p>piwke piwke.</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 148">
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<div class="column">
<h2>QUISE ADENTRARME EN EL BOSQUE</h2>
<p>comer algunas moras<br />
estirar las piernas en soledad</p>
<p>Saco algunas fotografías:</p>
<p>un escarabajo intenta subir una hoja al nido de un ave</p>
<p>un zorro contempla el vuelo de unas libélulas</p>
<p>la huella de un perdigón incrustada en el tronco de un roble.</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 149">
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<div class="column">
<h1>ELIANA PULQUILLANCA (1963)</h1>
<h2>ES MI PALABRA</h2>
<p>Mis palabras son simples, no llevan serpentinas.</p>
<p>Mis poemas son réplicas de un pueblo valiente, mi palabra es camino pedregoso.</p>
<p>Yo canto el dolor de los árboles cortados.</p>
<p>Mi canto florece como foye,<br />
es agua que fluye del Lafkenche.</p>
<p>Mi palabra es sol, es lluvia, tormenta es sendero de invierno.<br />
Es tierra&#8230; simplemente.</p>
<p>Mi palabra es surco,<br />
es semilla que se para en el cemento, es trueno que hiere al racista,<br />
es lágrima que se une al Bío-Bío.</p>
<p>Yo hablo de la lucha,<br />
de la fuerza,<br />
de la rabia retenida,<br />
de la paciencia colmada.</p>
<div class="page" title="Page 149">
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<div class="column">
<p>Me duelen los golpes que en Lumaco azotan el rostro de mis hermanos.<br />
Es mi sangre la que brota.</p>
<p>En Traiguén los abuelos bosques,<br />
han sido reemplazados por pinos y eucaliptus, que secan el agua, enferman la tierra.</p>
<p>En Lleu-Lleu los espacios a recuperar, los azota la furia policial</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 149">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>RUKA</h2>
<p>Tüfamu purangi pañilwe<br />
tremkey ta trome/ tremey, nüwfünpürakey<br />
ñamku reke kintuyawul-lu ñi ilo<br />
fachi trufür lemuntu mew<br />
türpu llükalenon ka petu múñawülün epew tañi pu mellfü mew llenga<br />
Tüfamu nga ellkanietañi püllü ngachi kallfü chüngkür fey pengen ngey nga waria ñi kashü lelfün.<br />
ka wüño zañewtuy nga pu choyke<br />
wüñotuy nga pangi tañi trokiñ mew.<br />
llengi taiñ pu püñeñ.<br />
Santiaw Chile<br />
rumel nga mülepemum ta pu mapuche.</p>
<p>Kuyfi mew nga ayelefuy ta mapucho<br />
fey ruka kay küme anülefuy tañi inapüle.</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 150">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>RUKA</h2>
<p>Aquí en medio de los fierros crece la totora.</p>
<p>crece, se empina<br />
cual águila buscando su carne<br />
en este bosque de polvo<br />
sin miedo y con epew en los labios.</p>
<p>Aquí el círculo azul guarda su espíritu y se aprecia la planicie gris de la ciudad. Los choike vuelven a anidar<br />
el Pangue a su manada<br />
nacen nuestros hijos.</p>
<p>Santiago de Chile<br />
habitado por mapuches desde siempre.</p>
<p>Antiguamente el mapocho sonreía y la ruka descansaba en sus orillas.</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 150">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>LORENZO AILLAPÁN (1940)</h1>
<h2>EL ZORZAL (WIIKLKAWÜN)</h2>
<p>De todas las melodías y canciones de la tierra capto/ sus esencias</p>
<p>Con gran deseo llevo sabor alegre a la gente que vive</p>
<p>Hace diez mil años que circundo este canto magistral.</p>
<p>Canto en la estación de las flores que comienza/<br />
en Primavera</p>
<p>En la frondosa orilla de los lagos del Maule al Sur</p>
<p>Resalta mi canto en el campo montañoso.<br />
¡With will ki ki with will ki ki tañi üy<br />
with will ki ki with will ki ki tañi üy!</p>
<p>Es la música y su lenguaje de mi bendita canción</p>
<p>Con notas melódicas surgen compases muy variados</p>
<p>Al canto y la danza sencilla, invita el director/</p>
<p>de orquesta A los seres nuevos a las guaguas les silbo:</p>
<p>La guagua se amamanta al compás del silbido</p>
<p>La guagua toma leche al compás del silbido.</p>
<p>¡Wit Will Whill ki ki tañi üy!<br />
La guagua toma leche al compás del silbido</p>
<p>¡Wit Will Whill ki ki tañi üy!</p>
<p>Cantando digo: Vida, Alegría, Amor<br />
Entre canciones y bailes por el aire a los oídos</p>
<p>Saludo así a los que cuidan a sus niños<br />
A los que están vivos, gracias a la madre naturaleza.</p>
<div class="page" title="Page 151">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>Chülle mapu, paraíso terrenal de Cordillera a Mar</p>
<p>De Norte a Sur rejuvenece al volver la espiritualidad</p>
<p>¡With will ki ki pürüy ta ti püñeñ<br />
With will ki ki ülkantuy ta ti püñeñ!</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h1>EL QUELTEHUE (EL GUARDIÁN AVISADOR)</h1>
<p>Escucha y entrega los mensajes y parabienes</p>
<p>Bendito pájaro elegido de la comarca<br />
de ojos rojos que al parecer nunca duermen<br />
y se mimetiza en el lugar donde anida hasta que salen/</p>
<p>los polluelos de sus tres y cuatro huevos lunareados de/</p>
<p>colores pastos. Es el que canta desde que nace hasta que muere:</p>
<p>¡Trültriu PÜLTRÜ Kütrau che ta ti Triltriu Triraley Trilaley!</p>
<p>Es un hombre que viene con su sexo colgando<br />
Es una mujer y camina de otra manera<br />
Tiene cuatro patas, puede ser un perro o un zorro</p>
<p>Y en el tiempo de celo&#8230; canta y baila</p>
<p>Es el Queltehue que va romanceando el aire:</p>
<p>SOY EL GRAN ESPÍRITU DE LA/</p>
<p>FECUNDIDAD UNIVERSAL</p>
<p>¡Trültripe Trültripe trewa tati trewa</p>
<p>trültripe trültripe meli namun kulliñ!</p>
<p>Buen tiempo, buenas siembras, Buenas Cosechas</p>
<p>Corean largos cantos a manera de Oración</p>
</div>
<div class="column">
<p>Siempre curiosos de lo que sucede en todas partes</p>
<p>Alados guardianes de nuestra tierra<br />
que nos alertan de cualquier peligro.<br />
Orador incansable de la madre tierra:</p>
<p>¡Trüliliu Trüliliu Trüliliu Trüliliu</p>
<p>Triliu Triliu Trilui Trilui!</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 152">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>ELICURA CHIHUAILAF (1952)</h1>
<h2>RUEGO EN LAS PAREDES ROCOSAS DEL CIELO<br />
(poema a la manera del canto de las machi)</h2>
<p>Estas son las palabras rituales dicen las Machi</p>
<p>Sí, ustedes ya las conocen: Jefes, Ancianos y Jóvenes</p>
<p>de la Tierra de Arriba Ustedes, habitantes del volcán</p>
<p>amaneciendo<br />
y Machi antiguos que oyen</p>
<p>nuestros ruegos<br />
Aquí está el hombre enfermo:</p>
<p>respira<br />
No lo dejen solo ahora</p>
<p>que le hemos traído</p>
<p>hierbas medicinales<br />
y, en nuestros cántaros, el agua</p>
<p>cristalina del alba<br />
¡Ven! Tenemos en nuestras almas</p>
<p>la vida de los ríos que suben</p>
<p>para el Oriente<br />
Bebe. Pero ay Genechen<br />
solo tú harás que ella refresque</p>
<p>Por eso también a ti te hablamos</p>
<p>viento maligno<br />
¿Qué bostezo tan profundamente</p>
<p>ladino y oscuro eres</p>
</div>
<div class="column">
<p>que vagas en el crepúsculo del día?</p>
<p>A ti te hablamos fuego resucitado</p>
<p>que mientes y escondes</p>
<p>tu verdadero rostro<br />
¡Ya!, ándate y quiebra la vara</p>
<p>con que golpeas a nuestro hijo:</p>
<p>En los pulmones, en la sangre</p>
<p>el corazón<br />
Fuerza maligna que acechas</p>
<p>en visión engañosa<br />
como un zorro más, como cualquier</p>
<p>guairao, como cabezas volando</p>
<p>como quilas floridas que</p>
<p>nos anuncian las penas<br />
En la fragancia de nuestros</p>
<p>remedios ándate, dicen las Machi</p>
<p>tú que como un mal sueño estás</p>
<p>en el anochecer ¡suelta!, quita tu oscuridad</p>
<p>mira que Azul es la luz</p>
<p>de la mañana Y tú, levántate hijo</p>
<p>Se repiten los ruegos<br />
en las paredes rocosas del cielo</p>
<p>y los guerreros despiertan<br />
y vienen, ya vienen<br />
¡Oo!, como pececillos brillando</p>
<p>desde la Tierra de Arriba<br />
ya vienen, los transparentes</p>
<p>y altos cóndores del sol.</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 153">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>JUAN WENUAN (1977)</h1>
<h2>TROTE POR AVENIDA ZUNGÚN</h2>
<p>El pulmón trabaja al sentir el pie sobre la tierra.</p>
<p>Varias, repetidas veces inhalas la mezcla de aire y sol./</p>
<p>Corres:</p>
<p>huele a cerezas entre las plumas de un choroy/<br />
que pasa</p>
<p>un cardumen de endorfinas chapotea en los glóbulos</p>
<p>(la angustia pasea lejos de la jaula del cerebro)</p>
<p>y tienes la respiración confiada como Enkidu<br />
al despertar junto al río.<br />
Mucho tiene que ver el mito con agitar las piernas:</p>
<p>El sudor paga el tributo a la envidia de los dioses/</p>
<p>y al amor</p>
<p>(Vamos, es un lindo día</p>
<p>para hacer castillos en la arena troyana).</p>
<p>Varias, repetidas veces inhalas la mezcla de aire y sol./</p>
<p>Corres:</p>
<p>y a tu paso el lunar de una falda cayó en la acera</p>
<p>(kilómetro 5,</p>
<p>pulso de 120)</p>
<p>y en él ves noches de exceso<br />
la amnesia remando con el viento del amanecer/</p>
<p>a favor.</p>
<p>Entre huella y zancada, años, escritura:</p>
<p>Estira brazos, mueve el cuello, crujen las rodillas ¿no? y te sientes bello como jaguar que lame sus manchas.</p>
</div>
<div class="column">
<p>El pulmón trabaja al sentir el pie sobre la tierra.</p>
<p>Vas corriendo por avenida Zugún, Sur de Fantasía.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h2>LA CASA DE TU PADRE</h2>
<p>La casa de tu padre fue la corriente, Wenuan,/<br />
la maniobra</p>
<p>entre los icebergs del afecto, la fuga perenne como/<br />
un ojo</p>
<p>que ve las cadenas de la siembra.<br />
Tú heredaste esa renuncia<br />
tú defiendes ese hogar a la intemperie.<br />
A otros los parlamentos de la sangre.<br />
Deja a los hábiles el reclutamiento de las voces</p>
<p>estribillo de un lenguaje abrumador, abrumador Lenguaje</p>
<p>rebajado a estribillo en su boca.<br />
No eres recluta del hermano que junta tierras/</p>
<p>en su bolsillo. No te cuenten, no te sumen en esos coros.</p>
<p>Un Hindenburg se posa en tus notas y siempre estalla</p>
<p>como ejemplo o advertencia irónica.<br />
Un Nautilus te fondea más allá del barrial y la erosión</p>
<p>de la palabra. Crece nuevamente en un lugar apartado</p>
<p>como el niño que cambia de colegio y aprende</p>
<p>a (des)confiar del nuevo mundo.<br />
La casa de tu padre fue la corriente<br />
Porque tu padre nada quiso salvo un caballo</p>
<p>para recorrer la tierra que de él nunca sería.</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 154">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>MARÍA TERESA PANCHILLO (1958)</h1>
<h2>WE KVYEN</h2>
<p>Cumleay cey ga pukem tvfa</p>
<p>wefpatuy we kvyen<br />
kvpalnielay mawvh<br />
Guitza navpay antv puel mapu ple</p>
<p>Abril kvyeh mew</p>
<p>petu mvleymi am xipawe antv mapu.</p>
<hr />
<h2>LUNA NUEVA</h2>
<p>Otra vez la luna nueva no trae lluvia</p>
<p>¿Cómo va a ser este invierno?<br />
Y abril llega por el oriente<br />
Con un sol amarillo.</p>
<p>Aún ERES&#8230; xipawe antv en la tierra.</p>
<hr />
<h2>METAWE</h2>
</div>
<div class="column">
<p>Rav ke metawe<br />
epu picike metawe pewman<br />
wefpanko ko mapu mew<br />
vgelkeci wefkvlepay mapumew</p>
<p>gewenole ga Kvb Kvb menokontu mew</p>
<p>afle ga wixun ko<br />
cew cey ga ñi mvleal<br />
ga ñi picike TVWIH MABEH?</p>
<hr />
<h2>CÁNTAROS</h2>
<p>Cántaros de gredas<br />
Dos cántaros de mis sueños.<br />
Aguas del vertiente<br />
Vertientes en resistencias<br />
Sin helechos los pajonales<br />
Sin agua los esteros<br />
¿dónde habitarán mis TVWUN MABEH?</p>
<hr />
<h1>CRISTIAN CAYUPAN (1985)</h1>
<div class="page" title="Page 155">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>LOS HOMBRES SON ATUENDOS DE ANTIGUOS DIOSES</h2>
<p>Las sombras que son empujadas a la tierra</p>
<p>con esa bestialidad que desconocemos<br />
no son presagio de otra creación<br />
sino auspicio de nuestra propia existencia</p>
<p>¿Quién dejamos de ser cuando nacemos</p>
<p>alumbrando esa mano misteriosa?</p>
<p>Los dioses por su parte escondieron sus sombras<br />
en piedras inamovibles<br />
El que logra cambiar de sitio la roca materna</p>
<p>encuentra también los secretos de esa especie<br />
Pero los dioses se extinguieron al emerger los hombres</p>
<p>depositando a sus deidades en tumbas de barro</p>
<p>Surgió entonces la palabra escrita</p>
<p>junto al texto del fruto prohibido<br />
El miedo a las serpientes se desarrolló en la/</p>
<p>memoria remota</p>
<p>en la primera letra del árbol genealógico</p>
<p>por eso hoy el hombre busca algo que jamás<br />
ha perdido sino lo que le han hecho creer que alguna/</p>
<p>vezsorteó.</p>
<hr />
<h2>NO ESTOY AQUÍ TODAVÍA</h2>
</div>
<div class="column">
<p>Soy una palabra herida<br />
carente de idioma y espacio<br />
Una palabra indecible<br />
sin diccionario<br />
ni terruño<br />
Una palabra<br />
que no encontró grupo humano</p>
<p>para ser pronunciada<br />
ni fue sospechada por boca alguna</p>
<p>En qué época dejamos de ser vegetal</p>
<p>para encarnarnos en la palabra</p>
<p>materia y espíritu<br />
desnudos, dóciles, humanos.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
</div>
</div>
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<div class="page" title="Page 156">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>MARÍA INÉS HUENUÑIR HUENULLÁN (1968)</h1>
<h2>ROSTRO MORENO</h2>
<p>Recuerdo, el rostro moreno,<br />
de mi querida abuelita,<br />
el tiempo lo fue quebrantando,</p>
<p>encadenado a sus trenzas.</p>
<p>Ella pincelaba la tierra,</p>
<p>con sus agotados pasitos,</p>
<p>la mirada se la iba,<br />
de sus ojitos caídos.</p>
<p>Con su canasto bajo el brazo,</p>
<p>¡no se cansó de sembrar!<br />
y sus puñitos arrugados,<br />
me llaman a cosechar.</p>
<p>Tomada firme del campo,</p>
<p>eterno, haré su telar,<br />
para que el tiempo, sea el dueño,</p>
<p>de honrar su dignidad.</p>
<hr />
<h2>KURÜ ANGE</h2>
</div>
<div class="column">
<p>ngoimalayafin ti kurü az</p>
<p>tañi chuchuem ñi ange</p>
<p>pañushkülekefui<br />
rangintu chapetun mu</p>
<p>trekalekefui lelfün mew</p>
<p>retrütulekefui</p>
<p>epe trawmalefui<br />
ürkütulekefui tañi nge</p>
<p>tukukefui ketran<br />
apolekefui ñi chiwe<br />
metatu yienekefui tañi chemkün</p>
<p>mütrümkefuenew</p>
<p>tañi keyumeafel<br />
trekalean lelfvün mew</p>
<p>ñimituan tañi witral</p>
<p>femgechi ta ngoimalayan</p>
<p>ñi chuchuem tañi mongen</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 157">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>RAYEN KVYEN (1940)</h1>
<h2>TREUKIL</h2>
<p>Abro las páginas<br />
del espíritu ancestral de los tiempos.<br />
Aquí están las cuatro fuerzas de los vientos</p>
<p>abriendo los espacios en el rewe sagrado.<br />
Allí está Genechen y los ancianos lonko.<br />
Se despliegan las alas del cóndor<br />
en las aguas transparentes de los ríos<br />
en el verde del pewen<br />
caminando Los Andes<br />
llevando su mensaje libertario<br />
a nuestra ñuke mapu.<br />
Se rompe el silencio<br />
en los barrotes muros&#8230;<br />
La huelga de hambre<br />
cabalga por las venas<br />
de los prisioneros políticos mapuche.<br />
Vuelan en círculos los treiles<br />
Llevando su mensaje de muerte.<br />
TREUKIL TREUKIL TREUKIL TREUKIL</p>
<p>Las balas disparadas a mansalva<br />
acribillan su cuerpo.<br />
Esperen, esperen grita Andrea Neculpan.</p>
<p>Tienen que pagar el crimen del werken Wenewen sigue luchando.<br />
La huelga de hambre cabalga por las venas<br />
de los prisioneros políticos mapuche.</p>
</div>
<div class="column">
<p>El rewe en silencio<br />
espera la ofrenda del machi.<br />
Mari chi weu, mari chi weu, mari chi weu, mari chi weu<br />
cantan los treiles.</p>
<hr />
<h2>ECLIPSE</h2>
<p>La luna radiante<br />
vestida de estrellas<br />
majestuosa se acerca a los andes.</p>
<p>empujada por vientos astrales.<br />
lluvias de estrellas<br />
besan la tierra.<br />
el sol llama a las nubes<br />
sintiéndola cerca.<br />
sigilosa&#8230; radiante<br />
rodeada de estrellas<br />
impregnada de amores<br />
de tantas noches insomnes<br />
sigilosa se acerca la luna<br />
lluvias de estrellas<br />
limpian los cielos<br />
atravesando las nubes.<br />
azules cometas abren el espacio infinito</p>
<p>ante tanta amante belleza<br />
el sol pliega sus alas.<br />
la luna le abraza<br />
en un infinito parto de amor.</p>
<hr />
<h1>FAUMELISA MANQUEPILLÁN (1960)</h1>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
<div class="page" title="Page 158">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>EL PURRUN</h2>
<p>Todas íbamos descalzas<br />
danzando bajo el cielo azul.<br />
En la trutruka se oía<br />
la voz de los espíritus.<br />
Las pifilkas<br />
con canto de golondrinas<br />
nos conducían al baile ceremonial.</p>
<p>Todas purrukábamos todas.</p>
<p>La Juana con el hualle purrukaba</p>
<p>Aylen con el canelo<br />
con el lingue Susana<br />
con el laurel la Herminia</p>
<p>con el ulmo purrukaba Millary</p>
<p>Fresia con el pellín<br />
Rayen con avellano purrukaba</p>
<p>María con arrayán</p>
<p>con ramo de lahuen la Celestina purrukaba</p>
<p>Todas, todas.</p>
<p>Rogábamos por buena cosecha por salud por miel y buena familia</p>
<p>por kuyin purrukábamos</p>
</div>
<div class="column">
<p>allá el nguillatun.<br />
Descalzas todas<br />
con ykilla y cintas de colores.</p>
<p>Plata en nuestros pechos<br />
y en nuestras cabezas trarilongkos.</p>
<p>Todas danzábamos a Wenumapu.</p>
<p>Todas, todas.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h2>EL VIAJE</h2>
<p>Desde que partiste, ya hace dos años</p>
<p>te he buscado en todas formas.</p>
<p>Dormida o despierta.<br />
Te he visto dentro de los ojos</p>
<p>de la Linda Noche (yegua)<br />
Te he buscado entre los pliegues de los amaneceres</p>
<p>cuando se desvanece la noche y se mezclan luces/</p>
<p>y sombras.</p>
<p>He viajado entre mis sueños<br />
en caminos tumbas.<br />
Te he tomado de la mano,<br />
te he abrazado diciéndote que te fuiste tan lejos.</p>
<p>Tanto he llorado, tanto.</p>
<p>Muchas veces te he visto<br />
reencarnada entre los gatos,<br />
Las flores también te son un perfecto camuflaje.</p>
<p>En cada tiempo,<br />
en cada instante/ te haces presente<br />
y me aferro a tu mirada en mi memoria.</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 159">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>TUWUN</h2>
<p>Hoy por la mañana caminando<br />
Por la calle de mi lof, torturaste mi rostro con las/</p>
<p>tanquetas de tu odio.</p>
<p>Me miraste por el túnel mortal de tu metralleta.</p>
<p>Me mataste en tu imaginario.<br />
Sabes que mi cuerpo mapuche,<br />
que mi espíritu mapuche<br />
desde mi tuwun reclama la tierra donde está la raíz</p>
<p>de la fuerza que me hace eterna.</p>
<p>Sígueme odiando,<br />
mátame mil veces con tus miradas asesinas</p>
<p>Que yo me levanto de mis muertes vestida con/</p>
<p>mi txarilongko</p>
<p>mi kupalme y mi txariwe&#8230;<br />
y resucito como tu Cristo&#8230; (que también mataste)</p>
<p>brillante y poderosa para exigirte entre un/</p>
<p>marrichiwew</p>
<p>la tierra que usurpaste.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<div class="page" title="Page 159">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>LEONEL LIENLAF (1969)</h1>
<h2>SOÑE_ANDO</h2>
<p>Y cómo fue preguntas en miradas<br />
y yo te sueño y cuento<br />
que vagaba a orillas de un gran río detenido</p>
<p>cuando una nube negra<br />
se posó como un pájaro sobre el horizonte<br />
de pronto algo se quebró bajo mis pies<br />
y el mar nació con furia en mis recuerdos.</p>
<p>Luego pareció que el mundo fuese mudo</p>
<p>Hambre Frío Calor<br />
costras que se pegan a la espalda<br />
culebras azules se amarraban a mi cintura</p>
<p>lenguas de fuego bailaban a mi alrededor<br />
de pronto sopló un viento luminoso<br />
estaba sentado sobre un banco de piedra blanca</p>
<p>y el fuego estaba allí, mirándome.</p>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
<hr />
<div class="page" title="Page 160">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>WE TRIPANTU</h2>
<p>Kuifitulen ta leufü,</p>
<p>nepelkeinmew tachi liwen,</p>
<p>wünotualu antü<br />
kiñe trekan achawüll tuwalu –</p>
<p>pikey pu che<br />
wuñoalu antü, wuñoalu antü</p>
<p>ülkantunmu nagpay trayen</p>
<p>Trayen ñi ülmew<br />
allkütukefi-in ñi füchake-cheyem ñi ñütram.</p>
<p>Feyengün ñi Púlli nepelpake-inmew fachi warriamew.</p>
<p>Mongelei petu – wetripantu akuy<br />
mongelein petu!<br />
wirarümekein fachi wariamew</p>
<p>Kachill kütral tayül-tumekey machi,</p>
<p>ko-reke füch kullmaenew ñí piuke,</p>
<p>rehuemew foye lelituenew.<br />
kuifike che ñi pülli</p>
<p>pürupürungey wente Kütral.</p>
<p>Nepemüm nepemüm wirarümekey chucao trayenmew.</p>
<p>Küpaley wün, Küpaley wün</p>
<p>wirarünmu miawi walfemew tregül.</p>
<p>Trayenmew witrukoumeayu papai</p>
<p>ngenko liftuay iñ wedake pewma.</p>
<hr />
<h2>WE TRIPANTU</h2>
</div>
<div class="column">
<p>Hace años,<br />
que el canto del río nos despierta<br />
en este amanecer<br />
y vuelve el sol<br />
con sus pasos de gallo sobre los cerros.</p>
<p>Sobre el rocío del canelo mis antepasados vuelven</p>
<p>y a orillas del fogón<br />
la machi escucha</p>
<p>el murmullo del viento sobre el rewe</p>
<p>Despierten, despierten<br />
grita el chucao desde la vertiente.<br />
el amanecer —el amanecer<br />
anuncian los treiles en el valle<br />
ya es hora de cantar junto al agua papay.</p>
<p>Ngenko nos limpiará de los malos sueños.</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 161">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>CRISTIAN ANTILLANCA (1974)</h1>
<h2>WANGLEN Y EL CANTO DE LAS FLORES (EXTRACTO)</h2>
<p style="text-align: right;">Lituche, Lituche amó y ama a una estrella y la busca</p>
<p style="text-align: right;">encorvado por la orilla del mar, dicen riéndose de ti</p>
<p style="text-align: right;">que lloras, los espíritus rabiosos del minche mapu.</p>
<p style="text-align: right;">Miré el mar</p>
<p style="text-align: right;">mi propio mar y eran las olas como animales</p>
<p style="text-align: right;">matándose contra la roca</p>
<p>Una por una las fui mirando a todas</p>
<p>ninguna es ella pensé<br />
Desarbolado<br />
me tendí en la playa y dormí</p>
<p>En el sueño yo era también una estrella<br />
girábamos y bailábamos<br />
y todos los seres nos veían brillar</p>
<p>Cantaba una gota<br />
la única habitante<br />
que prendía las luces de una caverna</p>
<p>que ya nadie podía encontrar</p>
</div>
<div class="column">
<p>La gran gaviota del universo abría sus alas<br />
y se creaban nuevos mundos donde gritaban hasta las piedras</p>
<p>Despiértate<br />
Despiértate<br />
y asusta a los ladrones del mar<br />
que los espíritus de las piedras te oigan</p>
<p>Que abran sus ojos de reloj<br />
los pájaros que se aman<br />
y que se amen en los acantilados</p>
<p>Despierta mi corazón<br />
Que la luna llene con su luz<br />
esta casa prestada<br />
Que se prenda el fuego<br />
que le falta a esta oscuridad<br />
que me persigue<br />
Sé la estrella que quema de luz<br />
el vacío en que te busco ciego<br />
Despierta las vertientes<br />
que canten tu saliva que busca mi<br />
saliva<br />
Cuando me sumerja<br />
grita<br />
Cuando aparezca<br />
grita<br />
Que las flores se abran y revienten<br />
que saquen sus lenguas<br />
que sorban el agridulce<br />
de los pájaros acostumbrados a la noche</p>
<div class="page" title="Page 162">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>Por el mar y por amar<br />
subían los ahogados<br />
los desaparecidos<br />
Como cardúmenes de peces como bandadas de cisnes<br />
llenos sus vientres de noctilucas Mar adentro</p>
<p>sus alas se abrían al infinito<br />
y volaban<br />
como dioses del aire<br />
De su lenguaje de plumas blancas solo puede decir</p>
<p>pu piupiu<br />
pu piupiu<br />
tañi piwke mew müpuygün</p>
<p>los cisnes<br />
los cisnes<br />
han volado de mi corazón.</p>
</div>
</div>
</div>
<hr />
<div class="page" title="Page 162">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>JAIME HUENÚN (1967)</h1>
<h2>CEREMONIA DEL AMOR</h2>
<p>Los árboles anoche amáronse indios: mañío e ulmo,/</p>
<p>pellín</p>
<p>e hualle, tineo e lingue nudo a nudo amáronse</p>
<p>amantísimos, peumos<br />
bronceáronse cortezas, coigües mucho</p>
<p>besáronse raíces e barbas e renuevos, hasta el/</p>
<p>amor despertar</p>
<p>de las aves ya arrulladas<br />
por las plumas de sus propios/ mesmos amores/</p>
<p>trinantes.</p>
<p>Mesmamente los mugrones huincas<br />
entierráronse amantes, e las aguas<br />
cholas abrieron sus vertientes alumbrando, a sorbos</p>
<p>nombrándose, a solas diciéndose: aguas buenas, aguas</p>
<p>lindas, ay pero violadas somos aguas Rahue,</p>
<p>plorosas Pilmaiquén, floridas e parteras e aún felices</p>
<p>las arroyos que atraviesan como liebres<br />
los montes e los cerros.</p>
<p>E torcazos el mesmo amor pronto ayuntáronse,</p>
<p>los Inallao manantiales<br />
verdes, las Huaiquipán bravías<br />
mieles, los Llanquilef veloces</p>
<p>ojos, los Relequeo pechos</p>
<div class="page" title="Page 163">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>zorzales, las Huilitraro quillay<br />
pelos tordos, los Paillamanque raulíes nuevos.</p>
<p>Huilliche amor, anoche amaron más<br />
a plena chola arboladura, a granado<br />
cielo indio perpetuo<br />
amáronse, amontañados<br />
como aguas potras e como anchimallén encendidos,/</p>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
<div class="page" title="Page 163">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>al alba</p>
<div class="page" title="Page 163">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>oloroso amáronse,<br />
endulzándose el germen lo mesmo</p>
<p>que vasijas repletas de muday.</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 163">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>ENTIERROS</h2>
<p>Aura de las Aguas, Elías Huenún,<br />
Ezequiel enterrado en los llanos de Osorno.</p>
<p>Todos mis parientes aferrados a las llamas,</p>
<p>bruñidos por el oro de las hechicerías.<br />
Te diré, hijo mío, que soñé con Herminda.</p>
<p>Venía ella a buscarme vestida como novia.</p>
<p>Vamos, me decía, allá donde yo vivo,<br />
todo es tan bonito y no me falta nada.</p>
<p>Después se me allegaron unos niños oscuros,</p>
<p>la cara me escupieron entre sueño y vigilia.<br />
Un tiuque hizo su nido en el techo de alerce,</p>
<p>mi nieta lo espantó con agua y sal batida.<br />
Aura de las Aguas, Elías Huenún,<br />
acérquense a la tierra que arde por las noches,</p>
<p>al pozo, al gallinero, a los blancos manzanos,</p>
<p>al ruido de cadenas chocando en los cimientos.</p>
<div class="page" title="Page 163">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>Mi casa levantada sobre el oro y la plata,<br />
mi casa construida sobre fuego y miseria,</p>
<p>mi casa iluminada por caballos fantasmas,</p>
<p>mi casa abrió su puerta a la muerte y al alba.</p>
<p>Ahora es Francisca Huenún la que yace</p>
<p>mirándome entre flores y cirios encendidos.</p>
<p>Afuera los parientes caminan y se pasan</p>
<p>de mano en mano el vino, la carne, las palabras.</p>
<p>La madre de mi huerto se va con la mañana.<br />
La siguen los cerezos, los sauces, las campanas.</p>
<p>La madre de mis sueños, pequeña y enterrada,</p>
<p>me deja como herencia su sombra fatigada.</p>
<p>Te diré, hijo mío, que he visto sabandijas<br />
bajando de mi cama apenas raya el día.<br />
Por eso me hago cruces de fuego y de ceniza<br />
y santiguo mi frente con agua y sal bendita. Aura de/</p>
<p>las Aguas, Elías</p>
<p>Huenún,<br />
Catalina, Zulema, Carlos, Margarita,<br />
todos mis hermanos nombrados noche a noche</p>
<p>en la tierra y el eco de montañas perdidas.</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 164">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>JAVIER MILANCA (1970)</h1>
<h2>ROGATIVA PARA QUE BAJEMOS A JESÚS</h2>
<p>Mejor bajamos a ese Jesús, lo desclavamos</p>
<p>y lo dejamos descansar.<br />
Lo acurrucamos en nuestro bosque<br />
o cerquita del fuego para que escuche</p>
<p>en silencio nuestras profecías.</p>
<p>Su Padre lo abandonó<br />
y los suyos ya no practican lo que rezan.</p>
<p>Mejor le decimos a Jesús que se venga con nosotros</p>
<p>¡Que se venga!<br />
Que nuestro Rewe no tiene clavos.<br />
Que se saque esa corona de espinas y se ponga un/</p>
<p>trarilonko de Foye.</p>
<p>Que se venga con nosotros,<br />
aquí no explotamos al hombre por el hombre<br />
aquí no destripamos la tierra.<br />
Eso sí,<br />
que no se venga a cachiporrear con eso de caminar/</p>
<p>sobre las aguas, que aquí no estamos para trucos televisivos,</p>
<p>(además Kalfukura lo hizo en el Nawel Wapi</p>
<p>con menos aspavientos).<br />
Mejor que se moje sus canillas de Wilke<br />
y ayude al río a pulir las piedras.</p>
</div>
<div class="column">
<p>Que no multiplique los panes,<br />
pues igual nos alcanzará.<br />
Que no multiplique los peces,<br />
pues sabemos pescarlos con nuestras manos.</p>
<p>Ahora, si convierte el agua en vino,</p>
<p>no nos vamos a enojar<br />
Porque no es cosa de andar despreciando milagros,/</p>
<p>así como así.</p>
<p>No siga llorando con los brazos en cruz,</p>
<p>que acá también sabemos de calvarios.</p>
<p>Vente, Jesús y pelea con nosotros.<br />
Que ya no nos quedan mejillas que colocar.</p>
<p>Vente, Jesús y resucita.</p>
<p>Así como nosotros hemos resucitado.</p>
<p>Mejor bajemos a Jesús y que su sangre no nos/<br />
siga culpando.</p>
<p>Vente, Peñi Jesús, ahora que muchos están en la cárcel.</p>
<p>¡Mari mari, Jesús!<br />
Ahora y en la hora de todas nuestras muertes,<br />
(No diga amén, diga Marichiwew).</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 165">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>ROXANA MIRANDA RUPAILAF (1982)</h1>
<p>Se cumple la profecía<br />
y derramo la tinta por los ojos.</p>
<p>Escribo sin aliento<br />
distrayéndome<br />
en las vacas que atraviesan este puente,</p>
<p>en donde ya no se oyen mugidos,<br />
sino gritos,<br />
de una lanza clavada en la costilla<br />
que señala con sangre<br />
las muertes<br />
que seguirme.</p>
<p>Escribo masacrándome, mostrando,<br />
abriendo llagas en que llorar</p>
<p>y golpear en tantos pechos.</p>
<p>Plegaria en los murmullos.</p>
<p>Escribo con velas en los ojos.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
</div>
<div class="column">
<h2>REPITO ESTE MI REZO</h2>
<p>por si vienes.<br />
Aquí, frente a las olas<br />
me arrodillo.<br />
Invoco tus cabellos<br />
anudados por la sal.<br />
Espero a que aparezcas<br />
en la tercera ola niño-pez.<br />
Que me trague el mar.<br />
Que me lleven desnuda por la espuma.</p>
<p>Y allí, donde entre piedra venga arena.</p>
<p>Espero me ilumines en la tercera ola.</p>
<p>Ya sabes que son tres los arco iris</p>
<p>derramados en el aire.<br />
Ya sabes que me duermo entre las rocas</p>
<p>esperando a que aparezcas.<br />
Repito este mi rezo<br />
hasta que vengas.<br />
Envuelto en esas algas que te crecen</p>
<p>desde el sueño a la tristeza</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 166">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>BERNARDO COLIPAN (1966)</h1>
<h2>ARCO DE NGUILLATÚN</h2>
<p>Las bandurrias vuelan en bandada.</p>
<p>Bajo las piedras algunos insectos corren perseguidos por otros.</p>
<p>Harina tostada y muday</p>
<p>ardiendo en el fuego sagrado.<br />
De rodillas esperamos la salida del sol.</p>
<p>Con el rocío las oraciones ascienden</p>
<p>hacia la «Tierra de Arriba».<br />
La tierra vuelve a ser jardín<br />
poblado por antiguos pasos<br />
Una página en blanco</p>
<p>una vasija en donde cabe todo</p>
<p>un puñado de semillas en un instante.</p>
<p>El fin de mi aliento es<br />
el comienzo de otro.<br />
Nuevamente la palabra traduce</p>
<p>la reunión de las cosas.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
</div>
<div class="column">
<h2>CUANDO DE VIAJE, HIJA, SALGAS AL MAR</h2>
<p>Cuando de viaje, hija, salgas al mar.</p>
<p>ten siempre en tu corazón a Wenteyao.</p>
<p>Llegar hasta allí es tu destino.</p>
<p>A Kanillo, kalkus y anchimallenes no temas.</p>
<p>Tales espíritus nunca hallarás<br />
si tu alma no los pone en tu camino.</p>
<p>Deseo, Alen, que el camino sea largo.</p>
<p>Detente en Pucatrihue, Choroy</p>
<p>Traiguen.</p>
<p>Recolecta como tus antiguos rulamas</p>
<p>lunfo y sobre todo algas</p>
<p>todo tipo de algas.</p>
<p>Con la shumpall de Caleta Manzano</p>
<p>comparte los dulces cantos de tu madre.</p>
<p>Pero no apures tu viaje en absoluto</p>
<p>mejor es que muchos ríos cruces.</p>
<div class="page" title="Page 167">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>Deseo, hija, que no manquee tu caballo.</p>
<p>Detén tu viaje en los catrihues.<br />
Detrás de un cielo azul te hablarán en voz baja.</p>
<p>Y si pobre encuentras la isla<br />
el viejo no te ha engañado<br />
hermosa, como has llegado a ella, sabrás</p>
<div class="page" title="Page 167">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>del lugar</p>
<div class="page" title="Page 167">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>donde los pájaros van<br />
a nacer con los ojos cerrados.</p>
<p>A Kavafis, en la memoria</p>
</div>
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<div class="column">
<hr />
<div class="page" title="Page 167">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>GRACIELA HUINAO (1956)</h1>
<h2>LOS GANSOS DICEN ADIÓS</h2>
<p style="text-align: right;">A mi abuelo Adolfo Huinao</p>
<p>En los ojos de mi abuelo Williche</p>
<p>navegaba el miedo.<br />
Tan solo al morir<br />
apagó ese brillo tímido.</p>
<p>Lo que la naturaleza no pudo apagar en mi memoria<br />
el color de archipiélago agarrado en su rostro.</p>
<p>Abuelo, para serte fiel</p>
<p>no recuerdo el día exacto.</p>
<p>Solo veo a los gansos abriendo y cerrando<br />
sus alas por la pampa.</p>
<p>Mi corto andar abuelo no entendió<br />
el origen de tus palabras.</p>
<p>Anciano como eras</p>
<p>me alzaste del suelo<br />
y de tu boca nació la muerte</p>
<p>desembarcando en tu playa.<br />
Tu padre y tu hermano</p>
<p>remaron al sacrificio.<br />
Mientras su madre y mi abuelo</p>
</div>
</div>
</div>
<div class="page" title="Page 168">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>alcanzaron la orilla del hambre.</p>
<p>No hubo eco en la montaña fueron</p>
<p>tan calladas tus palabras.</p>
<p>Pero mi niñez asustada</p>
<p>se acurrucó al alero de tus años.</p>
<p>Abracé la pena de tus ojos<br />
y juntos miramos la pampa:</p>
<p>una isla con sus gansos</p>
<p>en los ojos de mi abuelo se quedó</p>
<p>en la última mirada.<br />
Abuelo, hoy sé<br />
nunca fuiste Williche</p>
<p>tu origen Chono o Kawaskar</p>
<p>no subió al bote<br />
el día que robaron tu tierra<br />
y tu raíz.</p>
<p>Ahora entiendo<br />
la pena de tus ojos.<br />
De tu origen navegando</p>
<p>en el gran cementerio</p>
<p>del Pacífico Sur.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
</div>
<div class="column">
<h2>NGUILLATUN EN LA COSTA</h2>
<p>Para poner tranca a la miseria</p>
<p>cada cierto tiempo<br />
los williche<br />
desclavan de sus rucas las penas.</p>
<p>Se descuelgan de la historia</p>
<p>y a Pucatriwe llegan<br />
espantando con el Nguillatún<br />
al maligno espíritu del hambre<br />
que va en estampida por la cordillera.</p>
<p>Los williche y el mar<br />
en vigilia<br />
comulgan tiempos de miseria.</p>
</div>
</div>
</div>
<hr />
<div class="page" title="Page 169">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>LILIANA ANCALAO (1961)</h1>
<h2>CASOS DE PEWMA</h2>
<p>no me tocan los pewma</p>
<p>venidos de la tierra<br />
es que no soy correspondida</p>
<p>porque vivo en la ciudad</p>
<p>ni corazones que palpitan</p>
<p>tirados en la arena<br />
ni choikes de plumas azules</p>
<p>solo merezco laberintos mapas<br />
calles sin nombre<br />
y miedo de no llegar a tiempo</p>
<p>como esa vez que iba a viajar</p>
<p>y el pewma me encerró<br />
en una esquina sin salida<br />
fue su modo de avisar</p>
<p>que no me aleje</p>
<p>le hice caso<br />
y me quedé<br />
rondando el mundo<br />
que latía en el vientre de mi hija</p>
</div>
<div class="column">
<p>y entonces pude estar<br />
presente<br />
cuando se abrió la puerta del asombro y fui testigo<br />
plena<br />
de ese niño de los minutos nuevos<br />
de los recién nacidos padres</p>
<p>Desiderio<br />
alojado en mi casa de pueblera se sueña<br />
en el campo<br />
anda sereno a caballo</p>
<p>aparta unos novillos muy cerca del río</p>
<p>pero también<br />
me cuenta de este sueño:</p>
<p>—un gato me atacó<br />
se me prendió con las uñas al estómago</p>
<p>y lo agarré con fuerza<br />
lo desprendí<br />
y lo tiré<br />
bien lejos—</p>
<p>pienso que el pewma le avisa de peleas</p>
<p>y le digo señalando<br />
el tejido circular que colgué del cielo raso</p>
<div class="page" title="Page 170">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>—papá<br />
¿ves? este es un atrapasueños de la gente cherokee</p>
<p>una red que no deja pasar los malos sueños—</p>
<p>—pero a este no lo atrapó! siguió de largo! —me dice mientras señala el piso</p>
<p>—igual<br />
crucé las alpargatas</p>
<p>para que no se cumpla.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h2>KIÑEKE PEWMA</h2>
<p>nielan pu pewma<br />
amulechi mapu mew<br />
tüfachi pewmangelay iñche mew</p>
<p>mongeli waria mew</p>
<p>pewmalan pu piuke winüngküleyngün</p>
<p>trananakümküleyngün kuyüm mew</p>
<p>kam pu choique kallfükepichun mew</p>
<p>mañumtufalin pulaberinto müten pu mapa/</p>
<p>pu rüpüwaria ngeno üy llükan iñche ñi trenlan<br />
kiñe rupa iñche nampülkali</p>
</div>
<div class="column">
<p>ka kiñe pewma nürüftükuenew ngüñun rüpüwaria mew<br />
ngeno tripan<br />
kimelenew ñi kamapukünulan</p>
<p>zuamkünufuiñ<br />
mülekafun<br />
wallotiyawüam kom mapu<br />
wütalu iñche ñi püñeñ ñi putra mew</p>
<p>fey mew pepi mülen<br />
feichi wülngiñ afmatuam nülawfuy apon testikungefun<br />
feichi moyolpüñeñ mew<br />
we müchaike mew<br />
wekelleglu ñi epu tren mew</p>
<p>Desiderio<br />
umañmalu ñi wariaruka mew pewmawi<br />
wechimapu mew<br />
kawelltuy<br />
kümezuamküley</p>
<p>püntülenew engün pu nofillo inafel leufü mew<br />
welu kay nütramenew tüfachi pewma mew:</p>
<p>-kiñe ñarki lefkontuenew<br />
nüwfuy pu wili mew ñi putra mew</p>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
<div class="page" title="Page 171">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>nüfiñ newentu püntünentufiñ ütrüfiñ<br />
müte kamapu-</p>
<p>rakizuamn tufachi pewma kimeleyew kewan mew</p>
<p>pifiñ zichoyum<br />
kiñe chingküz züwen pültrükünuley<br />
wenuruka mew</p>
<p>-chau<br />
¿pefimi? tüfachi lefnüpewmangey cherokeeche mew<br />
kiñe ñeweñ rupafemlafi wezañmakepewma-</p>
<p>-welu tufachi mew lefnülafi</p>
<p>rupafemüy- pienew zichoyum rakash ruka mew</p>
<p>-trürkechi</p>
<p>kruszewman epu alpargata mew</p>
<p>femngekile.</p>
</div>
</div>
</div>
<hr />
<div class="page" title="Page 171">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>VIVIANA AYILEF(1981)</h1>
<h2>PO(LI)ÉTICA</h2>
<p>Escribo<br />
en el ojo abierto de la tormenta</p>
<p>ese que mira y ciega<br />
ese que marca,<br />
que cuando pestañea<br />
respira el mundo<br />
nacen las flores<br />
trinan los pájaros del día<br />
Pero yo escribo en este hueco</p>
<p>en un tembladeral escribo</p>
<p>donde ya ni una gota<br />
ni el polvo de hada<br />
ni el canto de griegas sirenas</p>
<p>podrán jamás perder a nadie.</p>
<p>Porque yo escribo donde nadie</p>
<p>cuando se fueron todos<br />
desde el ruido en la sombra</p>
<p>contra el trueno y la niebla</p>
<p>como si nunca</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
</div>
</div>
</div>
<div class="page" title="Page 172">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>NO NACERÉ ALOSCURO</h2>
<p>No aclamarán tambores mi presencia. Ni habrá discursos patrios ya.</p>
<p>No vengo a ver vivir, ni a financiar mi muerte.</p>
<p>Vine a surgir sin brisa que me empuje sin bronces que me auspicien.</p>
<p>Sabía del silencio y la impostura,<br />
he conocido del corazón gimiente. Compondré mis canciones en sus jardines</p>
<p>de otoño,</p>
</div>
</div>
</div>
<div class="page" title="Page 172">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>con sangre<br />
y sello propio.</p>
</div>
</div>
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>Y después:<br />
luz desde agónicos ríos,<br />
aguas de lluvia urgente que beber,</p>
<p>golpes de corazón pujando al tiempo</p>
</div>
</div>
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>bailes —paganos bailes que molesten—</p>
<p>No gustarán sus aires mi respiro.</p>
<p>Ni segarán la tierra.<br />
Ni dormirán en paz.<br />
Ni calmarán su sed</p>
<p>de siglos.</p>
</div>
</div>
</div>
<div class="page" title="Page 172">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>Saludaré la luna y el invierno.</p>
<p>Comeré de los soles sus sentidos.</p>
<p>Nunca pedí permiso.</p>
<p>Los vastos territorios son el fuego</p>
<p>en que me quemo/<br />
en que renazco<br />
y no hay espera.</p>
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<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>SURAZO</title>
		<link>https://mediorural.cl/surazo/</link>
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		<pubDate>Fri, 21 Oct 2022 13:23:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Poemas]]></category>

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		<description><![CDATA[fotografías: Juan Huenuan Escalona EN LO TERRITORIAL-REGIONAL antologador: Miriam Leiva Garrido Estos poetas son veinte escritores desde Concepción a Temuco. se ha contemplado presentar una obra de divulgación acerca de poetas regionales, acercando su trabajo escritural a otras ciudades y lugares para que lectores generosos lo reciban y difundan. La finalidad es ofrecer una visión global de la labor creativa [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="page" title="Page 104">
<div class="section">
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<div class="column">
<h6 style="text-align: right;">fotografías: Juan Huenuan Escalona</h6>
<div class="page" title="Page 105">
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<div class="column">
<h2>EN LO TERRITORIAL-REGIONAL</h2>
<div class="page" title="Page 105">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h6 style="text-align: right;">antologador: Miriam Leiva Garrido</h6>
<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-21-a-las-09.41.56.png"><img class=" size-full wp-image-1728 alignleft" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-21-a-las-09.41.56.png" alt="Captura de Pantalla 2022-10-21 a la(s) 09.41.56" width="158" height="696" /></a>Estos poetas son veinte escritores desde Concepción a Temuco. se ha contemplado presentar una obra de divulgación acerca de poetas regionales, acercando su trabajo escritural a otras ciudades y lugares para que lectores generosos lo reciban y difundan. La finalidad es ofrecer una visión global de la labor creativa efectuada por estos poetas en la actualidad, que pertenecen al Biobío y a la Araucanía y que son considerados un aporte a la literatura nacional. Aportar conocimiento de la trayectoria de la literatura en lugares como Concepción, Talcahuano, Lota, Hualqui, San Pedro de la Paz, Chillán, Los Ángeles, Nacimiento, Temuco, Pucón. Constituye una selección de los que han hecho del escribir su oficio, tarea no siempre reconocida o valorada, muchos de ellos desarrollan doble actividad, aun así, persisten fielmente en su escritura. Por lo tanto, la selección que se presenta tiene miradas que son fundamentales para entender la realidad de cada uno de ellos. Desde su contextualidad, por el hecho de pertenecer a regiones, se ven constantemente enfrentados a la hegemonía de un estado centralista, de tal forma que su labor literaria navega en medio de políticas culturales miradas desde la capital. La otra es el espacio geohistórico donde se desarrolla el proceso creativo que se vincula por las características propias de cada ciudad y su gente, es decir, el proceso escritural se desarrolla a partir de la realidad de cada uno, con la óptica particular y única del territorio.</p>
<div class="page" title="Page 106">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>Después de compilar veinte poetas regionales que escriben en verso libre, y que también plasman sus sentimientos en versos con una disposición espacial que subraya su voluntad de estilo y tono poético, se hace presente que el desarrollo temático fue elegido por cada autor, todos ellos comparten la experiencia de haberse impregnado de su territorio, la esencia del sur, sea por nacimiento o por residencia. Y todos ellos presentan su quehacer poético en el espacio virtual, redes sociales, y a su vez publican en revistas, diarios, antologías y libros en su mayoría con editoriales locales, y otros, los de mayor y extensa trayectoria, tienen difusión en medios internacionales, de alguna manera, el ingenio y la solidaridad permite que ellos y ellas sean parte de la historia de la literatura latinoamericana y europea, así es como algunos y algunas forman parte de la literatura hispanoamericana elaborada en universidades extranjeras. Alguien dijo que «si no estaba escrito no existía» y manifestamos que esta obra es un testimonio de que existe la palabra y que los poetas continúan con férreo impulso trabajando sus versos.</p>
</div>
<div class="column">
<p>Por último, señalar que agradecemos esta oportunidad de revista Medio Rural y la editorial de la Universidad Católica del Maule, por hacer presente a estos veinte poetas regionales trabajadores de la cultura y las artes.</p>
<div class="page" title="Page 107">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>A MODO DE INTRODUCCIÓN</h2>
<div class="page" title="Page 107">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h6 style="text-align: right;">antologador: Ingrid Odgers Toloza</h6>
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</div>
<p>Surazo es una antología literaria que comprende poetas de la región del Biobío y de la región de la Araucanía. La poesía de este segmento del sur de Chile constituye uno de los sistemas poéticos más híbridos y abiertos de la literatura chilena. La escritura poética crece incesante y cotidiana, los límites que se han puesto en cuanto a la cantidad de escritores y escritoras que se debe considerar hace difícil una mayor selección de autores. Como toda antología, nunca será completa ni representará a la totalidad de los creadores que proliferan en esta siempre fértil tierra chilena, plagada de amor a la creación literaria impuesta por el espíritu de hombres y mujeres que abrazan la escritura con ímpetu y gozo exponencial. Por ello se hace necesario indicar que han sido selectos quienes tienen una profusa actividad en la actualidad, un conjunto de publicaciones que indica trayectoria y oficio, y la pródiga difusión de presentaciones de libros en espacios culturales y redes sociales. Ciertamente, no se fundamenta en teoría y complejas metodologías, pero sí se ha considerado que es un aporte al movimiento cultural, al patrimonio inmaterial de la nación que en el día de hoy posee vital importancia liberar.</p>
<div class="page" title="Page 107">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>Biobío y Araucanía jamás dejan de crear ni aun en los momentos difíciles o en las catástrofes. Es necesario enaltecer esta cualidad que se hace presente para que nadie pueda olvidar esta característica fundamental de sus habitantes. Todos los rostros se representan, todas las circunstancias son develadas por los poetas, sin cuyo valioso aporte no sería posible validar y acrecentar el patrimonio inmaterial de nuestra sociedad o el imaginario social de las regiones estudiadas.</p>
</div>
</div>
</div>
<p>Esta heredad viene de los ancestros que habitaron por primera vez esta tierra y que jamás ninguno o ninguna podría negar.</p>
<div class="page" title="Page 108">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>La rica cultura mapuche 1 es oral y las leyendas, los mitos, los refranes, rezos y cuentos, son la sabiduría popular que como buenos observadores y observantes de la naturaleza los nutre de una riqueza de relatos donde nunca desaparece la condición sagrada de la tierra y todo lo que ella contiene. Una de las principales formas de traspaso cultural de la lengua ritual es la oralidad, la que tiene muchos maestros: longkos y machis, y en general, todos los que tienen el hábito de narrar. Es indiscutible el aporte de los exponentes mapuche a las letras del país.</p>
<p>Con todo, tenemos que recordar que la historia de la poesía chilena a partir de los años setenta está marcada por dos hechos históricos extremos 2: la asunción de Salvador Allende al Gobierno en el año 1970 y el golpe de Estado de 1973. Sin embargo, el restablecimiento de los códigos comunicativos en la poesía es un proceso que manifiesta también estos conflictos, y el trabajo escritural tanto de la región del Biobío como de la región de la Araucanía no está libre de ello.</p>
<div class="page" title="Page 108">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>Tampoco escapa a los posteriores y fuertes movimientos sociales de este siglo, como el estallido social y la pandemia, además de la violencia que se ha incrementado en cifras nunca antes vista.</p>
<p>Sin duda, esta antología será un valioso instrumento de análisis y difusión, junto con ser un estímulo para las nuevas generaciones.</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 108">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>1 https://www.cultura.gob.cl/wp-content/uploads/2013/02/ Gu%C3%ADa-mapuche-para-web.pdf</p>
<div class="page" title="Page 108">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>2 http://revistas.uach.cl/pdf/efilolo/n44/art04.pdf</p>
<hr />
<h1>CESAR VALDEBENITO (1975)</h1>
<div class="page" title="Page 112">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<div class="page" title="Page 112">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>He cerrado los ojos a la belleza<br />
Dijo: Tendrás que hablar de las cosas que nunca/</p>
<p>vendrán hablar de aquellas cosas que ya no existen</p>
<p>Del argumento de mi persona&#8230; quizás,/</p>
<p>Aunque de eso ya no sé nada.</p>
<p>1<br />
Amaré tu muerte como amaré mi muerte<br />
Luego he de cerrar los ojos y hacer de esto literatura</p>
<p>Esencialmente es lo que debo hacer<br />
Lo demás no importa<br />
Lo demás son lágrimas cartas fecha llantos<br />
En fin, todo ello es asunto de tiempo<br />
De la identidad del tiempo<br />
Primero de mi identidad y luego de tu identidad</p>
<p>Mucho después de la identidad que brota/</p>
<p>del tiempo</p>
<p>Esa identidad será lo que yo quiera<br />
Tendré que escribir la literatura de la identidad</p>
<p>De esa identidad no espero nada<br />
Solo eso&#8230; la identidad.</p>
</div>
<div class="column">
<p>2<br />
La belleza me cierra los ojos<br />
ha hablado desde la existencia en sí misma y/</p>
<p>enseguida abandonada esta única idea puede silenciar todo</p>
<p>¿esto será inútil o fatal? No lo sé<br />
en ocasiones sé muy bien lo que deberé tachar o lo/</p>
<p>que deberé escribir en otras ocasiones aparece de improviso el/</p>
<p>texto nuevo hay momentos en que eso da miedo como cuando/</p>
<p>la belleza da miedo en el futuro habrá un texto nuevo y luego otro</p>
<p>sé que será así<br />
el dolor la belleza o la muerte vendrán en el</p>
<p>texto nuevo allí quedará todo<br />
intacto entero<br />
entonces<br />
¿qué diré? No sé<br />
¿tendré que olvidar? No sé</p>
<p>no sabré qué decir</p>
<p>3<br />
Cierro los ojos<br />
Debo referirme a la mujer del jardín<br />
Pero solamente a partir de la mujer del jardín<br />
En ella reside el tiempo de la palabra<br />
Ante ella podría detenerme largamente<br />
Como ante una página<br />
O como ante la hoja blanca o vacía o que no dice nada.</p>
</div>
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</div>
<div class="page" title="Page 113">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>4<br />
El cielo o el infierno podrían estar donde/</p>
<p>tú quieras donde yo quiera</p>
<p>5<br />
¿Cuál es tu verdad?<br />
Te repito: ninguna<br />
La verdad deberá existir más allá de todo esto</p>
<p>Pero eso en ocasiones me hace reír</p>
<p>6<br />
Mi casa como la belleza es una casa blanca/</p>
<p>echada a perder De ahí te escribo como si te llamara</p>
<p>Quizás puedas verme<br />
Sé que no servirá de nada</p>
<p>7</p>
<p>Quiero nombrarte<br />
quiero nombrarte con la palabra quiero encontrar esa palabra<br />
sea cual sea</p>
</div>
</div>
</div>
<hr />
<div class="page" title="Page 113">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>CONSUELO MARTÍNEZ ASTORGA (1989)</h1>
<h2>EXPERIENCIAS CORPORALE(E)S</h2>
<h6 style="text-align: right;">para Isabel Iriarte León</h6>
<div class="page" title="Page 113">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>Se abre mi carne, encorvada de placer, a otra carne que no veo, se entierra en un tiempo invisible y se transmuta mi orbitada dependencia. Vibra una voz en los oídos de mi pecho, persiguiendo trazos desvestidos y mis ojos poseídos por una levedad, se ausentan de la hora que había acordado con el cansancio. Allí, ambos, perdidos de la luna, de la calle, de la mirada comprimida, hacemos un mundo, nuestro mundo. Y el perfume de las hojas que transitamos, me anuncia que página a página nos hemos encontrado. Y si tan solo, tan solo la hora no hubiese tocado la puerta, habríamos concluido, pero vendré pronto, justo cuando el sol nos diga que volveremos a leernos.</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 114">
<div class="page" title="Page 114">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>OLVIDAR</h2>
<p>A filo de una hoja de otoño, me escribo, para no olvi- dar, con una angustia de tiempo perdido, me escribo, sobre mi cuerpo, en el silencio, para no olvidar, me escribo, a punto, a punto, para no olvidar, olvidar, no, olvidar no, para recordar que tuve que hacerlo, en el silencio, escribiéndome, así para que los demás me recordaran, me vieran, me recordaran, así, así tal cual, con este cuerpo, con este cuerpo, sí, para no quedar en un recuerdo, volvería a hacerlo, no, no para sufrir, para no olvidar.</p>
<p>¿Habrá otro modo para no olvidar?</p>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
<hr />
<h2>¿DE DÓNDE VIENE EL MUNDO?</h2>
<div class="page" title="Page 114">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>El mundo viene de afuera, de adentro, de los sonidos, de las luces; el mundo me vino. El mundo viene de mi madre, de mi padre; de los sueños (eso me han dicho); el mundo viene cuando lo hago, cuando hago algo. El mundo viene, quizás no viene, o se me viene encima; este mundo tan frágil y pequeño desde un avión, tan aterrador cuando camino. De dónde viene, viene de las historias que me dejó mi abuela, viene con el viento; o simplemente con un poco de tinta cuando quiero volver a saber lo que se siente ser humana.</p>
<hr />
<h2>MENTIRA PIADOSA</h2>
<div class="page" title="Page 114">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>Dijeron que nos quedáramos esperando, dijeron que volverían por nosotros. Nos quedamos esperando a que alguien viniera a encender la fogata. Nos dormimos esperando. Dijeron que algún día seríamos adultos, dijeron que todo sería diferente cuando fuéramos grandes.</p>
<p>Nos hicimos grandes. Solo nos hicimos más grandes.</p>
<hr />
<h1>INGRID ODGERS TOLOZA (1955)</h1>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
<div class="page" title="Page 115">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>CÓDIGO</h2>
<p>Animalilla<br />
Del seso al hueso<br />
del olfato al gusto<br />
salivo el verso<br />
Concibo<br />
en el pozo del tacto<br />
Forjo<br />
en la hondura del ojo Fraguo<br />
desde cloacas y arrabales desde nudos y crepúsculos</p>
<p>desde el carrusel y el circo</p>
<p>Pantomima de mí</p>
<p>Salivo/iot</p>
<hr />
<h2>NABILA</h2>
<p>El hacha fue el aviso<br />
Eran rojos los ojos<br />
Ojos dormidos piernas desnudas</p>
<p>—Entumecidos peldaños—<br />
¡¡Ay mundo, altivez y macho!!<br />
Este dolor que navega por las silentes paredes</p>
<p>Este dolor que ahoga y triza la garganta<br />
Y era temblor la noche</p>
<div class="page" title="Page 115">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>Cuando la puerta fue el mensaje</p>
<p>—Y se quedó quebrada como tus Sueños—<br />
En soledad de madera</p>
<p>Junto al pasamanos<br />
—desvestido—<br />
Y fue hiel el llanto<br />
Y el humor lobo y fue entonces la piedra Toda la tormenta</p>
<p>Riada – Marea alta – Ocaso</p>
<p>Barca desolada<br />
El hacha fue mensaje<br />
Y entonces</p>
<p>¿Quién habla en el poema? Y<br />
¿De qué?<br />
Te diré exhausta, casi ahogada por la cuerda larga</p>
<p>El macho toro y la mujer zozobra<br />
Carencia latente que destila la risa<br />
Si beber fuera el olvido<br />
Si la puerta si el hacha si la lujuria y los senos</p>
<p>Si el pecho desnudo y el jolgorio</p>
<p>Cuando la puerta fue el<br />
rajado recado<br />
—Y el oído se hizo sordo—<br />
Hoja, ojo y contrafilo todos inútiles</p>
<p>Ante el atisbo del apego</p>
<p>Iba la muerte cantando<br />
Hacha-hacha-hacha<br />
Ella Que negra ronda y ronda exclamó ¡Piedra!!</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 116">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>ALEJANDRO CONCHA (1995)</h1>
<h2>POTESTADES SECULARES</h2>
<p>¿Qué tiene usted con la palabra inmunda? La realidad es virgen<br />
y hierve a torrente debajo de los caños. No pierda el tiempo.</p>
<p>Ningún hombre en la historia<br />
así como ninguna mujer,<br />
dijo Algo como un balbuceo<br />
Algo como un intento de frase<br />
algo así como un No sé qué.<br />
Cada palabra ha sido disecada para su consumo,</p>
<p>cada argumento cae por su propio peso</p>
<p>y aporta a su manera con sus círculos de agua.</p>
<p>No hay poema intrascendente.<br />
Déjese de leer esas tonteras del oráculo,<br />
la riqueza y la cama.</p>
<p>Cada débil aferra su esquirla<br />
y a sus pies de barro, recita un mantra<br />
a fin que el viento no le lleve.<br />
Si hay carne en esos huesos<br />
si hubo pan en los barriales<br />
a las aves no podría importar menos la tradición.</p>
<p>Piense en esto cuando el horror enfrente:<br />
todo cuanto vea<br />
pertenece a las bestias.</p>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
</div>
<hr />
<div class="page" title="Page 116">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>HORA BRUJA</h2>
<p>Aquellos que mueren tranquilos<br />
tienen la palabra justa<br />
y el tono perfecto de la calma.<br />
Azul es el color de su hora bruja<br />
cuando el cielo se remoja como un pañuelo</p>
<p>recogido del suelo de la tarde.</p>
<p>El fuego aún quema las mejillas<br />
y hará falta frotarlas para sentir<br />
de nuevo la escarcha bajo los labios<br />
que ya jamás volverán abrirse.<br />
Habrán dicho<br />
todo lo que restaba por escribir,<br />
habrán soltado al perdón de su jaula.<br />
Habrán llegado a casa sin necesidad de hacer ruido</p>
<p>o abrir las puertas de la despensa.<br />
Habrán oído al gato saltar de la repisa<br />
disparando su cacería volátil.<br />
Aquellos quebrados por el aire<br />
se derrumbarán en invierno,<br />
porque, aunque quede sol sobre sus cabezas<br />
o reluzca el oro intacto en la corriente,<br />
la nube que ensombrece los campos<br />
y el viento, como una daga de quietud repentina</p>
<p>de cosas ya dichas y recuerdos contados<br />
abrirá un sabor seco en la boca,<br />
hoja que solo entonces<br />
podremos llamar silencio.</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 117">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>ELGAR UTRERAS SOLANO (1972)</h1>
<h2>EL ÁNGEL MÁS PEQUEÑO</h2>
<p>Después de la lluvia En el barro de la calle Juega descalzo<br />
El ángel más pequeño Del campamento.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h2>PASILLO I</h2>
<p>Hay un nervio roto en el extremo<br />
De esta casa<br />
Montón de guijarros<br />
Y las palabras están con la clave perdida</p>
<p>¿Cómo estás hoy? ¿Tienes algo que decir?</p>
<p>Responde una mudez azul</p>
<p>Y la semana ¿Qué tal?<br />
La espera<br />
Es estarse de vacaciones en el infierno</p>
<p>Quizás sea toda una tormenta en la selva</p>
<p>Un par de chicas asustadas<br />
Alguna víctima de robo<br />
Manejemos todas las posibilidades</p>
<p>Mientras el vigor está en la dosis diaria</p>
<p>No recuerdo si pasé por esto antes<br />
¿Ud. tendría la gentileza de decírmelo?</p>
<p>Aquí es de lo único que se habla</p>
<div class="page" title="Page 117">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>Las rosas no impresionan a nadie<br />
Ni los gatos<br />
La música estaría bien<br />
Hablar un poco más con los amigos<br />
¿Ya se van? ¿No podrían quedarse un segundo más?</p>
<p>Sin embargo, así se va en este avión</p>
<p>Un nervio hecho trizas<br />
Y este montón de guijarros ¿Qué hace en la ciudad?</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 117">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>NO HAY OLVIDO</h2>
<p>Es cierto<br />
No hay olvido para tanta ceniza<br />
Para esa costumbre que nos obliga a la transparencia</p>
<p>De andenes perdidos en la niebla<br />
Forzados a morder el silencio<br />
Hecho de un amanecer<br />
De esquirlas en la carne<br />
No hay olvido para la sal de tanto nombre</p>
<p>Llamando en la oscuridad que se desgarra<br />
Con la luz del tiempo<br />
Voz que viene desde el fondo de todas las cosas</p>
<p>Como el cuerpo en el oleaje<br />
No hay olvido para tanto y tanto que abrazamos</p>
<p>En la soberanía de la ausencia<br />
Anhelando como buenos deseos<br />
Encontrarlos siempre en el momento preciso<br />
No hay olvido<br />
No hay olvido No hay</p>
</div>
</div>
</div>
<hr />
<div class="page" title="Page 118">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>DRAGÓN ROJO</h2>
<p>Él, la piel desnuda de la muerte.</p>
<p>Ella, mujer vestida de ocaso</p>
<p>finge dormir<br />
bajo sus pies</p>
<p>para derrotarle en su cuerpo.</p>
<hr />
<h1>DOLORES VIOLETA (NO INFORMA)</h1>
</div>
</div>
</div>
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<div class="column">
<h2>Nació</h2>
<p>Amorfa y sin culpa<br />
de piel marrón y olor a barro</p>
<p>un invierno donde la lluvia del sur no se/</p>
<p>duerme, no se apaga sin ella cuánto de tanto habría/</p>
<p>ya extinguídose.</p>
<p>Una noche de luna negra<br />
de su espalda salió un tubérculo de masa dura como/</p>
<p>el cuero de tiburón de textura suave, liviana y caliente</p>
</div>
</div>
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<div class="column">
<p>partía sus vértebras</p>
</div>
<div class="column">
<p>Largo era el tubérculo que</p>
<p>largo y peludo<br />
se extendía hacia cerros y techos</p>
</div>
</div>
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<div class="column">
<p>cielos y copas<br />
por pavimentos y valles</p>
<p>La histérica desplegó alas de mariposa nocturna</p>
<p>y un brazo de gorila desde su columna<br />
y ojos de mosca</p>
<p>y manos sin dedos de brazos sin huesos</p>
<p>No era pulpo</p>
<p>aunque similar</p>
<p>Podía ver en ultravioleta</p>
<p>y se reproducía gracias a ella misma</p>
<p>cantaba como codorniz</p>
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<div class="column">
<p>a pesar de su pequeño pico de ave joven<br />
Ya no camina</p>
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<div class="column">
<p>se desplaza<br />
y con sus enormes</p>
<div class="page" title="Page 119">
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<div class="column">
<p>ubres</p>
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<div class="column">
<p>rebosadas de agua</p>
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<div class="column">
<p>montañosa</p>
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<div class="column">
<p>alimenta a las crías moribundas</p>
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<div class="column">
<p>de la tierra seca.</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 119">
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<div class="column">
<p>AQUÍ LA DESGRACIA SE TOMA CON CUCHARA OXIDADA</p>
<p>Un par de manos mide rodamientos con un pie de metro y los selecciona según su tamaño. Le sucede la vida en un segundo al desgraciado. Si es cosa de mirarle la cara para saber que es desgraciado. Se limpia las manos agitado y nervioso con un paño grasoso que cuelga de su bolsillo. Mientras le sucede la vida le suenan las tripas como engranajes manchados de herrumbre.</p>
<p>En tanto, la desgracia habita en sus amorfas formas, se obsesiona con las tuercas de camiones de remolque. Con la poca gracia que tienen sus piernas, un par de kilómetros avanza en bicicleta y busca tornillos, pernos y alambres de púa debajo de enormes estructuras de fierro podrido.</p>
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<div class="column">
<p>El desgraciado jamás se mostrará de uñas limpias porque el oficio de recoger no se le dio a las manitos lozanas, esculpidas.</p>
<p>Los desgraciados como él no humedecen sus manos porque los desgraciados como él no se arrugan, se oxidan, les agarra un color naranjo ladrillo, a mandarina o a caléndula muerta, a tétano podría ser o a hueso descalificado teñido con níspero deshidratado.</p>
<p>Los desgraciados que dedican su vida a recoger tesoros enterrados en el barro bajo máquinas interfectas son ya escasos. Antiguamente se les veía con suave disposición, cabeza gacha buscando fierros y madera. Los desgraciados que consideran que la basura es el gran tesoro han de creer además que los órganos humanos se han convertido en piezas hechizas.</p>
<p>Y mientras sucede la vida relativamente cada quien encuentra como convertirse en basura, escultura, abono o comida, cómo los desgraciados que inventan sueños oxidados a los visitantes y residentes de la espiral que se es parte, cuando nos expulsan, o nos extraen del vientre que albergó tanto engranaje suelto de ideas y escombros.</p>
</div>
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<hr />
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<div class="column">
<h1>LUIS CONTRERAS JARA (1941)</h1>
<h2>POEMA DE LA NIÑA BALEADA</h2>
<p>No sé cómo te llamas, pero sé<br />
que defiendes el agua y que te llueven por eso moscas de acero</p>
<p>No sé dónde encontrarte en esta tarde de colmenas</p>
<p>pero siento el aroma a verbena de tu voz</p>
<p>Ignoro dónde estudias, sin embargo<br />
creo que era mejor ese dibujo de tu cuaderno</p>
<p>con madreselvas y cigarras<br />
que esta página de carabinas escapadas</p>
<p>Por amar la justicia te sujetaron los brazos</p>
<p>estrangularon tu ramo tierno<br />
y el de las amapolas que cortejan los geranios/</p>
<p>de octubre</p>
<p>Como no sé tu nombre solo voy a llamarte primavera porque en tu mano volverá el guijarro a ser estrella correré junto a ti contando tus pisadas con los pétalos de todas las margaritas que irán junto a nosotros hacia las colinas floridas</p>
<p>Ayer por la tarde, cuando cantabas a la justicia el río en el que ibas estaba cercado de álamos/</p>
<p>envenenados</p>
</div>
<div class="column">
<p>llenos de pájaros de plomo<br />
y yo estaba lejos de ti<br />
en la zarza espiaban cabezas vacías y manos<br />
que buscaban el vestido que te habían bordado/</p>
<p>las mariposas ondeaban los cipreses detrás de tu sombra</p>
<p>rasguñaban la tarde las ortigas<br />
aullaban los lobos detrás de los cipreses y yo no estaba junto a ti</p>
<p>Te miraba el vacío cilíndrico y mortal, un vacío/<br />
de hueso</p>
<p>por la cuenca siniestra<br />
observaba tus ojos de plata<br />
y yo no estaba junto a ti<br />
hasta que de pronto rompió el surtidor junto/</p>
<p>al jardín sagrado</p>
<p>Tú<br />
estabas llena de claveles.</p>
</div>
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<hr />
<div class="page" title="Page 121">
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<div class="column">
<h1>EUGENIA TOLEDO RENNER (1945)</h1>
<h2>MADERA</h2>
<p>Parece difícil ser árbol y<br />
poseer un corazón de madera.<br />
Estar durmiendo en invierno, despertar en primavera<br />
cuando terminen estas oscuridades o cuando vuelvan las lluvias,<br />
porque hay pocas probabilidades. Habría que pintarlo, florecido.</p>
<hr />
<h2>LA MUTACIÓN HISTÓRICA</h2>
<p>1<br />
Cada día generoso # trabaja y organiza La ceniza del cielo # pintó de novia # las/</p>
<p>montañas anoche Es invierno aquí # y brillan las granadas</p>
<p>En sus canastas # en la verdulería<br />
El Lago Caburgua # estira su lienzo blanco # copia/</p>
<p>del cielo Se pintarán dos barcos de papel flotando desde/</p>
<p>la orilla</p>
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<div class="page" title="Page 121">
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<div class="column">
<p>Mientras # yo me sentaré en una roca</p>
<p>Reflexionando sobre este suelo:<br />
Embebida en la profundidad del dulce lago que pregona olas y caricias</p>
<p>que se entrega y sana</p>
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<div class="page" title="Page 121">
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<div class="column">
<p>La distancia entre la vida y la muerte.<br />
Los días no serán más cortos # ni las tareas más largas,/</p>
<p>me dice</p>
<p>Luego, asciendo tratando de descifrar<br />
las arterias de la cordillera de los Andes.<br />
En el bosque descubrí sombras # persiguiendo luces eran mis días # que brincan en su color propio:<br />
la gloria de las hojas # ojos son<br />
los ganchos # pájaros de las islas # desnudas líneas con un azul ademán de agua.<br />
Torres de sangre # país que se desgaja # país mío como una naranja # como la granada<br />
El que vuelvo a ver # a ver y a volver<br />
¿Quién contará la historia de tus pueblos?<br />
¿Quién quitará el velo al silencio que quiere hablar?</p>
<p>El viento me empuja en reversa y<br />
el lago hacia el nítido lago.</p>
<p>2<br />
Ayer fue un día extraño # otros territorios como el de la pandemia<br />
Ayer raíz de rayo # canto quebradizo<br />
los números de nuestros muertos<br />
Ayer en Caburgua # llovían otras gotas de lluvia</p>
<p>Los choroyes se reunieron en algarabía en la/</p>
<p>plaza de Pucón Y el día # con el trabajo # se hizo un par de horas</p>
<p>Ayer # abrí dos libros # porque hablar no podía</p>
<p># ya que me voy enmudeciendo<br />
¿Qué corazón puede bastar para entenderlos?</p>
<p>Ayer # abrí # dos libros de Walter Benjamin:</p>
<p>Iluminaciones y La vida posible.<br />
Entendí un tercio de lo que leí.</p>
</div>
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<hr />
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<div class="column">
<h1>ALAN MUÑOZ OLIVARES (1977)</h1>
<h2>IMAGINARIO DE CHILE</h2>
<h6 style="text-align: right;">A la memoria de Eduardo Meneses Valencia (1975-2000) que Va al Paraíso.</h6>
<p>Cierra la Puerta/ Lo que tengo para decirte/ ya ocu- rrió antes en la mente/ una y otra vez en el espejo/ Cierra la puerta/ Porque las paredes quieren oír/ el origen de este mito antes del palimpsesto/ como en una liturgia del consejo de ancianos/ alrededor de una fogata en mitad de la noche/ el susurro del secreto tras el primer fuego/ el sonido de los leños crepitando en el vacío.</p>
<p>Cierra la boca/ Deja que el silencio invada los cuatro costados/ Presiente que no hay nada más que este cuerpo/ en posición de loto frente al infinito/ que has caído en cuenta que esto se superpone a un lugar-no lugar/ de la consciencia/</p>
<p>Cierra la boca/ e imagina que la poesía no quiere estar entre los muertos/ Y ha hecho, de un bastidor, un país para habitarlo.<br />
Cierra los ojos/ e imagina la arquitectura de este país/ más allá de los sueños/ de sus valles y volcanes urgentes/ más allá del levantamiento de las zonas mapeadas/ el acabado de sus fronteras líquidas/ de la extensión escalar de la atmosfera/ de la tensión</p>
</div>
<div class="column">
<p>jerárquica de los símbolos/ Cierra los ojos/ e imagina el aquí y el ahora de estos paisajes tejidos/ del acantilado y de su honestidad material.<br />
Cierra los ojos/ e imagina una ciudad de noche/ cualquier ciudad de Chile bajo fuego/ de lluvia/ Camina en el vértigo de los vehículos/ que pasan esquivando los charcos/ Mira las luces de la ciudad/ reflejando los neones en sus calles mojadas/ ¿Reconoces esta ciudad?/ Imagina que estas calles van a tu encuentro/ ¿Cómo es el abrazo?/ ¿Cómo se siente perderse en una ciudad sin nombre?<br />
Imagina que hay una callejuela lateral/ Camina por esta calleja explorando el gesto del muro/ de edificios, tiendas y residencias en el territorio/ pronto verás una vieja casa abandonada/ es Casapoema que respira aún bajo las enredaderas/ Las ventanas están sucias, empañadas y salpicadas de lluvia/ acércate para mirar hacia adentro/ observa algunas siluetas borrosas/ moho, fantasmas y reliquias.<br />
Imagina que una puerta se abre/ y te invita a recorrer sus habitaciones efímeras/ sus pasillos son un paramé- trico desfile de palabras/ al final, sube escaleras imaginarias hacia una buhardilla que da al Everest/ mira el mundo como un niño/ sé un niño que extiende los brazos/ sobre noches blancas/ ¿Cómo se siente sacar este aullido?/ Descubre que no hay retorno después de conocer el paraíso.<br />
Lentamente, vuelve sobre tus pasos/ y exhala de a poco la falta de oxígeno/ la escalera te lleva al sótano de los sentidos/ algunos libros desperdigados/ revelan que hubo alguna vez una biblioteca/ una luz tenue te señala una mesa y un libro abandonado/ Conviértete ahora en ese libro/ ¿Qué libro eres?/ tus tapas, tus hojas, tu olor/ ¿Por qué fuiste dejado a tu suerte? Imagina que vuelves a ser tú, de nuevo/ el libro te observa desde la mesa/ con dilación hojeas la factura de sus gemidos/ ¿ahora entiendes la geometría orgánica de la curva que acoge?/ ¿ahora entiendes la nigromancia entre tinta y celulosa?/ Ahora, lenta- mente despídete del libro/ y guárdalo en algún lugar de tu memoria/ Imagina y empieza marcha hacia la salida de este castillo en el aire.</p>
</div>
</div>
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<div class="page" title="Page 123">
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<div class="column">
<p>Despídete del Genius Loci Casapoema/ Dirige tus pasos a aquellas calles renacidas del agua/ Echa un último vistazo a la acupuntura urbana/ Prepárate a abandonar este país de facto en un cuadro/ Regresa tu existencia a esta galería/ Abre los ojos/ Reconócete en esta exposición en el Salón de la Infamia/</p>
<p>Ahora cierra las puertas/ contigo afuera/ Y empecemos a soñar en serio.</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 123">
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<div class="column">
<h1>ADÁN MÉNDEZ (1967)</h1>
<h2>MENOS MAL QUE HUBO CONCEPCIÓN SIQUIERA</h2>
<p>Donde una casa se reía sola<br />
Con la cosquilla de su vida interna</p>
<p>Matadero del pan con mantequilla</p>
<p>Refugio de cualquiera cachureo</p>
<p>Menos mal abuelita</p>
<p>menos mal</p>
<p>Porque paramos justo en este patio</p>
<p>En que no caben caracoles</p>
<p>Caben ciruelos chuecos<br />
Caben gatos asoleándose en el zinc</p>
<hr />
<h2>EJERCIÓ EL HÁBITO INSOPORTABLE CHILLANEJO</h2>
<div class="page" title="Page 123">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>De sobresalir como poeta<br />
Por sobre cada contemporáneo suyo Insistiendo todo el tiempo<br />
En que ese suceso no importaba nada Comparado con el de ser un chillanejo</p>
<hr />
<h2>CUANDO SALIMOS DE PUERTO</h2>
<div class="page" title="Page 124">
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<div class="column">
<p>Tomamos un Cruz del Sur</p>
<p>Compré almendras a la madre</p>
<p>Y a cada niño un yogur</p>
<p>Ya embarcados en Pargua Una tunina<br />
Vimos del ventanuco<br />
De la cabina</p>
<p>De la cabina sí<br />
Vuelta a los buses<br />
Se hizo noche y la lluvia</p>
<p>Raya las luces</p>
<p>Brilla en bajo relieve Ancud en breve</p>
<hr />
<h1>NICOLÁS BARRÍA GONZÁLEZ (1988)</h1>
<div class="page" title="Page 124">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>HAMARTIA</h2>
<p>Y así,<br />
de tanto repetirla,<br />
de tanto nombrarla<br />
fue como la mentira,<br />
elevada sobre todas las preguntas,<br />
cantada con rito de hambre y sed de hierro,</p>
<p>sangró a gritos las ancianas sinfonías,</p>
<p>anclando caníbales perfumes<br />
sobre el sexo<br />
secreto<br />
de la cría.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<div class="page" title="Page 124">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>ALDEA DE LA CAVERNA</h2>
<p>Vi pueblos de roca entre nubes magenta</p>
<p>alzando sus muros, reuniendo la grieta</p>
<p>arruman metal en cristales de asombro</p>
<p>baúles repletos de astutas ofrendas.</p>
<hr />
<h2>SIEMBRA SOMBRA</h2>
<div class="page" title="Page 125">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>Nocturno dialecto la noche bosqueja,</p>
<p>ancianas vocales que nacen volando,</p>
<p>elongan su abismo con tacto perplejo</p>
<p>destello semilla del hielo estrellado.</p>
<hr />
<h2>SONRISA DE RAMANUJAN</h2>
<p>Flotantes micrófonos orbitales<br />
saborean tormentas de números primos,</p>
<p>buscan huellas de calor<br />
en el último volcán de Selene.<br />
No la encuentran, no hay oído de metal</p>
<p>que escuche tan primarias las caricias.</p>
<hr />
<h1>ENRIQUE GIORDANO (1946)</h1>
<div class="page" title="Page 125">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>ENTREMAPA</h2>
<p>¿Qué tipo inmundo asqueroso hijo de puta estará besando tu boca?<br />
¿Qué harás con las cincuenta lucas que te pagó?</p>
<p>¿Cuánto tiempo llevas esperando<br />
el bus que te lleva a tu cuarto oscuro?</p>
<p>Porque ya estarás comenzando a pensar</p>
<p>en el día de mañana</p>
<p>en la sonrisa que se deforma<br />
en los sueños que se arrugan para siempre</p>
<p>Ya habrán enterrado tu boca en una sábana sucia</p>
<p>Porque a nuestra edad,</p>
<p>lo tendrás que ir aceptando todo</p>
<p>como el vino agrio en tu vaso sucio</p>
<p>Va llegando la oscuridad</p>
<p>Los buses se demoran</p>
<p>Pasada la medianoche<br />
uno tiene que esperar</p>
<p>Y a nuestras horas ya no pasan</p>
<p>Te imagino frente a los canales grises de Santiago</p>
<div class="page" title="Page 126">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>Viendo cómo se va el agua</p>
<p>Así<br />
tan sin gracia</p>
<p>—arrastrando ojos y pulmones reventados—</p>
<p>¿Desde qué puente<br />
desde qué cuarto anónimo</p>
<p>de la Avenida Matta y la calle Franklin?</p>
<p>¿Desde qué casa sin puertas?</p>
<p>Cuando cierres la última cortina de tu/ cuarto húmedo</p>
<p>pensarás en mí Sé que pensarás en mí</p>
<p>Irás cerrando los ojos con lentitud contento</p>
<p>quizás feliz y te dirás que la vida vale la pena vivirla</p>
<p>porque me recordarás diciendo: «¡Te quiero, Patricio!»&#8230;</p>
<div class="page" title="Page 126">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>y las flores volverán a crecer en el jardín que nunca tuviste.</p>
<hr />
<h1>PILAR RIVEROS (1964)</h1>
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<div class="column">
<h2>EL TIEMPO</h2>
<p>El tiempo transcurre<br />
sin ser víctima del consumismo y<br />
su torrente explosivo.<br />
No se confunde en la catástrofe humana.<br />
Sus rincones están protegidos por murallas de espejos</p>
<p>que siguen su curso sin castigar lo súbito<br />
sin que contaminadas partículas lo toquen.<br />
El tiempo no se llueve dentro<br />
y cabe dentro de la lluvia<br />
es canto que pende del círculo universal<br />
posee estructura para detener impertinencias<br />
y enigmática claridad para soltar ataduras.<br />
El misterio del tiempo<br />
no cabe en las cuencas del aire.<br />
El misterio del tiempo<br />
permanece escondido en lo insólito<br />
en la vitalidad de las calzadas<br />
en el bolsillo del vagabundo.<br />
&#8230;No sabe de oscuridad e imposibles.<br />
Permanece insepulto frente a nuestra prisa.<br />
El tiempo infinitamente amplio<br />
ofrece su mano sin costras<br />
al término de nuestro tiempo<br />
como metáfora de eternidad.</p>
<hr />
<h2>ESQUELETO DE UN POEMA</h2>
<div class="page" title="Page 127">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>En la bruma creo adivinar ojos cargados de tristeza</p>
<p>y como si se difuminara algo que quiso ser sonrisa.</p>
<p>Me pregunto si permanezco intacta<br />
en el recuerdo de tus ojos<br />
si tu boca lleva la memoria de entre mis muslos.</p>
<p>Si aparte de los desencantos tienes alguna ternura</p>
<p>dispuesta a prodigarse en mí.</p>
<p>Intento un poema y solo consigo un esbozo<br />
en donde se confunde el cara y cruz de esta historia.</p>
<p>Intento un poema y solo logro el esqueleto</p>
<p>del que pudiera ser perfecto.</p>
<p>Enloquecida me fragmento en la bruma<br />
en el intento de unir palabras de manera perfecta</p>
<p>&#8230; de ponerle carne y sangre al esqueleto<br />
carne y sangre<br />
fecundidad para mi pan que eres tú<br />
como triunfo sobre los rencores.</p>
<hr />
<h1>MIRIAM LEIVA GARRIDO (1958)</h1>
<div class="page" title="Page 127">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>LOS RUIDOS HACEN ECO</h2>
<h6 style="text-align: right;">Silencio, un gran silencio, un silencio de años,</h6>
<h6 style="text-align: right;">de siglos, un silencio aterrador que empieza a crecer</h6>
<h6 style="text-align: right;">en el cuarto y dentro de mi cabeza.</h6>
<h6 style="text-align: right;">María Luisa Bombal</h6>
<p>I<br />
Cómo vamos a contar<br />
el desespero,<br />
anudarse en la llovizna<br />
revelarse de la mano que no suelta</p>
<p>la lluvia que demora entre la niebla</p>
<p>cuando todo es una boca de lobos</p>
<p>un túnel oscuro lleno de zarpazos</p>
<p>sin memoria<br />
y al filo.<br />
Cómo vamos a salir<br />
con tanto frío<br />
llena de humedad la ropa<br />
bastaría volverse agua<br />
extinguirse como nunca<br />
entre las piedras.<br />
Cómo vamos a continuar viviendo</p>
<p>cada vez que la palabra<br />
se enmaraña<br />
los dedos se rompen<br />
y la llovizna breve<br />
no cesa.</p>
<div class="page" title="Page 128">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>ii<br />
Tengo un ruido haciendo eco<br />
debe ser la desilusión<br />
sin mascara derritiendo mis huesos precaria de ciertos movimientos me deshielo<br />
me abandono<br />
me hago sombra<br />
en las mismas entretelas<br />
por desgracia.</p>
<p>III<br />
Desde la ausencia<br />
me hago compañera de mi sombra<br />
me deshago en ella desolada<br />
me condeno negada contra la muralla<br />
me cobijo en la indiferencia dislocada<br />
harta de amputarme en la ceguera<br />
entre sus percepciones<br />
muerdo la rabia de esta soledad irrevocable<br />
es evidente la destreza de algunos de arrimarse</p>
<p>al árbol y hacer leña</p>
</div>
<div class="column">
<p>IV<br />
Engañosa mi indolencia<br />
despierto olvidada<br />
no logro comprender el mal<br />
mis delitos purgados en soledad<br />
me arrastro en el desencanto desgarrada</p>
<p>abatida en medio de lo oscuro<br />
muy en el fondo grito<br />
me nacen rebeliones.</p>
<p>V<br />
Tengo frío estoy debilitándome<br />
el cielo no deja respirar<br />
guardo las marcas<br />
de la hoja rebanándose<br />
la «Última niebla cae de mis manos»</p>
<p>María Luisa Bombal<br />
sonríe en la contratapa<br />
sangro profusamente<br />
no sé si vivo o sueño<br />
tengo cansancio.</p>
<hr />
<h1>DANIELA GUERRERO GONZÁLEZ (1981)</h1>
<div class="page" title="Page 129">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>DEL SALÓN DE LOS ESPEJOS</h2>
<p>Frente a la imposibilidad de decir Actúo.<br />
Frente a la imposibilidad de actuar Grito.</p>
<p>Frente a la imposibilidad de gritar Lloro.<br />
Frente a la imposibilidad de llorar Aúllo.</p>
<p>Frente a la imposibilidad de aullar<br />
Me entrego.<br />
Y ahí de cuclillas frente mí,<br />
Un cuerpo espera desnudo a cambio de nada Expuesto</p>
<p>Ansioso<br />
Solo<br />
Húmedo<br />
En la mitad más encendida Del salón de los espejos.</p>
<hr />
<h2>GOLPE</h2>
</div>
<div class="column">
<p>Bajo mi cuerpo<br />
el siniestro espejo dice la verdad.<br />
Surge la voz ambigua de la vergüenza</p>
<p>¡Traición!<br />
Gritan las lenguas que deambulan en la urbe</p>
<p>¡Traición!<br />
Mientras&#8230;<br />
mi sangre aún no alcanza a secarse sobre/</p>
<p>el pavimento.</p>
<hr />
<h2>NUBE</h2>
<p>Mi boca se ha tragado mi lengua.<br />
y mis dientes a mordiscos intenten revivirla,</p>
<p>la garganta solo recibe con gusto a sangre</p>
<p>mucha saliva muda.</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 130">
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<div class="column">
<h1>ALEXIS FIGUEROA (1956)</h1>
<h2>DIVÁN SENTIMENTAL</h2>
<p>Tu boca, como llaga de volcán y terciopelo,</p>
<p>es el rastro de una herida abierta en O.</p>
<p>Me miras con abandono algo fingido,</p>
<p>tendida en tu diván sentimental.</p>
<p>Bella mariposa,<br />
posada en una rosa de Chanel,</p>
<p>libélula costosa,<br />
envuelta en cuero negro<br />
de la cabeza hasta los pies.</p>
<p>Yo ante ti, con mi lastre ruin de inadaptado,</p>
<p>recito una romanza de Genet.</p>
<p>Un saco de manos palpitantes<br />
te he traído de regalo en esta tarde, c</p>
<p>ortadas en el jardín humano con ternura,</p>
<p>para decorar el tapiz del canapé.</p>
<p>(La navaja de Auschwitz en mi brazo,</p>
<p>tatuada junto a espinas pendencieras,</p>
<p>gotas con la forma de fresones,<br />
gotas púrpuras simulando corazones).</p>
</div>
<div class="column">
<p>Y tú, náyade carnívora, donosa,<br />
dormitas entre hierba y videoclip.<br />
No haces caso,<br />
suenan las sirenas ambulando entre la lluvia,</p>
<p>y busca la police al hombre lobo de París.</p>
<p>Soy yo. Aullador de los ensueños de la luna,</p>
<p>que ilumina con su lívido rocío,<br />
los cromados de mi moto bmw.</p>
<p>Mira corazón por la ventana<br />
el parachoques esmaltado: suavemente en él,<br />
con erótica paciencia he ensartado,</p>
<p>cuerpos y más cuerpos, antes vivos,</p>
<p>ahora muertos:</p>
<p>soy el asesino enamorado de la calle,</p>
<p>soy Dennis, el hombre lobo que te ama,</p>
<p>hombre lobo con pasión automotriz.</p>
<hr />
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<div class="column">
<h1>CARLOS COCIÑA (1950)</h1>
<h2>EL AIRE QUE SE EXPULSA</h2>
<p>3C<br />
Nadie tiene derecho a morir antes de tiempo; todo el cuerpo se revela ante el acto que cercena reacciones, desde el origen establecidas a nivel genético por la sa- via del fornicio y la revelación de milenios de órdenes transcritas en la más inverosímil coordinación de los detalles posibles de la existencia. El violenta miento de las expectativas, que a nivel de estructuras moleculares está descrito, atenta contra la más elemental humanidad genética, y la descripción de estos movi- mientos solo es con las palabras que revelan el posible transcurso que llevarán los líquidos particulares de un cuerpo en el momento en que el reflejo de luz es absorbido en las alteraciones de conos y bastoncitos. Nadie tiene derecho a quebrantar la reelaboración de las células y las nuevas epidermis que van emergiendo desde el mismo tiempo en que se produjo la combinación genética, ni negar la posibilidad de la eyaculación en la mujer que conocerá mañana. Nadie tiene derecho a morir antes de tiempo, porque el espacio del cuerpo se proyecta hacia el próximo momento, y tiene el espacio su espacio en cada rostro y cuerpo conocidos y es un espacio ya dado y posible en el cuerpo de los hijos, del hermano, de la mujer y cada uno de los que van haciendo espacio a ese cuerpo que no puede violentarse hasta el momento en que sea preciso quebrantarse porque el aire es expulsado por el mismo cuerpo que se disuelve en sí mismo.</p>
</div>
<div class="column">
<p>12C<br />
Con la fuerza de la luz en los vidrios, la imaginación se ubica en territorios cercanos a valles inexistentes. Las aguas, en sus múltiples estados cercan las mon- tañas, los ríos y el mar y hacen de las extensiones un espacio apenas vislumbrado.</p>
<p>Como islas donde ha desaparecido todo vestigio de uno de los colores primarios, la inexactitud de las referencias afecta cada paso. Frente al mar se elevan a baja altura algunos pájaros que no alteran en nada el paisaje percibido solo con algunos de los sentidos más evidentes. De las escalas musicales conocidas, solo una es la existente y aunque se escuchen otras, su identificación es negada por el solo nombre de los valles interiores.</p>
<p>Es lejos donde el río se hace río. En su constitución, el movimiento es secreto. A pesar de ello, el agua llega a este paraje. Las cosas y los momentos surgen de acuerdo a una lógica que pronto se diluye. Basta aplicar el mismo curso a cosas o momentos distintos para reproducir otras corrientes de afecto. Ahí los esquemas se expanden en direcciones imposibles, o sus vectores se ubican al unísono en distintos lugares. Momentos inimaginables cuyo único trazo es la descarga. Cosas de luminosidad incontenible, que solo se dirige a sí misma. Pero casi siempre las aguas forman un curso, cuyo origen está en cualquier momento de las cosas.</p>
<div class="page" title="Page 132">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>Versión 31<br />
Un ramillete de neuronas genera la percepción de lo que vemos. Las cosas y los objetos no son una imagen que se proyecta en la cabeza, son una detonación de neuronas en el cerebro. Las cosas y los objetos están por ahí, sin destellos.</p>
<p>De otra manera 31.1<br />
El hacer y la práctica reanima el tracto de materia blanca y de la oscura, se llenan de humedales en los que anidan nuevos revuelos. Tareas de fluidez que se extienden al expandirse las arquitecturas fluviales que destilan información neta.</p>
</div>
<div class="column">
<p>Proposición 31.1.1<br />
Las cosas que no existen, están en el origen de las palabras.</p>
<p>De otra manera 31.2<br />
Las maquinarias biológicas funcionan por proteínas, moléculas diversas que se ensamblan a partir de veinte piezas diferentes, los aminoácidos. Su gran variabilidad genera un repertorio, cada una con una función particular. Las hay estructurales, y las enzimas son responsables de las reacciones químicas. El cuerpo las fabrica y las desecha para hacer otras nuevas, de acuerdo a instrucciones genéticas precisas del citoplasma. Las instrucciones no salen del núcleo, sino que se copia un trozo del ADN en otra molécula, el mensajero.</p>
<p>pero temo que lo tomen en serio «síganme los malos»<br />
Jesús</p>
</div>
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</div>
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</div>
<hr />
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<div class="column">
<h1>EGOR MARDONES (1957)</h1>
<h2>SHAKESPEARE REVISITED</h2>
<p>Estoy bajo un cielo que amenaza tormenta eléctrica.</p>
<p>Estoy en Suburbia, el corazón de las tinieblas de/</p>
<p>Night Citi. Estoy con mi dosis exacta de droga déjà vu/</p>
<p>entre ceja y ceja en uno de esos cinematográficos tiempos muertos/</p>
<p>de la madrugada</p>
<p>infinita<br />
que siempre nos conducen a ninguna parte</p>
<p>lejos de aquí.</p>
<p>La radio transmite entusiasta <em>The Raven,</em>/<br />
de Lou Reed,</p>
<p>y hojeo distraídamente La comedia de/<br />
las equivocaciones</p>
<p>de Shakespeare, el infalible, que alguien dejó olvidado en el taxi:</p>
<p>«Dicen que esta ciudad está llena de truhanes, de rateros listos que engañan la vista,</p>
<p>de nigromantes que trastornan el juicio, de brujos asesinos del alma que deforman/</p>
<p>el cuerpo, de impostores disfrazados, de charlatenes sinvergüenzas.</p>
</div>
<div class="column">
<p>Si es así, partiré a escape».</p>
<p>Aquí también es hora de partir y parto<br />
sin dolor, sin pena, sin olvido<br />
sin nada en las inefables entrañas del alma atropelladamente acelerado con <em>The Raven</em>/</p>
<p>a todo volumen y el humo tronando a destajo en el tubo de escape</p>
<p>y el olor a caucho y las ruedas chirriando su huella/ en el frío cemento</p>
<p>de esta ciudad de utilería hard:</p>
<p><em>Il mio supplizio.</em></p>
<hr />
<h2>POETRY IN MOTION</h2>
<p>Hasta más vernos, señora. William Gibson</p>
<p>Le dijo una y mil veces que en latín<br />
su santo nombre era Poema<br />
como otras tantas también que sus generosos pechos</p>
<p>le recordaban por motivos evidentes la pintura/</p>
<p>de Dávila</p>
<p>—¡JuAn DoMingo DáVila!—<br />
y que ya se la imaginaba a todo glamour en un set protagonizando feroz video porno y gritando ronca/</p>
<p>su gozo a un close up lento y orgásmico como si de/</p>
<p>veras ahora sí</p>
<div class="page" title="Page 134">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>estuvieran dándole por culo dándole por culo allá<br />
fuera de cuadro.<br />
YDALECONLAPOESÍA YDALECONLAPOESÍA</p>
<p>/YDALECONLAMALDITAPOESÍA</p>
<p>La erigió en musa hasta que la pasión durara s</p>
<p>obre la primera cama del motel que encontraron</p>
<p>más calientes que el demonio una noche<br />
a la salida del mítico Chatsubo Bar<br />
al que habían llegado por algo más de droga/</p>
<p>para salvar la jornada que se venía hardcore por el lado más oscuro</p>
<p>del corazón.</p>
<hr />
<h1>THOMAS HARRIS (1956)</h1>
<div class="page" title="Page 134">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>NUNCA NADA NADIE</h2>
<p>Me acaban de informar que no existo<br />
que no soy<br />
que nunca fui el que me dijeron<br />
que en mi acta bautismal hay otro nombre</p>
<p>que no soy yo</p>
<p>que no seré yo<br />
que el muelle y la playa y el mar donde<br />
no nada<br />
me acaban de informar que mi acta de nacimiento</p>
<p>está en blanco<br />
que la mujer a la que le escribía poemas de amor</p>
<p>no es o era otra y vive con otro<br />
que no soy yo<br />
que yo no es que yo nada<br />
un acantilado<br />
farallones y aves de mar<br />
sobre los roquedales<br />
gaviotas quizá u otras aves marinas<br />
que graznan al cielo<br />
pero yo no no a mí<br />
que nada tiene que ver conmigo<br />
que por eso estaba tan triste<br />
porque al final nunca fui<br />
ni mi mamá ni mi papá fueron<br />
ni los libros que leí y menos los que escribí<br />
nada ninguno</p>
<div class="page" title="Page 135">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>me acaban de informar que no soy<br />
que no tengo esperanzas ni circunstancia</p>
<p>que las películas que vi jamás se filmaron</p>
<p>que jamás fui parte del reparto<br />
que la película de mi vida<br />
está en blanco<br />
que nunca hubo una cinta en el proyector</p>
<p>que en la pantalla mis créditos son apócrifos</p>
<p>que no soy ni seré,<br />
nunca nada nadie<br />
por fin pienso<br />
al fin<br />
nunca nada nadie<br />
no hubo ni director ni guionista ni película</p>
<p>ni banda sonora<br />
nada puro silencio<br />
una pantalla en blanco<br />
créditos que son deuda<br />
deudas de mi no ser<br />
deudas de no haber sido sino<br />
una pantalla en blanco<br />
un cine sin espectadores<br />
todo mi público butacas vacías<br />
y yo un actor que murió<br />
antes de su primer parlamento<br />
no soy yo no soy quien<br />
esa es la puta cuestión<br />
una pantalla en blanco<br />
un cine sin espectadores<br />
y aves marinas<br />
quizás gaviotas</p>
</div>
<div class="column">
<p>sobrevolando un falso set una ola con suerte<br />
la ola de chocolate<br />
por fin pienso</p>
<p>al fin<br />
nunca nada nadie.</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 136">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>ELVIRA HERNÁNDEZ (1951)</h1>
<h2>REGISTRO DE POETAS EN EL PARQUE BOTERO</h2>
<p>Y ahí estás tú también<br />
filmando a los poetas que se fotografían<br />
con el Perro el Gato las Evas y los Adanes.<br />
Esto es ya un juego.<br />
Registras tú o registro yo.<br />
Pidámosle a ese niño entretenido en su teléfono que haga un click para ambos<br />
y no nos acordemos cuánto nos reímos de/</p>
<p>los japoneses. Ya somos memoria que guardará la máquina</p>
<p>en el disco duro de su corazón.</p>
<p>Con flash o sin flash<br />
lo que se imprime<br />
es como la muestra que el infectólogo extrae del caldo purulento.<br />
Más tarde nos identificarán<br />
y dirán<br />
la palabra no les dio protección.</p>
<hr />
<h2>FIGURAS EN UN VAGÓN DE TREN</h2>
</div>
<div class="column">
<p>Asientos y mesillas recortadas<br />
Pasajeros que ingresan al vagón<br />
Se ajustan a sus lugares como piezas de puzles</p>
<p>Se cierran las puertas exteriores e interiores<br />
El tren inicia su movimiento con lentitud</p>
<p>Pasan edificios en serie<br />
Se ven deshabitados lo que es un parecer<br />
Los pasajeros están curvados sobre sus pantallas</p>
<p>Inervados por cables sus oídos<br />
Viajando más rápidos que el tren<br />
Hacia una pluralidad de mundos<br />
Que creo deshabitados.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-21-a-las-10.21.31.png"><img class="aligncenter size-full wp-image-1730" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-21-a-las-10.21.31.png" alt="Captura de Pantalla 2022-10-21 a la(s) 10.21.31" width="400" height="772" /></a></p>
</div>
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<p>&nbsp;</p>
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		<item>
		<title>VALLE CENTRAL</title>
		<link>https://mediorural.cl/valle-central-2/</link>
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		<pubDate>Wed, 19 Oct 2022 13:57:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Poemas]]></category>

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		<description><![CDATA[fotografías: Luciano Contreras ¿QUÉ SE NOMBRA EN LOS VALLES DEL CENTRO? Antologador: Claudio Maldonado Se han capturado a veinte poetas desperdigados por todo el paño nacional y que han nacido en las capitales y pueblos de los valles del centro: Colchagua, Maule, Ñuble y el Bío Bío. Algunos/as ya se fuer on y de cuando en vez retornan para ver [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<h6 style="text-align: right;"><strong><em>fotografías: Luciano Contreras </em></strong></h6>
<h1>¿QUÉ SE NOMBRA EN LOS VALLES DEL CENTRO?</h1>
<h6 style="text-align: right;"><strong><em>Antologador: Claudio Maldonado </em></strong></h6>
<p>Se han capturado a veinte poetas desperdigados por todo el paño nacional y que han nacido en las capitales y pueblos de los valles del centro: Colchagua, Maule, Ñuble y el Bío Bío. Algunos/as ya se fuer on y de cuando en vez retornan para ver a sus familias y presentar algún libro que los conecte con algún recuerdo que ya es una invención. Otros/as han hecho de su permanencia una pequeña bandera de lucha, a veces poco comprendida cuando la paranoia y la soledad les sacude con mayor o menor acierto algún verso, que al decir de Borges está condenado a ser una palabra en un índice. Otras combinaciones de realidad y destino son muy posibles, al fin y al cabo hasta hablar de <em>literatura global </em>parece ser sacado de un compendio del siglo xix. ¿Qué sentido tiene hablar de la provincia y sus valles? Un potrero frenado por una cordillera a medio nevar, cerros de trumao vigilando las playas, ríos y canales alimentando los frutos de la creación, listos para viajar a los puntos más lejanos de un globo terráqueo empolvado en alguna casona colonial que aún no ha sucumbido a los terremotos del tiempo. Ese paisaje mental, como un boceto iniciático de una pintura de Olmos, podría conectar los imaginarios de estas veinte diferencias, un <em>neolarismo </em>que instala a sus hablantes poéticos en un conflicto directo con sus territorios: la lucha por mantener los ritos y tradiciones de una forma de vida anterior a lo que siempre y únicamente les ha tocado vivir, es decir, el predominio de la máquina que precede al dominio de la agricultura. Es el neoliberalismo y sus navajas, algo que para los hablantes encierra algo infernal: el arquetipo del hombre de negocios desplazando para siempre al artistaje celestial. Frente a esta nostalgia de lo que nunca se ha vivido, pero que intuyen <em>es el llamado del camino</em>, optan por abrazar la poesía y conectar sus dramas personales (la expresión de sentimientos como les dijeron alguna vez sus maestros en la escuela). Entonces se inventan una nueva posibilidad de lugar, una nueva geografía de lo imaginario. En esos espacios <em>menores, </em>sostenidos en la pugna contra el centralismo de Santiago, es que algunos de estos seres (que también son músicos, profesores, licenciados de oficina con vista a la plaza de Armas, gestoras culturales, editores, y laborantes <em>free lance</em>) han logrado ser asociados a las tradiciones poéticas fundamentales de la poesía chilena. Han recibido premios, becas y reseñas en los diarios importantes del consorcio. ¿Todo un carnaval en el barrio? No, no es así. Pocos saben en la cuadra del culterano poeta amante de Pasolini, del montañista letrado que sube para bajar su libertad en la palabra, de la maestra con apellido mapuche que emociona con su canto a un público virtual. Pocos saben en la cuadra que el vecino bueno para leer, gusta de perderse en las ruinas de los villorrios cercanos y registrar el fluir de la corrosión final. Pocos saben del militante rojo y beato que luchó en la dictadura y que alucina escribiendo un porno-erotismo cariñoso que también lucha por salvarse de la lupa funadora de los nuevos tiempos. Y más allá o más acá se conectan, sin saberse, el cultivador de sonetos del Siglo de Oro y la niña-mujer que tensa el arco y patea la mesa, las botellas y las vendas por todos esos años de censuras de un patrón que no quiere renunciar al abuso. Pocos saben en la cuadra y qué importa.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h1>CRISTIAN LAGOS (1975)</h1>
<p><strong>EN EL PAÍS DE LOS ESPEJOS QUEBRADOS</strong></p>
<p>Escribir desde el País de los Espejos quebrados</p>
<p>Será como ir a rescatar los volantines olvidados en/</p>
<p>el extenso cielo de los cables</p>
<p>Será como ir a la otra infancia</p>
<p>Recuerdas?<br />
Hundiendo los dedos en el cielo<br />
Oíamos llover<br />
La lluvia se parece a los espejos<br />
Cuando nos hablamos en silencio<br />
huyen los tríeles y nos dejan<br />
un trozo de cielo temblando entre los dedos<br />
El cielo chorrea entre mis manos<br />
En el País de los Espejos<br />
todos los hombres se afeitan en la fuente de la plaza</p>
<p>Un día crucé el río<br />
el río Cruces<br />
y me hablaron los ahogados del río Bío Bío<br />
los que iban en balsa y los que iban en bote<br />
Rupe se acordó del canto de las aves<br />
Mariano Cachaña de los remos sobre el agua<br />
Pedro Cayucha su cuerpo flexado por la echona</p>
<p>Los ahogados<br />
N.N.<br />
También<br />
Hablaron como si recordaran a sus muertos<br />
Como si el cauce devolviera tantos rostros amados/</p>
<p>reducciones o veranadas</p>
<p>Pero yo<br />
Sostenía el aire<br />
Escuchaba como si mi padre estuviera Arriba<br />
Las ovejas cubrían los pastos azules del cielo</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<p>Inundo la estrechez de las calles con tanto muerto/</p>
<p>a cuesta</p>
<p>En otras cunetas transcurrió mi infancia</p>
<p>Ahora<br />
Llegan hasta aquí los amigos de mi padre</p>
<p>Fusilados en el alto Bío Bío</p>
<p>Bío Bío<br />
Espejo de aguas<br />
Devolviendo rostros cuyos nombres deletreo</p>
<p>En la portada de los diarios</p>
<hr />
<h1>MARGARITA BUSTOS CASTILLO (1980)</h1>
<h2><strong>DIOS NO TE SALVÓ MARÍA</strong></h2>
<p>El mundo se encoge contra viento y marea perdida estoy<br />
perdida estás<br />
Dios no te salvó María,</p>
<p>Mercancía peregrina senderos sol &#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;senderos luna vacía en desgracias<br />
vacía en la razón del equilibrio<br />
si no creyera en el delirio<br />
si no creyera en la esperanza</p>
<p>Dios no te salvó María</p>
<p>El señor es contigo<br />
los rituales serpentean a sol y a sombra perdida estoy&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;perdida estás.</p>
<p>Maldita eres entre todas las mujeres<br />
en la especie humana<br />
el cuerpo no es un envoltorio<br />
corpus negado<br />
cuerpo usurpado<br />
body bendecido<br />
cuerpo fragmentamos<br />
corpus santis amordazan</p>
<p>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..secuestrado violado body repraesentare<br />
santo cuerpo arrodillas<br />
clitórico en revoluciones</p>
<p>Dios no te saldó María</p>
<p>Bendito es el fruto de tu vientre<br />
útero eterno por los días de los días de los días</p>
<p>por las regiones terráqueas, isleñas, marinas</p>
<p>mientras bocas gimen y tu vuelo se extingue/</p>
<p>En la noche</p>
<p>Santa María Madre de Dios Santa Victoria<br />
Santa Libertad<br />
Santa Bruja</p>
<p>Mater dei<br />
Ora pro nobis peccatoribus</p>
<p>Por los históricus patriarcálibus</p>
<p>Que habitan entre nosotr@s</p>
<p>Ahora y en la hora de nuestra vida consciente</p>
<p>Las voces de las diosas han despertado.</p>
<hr />
<h2>ANOCHE SOÑÉ UN POEMA</h2>
<p>Precipitado de rencores y cansancios<br />
sumergí la noche<br />
dejé las ilusiones bajo el agua<br />
las culpas flotando a deriva<br />
superficie incomprensible para la embriaguez</p>
<p>escapista a horizontales ilusiones</p>
<p>mejor en vertical</p>
<p>azul<br />
hacia los abisales.</p>
<p>Anoche soñé un poema</p>
<p>sin palabras<br />
insoluble,<br />
intransferible</p>
<p>ilimitado imposible enfermo</p>
<p>Saladas imágenes<br />
en el vaivén del oleaje<br />
me devolvieron<br />
a superficie<br />
lo absurdo haciendo agua por todas partes</p>
<p>soñada por el poema<br />
soñándome<br />
y otra vez a oscuras.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h1>PABLO CARVAJAL (1975)</h1>
<h2><strong>EL ASEO</strong></h2>
<p>El camión de basura va lleno<br />
De autitos oxidados<br />
De trenes<br />
Muñecas sin cabeza<br />
Cascabeles de plástico con quemaduras de cigarros</p>
<p>Yoyós sin hilo</p>
<p>Cajas de cassettes<br />
Pelotas rotas<br />
Lápices reventados<br />
Espejos de bicicletas trizados Un patín</p>
<p>Calcomanías despegadas Témperas secas<br />
La mitad de un trompo<br />
La cabeza de un caballo de palo</p>
<p>Un calzoncillo cagado</p>
<p>Un chupete<br />
Una mamadera llena de hoyos que se nota fueron/</p>
<p>hechos con un lápiz pasta</p>
<p>Y otro patín<br />
Sin ruedas<br />
Un triciclo sin manubrio<br />
Un skate dividido<br />
Los primeros 6 centímetros de una regla<br />
Un forro de cuaderno con un autoadhesivo Levi’s</p>
<p>Un carnet de hospital<br />
Fotos de años en los que los padres del chofer del/</p>
<p>camión de basura aún no se conocían</p>
<p>Los restantes 14 centímetros de la regla</p>
<p>Un bombín<br />
Un títere con un ojo<br />
Un autito carbonizado pintado con témpera</p>
<p>Y otro patín.</p>
<hr />
<h2>POSTAL BUCÓLICA</h2>
<p>Han decapitado a una niñita pelirroja</p>
<p>Su cabeza yace en el barro<br />
Y al amanecer<br />
Todo su pelo se llena de abejas.</p>
<p>Días después<br />
Su cabeza se llena de larvas</p>
<p>Y al anochecer ya casi nacen</p>
<p>Las mariposas que viajarán</p>
<p>A la tela de la araña silvestre.</p>
<p>Años después<br />
El violador acude al lugar<br />
Y sonríe<br />
Mientras la luna hiena</p>
<p>Parece una niñita decapitada</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h1>MARIO VERDUGO (1970)</h1>
<h2><strong>DE LOS INDÉDITOS DE ROQUE ESTEBAN SCARPA: </strong></h2>
<p>2<br />
montes miraba a la izquierda y a la derecha,/</p>
<p>y se sentía asustado.</p>
<p>montecino miraba en derredor y experimentaba un/</p>
<p>pánico infantil.</p>
<p>montealegre miraba hacia el futuro y gemía como un/</p>
<p>marsupial sureño.</p>
<p>cada uno entregaba así su aporte<br />
al desarrollo de un cine pulcro y químicamente puro.</p>
<p>3<br />
méndez confundió la ecología con una dosis de muérdago.</p>
<p>zambra confundió la computación con un golpe/</p>
<p>de corriente.</p>
<p>bustos confundió su propio mensaje en clave/</p>
<p>con la robótica.</p>
<p>bustos atribuía sus logros a la influencia de huidobro. zambra atribuía su fortuna a las enseñanzas de parra. méndez atribuía su destreza a los consejos de neruda. los habitantes de bretaña están manipulando a los psiquiatras de vasconia para que estos les asignen diagnósticos prestigiosos</p>
<p>por eso es que la televisión quiere hacer casi todos sus reportajes sobre salud mental y precocidad artística en bretaña se da el caso de algunos estudiantes paletos y soñadores que pretenden mudarse a bretaña para gozar de ese prestigio<br />
puede que vasconia sea conocida como la ciudad de los psiquiatras y que a bretaña se le conozca como la ciudad de los pacientes</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<p>están comenzando a identificarse con el primer personaje que resulta aplastado en las películas de dinosaurios en bretaña se están sintiendo representados por los gestos del único actor que nunca llega a ser abducido ni poseído se están encontrando cada vez más afines con el primer recluta que muere despedazado por los bombazos del cine bélico<br />
están comenzando a detectar semejanzas entre su propia singladura y la del único personaje que no ve al fantasma</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<p>a los vecinos de california está por despertarlos una boca mórbida que en el sueño se posa precipitadamente en sus cuellos<br />
a los habitantes de holanda está por despertarlos un rostro moruno que en el sueño se dirige directamente a sus entrepiernas</p>
<p>a los residentes de suiza está por despertarlos una mirada glauca que en el sueño se detiene sorpresivamente en sus nalgas</p>
<p>a los arrendatarios de bretaña está por despertarlos una piel azabache que en el sueño se enfrenta decididamente a sus cámaras</p>
<hr />
<p>en el corazón de holanda están reevaluando a los pacientes que creen vivir dentro de un libro o de una obra pictórica<br />
están a favor de un cambio de perspectiva sobre las personas que juran vivir en ciudades mucho más dinámicas que Holanda</p>
<p>el centro de holanda está comenzando a transformarse en un buen sitio para quienes creen vivir al interior de un aparato de radio<br />
holanda entera podría estar convirtiéndose en la guarida de los que creen vivir con un chip dentro de sus cráneos</p>
<hr />
<p>están saliendo de sus brotes de sonambulismo justo en el momento en que atenazan el codo de un anónimo transeúnte<br />
por eso es que sus declaraciones acerca del deseo y la locura se parecen demasiado a sacudones hipnagógicos</p>
<p>los habitantes de suiza están saliendo de sus ataques de narcolepsia justo cuando besan a un desconocido en las orejas<br />
por eso es que sus concepciones acerca del amor y de la muerte se parecen demasiado al jet lag y a los terrores nocturnos</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h1>AMÉRICO REYES VERA (1960)</h1>
<h2><strong>DECÁLOGO DEL POETA </strong></h2>
<p>Escribe poesía como si no tuvieses nombre, tal</p>
<p>si las palabras fuesen un sueño<br />
o un derroche, como si hubieses sido tú<br />
el primer partisano que gritara,</p>
<p>al lanzarla: ¡Viva la flecha fértil!</p>
<p>Escribe poesía de lo que nunca verás<br />
ni podrás definir ni llevar a cabo<br />
en contra de la luz o a favor de ella, como<br />
si fueses el ciego que ostentó su blasón<br />
en la ciudad marcada por el fin de la leyenda</p>
<p>y el principio del miedo.</p>
<p>Para el sordo verdadero<br />
que aprendió a escuchar de abajo hacia arriba</p>
<p>escribe poesía<br />
como si no fueras tú el Oidor flagrante, aquel</p>
<p>al que hicieron sosegarse a palos.</p>
<p>Escribe poesía cuando te hablen y hablen<br />
y el silencio, no obstante, persista,<br />
pero también cuando no haya ningún silencio/</p>
<p>que encubrir</p>
<p>porque las palabras se habrán salido de madre.</p>
<p>Y porque el roce de las manos engaña y envilece</p>
<p>envejeciendo indistinta, prematuramente<br />
al tocador y su tocado<br />
escribe poesía como si no tuvieras manos.</p>
<p>Escribe poesía como si no tuvieras lengua, maldice</p>
<p>cantando los planes del mentiroso y del cobarde,/</p>
<p>y de rondón</p>
<p>pregúntate quién eres, de qué instrumento</p>
<p>no menos maldecible que tu lengua te has valido</p>
<p>para maldecir cantando los planes del mentiroso y</p>
<p>del cobarde,<br />
y di que las palabras no nacen de la lengua<br />
sino de un sopor voraz a la par que justiciero.</p>
<p>Y cuando el deseo satisfecho reinicie, cual Fénix,</p>
<p>su incesante maquinaria de insatisfacción,</p>
<p>escribe poesía como si no tuvieras cuerpo<br />
o tu cuerpo fuera el cuerpo del delito o</p>
<p>el reproche donde el amor retoza y perece.</p>
<p>Y cuando el universo cambie de lugar<br />
escribe como bailas, cánsate sonriendo y avergüénzate</p>
<p>de ser aceptado en un mundo que detestas;<br />
y que el iluso saque sus conclusiones.</p>
<p>Escribe poesía como si no conocieras<br />
el olor de la mandrágora ni la saturación de la muerte</p>
<p>y enséñale a tu lector, convéncelo, oblígalo a consentir</p>
<p>que los mil y un sentidos de los que has sido dotado</p>
<p>no te han servido en ningún tiempo para nada.</p>
<p>Y donde quiera que te halles<br />
escribe poesía como única defensa. No sea</p>
<p>que se desate una guerra<br />
y descubran que eres el enemigo.</p>
<hr />
<h1>ISABEL GÓMEZ (1959)</h1>
<h2><strong>IDIOMA TRISTE </strong></h2>
<p>Debo entristecer ahora,</p>
<p>ahora que las palabras<br />
tocan las sienes de mi sangre</p>
<p>y se eleva el idioma</p>
<p>de mi última alegría.<br />
Debo continuarme,<br />
escondida de eternidad y de silencios;</p>
<p>continuarme,<br />
cuando las pulsaciones del tiempo<br />
no encuentren dirección en el olvido</p>
<p>y el sol destruya<br />
las polvorientas lluvias de mi sombra.</p>
<p>Debo oscurecerme, renunciar,<br />
salir de adentro<br />
con un desfile de tardes anunciando</p>
<p>mi recorrido pausado por el tiempo.</p>
<p>Debo decir algunas cosas,<br />
aquello que el recuerdo<br />
mantenía intruso en la inconsciencia</p>
<p>y de pronto cruza huracanes<br />
y golpea ventanas y estrangula días,</p>
<p>mientras nos íbamos alejando<br />
en el invisible holocausto de la noche.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>ESQUINA DEL DOLOR</strong></h2>
<p>Pon tu cabeza sobre el mundo</p>
<p>miremos hacia abajo<br />
ahora que el miedo es hermoso</p>
<p>y de buena gana</p>
<p>dejaría de contar estrellas en el vacío<br />
Los números calzan plenamente con la historia</p>
<p>solo las calles asumen nuestras sombras<br />
como un mero recuerdo<br />
Por años fuimos invirtiendo la risa<br />
hasta desaparecer<br />
La culpa envejeció las palabras que<br />
Somos inocentes<br />
de tanta nostalgia golpeándonos el rostro<br />
La esquina del dolor nos sobrevive<br />
el ojo de cierra<br />
No hay llanto que no sepa regresar<br />
Aquí todos nos quedamos inconclusos<br />
El tiempo salta el muro<br />
y es lenta la neblina de los cuerpos<br />
La escritura atraviesa otra vez<br />
el hueco de la noche<br />
La esquina del dolor<br />
La esquina del hombre me sostiene<br />
Fragmenta la memoria<br />
se echa al final de mi rostro<br />
y se abandona<br />
como un animal de espaldas al mundo.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h2> SILVIA RODRÍGUEZ (1964)</h2>
<h2><strong>ÁRBOLES BAJO LA LLUVIA </strong></h2>
<p>Abandoné tribus, religiones amantes.</p>
<p>Robé en el bar de la esquina<br />
sorbos de vino de una copa ajena<br />
y entré en el rumor de la noche</p>
<p>que venía cayendo en suspiros de niebla.</p>
<p>Desde entonces el universo</p>
<p>gira demasiado lejos.<br />
Desde entonces la vida me deja</p>
<p>un frío lento zurcido al cuello,</p>
<p>soledades que nunca</p>
<p>perderán su sabor a niebla,</p>
<p>a humo de cigarro,<br />
a humedad poética.</p>
<p>Desde entonces tengo la costumbre</p>
<p>de ovillarme en los espejos,<br />
de caminar sin mirar el suelo,<br />
de contemplar como la vida</p>
<p>se va transformando en recuerdo.</p>
<p>Y ahora,<br />
mientras retiro diciembre del calendario,</p>
<p>Pienso que<br />
nunca busqué los árboles bajo la lluvia.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>QUÉ PENA SILVIA. QUÉ PENA </strong></h2>
<p>A esta puta vida no hay como darle gusto.</p>
<p>Te quemas las pestañas escribiendo</p>
<p>Creas poemas, cuentos.</p>
<p>Postulas una novelita añeja</p>
<p>Que los jurados rechazan</p>
<p>y tú la vuelves a postular</p>
<p>año tras año.</p>
<p>No tienes técnica, ¡cavernícola!<br />
No sabes que hoy todo es «técnica».</p>
<p>Que las obras emergentes.<br />
Las vanguardistas o post vanguardistas:</p>
<p>Esas, las de moda,<br />
se aprueban después del lobby<br />
el codazo y la coima?</p>
<p>Deja esa postura de poeta<br />
de gastarte la vida en cafés siúticos<br />
y bares de mala muerte donde escribes</p>
<p>jurando que construyes una voz nueva</p>
<p>y todo, ¿para qué?<br />
Dime por favor,<br />
¿para qué?<br />
Entiende,<br />
Los poetas hoy también son empresa.</p>
<p>Así que deja de sacarle punta a la noche.<br />
No te das cuenta que hoy todo es narrativa.</p>
<p>No sueñes que tu novela será un best seller</p>
<p>luego una película y de ahí a Hollywood</p>
<p>con DiCaprio, Bruce Willis y luego el Oscar</p>
<p>Despierta. Tu vivir en Chile país tercer mundo.</p>
<p>Tu vivir en provincia atrasada, costumbrista.<br />
Tu todavía leer a Neruda y no entender a Mistral.</p>
<p>No es el pisco Mistral.</p>
<p>Es la Gabriela Mistral, enseñada y mal leída.</p>
<p>Entiende provinciana.<br />
No perteneces a nada.<br />
Si no estás en la capital no existes.<br />
Si quiere sigue escribiendo,<br />
pero te digo<br />
el palo al gato, con cueva, se lo darás</p>
<p>después que te mueras.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h1>FELIPE MONCADA MIJIC (1975)</h1>
<h2><strong>TAMBOR DE FUEGO</strong></h2>
<p>Al Monje, en su partida</p>
<p>Vuelves a bajar<br />
por el sendero hasta el Lircay,</p>
<p>nadas contra la corriente<br />
y cierras los ojos<br />
para borrar el tiempo.<br />
Saludas al roble seco.<br />
La retorcida parra de la vega<br />
agita sus brotes al verte.<br />
Un chercán<br />
mueve su cabeza en un boldo.</p>
<p>Levantas nuevamente trumao</p>
<p>bajando al estero de Las Ánimas,</p>
<p>acaricias la piel de la trupa<br />
erguida en la huella<br />
y te vas;<br />
te pierdes por días<br />
en las pozas del Candado, comiendo truchas,<br />
respirando la soledad de las piedras,</p>
<p>olfateando la ceniza.</p>
<p>Vuelves a subir la cuesta,</p>
<p>dirigiendo<br />
con un bastón de coligüe</p>
<p>el canto de todas las aves;</p>
<p>saludas al almacenero,<br />
al chofer del bus rural,<br />
a las vecinas menudas<br />
que siguen la pista de un gato.</p>
<p>Es necesario<br />
prender la salamandra,<br />
dejar al bosque<br />
entrar en las habitaciones,<br />
buscar entre la música<br />
un barroco que sacuda su peluca;</p>
<p>buscar<br />
entre los sacos del taller<br />
una tierra volcánica<br />
de Cauquenes,<br />
de Corinto,<br />
de Purapel<br />
y echar a rodar la vieja chancadora,</p>
<p>mezclar el barro.</p>
<p>Pero te detienes,</p>
<p>te acuerdas<br />
que ya no somos</p>
<p>de este mundo,</p>
<p>que dejaste enfriar</p>
<p>la cocina a leña,</p>
<p>y de tus manos<br />
se desvanecen los cántaros</p>
<p>cuando acuñas<br />
con semilla de quillay</p>
<p>una moneda de barro.<br />
No te detengas.<br />
Andrés reúne las astillas,</p>
<p>Anekke descorcha el vino,</p>
<p>Bernardo</p>
<p>hace recuerdos de la nieve,<br />
tu gato<br />
regresa a ronronear trayéndonos un conejo muerto.</p>
<p>Prendamos el horno<br />
antes que todo se desvanezca;</p>
<p>resopla, viejo dragón chino</p>
<p>en medio de los avellanos,</p>
<p>lanza chispas,<br />
aturde a los abejorros,<br />
que en el tambor de fuego<br />
ya se atisba el cristal.</p>
<p>Y que nadie diga una palabra,</p>
<p>somos, no somos,</p>
<p>¿y qué importa?</p>
<p>Estamos,<br />
y ya no estamos.</p>
<hr />
<h1>ALEJANDRA MOYA DÍAZ (1991)</h1>
<h2><strong>UNA CHICA MAULINA QUE PODRÍA SER LA PROTAGONISTA MÁS TRISTE DE UN CUENTO DE MARIANO LATORRE, </strong></h2>
<p>hoy mujer mayor,<br />
de espalda corva y labios partidos,</p>
<p>la piel curtida en el ceño fruncido,</p>
<p>y su aflicción por terminar<br />
lo que le queda por picar de chacra.</p>
<p><strong>SABE QUE HA DESARROLLADO UN CÁNCER A LA PIEL,<br />
</strong>rucia de campo, tostada por la sal de mar<br />
y el sol quemante de los rulos de los valles</p>
<p>de la costa maulina,<br />
le ha dado trabajo eso de la comezón,<br />
y guarda en sus ungüentos,<br />
secretos ancestrales para tratar diversos males.</p>
<p><strong>SU HIJO, EL MÁS JOVEN DE LOS TRES </strong></p>
<p><strong>VARONES QUE PARIÓ EN SU VIDA,<br />
</strong>se colgó en la higuera hace unos días,<br />
árbol del cual aún pende la cuerda</p>
<p>que conserva la transmisión holográfica,<br />
del último aliento de una vida arrancada de cuajo.</p>
<p><strong>FOTOGRAFÍA DE UNA MADRE QUE </strong></p>
<p><strong>CON LA NOSTALGIA PUESTA EN </strong></p>
<p><strong>UNOS CHAMICOS SE PREGUNTA&#8230;<br />
</strong>«Por qué las enfermedades de la cabeza</p>
<p>tienen que darle a gente sana y joven diosito santo,</p>
<p>que me tienes clavada aquí señor,<br />
entre terrones y yuyos,<br />
pedazos de mi alma, paire santo mío,</p>
<p>a mi niño devuélvemelo te pido»&#8230;</p>
<p><strong>Y CLAVA EL AZADÓN EN LA HILERA, </strong></p>
<p>como si la tierra le diera respuestas,</p>
<p>que el sol con su calor no puede,</p>
<p>ni sus lágrimas de sauce viejo,</p>
<p>hacen brotar menos.</p>
<p><strong>NINGÚN SECRETO QUE CONOZCA </strong></p>
<p><strong>PUEDE DEVOLVERLE A SU CRÍO,<br />
</strong>ningún terrón,<br />
o gredal,</p>
<p>rearmar su corazón esparcido.<br />
Y clava el azadón en la hilera,</p>
<p>murmurando entelequias y sollozos&#8230;</p>
<hr />
<h1>BERNARDO GONZÁLEZ KOPPMANN (1957)</h1>
<h2><strong>RODENAK </strong></h2>
<p>Cuando la pelota cruza el cielo</p>
<p>y no es de nadie<br />
la gente mira atenta<br />
el fin del tiro</p>
<p>puede ir a las nubes<br />
golpear el travesaño<br />
besar la red<br />
o clavarse en el corazón de Rodenak</p>
<p>El pueblo salta de alegría</p>
<p>si el Flaco se levanta<br />
con el sol en las manos<br />
Cuando la redonda anda cerca</p>
<p>sabemos que Arturito<br />
será el ángel perfecto<br />
que inventará la paz:<br />
en su pecho<br />
anida una paloma<br />
Cuando saca<br />
la de cuero se aleja<br />
igual que un mal espíritu</p>
<p>entonces, el Arquero de Rangers</p>
<p>nos regala un domingo<br />
para toda la vida.</p>
<hr />
<h2><strong>FUNERAL EN CUREPTO </strong></h2>
<p style="text-align: right;"><em>a Juan Rulfo </em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En este pueblo que surge de la niebla</p>
<p>cuando alguien muere se nota de tan lejos</p>
<p>porque si doblan las húmedas campanas<br />
se duelen hasta las zanjas de los cerros<br />
la hora nos sorprende en los estribos<br />
todos vieron al finado a mediodía</p>
<p>endilgando hacia el puente o escarbando<br />
en el huerto. En este pueblo perdido<br />
entre los montes, apena ver morir a un tero</p>
<p>algo se lleva de nosotros, unos terrones</p>
<p>donde echamos semillas recogidas del viento</p>
<p>esa tarde tan larga que después de la lluvia</p>
<p>se hundió con su leyenda en el brasero<br />
Yo le tengo guardada una bufanda y un</p>
<p>secreto. Pasan los pinos callados por el cielo</p>
<p>(No sé; me sobrecoge ver la muchedumbre</p>
<p>camino a la colina tras la urna, sin nada<br />
que decir, tan resignados, creyendo que<br />
así tenía que ser. Estaba viejo). A veces<br />
en Curepto morir es, un poco, querernos</p>
<p>Luego, y antes que la fosa se amapole<br />
y se esfumen los pasos sin los huesos<br />
antes que los niños se disfracen de oruga<br />
y mujeres de oscuro desmalecen el tiempo</p>
<p>antes, mucho antes que los muros aúllen<br />
y la luna se duerma en los esteros secos<br />
salen los muertos a la calle y brindan<br />
por la lenta romería de los deudos</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h1>JONNATHAN OPAZO (1990)</h1>
<h2><strong>EL BLANCO ES EL COLOR MÁS TERRIBLE </strong></h2>
<p>Fíjense en el oso polar blanco<br />
y en el tiburón blanco de los trópicos,<br />
¿qué es sino su uniforme blancura<br />
llena de escamas la que los convierte<br />
en seres horrorosos?<br />
irradian luz los<br />
delantales de las<br />
enfermeras: sus<br />
blancos guantes de<br />
goma, el cándido<br />
marfil de sus dientes<br />
Esa lívida blancura la que importa<br />
esa repugnante suavidad más odiosa que terrible</p>
<p>a la muda repelencia de su aspecto.<br />
Así que ni el tigre de fieros colmillos<br />
con su heráldico pelaje<br />
puede hacer temblar tanto el coraje<br />
como el oso o el tiburón amortajados de blanco.</p>
<p>pálidos se tornan los<br />
cuerpos cansados, asustados<br />
o aquellos cuya vida se<br />
ha desvanecido hasta<br />
dejarlos como trágicas<br />
figuras de cera:<br />
no puede dudarse que<br />
una cualidad visible<br />
del aspecto de los muertos</p>
<p>que más aterroriza al</p>
<p>espectador es la palidez</p>
<p>marmórea que allí<br />
se detiene</p>
<p>en blanco fondo se</p>
<p>recortan las agujas</p>
<p>del reloj que en su</p>
<p>girar van quitándole</p>
<p>gajos a los frutos</p>
<p>verdes de la vida</p>
<p>y blanco también</p>
<p>el yeso de Cristo</p>
<p>blancas las paredes</p>
<p>de los hospitales.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>DETRÁS DE LA NIEBLA </strong></h2>
<p>un faro que se apaga<br />
un estruendo hermoso<br />
de barcos que chocan:<br />
los accidentes son bellos<br />
en el marco del poema</p>
<p>imagínalo: un montón</p>
<p>de trasatlánticos cruceros<br />
de lujo con todo su oropel</p>
<p>adornando el fondo marino</p>
<p>cubriéndose de algas</p>
<p>plancton y cantos de</p>
<p>ballenas</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h1>JOSÉ TOMÁS LABARTHE (1984)</h1>
<h2><strong>ASUNTOS DE PAREJA </strong></h2>
<p>Conversar con tu pareja<br />
Comunicarse, honestamente<br />
No hablar del pronóstico del tiempo<br />
ni de las cosas que hacen falta en la despensa<br />
No compartir los problemas del trabajo<br />
ni repasar en detalle lo que pasó durante el día</p>
<p>Obviar las continuas faltas de disciplina de los hijos</p>
<p>o el incordio con el gásfiter porque se filtra una/</p>
<p>cañería</p>
<p>El catálogo suma y continúa:<br />
la incesante alza de los gastos comunes<br />
la actitud pendeja del vecino<br />
el remedio para la jaqueca<br />
el jarabe para la tos<br />
Preferible es leer los cuentos completos de/</p>
<p>John Cheever</p>
<p>o concentrarse en las notificaciones del WhatsApp</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>LA CASA </strong></h2>
<p>La casa se derrumbaba. No la viga maestra ni la viga de amarre. No las columnas o los dinteles. La casa. El padre dinamitó cada peldaño de la escalera. Luego hizo estallar los listones, puntales y durmientes. Empacó sus corbatas y se marchó. La puerta de entrada quedó colgando de una bisagra. Al borde del colapso, la madre reventó su pequeña colección de platos minerales contra las ventanas y desterró de los maceteros de la cocina las plantas de interior. Las hijas entraron en pánico frente al desplome. Por un año acamparon sobre sus camas en sacos de dormir. En ese lapso murió la gata de leucemia y el perro de distemper mientras la ropa en los cajones de los muebles se llenaba de aserrín. En las frazadas anidaron las pulgas y en las peinetas las liendres. Una peste. Nunca más los vecinos escucharon risas ni discusiones provenientes desde las habitaciones o el comedor. Por completo se disipó cualquier sonido de sobremesa en la ruinalidad de las paredes. La casa se derrumbaba. No la familia ni el matrimonio. No las libretas o los papeles. La casa.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h1>HUGO CÉSAR VILLAR URRUTIA (1981)</h1>
<h2><strong>EL BOXEADOR </strong></h2>
<p>se despierta 1, 2, 3<br />
la mañana huele a vino tinto,<br />
al toque de gong los gallos cantan,</p>
<p>con olor a humo y acidez.<br />
Jhonny Boy<br />
ataca en su caballo negro<br />
bang bang<br />
dispara sus puños de plata<br />
bang bang<br />
rebota el gong<br />
en la garganta del gallo<br />
«¡Jesús era un marica!»<br />
decía el boxeador<br />
1, 2, 3<br />
knock out<br />
un derechazo en la quijada<br />
el bebop salta<br />
se estremece<br />
el ring está lleno de sangre<br />
el humo se estremece<br />
los cánticos de las mujeres</p>
<p>haciendo estremecer<br />
el tic tac de las horas</p>
<p>«¡Klaus Kinski era un hombre bueno!»,</p>
<p>decía el boxeador<br />
y se estremecía<br />
con el gong</p>
<p>y el ring<br />
y el tic tac<br />
Klaus Kinski era un hombre bueno</p>
<p>y Cristo era un marica,<br />
gritaba el boxeador<br />
al toque de gong.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>LOS ESPÍRITUS </strong></h2>
<p>Un anciano sostiene el cadáver de su esposa, mientras, miles de escenas de distancia los personajes no se reconocen. Un hermoso plano secuencia es mutilado por el editor, una película de terror envejece con mal de Alzheimer. <em>Soy un set olvidado en la selva</em>, piensa el extra y se emborracha con tinto, <em>soy la planta de utilería que nunca ocuparon</em>. El vestuario de la película permanece en silencio esperando que el tiempo no lo corrompa. El anciano arregla una cancha de tierra en la que nadie jugará, el sonidista llora en silencio para no arruinar el plano. <em>Soy el diálogo que no se escuchará</em>. Un grito de acción se pierde entre</p>
<p>los matorrales de un bosque sagrado.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h1>MARIO MELÉNDEZ (1971)</h1>
<h2><strong>LA PLAYA DE LOS POBRES </strong></h2>
<p>Los pobres veranean en un mar</p>
<p>que solo ellos conocen<br />
Allí instalan sus carpas<br />
hechas de mimbre y celofán</p>
<p>y luego bajan a la orilla<br />
para ver la llegada de los botes<br />
curtidos de adioses<br />
En la playa<br />
la miseria se broncea boca abajo<br />
el hambre toma sol en una roca<br />
los niños hacen mediaguas en la arena<br />
y las muchachas se pasean<br />
con sus bikinis pasados de moda<br />
Ellas tienden sus toallas de papel<br />
y se recuestan a mirar el reventar de las olas</p>
<p>que les recuerda la forma de un pan<br />
o una cebolla<br />
Mar adentro nadan los sueños<br />
Y ellas ven al vendedor de helados</p>
<p>acariciando sus pechos<br />
o a ellas mismas en un viaje hacia la espuma</p>
<p>del que regresan con vestidos nuevos<br />
y una sonrisa en el alma</p>
<p>Los pobres veranean en un mar<br />
que solo ellos conocen<br />
Y cuando cae la tarde<br />
y el horizonte se desviste frente a ellos</p>
<p>y las gaviotas se desclavan del aire</p>
<p>para volver a casa</p>
<p>y el crepúsculo es una olla común</p>
<p>llena de peces y colores<br />
ellos encienden sus fogatas en la arena</p>
<p>y comienzan a cantar y a reír</p>
<p>y a respirar la breve historia de sus nombres</p>
<p>y beben vino y cerveza<br />
y se emborrachan<br />
abrazados a sus mejores recuerdos</p>
<p>Mar adentro nadan los sueños<br />
Y ellos ven a sus hijos camino de la escuela</p>
<p>cargando libros y zapatos y juguetes<br />
o a ellos mismos regresando del trabajo</p>
<p>con los bolsillos hinchados<br />
y con un beso pintado en el alma<br />
Y mientras ellos sueñan<br />
el hambre apaga sus fogatas<br />
y se echa a correr desnuda por la playa<br />
con los huesos llenos de lágrimas</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h1>CARMEN MANTILLA (1978)</h1>
<h2><strong>TE HICE CASO EN TODO, MADRE MÍA </strong></h2>
<p>No hablé nunca con extraños<br />
ni golpeé puertas de hombres solos,</p>
<p>no sonreí más allá de la justa medida</p>
<p>de mis cuatro dientes superiores.</p>
<p>Me abrigué de mayo a julio,</p>
<p>agosto lo miré por la ventana,</p>
<p>en septiembre estrené falda,</p>
<p>pinté la casa</p>
<p>y la bandera flameó planchada.</p>
<p>Me comí toda la comida del plato<br />
en memoria de las que no la tienen<br />
(también de sus madres que por ello sufren).</p>
<p>Llevo veinte años con una dieta variada,</p>
<p>consumo mariscos y nueces en días alternados,</p>
<p>espero religiosamente dos horas antes de nadar</p>
<p>(aunque haya tragado solo polvo y saliva).<br />
Y con la boca caliente<br />
no le abro la puerta ni a Dios Padre.</p>
<p>La ropa la guardé en baúles<br />
con bolsas pequeñas de poleo,<br />
sé curar mis males con hierbas<br />
(salvo uno en rebeldía: el corazón arreado).</p>
<p>Pero una sensación de casa sola,<br />
de fracaso almidonado,<br />
me fue clavando alfileres por las tardes&#8230;</p>
<p>Salí hace dos décadas de tu casa:<br />
es el momento de dejar de hacerte caso en todo,/</p>
<p>madre mía.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>ESPECTADORES </strong></h2>
<p>Abrir las piernas<br />
como se abre un tarro de café</p>
<p>/instantáneo,<br />
azucarar el sexo,<br />
revolviéndolo lentamente,<br />
escudriñar las ventanas del edificio</p>
<p>del otro lado de la calle,<br />
imaginando que este cuerpo desnudo</p>
<p>desata la codicia de un vendedor de</p>
<p>/tumbas<br />
que también desayuna mirando hacia</p>
<p>/afuera.<br />
O mejor aún:</p>
<p>Mirar hacia adentro.<br />
Poner entre las rodillas la cabeza,</p>
<p>torcer el cuello,<br />
alargar la lengua como un reptil</p>
<p>y caminar en reversa<br />
hacia el corazón que, pálido,</p>
<p>contabiliza las batallas perdidas.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h2>ANDRÉS RODRÍGUEZ ARANÍS (1967)</h2>
<h2><strong>FÚTBOL</strong></h2>
<p>El Jugador de fútbol</p>
<p>tiene diez años. Está</p>
<p>solo en la cancha</p>
<p>del barrio. Es decir</p>
<p>lo acompaña su</p>
<p>mundo, la pelota.</p>
<p>Corrijamos entonces.</p>
<p>No está solo, miles</p>
<p>de personas lo</p>
<p>acompañan en ese</p>
<p>sol redondo que</p>
<p>baila a sus pies.</p>
<p>Tiene muy claro que</p>
<p>no será un<br />
borracho como su</p>
<p>padre ni una</p>
<p>triste como su madre.</p>
<p>No irá a la universidad</p>
<p>aunque sume<br />
algunas buenas notas en</p>
<p>la escuela; se ganará</p>
<p>la vida en la cancha,</p>
<p>la vida que es bien</p>
<p>entretenida a veces.<br />
Tiene amigos. Uno<br />
ya hizo su primer robo, un</p>
<p>juego para playstation de</p>
<p>la fifa. Por eso hay</p>
<p>días que se juntan a<br />
ver en la pantalla quién es</p>
<p>el más grande<br />
entre los grandes.<br />
Hay tiempo para todo,</p>
<p>incluso es bien fácil<br />
salir por las calles a<br />
pasear con perros y gatos,</p>
<p>tomar un poquito de</p>
<p>coca cola donde la<br />
vecina buena onda y</p>
<p>pegar con neoprén esa</p>
<p>taza que se anduvo</p>
<p>quebrando la otra noche.</p>
<p>Mira el cielo que<br />
también cuenta diez años.</p>
<p>Hincha los pulmones,</p>
<p>siente que las zapatillas<br />
no importa que<br />
duren lo que duren,<br />
todas las horas del universo</p>
<p>premian a los buenos y</p>
<p>castigan a los malos. Y</p>
<p>él no es malo; es</p>
<p>el mejor</p>
<p>entonces no</p>
<p>interesa golpearse en</p>
<p>el barro del invierno o<br />
en el polvo salado de febrero.</p>
<p>Detrás del silencio<br />
la turba lo lleva en andas.<br />
Él suspira.<br />
Y es junio el día entero y</p>
<p>una gotita cae desa nube.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h1>RODOLFO HLOUSEK (1977)</h1>
<h2><strong>¡OH SOL, MI ADOLESCENTE DESENFRENO! </strong></h2>
<p>Francisco<br />
Si escribo es para abrazarte.<br />
Ahora<br />
Tu bien conoces los extremos<br />
¡que acabe el mundo<br />
es necesario! como el alcohol,<br />
la droga y el chirrío de los ángeles<br />
un vodka a las 5:20, ¿siempre me agradecerás</p>
<p>que te haya acompañado desde Brasil hasta/</p>
<p>Argentina</p>
<p>en plena Libertad?<br />
Pancho<br />
Fuiste una estrella fugaz<br />
A quien nadie pidió un deseo.</p>
<p>Ahora</p>
<p>Entre su multitud y su merecido exorcismo</p>
<p>Si no agarramos la guadaña<br />
La guadaña dará contra nosotros,<br />
Empero,</p>
<p>Nos empeñamos<br />
Con seguridad y por certezas<br />
A este enfermo modo<br />
de seguir viviendo contra nuestra voluntad</p>
<p>¡Idiotas!<br />
Los días y su sagrado excremento.</p>
<p>Pancho<br />
Si escribo es para nombrarte<br />
Que acabe el mundo, es necesario<br />
Como un cigarro en la carreta<br />
Como el Elogio a la Locura y el álbum Blanco</p>
<p>Como la vagabunda sed de cada día, amén.</p>
<p>Solo tú sabes lo que costó vivir<br />
En este arrogante y aburrido<br />
Pueblo de mierda.<br />
Ahora<br />
Esta ciudad crece a tu espalda.</p>
<p>¡Amigo,<br />
Tengo ganas de callejear<br />
Pero verdaderamente<br />
todas las llamadas son de encierro!</p>
<p>Pancho, ¿qué se hizo de ti,<br />
Ofrenda, macheteo, playa, líos, fuego, Destierro?<br />
¡Oh adolescente desenfreno!</p>
<p>Y se suponía<br />
Que venceríamos desde la pobreza Rítmica y ritual»</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h1>ROWSON YEBER (NO INFORMA)</h1>
<h2><strong>PAISAJE CON BESO (FRAGMENTO) </strong></h2>
<p>Actualmente<br />
Coinciden las horas viejas<br />
El comercio empujando su balance la<br />
Terapia chica pariendo fajos a montones</p>
<p>Actualmente<br />
Hay estiércol a descifrar<br />
Y las alcantarillas entonces abren su boca<br />
De tubería desnuda<br />
De estómago si se cumple con error el hambre</p>
<p>Porque<br />
Yo no distingo a mujeres y hombres solos</p>
<p>Sino al colectivo sobre todo en Bancos y</p>
<p>en las Tiendas que venden sicología para/</p>
<p>andar felices</p>
<p>circunvalación distingo rocas sollozando/</p>
<p>formalmente.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>POEMA BREVIARIO (FRAGMENTO) </strong></h2>
<p>Anda la familia humana<br />
Complacida en risas menores.<br />
Los días están imposibles<br />
Quiero darle un papel alegre a esa<br />
Federación respirante<br />
¡Ni puedo!<br />
Los días duran meses de años<br />
Desde hace tiempo algunas<br />
Parecen haber perdido su costumbre<br />
Hay aviones complicados de salud hacia<br />
Los horizontes sin algarabía<br />
Atraviesan el litoral del mundo a regañadientes</p>
<p>Casi no queda aire disponible<br />
Estuve creyendo así mezclado contemporáneo</p>
<p>Inmóvil<br />
Junto al océano cuya rutina es tirarse olas&#8230;</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h1>YENY DÍAZ WENTÉN (1983)</h1>
<h2><strong>I LESOS RESTOS </strong></h2>
<p>Qué bestia ha roto la constelación justa de/<br />
las montañas</p>
<p>y tiró tu carne a las ciudades<br />
qué bestia atacó la atadura de los pájaros, animas,/</p>
<p>y ríos y tierra</p>
<p>quien cortó la estela de tu órgano más delgado</p>
<p>y voló tus cristalinos de un golpe sangroso</p>
<p>Qué gitano por el mundo te arrojó<br />
y te escupió tan lejos como pudo</p>
<p>desterrando tu corazón de plumas<br />
siendo la flor del aire el castigo de la pureza</p>
<p>cerros paridos por niños</p>
<p>y andar haciendo pactos con los cóndores</p>
<p>nos trajo purita sangre</p>
<p>Qué bestia devoró el pacto de las lenguas intactas</p>
<p>y quebró el agua de los esqueletos solos&#8230;<br />
hueso quebrado de la montaña, pájaro sin vuelo</p>
<p>qué rumor de púas estranguló tu paso caluroso</p>
<p>y marcó tus ojos tan morenos de vergüenza?<br />
qué Cristo qué virgen te arrancó el espíritu<br />
de las aguas y piedras y pumas de la sangre hirviente?</p>
<p>¿Qué Cristo qué virgen te arrancó el espíritu?</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>LA CHAYCANA </strong></h2>
<p>Hay una espesura en la distancia de la distancia/</p>
<p>del cielo</p>
<p>y mi reina en su hoja más pálida esqueleto<br />
baja sus ojos largos a mí su habitante resignado</p>
<p>y mi reina chaycán señora monte<br />
trae sus aires dentro de mis vísceras<br />
y la distancia de la distancia se abren al cielo</p>
<p>mis párpados para recibirla ligero</p>
<p>¡Ay! hoja mi chaycana vuela<br />
hoja mi chaycán<br />
abrazo el cielo para ella y la amamanto<br />
de oro como manda mi señora<br />
y la enjuago de piedras colorientas<br />
y de vientos que no se ven por estos desiertos</p>
<p>mi espesura y mi reina<br />
con su vuelo amargo su vuelo</p>
<p>hoja mi chaycana sube</p>
<p>hoja mi chaycana va</p>
<p>hoja mi chaycana monte</p>
<p>hoja mi chaycana vuelva.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h1>RAFAEL RUBIO (1975)</h1>
<h2><strong>EL ARTE DE LA ELEGÍA (Fragmento) </strong></h2>
<p>Todo consiste en llegar al justo término</p>
<p>y después, dar a luz la voz: dejar<br />
que se complete la muerte. Nadie va</p>
<p>a lamentar una metáfora imprecisa<br />
ni un epíteto infeliz, cuando la muerte</p>
<p>está viva en el poema.</p>
<p>Todo estriba</p>
<p>en simular que nos duele la muerte.</p>
<p>Solo eso: hacer creer que nos aterra</p>
<p>morir o ver la muerte. Imprescindible</p>
<p>elegir una víctima que haga<br />
las veces de un destinatario: el padre</p>
<p>o el abuelo o el que fuere, con tal</p>
<p>que su muerte haya sido lo bastante</p>
<p>ejemplarizadora como para</p>
<p>justificar una ira sin nombre. Impostarás</p>
<p>la voz hasta que se confunda con<br />
el ciego bramido de una bestia. Así</p>
<p>infundirás piedad en tu lector.</p>
<p>Recomendable el terceto pareado si se quiere</p>
<p>seguir la tradición del abandono, leerás</p>
<p>la elegía de Hernández a Ramón Sijé<br />
o la que en don Francisco de Quevedo, maestro</p>
<p>en el arte de la infamia versificada</p>
<p>inmortalizara a fulano de tal.<br />
Debe ser</p>
<p>virtuoso el uso del encabalgamiento:</p>
<p>echar mano a aliteraciones de grueso calibre</p>
<p>para reproducir la onomatopeya del desamparo</p>
<p>que la elegía debe —aunque no pueda— sugerir.</p>
<p>El uso de la rima debe ser implacable:<br />
el primero con el tercero, consonante<br />
con perfecta —aunque engañosa— simetría.</p>
<p>(El segundo con el primero del terceto</p>
<p>siguiente, encadenados, como están</p>
<p>ayuntados los bueyes de la angustia</p>
<p>en los vastos potreros del poema)</p>
<p>Importa sobre todo, la verosimilitud de</p>
<p>tu desgarro y no el desgarro mismo:<br />
el dolor puede ser de utilidad</p>
<p>siempre y cuando no atente contra la</p>
<p>rigurosidad del edificio<br />
el templo del poema debe estar</p>
<p>sostenido por los números. Solo eso</p>
<p>será garantía de profundidad<br />
si se quiere atraer la compasión</p>
<p>de un lector habituado al verso libre.</p>
<p>No importa la belleza. La verdad</p>
<p>será requisito indispensable</p>
<p>a la hora de urdir una elegía</p>
<p>que merezca el prestigio de la muerte<br />
o la inclusión gozosa y dolorosa<br />
en el canon de la nueva poesía española.</p>
<p>Deberás entender a fin de cuentas<br />
que el poema no es más que un ejercicio:</p>
<p>no va a hacer que se levanten los muertos</p>
<p>ni hará que tu padre retorne<br />
del oscuro país de los dormidos</p>
<p>porque ya no habrá país del que volver</p>
<p>ni esperanza tampoco, ni poema.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h1>CARLA ESCOBAR (1985)</h1>
<h2><strong>LA MUJER DE LAS TETAS TRISTES </strong></h2>
<p>Un día de estos voy a quitarme el sostén<br />
y saldré caminando con los pezones a vista de/</p>
<p>cualquier peatón,</p>
<p>me verán pasar y seré recordada como la mujer/</p>
<p>de las tetas tristes.</p>
<p>Un día de estos voy a dejar de hacerme la difícil</p>
<p>y saldré caminando con mis ganas a vista de/</p>
<p>cualquier peatón</p>
<p>me verán pasar y seré recordada como la mujer/</p>
<p>mil veces preñada,</p>
<p>daré a luz crías malditas</p>
<p>beberán de mi furia<br />
y seré madre soltera<br />
de versos huachos</p>
<p>con un hogar disfuncional.<br />
No pondré normas<br />
en casa no habrá límites,<br />
la comunicación comunicará lo incomunicable</p>
<p>será un hogar vulnerable</p>
<p>viviremos en zonas periféricas</p>
<p>postularemos a subsidios<br />
mas nunca llegará ayuda del gobierno</p>
<p>sobreviviremos<br />
hijos míos<br />
sobreviviremos.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>ALTO BÍO-BÍO </strong></h2>
<p>Le inundaron el alma a los cementerios/<br />
de la alta montaña</p>
<p>se retuercen flotando en aguas de manos extranjeras</p>
<p>las burbujas reflejan la mirada oscura de un/</p>
<p>pueblo intervenido.</p>
<p>De las araucarias «solo el recuerdo».</p>
<p>El trompe. Eterniza. El gemido. De un cielo./</p>
<p>Azulado. Donde un kultrún.</p>
<p>Reclama. Ser.<br />
La. Copia. Infeliz. Del. Edén. El trompe. Eterniza&#8230;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-19-a-las-09.27.42.png"><img class="aligncenter size-full wp-image-1723" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-19-a-las-09.27.42.png" alt="Captura de Pantalla 2022-10-19 a la(s) 09.27.42" width="402" height="786" /></a></p>
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		<title>LA QUINTA</title>
		<link>https://mediorural.cl/la-quinta/</link>
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		<pubDate>Sun, 16 Oct 2022 22:16:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Poemas]]></category>
		<category><![CDATA[Portada]]></category>

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		<description><![CDATA[fotografías: Paz Olivares Droguett HUNDIRSE PARA ARRIBA (PROYECCIONES CARTOGRÁFICAS SOBRE LA POESÍA EN VALPARAÍSO) antologador: Jaime Pinos &#160; Valparaíso, ciudad poética. El Puerto, los cerros coloridos, los viejos bares y boliches patibularios, la noche salvaje y la bohemia peligrosa. La imaginería postal, el cliché metropolitano. El decorado que se ofrece para el paseo anecdótico del turista y la estetización de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<h6 style="text-align: right;"><strong><em>fotografías: Paz Olivares Droguett </em></strong></h6>
<h2>HUNDIRSE PARA ARRIBA</h2>
<p><strong>(PROYECCIONES CARTOGRÁFICAS SOBRE LA POESÍA EN VALPARAÍSO)</strong></p>
<h6 style="text-align: right;"><strong><em>antologador: Jaime Pinos </em></strong></h6>
<p>&nbsp;</p>
<p>Valparaíso, ciudad poética. El Puerto, los cerros coloridos, los viejos bares y boliches patibularios, la noche salvaje y la bohemia peligrosa. La imaginería postal, el cliché metropolitano. El decorado que se ofrece para el paseo anecdótico del turista y la estetización de la pobreza. Valparaíso. Ciudad poética. Pero la experiencia de ha- bitar, de escribir y hacer literatura aquí, siempre ha sido otra cosa. Mucho más áspera y más real. Por eso aquí, como escribió en una carta Ximena Rivera: «Escribir es defenderse, defender a la vida. La poesía es un acto de legítima defensa. Escribir: arrancar chispas a la piedra, provocar la lluvia, ahuyentar a los fantasmas del miedo, el poder y la mentira<em>»</em><em>. </em>En los últimos años, algunos de sus mejores poetas han muerto sin reconocimiento, en la precariedad. Valparaíso es y ha sido siempre una metáfora áspera. Como escribió Eduardo Correa en <em>El incendio de Valparaíso: </em><em>«</em>Pero sabíamos también que Valparaíso era una metáfora y que toda metáforaera una suprema traición<em>»</em>. Los y las mejores poetas de Valparaíso han habitado, imaginado y escrito aquí, sin traicionar.</p>
<p>Para hacer literatura en un lugar, antes que nada, hay que leer lo que se ha escrito ahí. Cómo se ha hecho literatura antes, tanto en los textos como en la invención de una vida y un imaginario literarios. Félix García Sarmiento, jovencísimo y pobre de solemnidad, trabajador de la aduana, novelista fracasado, publica aquí en 1888 <em>Azul. </em>Firma: Rubén Darío. Perseguido y clandestino, Neruda escribe en un sótano del Cerro Lecheros «El fugitivo»<em>, </em>parte del <em>Canto General. </em>Gonzalo Rojas hace clases en el Colegio Alemán mientras da forma y publica en el puerto, en 1948, <em>La miseria del hombre. </em>Algunas escenas estelares. Ese arco de densidad poética se extiende desde entonces hasta las últimas décadas con una constelación de escrituras y trayectorias de gran potencia. Ennio Moltedo, Ruben Jacob, Eduardo Correa, Ximena Rivera, Juan Luis Martínez, por nombrar poetas contemporáneos ya desaparecidos. Nadie puede descubrir la pólvora si escribe en Valparaíso. Para escribir aquí hay que leer la rica tradición pasada y más reciente. Entrar en la constelación de escrituras y experiencias que aquí tuvieron lugar. Reconstruir las escenas, conocer el argumento de la larga película de la poesía hecha en el puerto. Como dice Eduardo Correa, citando a Cheever, en uno de los epígrafes de <em>La desmesura de la calma: </em>«Se diría que el escenario es la esencia del argumento».</p>
<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-16-a-las-18.35.09.png"><img class=" size-full wp-image-1711 alignleft" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-16-a-las-18.35.09.png" alt="Captura de Pantalla 2022-10-16 a la(s) 18.35.09" width="83" height="749" /></a>Poetas en provincia, más que poetas de provincia. Poetas en Valparaíso, más que poetas de Valparaíso. Comprender la identidad no como la pertenencia a un espacio cerrado, una forma fija o un tópico. Sino más bien como una trama de escrituras, experiencias y quehaceres, de formas de decir y residir en el territorio, una vitalidad que está en permanente movimiento y evolución. Valparaíso, como todo puerto, es un lugar de tránsitos. De partidas y regresos. Lo mejor de su poesía ha estado animada siempre por este espíritu de apertura. A pesar de la muralla de <em>containers </em>que obstruye la mirada, la imaginación poética porteña siempre ha levantado la vista hacia el horizonte, ha- cia la <em>línea azul </em>de que hablaba Moltedo. Él mismo apuntó siempre a una de las condiciones de existencia de un territorio: la autonomía. Construir el propio lugar desbordando la cartografía del poder central que organiza el espacio poético y cultural a partir de relaciones de jerarquización y dependencia. Moltedo se jactaba de no haber ido a la capital en treinta años. Cuando se le nombró miembro de la Academia de la Lengua puso una sola condición: que la ceremonia se hiciera en Valparaíso. Así se hizo, por primera vez en la venerable historia de esa institución. Esta actitud de autonomía, sin embargo, no es practicada solo respecto al centro burocrático. Esa poética y esa política van a contracorriente de todo lugar de poder. De todo palacio: «No vayas a la capital del reino. Si debes ir a la capital del reino entonces no te presentes en palacio. Si debes ir a palacio cumple los siguientes requisitos: cruza el portón y el patio con paso rápido y, mirando siempre al frente, como si fueras dueño —en verdad lo eres—, sal otra vez a la calle por la puerta de servicio, rumbo al horizonte».</p>
<p>Rubén Jacob versionando a T. S. Elliot, imaginando y escribiendo su magnífico <em>Boston Evening Transcript </em>en Quilpué, durante la larga noche de la dictadura. Eso es autonomía.</p>
<p>Rubén Jacob, hincha wanderino de cepa, pidiendo que sus cenizas sean esparcidas en la cancha del estadio de Playa Ancha. Eso es territorio.</p>
<p>Las cartografías poéticas rara vez coinciden con el mapa trazado por el ordenamiento administrativo o municipal, ni menos responden a la lógica de los pequeños chovinismos y rivalidades que caracterizan cierto sectarismo provinciano. Creo que es ficticio hablar de la poesía en Valparaíso sin inscribirla en un espacio relacional más amplio. Uno que incluye, por lo menos, a Viña del Mar y toda el área de la bahía. En el mismo sentido que se hablaba de <em>The Bay Area </em>o simplemente <em>The Bay </em>durante el llamado Renacimiento de San Francisco, el influyente movimiento alentado por Kenneth Rexroth y otros artistas y poetas en esa costa en los años cincuenta. En el caso de Valparaíso, los flujos de ida y vuelta, tanto a lo largo de la bahía como hacia San Antonio, o hacia el interior, el Valle del Aconcagua y otros hábitats poéticos, son parte de una dinámica que vincula estos territorios en un circuito a la vez discontinuo y persistente en el tiempo. Dejo a los poetas que residen allí la enunciación, desde su propia experiencia y lugar, del contenido de ese vínculo y la descripción de sus tensiones.</p>
<p>Estas notas intentan contextualizar, en un ámbito más amplio que el de la actualidad, la muestra de veinte poetas vivos de la región que se me ha encargado hacer. He optado por un panorama personal, subjetivo, necesariamente incompleto y parcial. Un <em>collage </em>de textos y escrituras, una figura hecha de fragmentos que resuenan unos con otros. Imágenes, ritmos. Capturas del latido de Valparaíso de las que hablaba Neruda. Y de otros lugares. Hay algunas omisiones, sin embargo, que me parece necesario comentar. Una es la de los poetas más reconocidos y de mayor trayectoria, pienso en Juan Cameron y Virgilio Rodríguez. Me pareció mejor priorizar por escrituras menos visibles entendiendo, sin embargo, que ambos son autores fundamentales en la configuración de este espacio poético durante las últimas décadas. El libro <em>Café Cinema </em>de Cameron me parece un material de lectura imprescindible a este respecto. Dos autores de mi generación también pudieron estar en esta muestra, Felipe Moncada y Carlos Henrickson. Ambos con una escritura y una experiencia no solo literaria, sino editorial y crítica, fuertemente enraizadas en esta zona. Confío en que puedan ser incluidos en los capítulos referidos a Maule y Concepción, lugares con los que ambos tienen también fuertes lazos.</p>
<p>A riesgo de caer en el <em>name-dropping, </em>doy una lista desordenada y heterogénea de autores que me parece ineludible considerar también en este panorama: Gregorio Paredes, A. Bresky, Luis Andrés Figueroa, Sergio Madrid, Jordi Joret, Alejandro Pérez, Álvaro Báez, Karen Hevia, Luis Riffo, Alejandra Montoya, Enrique Morales, Sergio Pizarro, Elizabeth Neira, Ernesto Guajardo, Marco López, Nelson Paredes, Camilo Muró, Claudio Guerrero, Ismael Gavilán, Marcelo Pellegrini, Patricio Serey, Alejandra González, Claudio Gaete, Raimundo Nenén, América Merino, Alejandro Banda, Valentina Osses, Marco López, Carmen Avendaño. Una diversidad de miradas y poéticas que expresa la vitalidad de la poesía que se está haciendo en el puerto. A estos nombres y escrituras se han ido sumando nuevos autores y autoras más jóvenes que renuevan y expanden permanentemente esta escena hacia nuevas direcciones de exploración.</p>
<p>Escribo esto a inicios del invierno de 2021, en medio del vértigo que marca el tiempo transcurrido desde el comienzo de la pandemia y la crisis social en nuestro país. Ambas han golpeado con fuerza y dramatismo al puerto. Pero la poesía de estos lugares siempre ha sido resiliente. La poesía y el imaginario poético siempre han proliferado acá contra viento y marea. A pesar de incendios y terremotos. «Valparaíso/ hundido/para arriba» escribió Nicanor Parra alguna vez. Aún en estos tiempos difíciles la poesía prevalecerá por estos pagos. Eso es seguro. Acá la poesía puede hundirse. Pero sabe, siempre ha sabido, hacerlo hacia arriba.</p>
<p>&nbsp;</p>
<hr />
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<h1>JORGE POLANCO (1977)</h1>
<h2><strong>PESCA DE ARRASTRE </strong></h2>
<p>Por debajo de los palafitos<br />
las tuberías plásticas del desagüe, los maderos de un bosque extinto y otros productos de los pinos más delgados y blancos.</p>
<p>Arriba, la música boutique<br />
repite el espectáculo medioambiental, lagos,<br />
aves,<br />
acordes de jazz<br />
y palabras en inglés;<br />
turistas con cañas de pescar y anzuelos como ofrendas al paisaje.</p>
<p>En las ventanas de la habitación asoman otras aves,<br />
rapiñas con alitas semejantes a garras que desean matar al padre,</p>
<p>perros guardianes de la noche, del sentido y la violencia, réplicas al interior de la casa donde todo es escombro, represión</p>
<p>mordazas.<br />
Al fondo del pasillo aparece una familia, heredera y dueña del hogar,</p>
<p>roban los muebles<br />
las banderas, los libros,<br />
y otras usurpaciones menores que rechinan en el piso.</p>
<p>Esto era tu libro:<br />
el vaso de vino a medio tomar,<br />
ceniceros repletos de colillas,<br />
manchas oscuras en el paño de la cocina; una resaca enorme que amanecía contigo como ese silencio lleno de voces<br />
y niños extraviados en la casa vecina.</p>
<p>Esto era:<br />
bosque astillado,<br />
fotografías desteñidas,<br />
palafitos nimbados de telares, sin tierra, ni mar, objetos vendidos a los cuidadores</p>
<p>usureros<br />
de la poesía chilena.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>ESCOLARES </strong></h2>
<p>El suplemento de artes y letras, con un reportaje sobre T. S. Eliot, reposa en una esquina en las afueras de la cárcel. Sirve como mantel a dos escolares. La caja de vino tinto al medio, y una bolsa de papas fritas a un costado, permiten que el diario mantenga cierta utilidad. Con el cadencioso movimiento de sus cuerpos, la caricatura del poeta sobresale del resto del diario por una mancha sucia y delicadamente erótica que pinta los labios del conspicuo anglosajón.</p>
<p>&nbsp;</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h1>RODRIGO ARROYO (1981)</h1>
<p>Olvidamos las derrotas, un débil sonido de mi cuerpo/ ilumina las paredes,</p>
<p>las rayamos y seguimos perdidos dibujando/<br />
una silueta,</p>
<p>en la pared.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<p>Púas para perpetrar el simulacro<br />
bajo una lluvia marcada por los signos<br />
del castigo de la barricada.<br />
El aguacero ha creado su doble. Que distorsiona la/</p>
<p>verdadera humedad del agua; tal vez sea eso, el asunto de la lluvia, lo que nos/</p>
<p>extravíe los falsos focos. Las nuevas imágenes, los márgenes.</p>
<p>La caída es una televisión a colores transmitiendo el / recorrido de una flecha</p>
<p>desde la ballesta, la pistola, el tanque</p>
<p>hacia un caballo de madera con un laberinto/ dibujado en su lomo.</p>
<p>El tránsito es una escritura que nos gusta por ser/ gratis, porque se escribe al ir</p>
<p>desapareciendo, al anochecer.</p>
<p>Se cae esta ciudad sin nombre, hundiéndose en la/ niebla. Los sonidos de las palabras</p>
<p>dibujan laberintos que permanecen estáticos<br />
/en el aire,</p>
<p>antes de</p>
<p>caer</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<p>Llorarás,<br />
romperás la esquina de mis ojos<br />
cuando descubras el dibujo oculto tras la puerta. Llorarás cuando la casa que habitamos deje caer/</p>
<p>sus cimientos, las nubes entren por debajo de la puerta y la llovizna/ cubra las habitaciones;</p>
<p>te veré venir desde la cocina trayendo en tus ojos/ el olvido incierto del adiós,</p>
<p>el paladar húmedo será un pozo de palabras/ cubriéndose de cierto negro, de cierto olvido;</p>
<p>tu boca será un archivo cercado por la tristeza, palabras amordazadas que perderán de a poco/</p>
<p>sus recuerdos</p>
<p>y serán luego pura imagen<br />
un tiempo al menos, para caer luego fuera de los/</p>
<p>dominios de tu voz. Llorarás y no podré esquivar los golpes al oír/</p>
<p>el recorrido de tus lágrimas caeré al espejo que toda lona,</p>
<p>todo cuadrilátero mantiene oculto en su interior. Al otro lado de la lona no hay viento ni llovizna, una brisa de tierra suelta nada más<br />
un jardín lleno de hojas secas, de los libros que/</p>
<p>leímos tantas veces, de los muros que tantas veces cayeron encima/</p>
<p>de nosotros tardíamente; como las frutas maduras que nos/</p>
<p>pasábamos de voz en voz para ver si en ellas guardábamos algo de la humedad/ que originó este vuelo</p>
<p>para ver si en las semillas que arrojábamos al plato/ quedaba algo por recordar.</p>
<p>Dime una vez que llores si recordarás la mano que/ guardaba tu olor,</p>
<p>tu sonido; o las palabras que encerrabas/<br />
para entregármelas</p>
<p>en un temblor interminable;<br />
llorarás, y no habrá literatura para ello; esperarás que la voz sea eso que no puede ser,</p>
<p>y con lágrimas verás que no habrá mano para/ recoger tu voz</p>
<p>al momento del caer.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h1>MARCELO NOVOA (1964)</h1>
<h2><strong>LECCIÓN DE PRECIPICIO </strong></h2>
<p>vértigo de innúmeros pisos no atrae al suicida tampoco vacío de ascensor indecente bostezo del cielo embobado labios entreabiertos gigante caries en plena boca de dios</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>MERCADERÍA PARA NAUFRAGIOS </strong></h2>
<p style="text-align: right;">A Enrique Lihn</p>
<p>polillas, pierden el tiempo<br />
la sangre circula sin acuerdo por mis venas los oscuros los locos las mantenidas siéntanse pasar, como orquesta de malentendidos que se hunde, estas líneas quieren<br />
declararse en quiebra sentimental. no concibo otra celebración que este vaso frío de incomunicable amor por la especie.</p>
<p>dejemos al gusano respirar.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>NUNCA BAILÉ LA HORROROSA ONDA DISCO </strong></h2>
<p style="text-align: right;">A Ronald Smith</p>
<p>juro que vi cuerpos hinchados de tedio, pies lastimados por ningún rito, insomnes parejas muertas en las cunetas.</p>
<p>tristes luminarias sobre pobres galpones alumbrando su torpe contento, apenas un delito de multitudes: juvenil tierra baldía, donde tirar bajo la mortecina luna coca-cola</p>
<p>ahí bebimos licor barato, temprano para retornar a casa poblada de objetos fantasmales que amaron nuestros padres. Sin soñar siquiera una fosa i dormir al ocupado día de los demás.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>EL SILENCIO ES UN ARMA CARGADA DE VOCES </strong></h2>
<p>nada en televisión enfría tu mecánica cena — una pareja de hombres besándose en la boca mendigos arrastran irreparables carros vacíos<br />
la multitud trastornada se pega a las vidrieras las tropas lanzan gases los carros lanzan agua fijas patinadoras en medio del lago congelado ¿comenzó otra temporada de liquidaciones? Prueba tragar el arroz seco de los condenados La cuchara choca repetidas veces con el plato Nada detiene esta última cena por televisión —</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h1>PABLO ARAYA (1963)</h1>
<h2><strong>LA ERA DEL HIERRO </strong></h2>
<p>No fuimos el silencio<br />
hurtamos esa llamarada para templarnos gozosos del acero</p>
<p>que nos cubría hicimos piruetas en el tiempo</p>
<p>nos dolió la caída<br />
hubimos de quemarnos para nacer hijos del fuego hasta el exterminio otros nos señalaron</p>
<p>alzaron sus metales para confundirnos el temple nos detuvo el tiempo en las raíces.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>VISIÓN DEL FUEGO Y EL AGUA </strong></h2>
<p>Aprendí a decir quemadura antes que mi hermano en casa de herrero eso no tuvo importancia reíamos del fuego a toda hora<br />
mi padre era un dios oxidado</p>
<p>que hablaba con el humo en esa calle todos odiaron el rugido de la fragua</p>
<p>violentos pasaron los días por sobre las ciudades el tiempo</p>
<p>tarde supe de los muertos en mi patio las cosas fueron herrumbre y ceniza</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>EL VINO DE LOS HERREROS </strong></h2>
<p>Es importante que las cosas tengan importancia: el vino de los herreros<br />
así se sabe a ciencia cierta<br />
con quién se anduvo</p>
<p>en qué dirección<br />
con qué silencio</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>LA CANCIÓN DEL HERRERO </strong></h2>
<p>Ciprión el herrero descansa<br />
el agua entró en el agua<br />
los inviernos se cubren los unos con los otros hay llamarada vida<br />
hay llamarada muerte<br />
setenta golpes que suben<br />
siete lágrimas descienden<br />
danza el herrero su vino<br />
la sal en la sal entra<br />
el espíritu en el viento se disipa<br />
hay llamarada vida<br />
hay llamarada muerte</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>EN CASA DE HERRERO </strong></h2>
<p>El que a hierro mata</p>
<p>a hierro muere</p>
<p>le dijeron</p>
<p>pero el viejo sonrió</p>
<p>avivó el fuego</p>
<p>y siguió afilando su gastado cuchillo de palo</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h1>ROBERTO BESCÓS (1950)</h1>
<p>Esta ciudad que se deja arrebatar por el viento es como sueño quebrantado antes del alba fragmentos paliduchos detrás de puertas de casas frágiles asoman ojos de mujeres las mismas comadres que se vuelcan a las calles para vender en los días de feria pescado o zapatos entre esas mujeres no se divisa la mía a ella esta ciudad la envejeció en la hora que nacía i murió en el parto estoi bordeando la historia de la ciudad que murió el día que la parieron o que fue arrastrada por las garras de mareas perversas puras hipótesis en un descarte que choca con puntas de vidrios rotos filos de palabras amoratadas charqueadas cercos en el límite</p>
<p>por ello el viento escala a empujones por las calles sucias inventándose impulso retomando aire un aire emputecido asciende por esquinas que le orientan hacia barrios atorados por dunas encementadas o que no figuran en el plano regulador cerros esqueléticos derrumbándose como aves que se asfi- xian en su propio vuelo es el viento con paso flojo que raspa caras adheridas a las piedras hai por allí hilachas de ropas destrozadas tejidas como telarañas tendidas de lado a lado de bermas de vecindarios omitidos en medio de la trama que vela los ojos la mujer de sombrero de cinta ancha i que ofrece pañuelos i frascos de perfume me fija su respiración</p>
<p>siento que respira dentro de mi incertidumbre vocea ella la mercadería y la voz no le sale o es que</p>
<p>la voz se le oye pero ninguno la escucha el eco pierde la vida bajo las ruedas de camiones cargados con sombras que hará ella tan única e irrepetible cuando despierte i descubra que se cae el pelo i la ciudad se desmorona atroz descubrimiento página escandalizada esta noción en blanco el dar palos de ciego en el espacio traicionado caldo de cultivo de delitos de la memoria</p>
<p>perros salen al encuentro encuentros succionados por hoyos negros marcos frutos que producen ciertos árboles posesos perros que circulan cojos oliendo la lluvia allá en los cerros el viento que recorre los ángulos empieza a encanecer la mujer que atra- viesa portones de escuelas de niños con problemas nubes de moscas letreros sin señas se seca el sudor de la frente i canta canta una canción inaudible es como la loca que llora sin llorar mirando el sol la mitad del sol</p>
<p>la ciudad</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h1>GUILLERMO RIVERA (1958)</h1>
<h2><strong>EL VIENTO QUE ARRASTRA TANTAS COSAS </strong></h2>
<p>Me hace añorar las baldosas del Sindicato de la/ Unión Lechera</p>
<p>Añorar los viejos goznes de la maestranza<br />
Y los cuerpos de cada una de las mujeres que amé. Pero a esa hora en que el alero de la capilla Modifica la sombra de los abedules<br />
Y la autoafirmación de los muertos trabaja/</p>
<p>subterráneamente Divisé cera de los tambores a Las Meninas/</p>
<p>de Velázquez. Ellas pidieron permiso para entrar y bebieron café/</p>
<p>y se burlaron Y quisieron instruirse acerca del sueño y la realidad</p>
<p>Y así fue que les hablé</p>
<p>Vayan hasta el local del Danubio Azul Sentirán el aire que se confunde al vapor/</p>
<p>de las hornillas Verán el brillo de las estanterías y las lentas /</p>
<p>ondulaciones de la contraluz.</p>
<p>Parados sobre el vacío<br />
Los rostros velados por el humo se relajarán Y sabiendo que ustedes han caminado en la/</p>
<p>época dorada Y pisado las costas del Nuevo Mundo</p>
<p>Beberán coñac y pasarán sus manos sobre las/ mejillas de la querida del Suaso.</p>
<p>Ustedes no se perderán de nada<br />
Pues ya habrán contado los cuerpos en las veredas Las luces sobre el asfalto<br />
Y los charcos renovados por la llovizna.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>SUEÑO NÚMERO CINCO </strong></h2>
<p>Los bomberos vinieron el otro día —dice el/<br />
Juan Luis,</p>
<p>con fosforescentes distintivos en sus botas de agua,/ rompiendo puertas y ventanas.</p>
<p>Era un espectáculo frío por lo que a una mujer de/ mediana edad le dijeron</p>
<p>que no gastara saliva<br />
y es que ya no sirve andar diciendo su mano/</p>
<p>cohibida se movió levemente} sobre las tibias hebras de su camisón.</p>
<p>Aunque yo puedo reconocer el zumbido de la niñez/ ahí —signos de un campo</p>
<p>blanco<br />
coloreados por el golpe de un rostro que cae sobre/</p>
<p>una puerta. Desde dónde surge entonces la sensación de haber/</p>
<p>vivido otras vidas si los ojos de mi única novia se abren hasta/</p>
<p>consumirse y las palabras no pesan más que el galvanizante/</p>
<p>molde barajado por el grupo</p>
<p>que conversa a mitad de cuadra.<br />
Así el mundo no se priva de sus victorias.<br />
Y como si la novia y la niñez formaran parte del/</p>
<p>mismo coro Los hermanos Rodríguez levantan el telón y Don/</p>
<p>Segundo Ormazábal Se queda hablando de no encontrar dos recuerdos/</p>
<p>exactos Ni en la imagen también hay que cantarle a la luna</p>
<p>Ninguna fijación de los goznes.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h1>BRUNO CUNEO (1973)</h1>
<h2><strong>[I. M. GORDON MATTA-CLARK] </strong></h2>
<p>La casa la partió en dos<br />
como quien parte una sandía<br />
y de ese rojo intraducible<br />
forja el recuerdo de su infancia<br />
o la terrible visión de un desesperado<br />
a punto de saltar de una ventana<br />
su hermano mismo, por ejemplo,<br />
o la tristeza de ser pocos en el velorio<br />
y ver al padre llegar molesto y atrasado<br />
como quien asiste por obligación<br />
a una fiesta de disfraces.<br />
La gente especula densamente ahora<br />
sobre los conceptos de su arte.<br />
Yo, en cambio, solo veo a un hombre afanado con una sierra, con un taladro<br />
tratando de completar la demolición<br />
de la casa primordial que le destruyeron. Cada uno tiene sus razones, y yo también/</p>
<p>tengo las mías tengo también mi grieta, mi propia Casa Usher</p>
<p>algo escondido bajo las tablas y reencontrado por casualidad y con un poco de vergüenza los deseos que pude consumar con esta/</p>
<p>moneda vieja una fotografía ridícula y una carta destemplada</p>
<p>que guardo con el temor creciente</p>
<p>de que puedan fundir el álbum.<br />
Lo que me gusta en todo caso de esta obra<br />
no es tan solo su aire de alegoría<br />
de la disociación de la conciencia familiar<br />
con todos sus traumas, secretos y pudores,<br />
sino el modo en que por un acto violento y simple el interior oscuro fue puesto también al descubierto de manera que los fantasmas<br />
no tienen ya dónde esconderse<br />
y puedes fumar tranquilo, si te place,<br />
o soñar con otras cosas<br />
tanto si duermes en el sillón<br />
como si miras distraído por la ventana<br />
imaginando un lugar al fondo<br />
donde quizás puedas llegar<br />
y por fin levantar algo.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>VUELVO A VALPARAÍSO POR UN RATO </strong></h2>
<p>Lo he hecho tantas veces que ya me canso:</p>
<p>sentarme solo en una barra tratando de ocultar los papeles<br />
y hacer que la cabeza se me nuble para dar con una imagen clara.</p>
<p>Nacer o morir en una ciudad es poca cosa la única ciudad es aquella que te falta.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h2>FLORENCIA SMITHS (1976)</h2>
<p>Escribo contra mí<br />
el ruido fulmina<br />
lo que le costó a mi cuerpo permanecer quieto<br />
convencerme del silencio alrededor como una primicia de hace tanto<br />
mi imaginación borrosa atrae fantasmas tercos de hambre<br />
visiones que apago<br />
evadiendo entre bostezos<br />
esqueletos de alambre<br />
aun así escribo<br />
aún y a pesar de mi cuerpo estancado me abro<br />
y comienzo a dar<br />
lo que no soporto detenido</p>
<p>Inmóvil en la perdición de un nombre imagino islas alrededor como pestes miro mis manos y no las conozco<br />
tal vez las confundo con peces</p>
<p>que se han volado del mar<br />
o de alguna otra fuente de agua que provenga de la tierra<br />
yo no provengo de la tierra</p>
<p>no sé de dónde ni si he de llegar recostada en horas abúlicas me llamo como una muerta ora por su alma para que no se le salga más</p>
<p>he desarrollado lenguaje<br />
de gatos incestuosos<br />
me lamo el pecho<br />
a la deriva de mi perdición<br />
me incendio adentro<br />
cuando más me adelanto al porvenir y aunque elija una casa</p>
<p>al centro de una piedra<br />
prefiero vagar años<br />
por el reconocimiento de tu rostro en el espejo</p>
<p>Quiero aprender a dejar de hacerlo así<br />
como lo he venido haciendo<br />
me pregunto si se puede aprender a no hacer como se pregunta al final del día el arbusto hasta cuándo morar<br />
al borde siempre del precipicio<br />
me pregunto como se pregunta la piedra<br />
si puede no ser concreta y salvaje<br />
en su determinación de piedra<br />
y en algún momento comenzar a ser semilla roca o simplemente materia sólida<br />
para sostener la humedad que cae</p>
<p>la humedad de todos los días<br />
las preguntas de todos los días<br />
que se arrojan sobre las montañas precisas de pasos que voy dando<br />
de imágenes que desperdigo<br />
mientras camino dentro del insomnio hablándome y escuchando a mi mano decir aprende</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h1>JOHN UBERUAGA (1984)</h1>
<h2><strong>FORESTAL </strong></h2>
<p style="text-align: right;"> Una muchedumbre de hombres que huyen</p>
<p style="text-align: right;">Es una muchedumbre de hombres solos</p>
<p style="text-align: right;">Tiqqun</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>1<br />
para espantar las moscas<br />
abuela ponía bolsas transparentes llenas de agua<br />
en el marco de las puertas</p>
<p>las moscas que llenaban la casa se verían reflejadas<br />
gigantes y deformes</p>
<p>ellas no temen a las personas se temen a sí mismas</p>
<p>vivíamos en una casa<br />
llena de moscas asustadas estrellándose contra las ventanas</p>
<p>2<br />
cuando perla se preñaba tenía crías<br />
de 3 en 3 de 6 en 6</p>
<p>abuela los metía en un saco de género los sumergía en una tina metálica llena de agua con detergente</p>
<p>no hay espacio para todos ellos no tienen nombre no han abierto los ojos no sienten dolor</p>
<p>algunos meses después perla se preñaba<br />
y ponía 3 o 6 crías negras con los ojos cerrados hirviendo en pulgas</p>
<p>3<br />
abuela sentada al fondo del patio perla ronronea en sus rodillas<br />
saca las pulgas gordas de la gata<br />
las revienta con la uña del dedo gordo en una tabla cuadrada<br />
parecen monedas aplastadas<br />
en la línea del tren</p>
<p>la tabla está llena de pelos pegados y manchas de sangre seca<br />
es el mapa<br />
de un país silencioso</p>
<p>sin sacarse el derby rojo arrugado de los labios</p>
<p>cantaba:<br />
no tengas miedo<br />
<em>a los locos y desconocidos a los animales salvajes al cerro que llama </em></p>
<p><em>ten miedo a la gente la gente es mala </em></p>
<p>tom mira las estrellas<br />
tiene hambre<br />
llora<br />
aúlla como un perro<br />
bajo la sombra de las antenas la policía ríe</p>
<p>lo burlan las ratas<br />
este es un país silencioso</p>
<p>todos duermen</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h1>CRISTIAN CRUZ (1973)</h1>
<h2><strong>DE CÓMO MIRO POR LA VENTANA </strong></h2>
<p>Me acerqué a la ventana a mirar el paisaje,<br />
pero no era el paisaje, era yo que estaba<br />
allá afuera como un corpus,<br />
y cuando te digo corpus es que los árboles flotando podrían ser mis brazos</p>
<p>o mis piernas, no es seguro, tómalo como ejemplo; o esa pareja a orillas del río, con ganas<br />
de lanzarse o amarse ahí mismo,<br />
no puedo asegurar qué querían hacer.</p>
<p>Pero si fijo la mirada vuelvo a las nubes y trozos celestes,<br />
eso podría ser mi cara, a ratos cubierta o despejada:</p>
<p>qué mejor que tu cara sea el cielo.<br />
Me falta el río, no lo he olvidado,<br />
pero saca a la pareja mejor:<br />
el poema no requiere de calentura o derrota,<br />
el río, el río es importante, y el corpus también; no olvides el corpus que traspasa el cristal/</p>
<p>convertido en ti. Ahora enciendes un cigarro porque te entusiasmaste, porque no quieres dejar la ventana, que es el núcleo. Tu tronco es el río, por él trafican los fluidos, tu voz,</p>
<p>y aunque no se ve el final de ese río<br />
piensa que tus pies son el delta,<br />
que los dedos son un brazo o un hilo de agua, que las aves y la flora de ese delta son tu cabellera.</p>
<p>Como es de tarde, la luz que abrazaba el paisaje/ abandona</p>
<p>y tú comienzas a desaparecer,<br />
y lo que había allá afuera, toma el reflejo de la lámpara que estaba tras de ti,<br />
la forma de la cama, la colcha de la cama, el humo del cigarro.<br />
Porque ahora la ventana refleja el cuarto: fíjate, tú eres el cuarto, la puerta, la cama y la colcha.<br />
Lo distinto es que no hay que traspasar el cristal.<br />
Lo de adentro y lo de afuera se hace uno para que el poema sea</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>DE CÓMO UN POETA PROVINCIANO CHARLA CON UN POETA CITADINO </strong></h2>
<p>Deseas barnizar aquello que llaman el yo interno,<br />
Pero cuidado, si dices la palabra paisaje<br />
te convertirás en el hongo venenoso de la poesía fácil eso dicen,<br />
si tranqueas por un puente o un camino<br />
que más bien son un tronco volteado sobre las aguas mutarás en las esporas de aquel hongo venenoso.<br />
Pero si cultivas otro idioma para traducirte a ti mismo pues así te escucharán en otro punto del plano<br />
y rebuznas frente al hongo venenoso del que hablábamos entonces la poesía no será fácil,<br />
ni escrita a bordo de un avión<br />
ni sobre el tronco volteado<br />
que sirven para lo mismo.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h1>PRISCILLA CAJALES (1984)</h1>
<h2><strong>MI PAPÁ ESTÁ LLORANDO DOS PIEZAS MÁS ALLÁ </strong></h2>
<p>mi papá está llorando dos piezas más allá<br />
lo puedo escuchar<br />
porque estas habitaciones nunca tuvieron puertas</p>
<p>a comienzos de los noventa en esta casa no/<br />
había comida</p>
<p>solo tarros que tenían los nombres de los/ condimentos</p>
<p>se sientan a la mesa y comen pan con leche,/<br />
agua y azúcar</p>
<p>fue fácil aprender cuál era la consistencia precisa/ para esta pasta dulce</p>
<p>recuerdo que la chaqueta de mi papá<br />
siempre olía a pescado ahumado y a humedad</p>
<p>una tarde recordaron que en el ropero estaba/ intacto el vestido de novia</p>
<p>lo pusieron sobre la alfombra<br />
y comenzaron a cortar jirones que luego pintaron con témpera para vender cintillos del NO<br />
en el Parque O ́Higgins</p>
<p>nos acostumbramos a creer que la historia terminaba/ bien porque ese día</p>
<p>comimos pollo y papas fritas</p>
<p>ahora él sigue llorando su mujer lo abandonó</p>
<p>nunca fue militante</p>
<p>y los hijos vienen a casa cada vez menos</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>LA TRANQUILIDAD DE LAS PIEDRAS </strong></h2>
<p>el piso está cubierto de platos con restos de comida que aún podría reconocer<br />
si con cuidado hurgara con la lengua<br />
entre medio de las muelas</p>
<p>restos que atraen hormigas y cucarachas</p>
<p>el problema es que se reproducen al poco tiempo se toman la casa al encender la luz se paralizan<br />
e imitan a las piedras</p>
<p>en su quietud</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>MÚSICA </strong></h2>
<p>nunca me gustaron las casas con música<br />
apenas tengo un minicomponente que siempre/</p>
<p>olvido encender</p>
<p>en cambio<br />
puedo pasar horas en silencio solo mis zapatos, el teclado de vez en cuando el bruxismo</p>
<p>y si se pone atención, incluso aquí es posible escuchar la sirena de los barcos que a esta hora de la noche/</p>
<p>arriban al puerto</p>
<p>estos ruidos que en nada se parecen a la radio haciendo temblar las ventanas<br />
ocupan este espacio, al modo de una canción.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h1>ANDRÉS URZÚA DE LA SOTTA (1982)</h1>
<p>En un comienzo pensé que las piedras eran esclavas de su cuerpo, que estaban condenadas a una absoluta inmovilidad. Solía mirarlas con lástima, como si pudiera ver en ellas un profundo sufrimiento. Siempre apegadas al suelo, siempre inmóviles y tan grises. Fue así como empecé a rescatarlas, a ponerlas una a una en el acuario vacío de mi cuarto. Cada cierto tiempo las sacaba a tomar aire. Las limpiaba, peinaba el musgo que cubría sus mejillas y las llevaba a dar una vuelta. Hasta que un día, mientras miraba mi reflejo en el vidrio reluciente del acuario, comprendí que era al revés. ‹‹Somos nosotros los condenados por el movimiento››, pensé. Y me quedé absorto, contemplando la quietud de las piedras en el acuario.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>HANS POZO </strong></p>
<p>Día 1<br />
Mi pie derecho en el hocico<br />
de un perro.</p>
<p>Día 2<br />
Mi cabeza baleada.</p>
<p>Día 3<br />
Mis tatuajes y mis brazos arrancados.</p>
<p>Día 4<br />
Mi pie izquierdo.</p>
<p>Día 7<br />
Mis dos manos con las huellas extirpadas.</p>
<p>Día 8<br />
Mi torso mis vísceras mis glúteos.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h1>ROSA ALCAYAGA</h1>
<h2><strong>ELECTROSHOCK </strong></h2>
<p>Acostada mirando a dios<br />
Titulado de médico electricista<br />
Control en ristre intenta sofocar las preguntas Ondas serrucho rodean ansioso nihilismo Comunicación imperfecta no cede<br />
Álvaro Mutis invita a firmar por la desesperanza A sumarnos a esa gran procesión<br />
Todos claman por la luz desde el doble B.C.<br />
O de la triple doble uve<br />
I-lux-iones al final del túnel</p>
<p>Acumulo piedras bajo la cama Electroshock<br />
Masticadas con ira Electroshock</p>
<p>Vienen de blanco Electroshock</p>
<p>Etiqueta china a tu espalda De mujer estandarizada Prefabricada<br />
Entre fragmentos de incisivos En camilla</p>
<p>Vomitando<br />
Con altanería de vieja</p>
<p>Contrariada por tu estúpida mudez A contraluz del mundo Condenada<br />
Electricista de turno</p>
<p>Con manual de segunda mano<br />
Dícese experto en la Gestalt<br />
Baila alrededor de la cama<br />
Muestra su pene. Escribe el diagnóstico ¡No te muevas!</p>
<p>Electroshock ¡Abre tus piernas! Electroshock<br />
¡De mujer loba! Electroshock ¡Bebe de mi leche! Electroshock</p>
<p>Tocan el timbre Chilquinta trae la cuenta Espera el alta<br />
Promete y firma:<br />
Sor Juana Inés de la Cruz</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: right;">En la mañana, cuando murió, estaba solo: no creo</p>
<p style="text-align: right;">Que hubiese querido testigos. Ni el «conde</p>
<p style="text-align: right;">impensable de Lautreamont» ni Edgar Poe «sobre</p>
<p style="text-align: right;">su alcantarilla en Baltimore» ni Gérard de Nerval</p>
<p style="text-align: right;">«ahorcado en un farol» los tuvieron 1</p>
<p>Antonin Artaud<br />
Cincuenta electroshock<br />
Diariamente en el blanco abriendo zanjas en tus/</p>
<p>cienes rebeldes</p>
<p>Antonin Artaud<br />
Cincuenta electroshock<br />
Intentan silenciar tu voz y pretenden arrasar con tus/</p>
<p>proclamas acústicas</p>
<p>Antonin Artaud<br />
Cincuenta electroshock<br />
Preguntan por la sutura horizontal de tus pesadillas/</p>
<p>y desnudo bailas a cada</p>
<p>descarga<br />
Antonin Artaud<br />
Cincuenta electroshock<br />
Son el pan nuestro destinado a envolverte en celofán/</p>
<p>como poeta eunuco</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h6>1 *Thévenin, P. (1974). Antonin Artaud. En Arenas, B. (ed.), Actas surrealistas (pp. 255-279). Editorial Nascimento.</h6>
<hr />
<h1>CATALINA LAFERTT (1958)</h1>
<h2><strong>LLUEVE SOBRE EL VERDE PAISAJE </strong></h2>
<p>Llueve sobre el verde paisaje<br />
como lloraría la lluvia sobre Rahoon<br />
mientras se esfuma entre el humo que consumo el solitario camino aquí otro más allá<br />
Tras el desaparecido horizonte Esso<br />
Una vaga información y la distancia aparente/</p>
<p>y verdadera</p>
<p>que baja y se pierde</p>
<p>Images un filtro total</p>
<p>Las aguas inmóviles</p>
<hr />
<h2><strong>RUTA 68 </strong></h2>
<p>Letreros naranjas<br />
Moles de piedras blancas apiladas a lo largo<br />
de la borrosa ruta<br />
Saliendo del pobre pueblo<br />
dos alas inmóviles volándose del cuadro de un afiche La luna ha desaparecido<br />
también el pobre pueblo<br />
Un pasar de sombras tras la ventanilla<br />
la palabra ciudad impresa en un letrero<br />
adelantado por una flecha negra<br />
pintada sobre fondo amarillo<br />
la cual se dobla como un codo en el recodo/</p>
<p>del camino</p>
<p>al lado de una parada para no sé quién solitaria y naranja<br />
Good year A la vuelta de la rueda<br />
Fila de luces rojas ilumina la carretera</p>
<p>Un hotel invisible<br />
Anunciado en fosforescentes letras verdes Hotel Alcázar<br />
brillando en la noche<br />
Pasamos auto blanco<br />
Tras la curva un centelleo azul en la neblina Ni Hotel ni Alcázar<br />
Al fondo oscuro marfil túnel del cerro Bienvenida en blancas letras<br />
A la tenue luz de un fósforo miro el reflejo/</p>
<p>de su rostro</p>
<p>Proyectado en la ventana<br />
La niña del asiento delantero y yo<br />
usamos parabrisas de manos<br />
mientras se desliza el agua que mana<br />
de su aliento y el mío<br />
Solo sombras nada más tras el cristal<br />
Placilla Un terreno tirado Otro pueblo pudo haber sido el paraíso pero</p>
<p>por esas cosas de la vida murió</p>
<p>Firestone</p>
<p>Llegamos pero no llegamos</p>
<hr />
<h1>GLADYS GONZÁLEZ (1981)</h1>
<p><strong>REBOZO </strong></p>
<p>los ademanes<br />
de la pobreza<br />
la cabeza gacha<br />
la mirada perdida el rebozo apolillado y roído de la dignidad caminando</p>
<p>bajo la sombra de una muleta que reemplaza a un muñón el rengeo</p>
<p>al andar<br />
cerro abajo<br />
la soledad del gesto al saludar<br />
a desconocidos para entablar<br />
un diálogo mudo camino al bar<br />
de jubilados cuidadores de autos lisiados<br />
domésticos monrreros</p>
<p>el bar<br />
de antiguos ferroviarios de traje<br />
sombreros<br />
y corbatas<br />
con manchas de grasa pantalones zurcidos<br />
y bastas descosidas donde se respira<br />
a lo lejos<br />
como una brisa<br />
de memoria<br />
el perfume<br />
de mi abuelo<br />
folletos<br />
de carreras de caballos absorben el agua<br />
del inodoro<br />
que cae<br />
sobre una botella plástica recortada<br />
un hombre anciano duerme<br />
con el rostro enrojecido y rodeado de moscas sobre una mesa escolar sin cubierta<br />
mientras<br />
una mujer<br />
con los ojos nublados por las cataratas</p>
<p>le espera sentada<br />
en la berma<br />
la parafina quemada que seca las paredes<br />
de cartón y periódico forma un hilo de plata y aceite<br />
en la calle<br />
a las once de la mañana</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h1>MACARENA GARCÍA MOGGIA (1983)</h1>
<p>abre la puerta ve a su padre voltea</p>
<p>la cierra duda</p>
<p>vuelve a intentarlo sin levantar la vista deja que el aire llene sus pulmones quiere abrazarlo</p>
<p>no está</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<p>abre la puerta<br />
los ojos cerrados da un paso en falso cae</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<p>abre la puerta ve<br />
que al frente<br />
sentado en una banca un anciano muerde una marraqueta</p>
<p>va a sentarse a su lado</p>
<p>cuenta los pasos: son treinta<br />
abre la puerta<br />
se encandila</p>
<p>con la luz del sol hace visera<br />
con la mano sobre los ojos pero las manchas las sombras</p>
<p>las moscas</p>
<p>abre la puerta apenas se agacha<br />
toma la carta y entra</p>
<p>abre la puerta de par en par grita que la esperen<br />
recoge sus maletas<br />
sale</p>
<p>abre la puerta cierra por fuera deja las llaves junto al macetero sabe que al volver<br />
no se abrirá<br />
abre la puerta</p>
<p>pero el viento<br />
la cierra en su cara</p>
<p>abre la puerta: una mano cortada<br />
en el umbral</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h1>ENRIQUE WINTER (1982)</h1>
<h2><strong>DOS LAS PERSONAS </strong></h2>
<p>la mano de una es una araña y en la cabeza de la otra teje bien despacito<br />
la telaraña de su pelo</p>
<p>el vello de los brazos y los muslos</p>
<p>la polilla es la piel que atrapa con la lengua</p>
<p>un hombre bajo una mujer también son una araña cuando no cada uno y con ella cantando<br />
o de comentarista de los momentos previos las/</p>
<p>aceitunas son ojos y en el velador echados a las hormigas</p>
<p>pueden ser esa hormiga ahora las dos personas/<br />
del comienzo</p>
<p>las mismas de después que acunaron sus lenguas a contraluz esferas de las que salen patas piernas/</p>
<p>brazos</p>
<p>o incluso una larva de la cuarta generación de/ mariposas</p>
<p>arriba para el día de los muertos porque muertas están la mayoría<br />
de las que en grupos emigraron norte con las medias caladas noche y carne</p>
<p>no saben teclas apretaron<br />
Actualizaciones no se mueven juntas como vértebras</p>
<p>o dedos en los lóbulos<br />
y párpados cerrados del saxofón<br />
como cuerdas del piano el pelo húmedo por mientras nada más<br />
sobre esta colcha<br />
cuesco para los ojos de aceituna</p>
<p>vértebras y amanece<br />
arañas suben los parlantes hormigas en el contrabajo ella sentada dos hoyitos en la espalda y las/</p>
<p>cuatro trenzas</p>
<p>entre jaleros que hablan sobre jale<br />
la segunda persona piensa en<br />
la buganvilia y el ciruelo<br />
en la primera de paseo por el parque percuten amor sin plástico larva la oruga y alas</p>
<p>los pies pisándolas latidos perdices y bocinas en telarañas de autos cruzan<br />
bronces cerca de ahí están las cuerdas<br />
de la nuca y la espalda</p>
<p>abiertas las vocales<br />
en las bocas cerradas no entran moscas cuando la certidumbre toma aire y emigra</p>
<p>la mayoría emigra por la noche<br />
en que dos mariposas son de nuevo una sus cuerdas apretadas como pasta oriental instantánea la vibración de quienes</p>
<p>no pueden encontrarse como si no se conocieran todos se oyeron desde antes<br />
en otras cuerdas flojas los funámbulos<br />
ya falta de un lugar tampoco</p>
<p>habrá un lugar común<br />
las aceitunas son los ojos</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h1>NATALI ARANDA (1987)</h1>
<p>El desgarro<br />
de mirarse en un espejo y encontrarse.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<p>No hay nombres.<br />
Todos fueron inventados para atrapar lo que de mí se va yendo.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<p>He llorado por horas.<br />
Qué me diría él en este instante Que mirara al árbol volverse viento a la hoja riendo para nadie<br />
y a la tarde que se entrega<br />
sin pedir nada a cambio.</p>
<p>Me diría que me apartara<br />
abriendo unos ojos distintos a los míos unos iguales al árbol<br />
a la hoja<br />
y a la tarde.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<p>No soy lo que dicen los espejos ni las fotografías<br />
ni lo que otros dicen de mí tampoco lo que yo digo ser</p>
<p>solo soy este lápiz y este papel bajo la luz.</p>
<p>Qué soy</p>
<p>Este lápiz y este papel<br />
bajo la luz este lápiz y este papel que se pregunta<br />
bajo la luz<br />
una pregunta<br />
bajo la luz<br />
una luz<br />
que se pregunta.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<p>Me reconozco<br />
dueña y cómplice de un paisaje que transcurre detenido<br />
fragmentado por la cicatriz<br />
que el viento muestra<br />
en el ir y venir<br />
de la habitación<br />
de la calle lenta<br />
sobre la hora<br />
que la cortina anuncia y esconde.</p>
<p>En su movimiento<br />
vuelve la calle<br />
donde alguien mira la piedra deshacerse en el aire.<br />
Yo dentro<br />
él fuera<br />
ambos mirando la tarde<br />
que va y viene<br />
sin saber si continuar<br />
en el hábito del viento<br />
o mirarnos de frente<br />
y sentirnos menos solos.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h1>CRISTIÁN CHIRI MOYANO (1974)</h1>
<h2><strong>LOS ALMACENES </strong></h2>
<p>i<br />
Los almacenes de pueblo se deshojan<br />
como un sueldo mínimo en un supermercado.</p>
<p>ii<br />
Los almacenes de pueblo te saludan, te fían,<br />
te preguntan por tu madre,<br />
te dan una yapa.</p>
<p>Los supermercados te piden el vuelto.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>PARA LOS CITADINOS </strong></h2>
<p>El queso de cabra,<br />
la miel de abeja,<br />
las paltas orgánicas,<br />
el carbón de espino, la uva de mesa.</p>
<p>Estas son las manos y el sudor del campo labrado que se ofrendan para ustedes<br />
los citadinos.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>TODO COCIDO A LEÑA&#8230; TODO HECHO A MANO</strong></h2>
<p style="text-align: right;">A Bertina Castillo</p>
<p>Casa de barro,<br />
mata de calabaza,<br />
huevos de casa,<br />
tortillas con chicharrones,<br />
todo cocido a leña&#8230; todo hecho a mano.</p>
<p>Agua de manantial,<br />
crianzas de gallinas, patos y gansos, chicha en cacho,<br />
charqui con ajo chancado en el mortero de trigo.</p>
<p>Ají cachocabra,<br />
huertos caseros,<br />
yerbas medicinales,<br />
queso de cabeza,<br />
olla de greda con cuchara de palo, yerbamate con leche de vaca, horno de barro</p>
<p>y parrones por todo alrededor de la casa. Casa de barro.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h1>SERGIO MUÑOZ (1968)</h1>
<h2><strong>53/ <del>JOHN SMITH – JOHN BERRYMAN</del> </strong></h2>
<p>hijo si me voy canta<br />
en la identidad velada de mi nombre</p>
<p>busca ahí el tenue borde del <del>quejido</del> susurro que intenta inútilmente en mi labio y en tu/</p>
<p>oído comprender la vigilia y el énfasis de mágicas voces que<del> abren</del>/</p>
<p>arropan</p>
<p>el vuelo resplandeciente en que fluyo</p>
<p>con mi oído y tu labio<br />
en la pálida mirada que reprime lo sacro y agudiza el estupor que late en el vacío</p>
<p><del>qué importa quién habla?</del></p>
<p>arropan</p>
<p>el no lugar la vida y la muerte superpuestas en versos que son el hondo linaje del silencio</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>90/ <del>FÉLIX RUBÉN GARCÍA SARMIENTO – RUBÉN DARÍO</del> </strong></h2>
<p>y si tacho me salto el rumor del río<br />
es porque sigue siendo un rumor y sigue siendo un río</p>
<p>es porque las manos llevan también su propio/</p>
<p>torrente encadenado a un umbral a una apuesta cifra</p>
<p>a una mínima rodilla que tensa la extensión de un dolor</p>
<p><del>juana inés de la cruz</del></p>
<p>una mañana de esas que ahora se olvidan que traen tu rostro entre sus sombras ramas</p>
<p>como una galería de imágenes estáticas cáscaras derramadas en el suelo</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>98/ <del>HAJIME ISHIKAWA – TAKUBOKU</del> </strong></h2>
<p>hija nunca muere del todo lo que muere su silencio se abre alza mientras el río delata/</p>
<p>en su forma en su cortejo de sombra retenida o vibrante</p>
<p>la luz la luz que se ahoga en el torrente de un labio</p>
<p>si te fijas nunca muere del todo lo que muere la mano no deja de ser aire mano en el recuerdo<br />
la voz no deja de ser boca onda en la memoria<br />
los latidos pasos siguen siendo huella en el tiempo</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-16-a-las-18.29.26.png"><img class="aligncenter size-full wp-image-1713" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-16-a-las-18.29.26.png" alt="Captura de Pantalla 2022-10-16 a la(s) 18.29.26" width="430" height="671" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>EL DESIERTO</title>
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		<pubDate>Sun, 16 Oct 2022 19:12:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[LA POESÍA DEL NORTE DE CHILE: UN MAPA POR RECONSTRUIR antologador: Daniel Rojas Pachas / fotografías: Sebastián Rojas Rojo La presente curaduría como toda selección es arbitraria y subjetiva, en lo absoluto pretende reducir a un grupo toda la poesía del norte y su riqueza, más bien el objetivo de esta muestra es tender puentes y abrir perspectivas de lectura [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<div class="page" title="Page 15">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1 style="text-align: left;">LA POESÍA DEL NORTE DE CHILE: UN MAPA POR RECONSTRUIR</h1>
<h6 style="text-align: right;">antologador: Daniel Rojas Pachas / fotografías: Sebastián Rojas Rojo</h6>
<p style="text-align: left;">La presente curaduría como toda selección es arbitraria y subjetiva, en lo absoluto pretende reducir a un grupo toda la poesía del norte y su riqueza, más bien el objetivo de esta muestra es tender puentes y abrir perspectivas de lectura que permitan un diálogo y revisión de los múltiples registros, generaciones y propuestas de voces que han ido edificando la vasta y compleja realidad poética de la zona que va desde Arica y Parinacota hasta Vicuña y el Limarí.</p>
<p>Antes de entrar a los criterios de selección, creo que es importante nombrar a otros destacados actores y grupos que el lector debiera conocer, en esa medida considero que se puede entender este libro de doce autores como un umbral.</p>
<p>La invitación al lector, luego de leer esta selección, es continuar con la revisión de otras importantes voces contemporáneas ligadas al norte, que siguen produciendo. Me refiero a: Luis Araya Novoa, Patricia Mardones, Rolando Martínez, Tito Manfred, Mauro Gatica, Rodrigo Rojas Terán, Daniel Olcay Jeneral, Óscar Arancibia, Jaime Ceballos, Juan José Podestá, Roberto Bustamante, Hernán Rivera Letelier, Cristian Geisse, Marietta Morales, Guillermo Ross Murray, Marcela Reyes Harris, Benjamín León, Miguel Morales (El Tipógrafo Huraño), Aida Santelices Kostópulos, Walter Hoefler, Javier del Cerro, Arturo Volantines, Tomás Harris, Teresa Calderón, entre muchos otros.</p>
<p>La presente selección de doce autores tuvo varios ejes. A propósito de ejes, me permito en este punto una digresión para aludir a la figura e ideas del poeta Rodolfo Khan, sobre la verticalidad y horizontalidad del paisaje geométrico de la poesía, expuestas en el libro manifiesto de su grupo Vertizonte.</p>
<p>En una primera instancia quise lograr, con esta selección, un equilibro entre voces de una reconocida trayectoria y presencia en la escena cultural de Chile frente a otras importantes propuestas, que si bien tienen un recorrido valioso, dado el centralismo y ciertas miradas reduccionistas que pesan sobre las creaciones literarias que emergen desde la provincia, han ido quedando relegadas y excluidas del canon.</p>
<p>También consideré importante integrar voces nuevas que presentan propuestas enriquecedoras y que permiten entender que la poesía contemporánea del norte puede leerse desde María Monvel y Romeo Murga, dos jóvenes voces que se apagaron muy pronto, hasta nuestros días.</p>
<p>Otro eje esencial ha sido el territorial. Se tiende a homologar el norte o reducirlo a dos ámbitos, el norte pampino y minero y el norte de los valles cercanos al centro, cuando en realidad existen variadas dimensiones que han permeado las representaciones poéticas de sus actores. Habría que sumar también lecturas y estéticas marginales o consideradas parte de una literatura menor, que han ampliado los registros más allá de lo folclórico y telúrico, por eso me parece esencial que al leer a los autores de la muestra, se ponga atención a la variedad con la que se abordan sus relaciones con el espacio vital.</p>
<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-16-a-las-16.05.47.png"><img class=" wp-image-1673 size-medium alignleft" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-16-a-las-16.05.47-300x204.png" alt="Captura de Pantalla 2022-10-16 a la(s) 16.05.47" width="300" height="204" /></a>Considerando este apartado, opté no solo por autores que nacieron, crecieron o formaron una obra en las grandes ciudades del norte, entiéndase por esto Arica, Iquique, Antofagasta, Copiapó y La Serena, atendiendo así a otros espacios como el altiplano hermanado a la frontera, Alto Hospicio, Taltal y Montepatria.</p>
<p>En última instancia, otro factor decidor es el registro lingüístico y también dialectal de cada uno de estos creadores, marcado no solo por su zona de origen y el tiempo desde el cual escriben y fueron dando forma a sus voces. Considero que este punto es de suma importancia y en gran medida excede mi trabajo como crítico y editor, ya que demanda una labor conjunta de etnolingüistas, filólogos y como tarea debe involucrar al mundo editorial y la academia. Me refiero a la atención que merece la tradición oral, la poesía aymara, diaguita y los nexos con nuestros países vecinos y toda la escritura andina que nos antecede.</p>
<p>Hoy más que nunca resulta inoficioso pensar en bloques generacionales y límites para la comunicación. Pensaba mientras recorría las calles de León, en México, y encontraba ciertos paralelos con la ciudad de Arica, en la cual crecí, que un poeta de Pisagua puede hoy entrar en diálogo y publicación con la escena de Oaxaca en cuestión de segundos. Sin embargo, esto no siempre fue así y hay momentos a considerar, hitos si queremos llamarlos de algún modo. Me refiero a las querellas entre Parra y Gonzalo Rojas, publicadas en las páginas de <em>Tebaida</em>, o la poesía de Lihn presente en sus tramos migratorios por las ciudades del sur del Perú, frontera con Arica.</p>
<p>El paso de Bolaño por el norte y su relación con los movimientos de vanguardia del Perú, Hora Zero, lo encontramos en su poema «Los neochilenos», y si hablamos de posvanguardias, la traducción y diálogo del grupo de Alicia Galaz con la escena beatnik de Nueva York. Hay mucho trabajo por delante si queremos reconstruir las derivas de la poesía en esta larga y extraña franja que es Chile.</p>
<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-16-a-las-16.07.27.png"><img class=" size-full wp-image-1674 alignright" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-16-a-las-16.07.27.png" alt="Captura de Pantalla 2022-10-16 a la(s) 16.07.27" width="473" height="236" /></a>Agradezco la confianza e invitación de los editores para realizar esta muestra. Espero haber cumplido con la tarea de dar cuenta de una suma de voces que a mi juicio abren el diálogo y permiten problematizar otra vez y cuantas veces sea necesario, las limitaciones de reconstruir un mapa y representación.</p>
<p>La poesía del norte está marcada por tensiones fundacionales y de ruptura, es una zona híbrida signada por las migraciones y la profunda contemplación. De forma metafórica podemos representar esta condición en el incesante movimiento y tráfico de las fronteras y la aparente inmovilidad de un desierto inabarcable. Hay que considerar que las distancias entre las ciudades del norte son en muchos casos insalvables, lo cual hace urgente la necesidad de trazar redes que permitan establecer una bitácora que contribuya a completar la ruta de la poesía nacional, considerando momentos ineludibles y edificaciones que acompañan el camino construido por la obra mistraliana, el ideario de Sabella sobre el Norte Grande y el surgimiento del proyecto editorial y revista de Alicia Galaz, Oliver Welden y Guillermo Deisler, una Tebas poética en el desierto.</p>
<hr />
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<h1 class="column">MARKOS QUISBERT (1980)</h1>
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<h2>ELLOS NOS DICTAN CÓMO VESTIR EN ESTE SECTOR</h2>
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<p>Ellos nos dictan el cómo vestir en este sector<br />
el detalle de las prendas hechas de papel volantín que estrenan cada semana con la mayor expectativa de modelar en veredas con alfombra roja.</p>
<p>Esos vientres hinchados se mueven<br />
al compás de un narco-corrido.<br />
Nos hace llorar bro<br />
como la imagen que una vez se tatuó en nuestro/</p>
<p>corazón.</p>
<p>Allí van con cientos de joyas que les cuelgan desde/ el cuello a los pies.</p>
<p>Cadenas de oro en medio de la ropa<br />
o sus cabellos que se confunden con la barba ¡Son/</p>
<p>un amor!</p>
<p>Los vemos andar como en el mejor de los mundos pues saben que son los divos que alguna vez/</p>
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<div class="column">
<p>quisimos ser</p>
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<p>y no nos atrevimos.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
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<h2>ESO QUE ALGUNA VEZ FUE PARA TODOS</h2>
<p>Eso que alguna vez fue para todos<br />
hoy es solo una mezquina imagen<br />
que atesora un viejo desdentado<br />
dispuesto a hacer el ridículo<br />
gimiendo como mujer, sudoroso<br />
hecho polvo a causa de sus adicciones. Otros volvían a sintonizar aquella sensación en la más larga noche humedecida de anís:</p>
<p>hombres que bailan y comen almejas<br />
sobre un tambor en la esquina de un pasaje.</p>
<hr />
<h1>JUAN CARLOS MAMANI (1961)</h1>
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<h2>AUSENCIAS TELÚRICAS</h2>
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<div class="column">
<p>Sobre la tierra grande,<br />
sobre la tierra del iru wichu cae la noche eléctrica,/</p>
<p>occidental, ahíta de constelaciones humanas, indiferentes,</p>
<p>de extraños pueblos acurrucados bajo su manto y de olvidos mercenarios en sus calles aguardando atrapar las manos<br />
del artesano pertinaz,</p>
<p>del criador aferrado a la arcilla aymara.</p>
<p>Allí desaparecieron los pastores del tiempo vegetal, los escultores del frío.<br />
Y sobre los últimos patios altiplánicos,<br />
ronda una espesa camanchaca de los abandonos abriendo la quebrada infatigable, abisal de lejanuras.</p>
<p>Allí crecen los desencuentros<br />
como furiosa ortiga entre los rumbos. Solo el viento grande,<br />
el de la invicta estirpe andina,<br />
ronda como un antiguo guardián aymara, testaferro de la Pachamama.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
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<div class="column">
<h2>NÄNAKAXA WAYRAPXTWA, NÄNAKAXA JALLUPXTWA</h2>
<p><em>NÄNAKAXA WAYRAPXTWA, NÄNAKAZA JALLUPXTWA</em></p>
<p>Nosotros, somos viento, somos lluvia<br />
somos de esa genealogía del río quebradeño,<br />
parte de la sonrisa madrugadora del lucero aymara</p>
<p>En esta tierra adentro<br />
somos oración de la orquídea sobre la greda bendita.</p>
<p><em>Jupanakaxa janiwa taqi yatipkiti Janiwa, janiwa.</em><br />
Ellos no lo saben todo<br />
Aunque vengan arrogantes, monolíticos</p>
<p>con su vociferación de rock pesado sobre las vertientes del maíz,</p>
<p>Aunque se posesionen sobre el murmullo tiahuanacota</p>
<p>con las letanías de su crucificado<br />
y su discurso cartesiano sobre la Pachamama.</p>
<p><em>Jupanakaxa janiwa taqi yatipkiti</em></p>
<p><em>Janiwa, janiwa.</em><br />
<em> Nänakaxa wayrapxtwa, nänakaxa jallupxtwa </em></p>
<p>Ellos no lo saben todo.<br />
No lo saben, no lo saben.<br />
Somos viento, somos lluvia<br />
promesa del jolgorio en la <em>anata</em><br />
comunión con las estrellas en el <em>apthapi</em></p>
<p>rompiendo el abismo de las lejanuras</p>
<p><em>Nänakaxa wayrapxtwa, nänakaxa jallupxwa.</em></p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
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<div class="column">
<h1>JUAN MALEBRÁN (1979)</h1>
<h2>TIN IGGI</h2>
<p style="text-align: right;">Tenemos un patio, y agua, y una elegía que cuelga en</p>
<p style="text-align: right;">la pared de la habitación, en una tela que embriaga a</p>
<p style="text-align: right;">los extraños.</p>
<p style="text-align: right;">M. Bennis</p>
<div class="page" title="Page 22">
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<div class="column">
<p>Pasar la tarde frente a los surfistas<br />
sumidos en sus intentos por mantener el equilibrio.</p>
<p>Jóvenes en el arte de la insistencia<br />
ante lo que a toda costa<br />
pretende ser algo más que simple artificio.</p>
<p>Una ola al levantar su espinazo<br />
la voz de aquel que anuncia<br />
la arremetida de un tumbo inesperado</p>
<p>la elevación de los pájaros<br />
con sus huesos llenos de aire a través de un oleaje ocre como la borra en la taza del té</p>
<p>o como la oferta del mercader y la joroba de su camello sediento</p>
<div class="page" title="Page 22">
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<div class="column">
<p>por el vértigo en la orilla del continente.</p>
<p>Pasar la tarde tras el humo y el caramelo del hachís</p>
<p>sobre la arena, entre las tablas y las parejas bajo el sol</p>
<p>jóvenes en el arte de conservar<br />
intacta la resina en el surco de los labios.</p>
<hr />
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<div class="column">
<h2>RIMAC</h2>
<p>Del otro lado de la avenida es posible pensar la noche como una guantera<br />
en la que un revolver asoma al girar la esquina</p>
<p>frente a la terraza de una okupa<br />
con dos cholos a la luz de una ampolleta cerniendo cal sobre la pureza de la falopa.</p>
<p>Plegar y desplegar como siempre<br />
en un mismo idioma, pero distintas manos el origami del que nos valemos<br />
para tomar el pulso de las ciudades.</p>
<p>Porque siempre ha sido a puro pulso<br />
pero en este caso quedamos cortos<br />
ante el acople del subwoofer que aquí dentro</p>
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<p>&nbsp;</p>
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<div class="column">
<p>ensordece junto al ruido frenético del esnife. Un mal cálculo<br />
un esquizo conteniendo la risa<br />
un gringo esquizo retrocediendo el polvo</p>
<p>al calor del bicarbonato —dirías tú—.</p>
<p>Pero estás lejos igual que La Victoria allá al fondo con sus juegos de manos y sus antenazos<br />
como el hilo negro que ataste a la mochila<br />
para protegernos y ahuyentar la desventura</p>
<p>pero nada más iniciando el trayecto se cortó<br />
como lo hace toda buena intención en nuestras manos.</p>
<p>Difícil hilvanar lo que sea<br />
entre tanto alboroto<br />
festejo y orín<br />
peldaño a peldaño en las pasarelas. Porque esta ciudad no es solo el desgaste del caucho en los carriles y</p>
<p>ellos allá afuera cargan sus propios calibres. Sin embargo, prefieren el viento silbando en el cuero de sus chaquetas y<br />
no envejecer como nosotros</p>
<p>al recordar apenas lo que provocaba esta rabia.</p>
</div>
<div class="column">
<p>El Rimac entero —alguien dice— entraría por el gollete de esta botella y este gollete en el hueco negro<br />
que llevas entre pulmón y pulmón. Pero todos aquí sabemos</p>
<p>que es del otro lado de la ventana<br />
donde las cosas adquieren real importancia y volvemos a girar otra esquina<br />
otro semáforo</p>
<p>el estallido del vidrio por el golpe de una culata.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
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<div class="column">
<h1>LUIS KONG SANTIBÁÑEZ (1979)</h1>
<h3>BRONCOPULMONAR DE ANTOFAGASTA</h3>
<p>La geografía del desgarro con pintitas de sangre, la tos de los sin Dios, los silicosos, las ojerosas/</p>
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<div class="column">
<p>desgarradas, los moribundos de los pies sucios.</p>
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<p>Ahí comencé a escribir poesía en posición fetal.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
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<h2>FINGIR ES CONOCERSE</h2>
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<div class="column">
<p>La frase pudo haber sido atribuida indistintamente a Alberto Caeiro, Álvaro de Campos, Bernardo Soares o Ricardo Reis. Pero tengo casi la certeza de que la frase fue reescrita involuntariamente por el maldito Pessoa, en un arranque intempestivo de incredulidad gozosa.</p>
<p>Un triste y apócrifo Pessoa que solo pudo vivir el desasosiego contra sí mismo, como una manera sórdida de sobrevivir dignamente en la soledad exasperante de esa pulcra habitación de Lisboa.</p>
<p>Con todo, y a pesar de mi desatino hipócrita en reconocerlo, la máscara genuina es mi impúdica sinceridad literaria. Que nadie diga que me conoce porque me ha leído alguna vez. Lo que se ve (en el fondo), lo que alcanza a percibirse entre líneas, es mi pastiche original, es mi fingida y lúcida manera de ser que no proyecta sombra alguna en espejos, para no ser descubierto. Detrás de este simulacro, sin embargo, no hay arrepentimiento alguno. No hay biografía póstuma, no hay lágrimas. No hay nada, absolutamente nada. Solo este vacío mudo y tenaz que habla por sí solo.</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
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<div class="column">
<h2>SILENCIO DE PÁJARO DORMIDO</h2>
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<div class="column">
<p>Nostalgia pura de la penumbra de jardines y zaguanes austeros y húmedos de la casa silenciosa. Allí nace, presumo, la soledad contemplada de Borges, el fuego interior de su inteligencia. Poemas de muertos, poemas de cementerios solos, poemas inscritos en el mármol fúnebre de la posteridad.</p>
<p>Se me aparecen, en estas páginas, los simulacros de espejos y el horror in situ, el horror calmo, el horror contemplativo, la sensación de que toda tristeza es inútil para arrepentirnos. «Solo la vida existe», pero existe racionalmente dentro del tiempo circular de la muerte. El aterrador asombro frente al silencio del jardín de senderos que más tarde se bifurcarán en los sueños, en los círculos eternos del agua, en el tiempo igualmente circular de Macedonio Fernández.</p>
<p>Las primeras meditaciones acerca de las paradojas místicas, ternura y tristeza, carnicerías de barrio, callejones huérfanos y los banquillos de madera abandonados de la Plaza San Martín. ¿Dónde escribe quien piensa o sueña parado frente a su propio epitafio de sombras? Fervor de Buenos Aires es eso: la disolución intelectual de Dios. Dos poemas sobresalientes me imponen su cruel metáfora del mundo: Carnicería y Despedida. El primero me resume una imagen aterradoramente humana de una cabeza de vaca con ojos nubosos, detrás de las paredes de un templo místico vacío; el segundo, es la disolución del amor que huye o empieza a morir o no puede contenerse a sí mismo. El enigma inicial del mar, precipitándose en oleaje o en algo todavía insignificante, como la luna fantástica en el cielo recién nacido de la poesía.</p>
<hr />
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<div class="column">
<h1>VÍCTOR MUNITA FRITIS (1980)</h1>
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<h2>TARDES DE CINE</h2>
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<div class="column">
<h6 style="text-align: right;">A Laura Antonelli y Alessandro Momo</h6>
<div class="page" title="Page 25">
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<div class="column">
<p>Éramos niños<br />
extendiendo viejas películas al sol,<br />
desenrollando<em> films</em> desde sus cajas de latón,</p>
<p>intentando ver pequeñas escenas «porno» a contraluz.</p>
<p>Buscábamos el sexo de las señoritas<br />
bajo el quiebre y los daños del <em>film</em>,<br />
rayas en el celuloide, pequeños cortes,<br />
puñaladas intensas, arreboles en un clavel rojo, extendido en el suelo, en nuestras manos,<br />
el film sobre el sol como la ropa que las madres suelen tender en las ideas, antes de lavar.<br />
La luz nos hacía tapar un ojo con la mano, mientras algunos reían ridículos,<br />
simulando ser piratas.<br />
Y dábamos vuelta los <em>films</em>,<br />
curiosos, riendo, jugando, intentando ver<br />
las penetraciones de los jóvenes eslavos en el cine que rodaba por nuestra imaginación.<br />
La naturaleza toda, brillaba en la pupila y nosotros con hambre de sexualizarnos<br />
sobre los microfilms y su luz dispersada.</p>
<div class="page" title="Page 26">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>Más pobres que las ratas,<br />
escudriñábamos la basura del barrio<br />
imaginando a quiénes pertenecían<br />
ciertas maletas, cajas, cintas.<br />
Hacíamos memoria de los solteros,<br />
de las cincuentonas recién casadas con<br />
abusadores jóvenes del vecindario y<br />
nada nos remitía una señal.<br />
Abríamos cajones intentando encontrar dueños<br />
y solo encontrábamos un corazón,<br />
el nuestro<br />
con pequeñas alegrías,<br />
cuando leíamos en diminutos papeles,<br />
que apenas se sostenían en las latas de la película Malizia, 1973-Laura Antonelli y Alessandro Momo/</p>
<p>35 mm./ Exa-Madrid-Estudios. La buscábamos desnuda en la cinta y</p>
<p>no podíamos con nuestras alegrías y las ansias que se arrancaban por la boca.</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 26">
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<div class="column">
<h2>LAURA ERA EDUCADORA ESCOLAR</h2>
<p>Por eso como actriz<br />
nunca la vimos de otro modo,<br />
que como a la mejor maestra<br />
de la escuela de holgazanes<br />
inventada por nosotros.<br />
Nadie se acercaba a ella,<br />
sino por los corrompidos ojos de Momo,</p>
<p>la disputábamos en la niñez y adolescencia.</p>
<div class="page" title="Page 26">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>Con los del barrio,<br />
veíamos las películas, encerrados<br />
en la casa de algún vecino y<br />
desatábamos el placer solitario en<br />
los baños de nuestros hogares.<br />
Del orgasmo dimos paso al horror,<br />
cada uno de nosotros era un caído en su propia/</p>
<p>tumba. Nos troquelaron los pantalones con la noticia:</p>
<p>Momo había muerto y<br />
Laura consumía cocaína<br />
todas las mañanas.<br />
Ahí quedamos, como lo que éramos, adolescentes de 1995.</p>
<p>El Tirreno y El Adriático,<br />
los mares de la península itálica,<br />
cultivan muy bien a sus criaturas predilectas. Alessandro Momo<br />
murió en una moto Honda CB 750<br />
en 1974,<br />
yo me enteré ayer de tan terrible noticia.<br />
En nuestra juventud con él,<br />
nosotros a Laura<br />
quitábamos las bragas bajo la mesa,<br />
la correteábamos por la casa con una linterna y</p>
<p>la contemplábamos tocándonos los huevos; amenazando al mundo con desbordarnos.</p>
<p>Teníamos los dedos<br />
infinitamente adolescentes y<br />
solo llegaríamos a Roma<br />
por los caminos trazados en nuestras manos.</p>
</div>
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<hr />
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<div class="column">
<h1>DAVID SANTOS ARRIETA (1979)</h1>
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<div class="layoutArea">
<div class="column">
<div class="page" title="Page 27">
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<div class="column">
<h2>SOLO EN EL AULA</h2>
<p>Estoy en seco escuchando<br />
toda crítica destructiva,<br />
se llenan de prevenciones y no dicen nada.</p>
<p>Pienso. Escribo</p>
<p>La humildad de la leyenda cristiana<br />
jugando con la paciencia del profesor<br />
toda calidad es discriminatoria<br />
toda mi vida se borra en el pizarrón<br />
pero queda en los cuadernos de mis estudiantes me consuelo.</p>
<p>Borro. Bebo.</p>
<p>Bajo la vela gitana una luna me besa mis pies van al río y vuelven hinchados las ropas que dejaron bailan lentamente y sonríen las ventanas de la casa.</p>
<p>Cierro. Abro.</p>
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<div class="page" title="Page 27">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>Las golondrinas gritan sus agallas<br />
las nubes gotean abrigos y sombreros vamos a ser charcos que reflejan el eclipse y evaporarnos con el amor del Inti.</p>
<p>Me voy. Evaporado.</p>
<p>Siendo los colores del uniforme<br />
el corte de pelo a la manera del reglamento&#8230;<br />
las semillas perdidas, secas, encerradas en algodón miro el piso no encerado, no hay recursos.</p>
<p>Estoy asumiéndome.</p>
<p><em>Primeros brotes</em><br />
<em> de la cancha a los muros</em><br />
<em> rompiendo el molde de nosotros mismos </em></p>
<p><em>ayudando a la rutina a posarse</em><br />
<em> como raíces somos</em><br />
como modas que se podan<br />
y como frutos pasivos<br />
cansancio, cicatriz y promesas<br />
gallos, olas y basura<br />
sin ojos podré verlos a todos<br />
en mi sala mando yo.</p>
</div>
</div>
</div>
<hr />
<div class="page" title="Page 28">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>CECILIA CASTILLO (1949)</h1>
<h2>LUGARES COMUNES</h2>
<p>Dance with me&#8230; Le dije esa tarde estirando la mano hacia su cintura</p>
<p>Las dudas cayeron al piso enredadas en la voz<br />
de Engelbert Humperdinck</p>
<p>Desapareció el triste Pub de provincia y nos internamos<br />
en iluminados salones<br />
valseando</p>
<p>This waltz should last forever</p>
<p>Cerré los ojos para acariciarla<br />
y toda su sangre se abrió camino entre mis dedos<br />
¡Ah!&#8230; La mujer soñada&#8230;.<br />
I have fallen in love with you</p>
</div>
</div>
</div>
<div class="page" title="Page 28">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>Pero entonces, en el recodo de la última vuelta<br />
del último Vals</p>
<p>¡Dijo&#8230; la muy&#8230;!<br />
Oye, por si acaso&#8230; yo no entiendo nada de/</p>
</div>
</div>
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>inglés&#8230; ah&#8230;</p>
</div>
</div>
</div>
<hr />
<div class="page" title="Page 28">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>CERCA DE CAMIRI</h2>
<p>Dibújame en el ala de tu sueño pidió mi héroe,</p>
</div>
</div>
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>y partió a desflorar la sierra:</p>
<p>y con erecta hombría en ideal de amor,</p>
<p>la fecundó en sangre.<br />
Gimió la tierra por su amante,</p>
<p>mientras suela claveteada</p>
<p>mancillaba sementeras.</p>
<p>(busco la llama de tus ojos, Ernesto,</p>
<p>el color de tu palabra</p>
<div class="page" title="Page 29">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>busco tu herencia de líder</p>
<p>más allá de afiches baratos</p>
<p>o colgajos de bronce<br />
más allá</p>
<p>de los que venden tu recuerdo<br />
más allá<br />
de reformas consensos insultantes)</p>
<p>«Soy consecuente con mis ideas», dijo.</p>
<p>Y su boina</p>
<p>se bebió el infinito.</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 29">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>SOLEDAD FARIÑA VICUÑA (1943)</h1>
<div class="page" title="Page 29">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>DONDE EL AMARILLO</h2>
<p>Esparcir la mirada<br />
dónde el amarillo dónde<br />
presagio oscuro las comisuras negras<br />
rígidas postergan aclaran amainan<br />
el temporal amaina amaina la mañana<br />
el verde amaina<br />
arrastran saco nocturno las comisuras<br />
y el amarillo dónde<br />
escarban las manos curvas<br />
atolondradas aventan las necias circulares (las mejillas) en radiante espiral<br />
recorre emplasto negro las miradas hundidas en la frente, ataduras profundas<br />
— Cinco son, cinco, apuntan los choroyes — Cinco los surcos hondos taladrados</p>
<p>(observa el ojo inquieto, silenciosa la mueca observa)</p>
<hr />
<h2>VIAJO EN MI LENGUA</h2>
</div>
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</div>
<div class="page" title="Page 30">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p><span style="color: #ffffff;">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.</span>de arena pantanosa<br />
dos vocales<span style="color: #ffffff;"> &#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..</span>O <span style="color: #ffffff;">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.</span>E<br />
Viajo y rozan los bordes mi arenilla dormida Adentro <span style="color: #ffffff;">&#8230;&#8230;&#8230;</span>más adentro de la cavidad sonora <span style="color: #ffffff;">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;</span> tus vocales las mías<br />
<span style="color: #ffffff;">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;. ..</span>en el ronco gemido<br />
Me aferro a mis moluscos<span style="color: #ffffff;">&#8230;&#8230;..</span> Penetro las papilas Adentro <span style="color: #ffffff;">&#8230;&#8230;..</span>más adentro llego hasta el estertor <span style="color: #ffffff;">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..</span>al eco de otra lengua La camino <span style="color: #ffffff;">&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..</span>recorro la nostalgia la cerco<br />
Pero a la piel no llegan claros los envíos<br />
Qué sintaxis Qué paisajes que mis ojos no vieron Quieren brotar desde esas aguas</p>
<div class="page" title="Page 30">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>y tu lengua mi lengua</p>
<hr />
<p>&nbsp;</p>
<div class="page" title="Page 30">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>ZULETA VÁSQUEZ (1979)</h1>
<h2>OCHENTA Y CINCO</h2>
<p>No te odio,</p>
<p>si te odiara<br />
ya tendrías tu ataúd<br />
y las negras mariposas comerían de tu molesta carne.</p>
<p>Ya te hubiese comprado flores, escrito tu epitafio</p>
<p>y recitado tus consignas poéticas como discurso político.</p>
<p>No te odio<br />
y la ira desciende almacenada por la rabia, escondiendo maldiciones.</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 31">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>SESENTA Y OCHO</h2>
<p>Cuidado,<br />
estoy escribiendo<br />
y los estoy odiando a todos.</p>
<p>No tengo miedo a salir por la boca, ni sofocarme de puñales,<br />
ni terminar de larvar sueños<br />
que se tejen con fin.</p>
<p>He sacado con dolor mi alma a las palabras, la sangre de las líneas y la muerte de ellas,</p>
</div>
<div class="column">
<p>la soberbia escupirá, será la imprenta<br />
y las pequeñas hormigas sus demonios.</p>
<p>Imposible conformarse con solo morir,</p>
<p>cuidado&#8230; voy a escribir.</p>
</div>
</div>
</div>
<hr />
<h1>PAULA BÉCQUER (1975)</h1>
<div class="page" title="Page 32">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>TEMPUS FUGIT</h2>
<p>Y finalmente<br />
duermes donde no hay sombra<br />
y Parra se ríe.<br />
De tu quejumbrosa reacción<br />
por los semáforos<br />
Y Neruda se lamenta<br />
que la primavera llegó antes<br />
de hacer madurar los cerezos.<br />
Y yo entre digresiones y puntos suspensivos emprendo un nuevo viaje desde<br />
el abecedario griego.</p>
<hr />
<h2>UNA PEQUEÑA HISTORIA</h2>
<p>Y el espantapájaros se volvió loco camino a Buenos Aires<br />
Con la singular figura de los burgueses al costado.<br />
Puede que sea la imagen centellante de lo que todos pasan<br />
la consabida vanguardia<br />
y su nuevo traje de literatura<br />
la parodia enigmática<br />
que a unos cuantos sepulta<br />
el pudor en las calles de la<br />
década del 30.</p>
<hr />
<h2>N A T U R A</h2>
<div class="page" title="Page 32">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>La década del ochenta<br />
aún se estremece entre mis saltos</p>
<p>El teléfono gira en sus números</p>
<p>como en la ruleta rusa<br />
Todos conocen la historia<br />
y la sociedad<br />
juzgó con la modernidad<br />
de un cruce de personajes.</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 33">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h1>ISU ALAMO (1986)</h1>
<div class="page" title="Page 33">
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<div class="column">
<h2>BIO MÉTRIKA</h2>
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</div>
<div class="page" title="Page 33">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>Apresurada tempranera busco el toketéo con tu rayo láser</p>
<p>apresurada tempranera</p>
<p>suenan los platos en las cocinas</p>
<p>antes que amanezca cantan pajaritas</p>
<p>a la que madruga<br />
la Chinita ayuda<br />
y le hice una manda<br />
la diosa pintó mis uñas con glifo santo<br />
en la punta de mi dedo índice<br />
ya no hay malezas con insectos<br />
en la punta de mis dedos<br />
ya no crecen mis ganas vivas<br />
de partir y dejarlo todo<br />
mató de raíz emprender el tranco<br />
cerca del río donde todo se diluye<br />
donde todo es un abismo<br />
porque mis metales son más pesados<br />
porque soy la primera<br />
la madrugadora<br />
la tempranera<br />
como día a día<br />
hundo mis huellas en la tierra que no es mía<br />
Es lunes y mi cuerpo ya lo sabe<br />
porque tus cables eléctricos cruzan mis ventanas</p>
<div class="page" title="Page 33">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>y tu láser recorre la piel de mis manos dejo todo grabado<br />
mi huella en las esquinas<br />
estoy dispuesta a mis servicios</p>
<p>y me sumerjo en los cercos magnéticos donde dinamito mis semanas<br />
y yo solo me río<br />
recuerdo haber firmado</p>
<p>el punto g del contrato<br />
«mira tus cables eléctricos acaricia tus vacíos»<br />
en la puntualidad del roce<br />
soy digna en la unidad de medida<br />
cuando muevo mis funciones<br />
y tus espinas limitan mis fronteras<br />
donde ya no arrastro la bolsa<br />
porque estoy dentro de ella<br />
cebada llego al pódium<br />
la gráfica de mi evaluación es la obediencia<br />
el big data selecciona mis pulsos<br />
¿soy el mejor trozo de tu torta o la columna que/</p>
<p>te eleva?</p>
<p>Soy una cifra digna<br />
porque gano siempre sumo<br />
acumulo y edifico<br />
hundo mi dedo en mi tierra húmeda<br />
en el contrato que te firmo<br />
pongo el Punto que germina<br />
con puño firme dar hasta q duela<br />
hasta que olvide mi vida entera al servicio de tu bien ¿vienes hoy?<br />
siempre voy, marco encías</p>
<div class="page" title="Page 34">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>en la entrega mi plusvalía<br />
la vida entera al servicio de tu bien<br />
¿vienes hoy?<br />
siempre voy, con el marco de mis encías<br />
afilo las púas de mis colmillos<br />
yo no aviso si falto y me salto tu firma<br />
yo no llego a la audiencia<br />
es difícil contar los rostros aturdidos del acierto mi hijo me despierta para que le haga un avión/</p>
<div class="page" title="Page 34">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>de papel</p>
<div class="page" title="Page 34">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>con el libro de observaciones de la Junji en la página de mis derechos laborales pongo en remojo<br />
en los océanos y ríos</p>
<p>de mis horas de lactancia<br />
venas miel mía<br />
toda mi leche que arde en tu sistema</p>
<hr />
<h1>LEONOR OLMOS (1988)</h1>
<div class="page" title="Page 34">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>YO PUDE ESCRIBIR ESTO PORQUE PUDE</h2>
<p>yo pude escribir esto porque pude;<br />
porque el lenguaje me pudo + y me desbordó, porque el lenguaje entró en mí como un derrame como un golpe de caballos dejando tras de sí _ los sonidos puros, los cuerpos puros / he oído a<br />
la muerte abriendo las palabras<br />
desde entonces, viéndolas por dentro, tocándolas, dejándolas vacías he visto un cuerpo habitar en el lenguaje cubrirse con mis formas ocultarse<br />
en mis endebles estructuras; lo he visto decir el poema, reír bailar aparecer en la maleza _ narrarme _ darme vida en la ficción; lo he visto introducir en mi carne: máquinas,<br />
nervios, materia pura e impura _ sudor _ un contagio de piel a piel de cuerpo a cuerpo</p>
<p>/ un acuario lleno de peces anudados sobre<br />
mis manos vi las planicies encenderse, pero cerré mis ojos pero llené mis ojos de sonidos de roturas<br />
aquí en el pacífico el dolor está lleno de mar<br />
aquí en la costa del pacífico<br />
el dolor / dirige todo relato</p>
<p>todo acceso al relato, a unos pocos alambres como único vestigio</p>
<div class="page" title="Page 35">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>allí el pez &amp; la opacidad del pez desnuda el símbolo</p>
</div>
</div>
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>fagocita arremete<br />
toda estabilidad</p>
</div>
<div class="column">
<p>el símbolo<br />
captura todo vínculo posible</p>
<p>entre un habla &amp; otro</p>
<div class="page" title="Page 35">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>un acuario lleno de mar lavando el lenguaje, cosiendo el lenguaje sobre mis huesos</p>
<p>pez sobre herida — pez como animal milenario con la historia del mundo sobre sí / pez en el barro — susurrando las profundidades de la fosa pre signo la casa exhala dice exhalar arroja sus aguas contaminadas<br />
sobre la superficie</p>
<div class="page" title="Page 35">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>un acuario</p>
<div class="page" title="Page 35">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>en el cual los sonidos se disuelven;</p>
</div>
</div>
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<div class="page" title="Page 35">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<div class="page" title="Page 35">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>un acuario</p>
<div class="page" title="Page 35">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>en el cual</p>
<p>el tiempo &amp; los lenguajes se confunden</p>
<hr />
<div class="page" title="Page 35">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h2>YO NO ALIMENTO A ESTE DOLOR</h2>
<p>yo no alimento a este dolor<br />
yo no llamo a este dolor, pero se pega a mis huesos, pero se pega a mi carne / pero entra &amp; se queda algunas veces / pero las pantallas hablan con él / pero las pantallas llenan de zumbidos de insectos el aire espeso</p>
<p>el aire tibio<br />
el aire &amp; su vacío tomándome en brazos,</p>
<p>en el aire brotan cosas —oigamos lo que dicen esas voces que nada tienen que decir, oigamos la paranoia su cielo estrellado su cielo contaminado su cielo que enferma<br />
mis pulmones _ su cielo— batalla en una fase agónica en una fase</p>
<p>de i n c e r t i d u m b r e / oigamos, es posible oír es posible oír atravesar los sonidos quedarse ahí en ese instante<br />
quedarse ahí y ser otra cosa</p>
<p>quedarse ahí y ser otra cosa y llevar consigo todas las palabras<br />
y llevarlas consigo<br />
incrustadas en piedra;</p>
<p>supongamos que el dolor es solo un punto refractario, utilicemos el dolor como</p>
<p>punto en movimiento —<br />
todo desde allí es hierba paisaje puro; cavar un pozo, alimentarme, ver la nieve</p>
</div>
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<div class="page" title="Page 36">
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>profundizar e l e s p a c i o<br />
entre las cosas, capturar ese espacio aletargar los sonidos</p>
<p>he quedado sola en una casa que intenta defenderse,<br />
nada sé de los nudos &amp; las cuerdas extendidas en el piso</p>
<p>/saber como quién degüella al pájaro con la</p>
</div>
</div>
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>muerte casi encima /</p>
<p>y no mirar desde adentro; y caminar</p>
</div>
</div>
<div class="layoutArea">
<div class="column">
<p>siempre otra</p>
</div>
<div class="column"><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-16-a-las-20.23.19.png"><img class="aligncenter size-full wp-image-1717" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2022/10/Captura-de-Pantalla-2022-10-16-a-las-20.23.19.png" alt="Captura de Pantalla 2022-10-16 a la(s) 20.23.19" width="492" height="756" /></a></div>
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		<title>La línea del desierto</title>
		<link>https://mediorural.cl/la-linea-del-desierto/</link>
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		<pubDate>Mon, 02 Mar 2020 21:26:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Poemas]]></category>

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		<description><![CDATA[por Alicia Genovese La contadora de historias Así, comienzan los finales: un viento del Cáucaso soplando sobre la estepa envolviendo rollos secos que salen fuera de plano, un viento que levanta arena en el desierto de Gobi mientras tres nómades montados en camellos a través de las dunas, persiguen algún punto de descanso apenas vislumbrado en la lejanía. Serían los [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<h6 style="text-align: right;">por Alicia Genovese</h6>
<h2><strong>La contadora de historias</strong><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2020/03/po2.jpg"><img class=" size-full wp-image-1385 alignright" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2020/03/po2.jpg" alt="po2" width="250" height="198" /></a></h2>
<p>Así, comienzan los finales:</p>
<p>un viento del Cáucaso</p>
<p>soplando sobre la estepa</p>
<p>envolviendo rollos secos que salen</p>
<p>fuera de plano,</p>
<p>un viento que levanta arena</p>
<p>en el desierto de Gobi</p>
<p>mientras tres nómades</p>
<p>montados en camellos</p>
<p>a través de las dunas, persiguen</p>
<p>algún punto de descanso</p>
<p>apenas vislumbrado en la lejanía.</p>
<p>Serían los paisajes finales, si filmase,</p>
<p>cuando las ráfagas de ese viento</p>
<p>se entremezclan ondulantes</p>
<p>entre las cortinas de mi cuarto,</p>
<p>entre los movimientos</p>
<p>del corazón que permaneció cerrado</p>
<p>toda la noche</p>
<p>para que no lo vean, para que no lo oigan</p>
<p>(adentro de un cofre oscuro),</p>
<p>y ahora se lanza hacia la estepa</p>
<p>con los camellos</p>
<p>espoleados por los nómades.</p>
<p>El corazón es un migrante esta noche;</p>
<p>caminó exhausto</p>
<p>por una calle donde su paso</p>
<p>había sido borrado;</p>
<p>(no quiso hablar, supo que no iba</p>
<p>a ser oído).</p>
<p>El viento silba</p>
<p>sobre las cortinas;</p>
<p>el sonido áspero del viento se parece</p>
<p>al de una flauta</p>
<p>soplada por un músico</p>
<p>en un mercado de Marruecos,</p>
<p>a la vibración monótona de un bajo</p>
<p>a través del paisaje seco de Texas.</p>
<p>La melancolía es infinita</p>
<p>(le dicen desde ese desierto),</p>
<p>pero la pena</p>
<p>puede cesar.</p>
<p>La puerta del viento lleva</p>
<p>al centro de la nada,</p>
<p>a un lugar despoblado</p>
<p>donde solo el sonido sibilante sobrevive</p>
<p>y el aire te envuelve</p>
<p>como las sábanas en la oscuridad.</p>
<p>Con la música de un instrumento</p>
<p>de una sola cuerda</p>
<p>insistentemente pulsada,</p>
<p>así, comienza el final;</p>
<p>otro día contaré la historia,</p>
<p>en la melancolía infinita</p>
<p>con la única cuerda del corazón,</p>
<p>cuando la pena cese.<strong><br />
</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>La ruta del desierto<a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2020/03/po31.jpg"><img class=" size-full wp-image-1390 alignright" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2020/03/po31.jpg" alt="po3" width="300" height="216" /></a></strong></h2>
<p>Si algo aprendí es a irme,</p>
<p>cuando los cuerpos se cierran</p>
<p>cuando las palabras se enfrían</p>
<p>y sostienen la lógica, pero no a mí,</p>
<p>me dejo ir hacia un lugar perdido,</p>
<p>un país detrás de las cosas.</p>
<p>Con un adiós imperceptible</p>
<p>el vacío comienza,</p>
<p>desaparecen los edificios, los autos,</p>
<p>los semáforos, que no son ahora</p>
<p>señales.</p>
<p>Ya no estás ahí, estás</p>
<p>en la ruta del desierto,</p>
<p>en marcha hacia lo inconexo,</p>
<p>lo áspero, lo faltante.</p>
<p>Podés ver abrojos</p>
<p>en los pastos escuálidos</p>
<p>se inclinan y sisean</p>
<p>como serpientes.</p>
<p>Podés ver el color seco</p>
<p>del Mojave,</p>
<p>es Arizona hacia Albuquerque,</p>
<p>es el camino monótono</p>
<p>en la meseta patagónica que emerge.</p>
<p>Estás a la intemperie,</p>
<p>no hay engaño, lo visible</p>
<p>es lo existente.</p>
<p>Manejás</p>
<p>por una ruta sin límites.</p>
<p>La única emisora de radio</p>
<p>dejó hace rato de captarse</p>
<p>y la aguja del tanque de nafta</p>
<p>baja como un cuchillo;</p>
<p>no hubo tiempo para previsiones.</p>
<p>Manejás,</p>
<p>el volante apretado</p>
<p>como si sostuvieras en tu eje</p>
<p>el giro de las cubiertas.</p>
<p>Irse lejos</p>
<p>con elegancia, con la altivez</p>
<p>habitual en los que fueron fuertes,</p>
<p>pero ahora las cosas desaparecieron</p>
<p>y podrías caer</p>
<p>convertida en un cactus</p>
<p>a través del polvo.</p>
<p>La imagen en el retrovisor</p>
<p>igual a la del parabrisas.</p>
<p>Llegar a ninguna parte;</p>
<p>con lo que dije, lo que no dije,</p>
<p>lo que debí hacer;</p>
<p>escribir</p>
<p>y no pasar en limpio.</p>
<p>La ruta crece;</p>
<p>es la misma ciudad hundida</p>
<p>en los cuartos donde se acorrala</p>
<p>el amor sin preguntas, sin reflejos más que</p>
<p>para sus ojos dulces que devoran.</p>
<p>Manejás,</p>
<p>llevás el arañazo imperdonable,</p>
<p>la mirada previa de los grandes felinos.</p>
<p>La ruta debería cambiar,</p>
<p>un giro, una bifurcación,</p>
<p>los olores del riego</p>
<p>aplastando la arenisca,</p>
<p>y que el camino conecte</p>
<p>y que el mapa tenga</p>
<p>algún sentido.</p>
<p>Nada, por ahora.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2020/03/po4.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-1386" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2020/03/po4.jpg" alt="po4" width="300" height="230" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>Páramo, avistaje, crónica</strong></h2>
<p style="text-align: center;"><em>No direction home</em></p>
<p style="text-align: center;">Bob Dylan</p>
<p>Como aquella vez</p>
<p>en un Volkswagen Senda</p>
<p>sin aire acondicionado</p>
<p>que se detuvo en medio de la ruta,</p>
<p>polvo, rocas, verde opaco</p>
<p>de las plantas espinosas,</p>
<p>en un apagamiento.</p>
<p>Una falla eléctrica</p>
<p>¿pero qué? fue la pregunta</p>
<p>por varias horas.</p>
<p>Era el alternador, después supiste,</p>
<p>una pequeña pieza</p>
<p>que regula el flujo</p>
<p>de la electricidad.</p>
<p>Pero entonces el motor inmóvil</p>
<p>fue un tiempo</p>
<p>desregulado para vos;</p>
<p>cambió tu tono, empezaste</p>
<p>a hablarte lento, con pocas</p>
<p>palabras, como si frenaras</p>
<p>posibles desajustes.</p>
<p>La furia es un lujo,</p>
<p>te decías, mientras silenciabas</p>
<p>el atropello de frases</p>
<p>buscando una causa, una salida.</p>
<p>Hurgaste en el baúl, en la mochila</p>
<p>pero encontrabas cosas inservibles.</p>
<p>El nivel de la botella de agua</p>
<p>te pareció insuficiente,</p>
<p>todo lo era</p>
<p>en el cálculo de lo detenido;</p>
<p>las medidas se tornan imprecisas,</p>
<p>el hambre, el pulso, el calor.</p>
<p>Te encontrabas sin previo aviso</p>
<p>en una prueba de resistencia.</p>
<p>Algo empeoraba</p>
<p>cuando lomos de bestias informes</p>
<p>se proyectaron en tu cabeza,</p>
<p>se agrandaron tus oídos atentos</p>
<p>a la más lejana vibración,</p>
<p>hasta que por fin aquel auto</p>
<p>aquel familiar sonido mecánico.</p>
<p>Señas desesperadas y llegar</p>
<p>al poblado donde conseguir remolque.</p>
<p>Después quedaría el desgaste,</p>
<p>la erosión en las vísceras</p>
<p>y en un camping de New Mexico</p>
<p>abrazarte a otro cuerpo</p>
<p>sin decir nada, solo ese resto de tibieza</p>
<p>para poder dormir, sin el olor del miedo,</p>
<p>en la oscuridad restablecida.</p>
<p>Al otro día aparecería el paisaje</p>
<p>que tanto deseabas ver,</p>
<p>que recién entonces se coloreaba</p>
<p>porque la tierra era</p>
<p>de verdad naranja</p>
<p>y las rocas veteadas de azul</p>
<p>y el sol era el dorado único</p>
<p>de cada saliente.</p>
<p>Pero estar detenida, sin camino</p>
<p>en un desierto</p>
<p>estraga los sentidos;</p>
<p>los planes dejan de serlo,</p>
<p>los deseos crecidos</p>
<p>entre las sutilezas humanas</p>
<p>dejan de serlo,</p>
<p>sos un animal hambriento,</p>
<p>una planta mendicante</p>
<p>y el espacio se abre tanto que se nubla.</p>
<p>Estar ahí, contra</p>
<p>el avance del tiempo hueco</p>
<p>impide mirar. El temor sustrae</p>
<p>las cosas y no hay avistaje,</p>
<p>no hay mundo.</p>
<p>Y la noche que se acerca</p>
<p>deja de ser</p>
<p>su intermitencia</p>
<p>y llegar es un sitio sin alcance,</p>
<p>no solo es lejos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>Diario de viaje<a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2020/03/po5.jpg"><img class=" size-full wp-image-1387 alignright" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2020/03/po5.jpg" alt="po5" width="200" height="278" /></a></strong></h2>
<p>Irse lejos</p>
<p>para encontrar lo propio.</p>
<p>Atravesar los cruces</p>
<p>más cerrados,</p>
<p>hacer un camino</p>
<p>por donde solo el viento</p>
<p>pasa,</p>
<p>donde se eligen pocas cosas,</p>
<p>menos, cada vez.</p>
<p>En el lugar impensado</p>
<p>estará tu corazón</p>
<p>olfateando con hambre</p>
<p>una casa</p>
<p>sin puertas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>Antes de pedir cambio de habitación</strong></h2>
<h2><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2020/03/po6.jpg"><img class=" size-full wp-image-1388 alignright" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2020/03/po6.jpg" alt="po6" width="250" height="442" /></a></h2>
<p>Como aquella vez por la mañana</p>
<p>en ese hotel del subtrópico</p>
<p>cuando las toallas tenían</p>
<p>un olor hiriente a lavandina</p>
<p>y te pareció</p>
<p>que era demasiado.</p>
<p>Aquel despertar después</p>
<p>de una noche</p>
<p>en la que a cada vuelta</p>
<p>que dabas en la cama,</p>
<p>te llegaba el desinfectante</p>
<p>exudado por el colchón y cada vez</p>
<p>que te despabilabas un poco</p>
<p>crecían tus sospechas</p>
<p>de imprecisas alimañas deslizándose.</p>
<p>Después de que no pudiste</p>
<p>pisar la alfombra</p>
<p>con ese color a polvo</p>
<p>mal arrastrado por la barredora</p>
<p>y hasta acostarte te dejaste</p>
<p>en los pies las medias</p>
<p>que volverías a ponerte</p>
<p>para ir al baño.</p>
<p>Después de que a las seis</p>
<p>te despertase</p>
<p>como una turbina de avión</p>
<p>el aire acondicionado del bar</p>
<p>pegado a tu ventana</p>
<p>y se te hizo imposible</p>
<p>seguir durmiendo.</p>
<p>Nada que no fuera el estrépito</p>
<p>podía ya habitarte.</p>
<p>Por la borda caían</p>
<p>tus expectativas de viaje,</p>
<p>su grado de desproporción,</p>
<p>ese exceso de los buscadores secretos</p>
<p>que no confiesan ansia ni avidez</p>
<p>hasta caer desmoronados;</p>
<p>por la borda</p>
<p>el paisaje de selva desconocido</p>
<p>que, pensabas, te cambiaría los ojos,</p>
<p>el río anchísimo poblado de linternas</p>
<p>abiertas por el sol</p>
<p>y la vegetación extasiada de la costa</p>
<p>que imaginabas desde tu partida.</p>
<p>En ese amanecer</p>
<p>te duchaste y el agua alejó por un momento</p>
<p>la enfermedad del páramo.</p>
<p>Había empezado a extenderse</p>
<p>como una eruptiva,</p>
<p>que desertizaba tus brazos.</p>
<p>El agua era el antídoto</p>
<p>pero cuando acercaste</p>
<p>a tu cuerpo</p>
<p>esa toalla blanca, dura, rasposa,</p>
<p>con ese olor repulsivo a lavandina</p>
<p>dejaste de sostenerte.</p>
<p>Fuiste un bicho, un insecto más,</p>
<p>ninguna delicadeza</p>
<p>era ya esperable.</p>
<p>Entraste a tu desorden</p>
<p>como si la única frontera</p>
<p>que se cruzara en un viaje fuese</p>
<p>la propia fragilidad domesticada,</p>
<p>la sumergida debilidad.</p>
<p>En el ámbar turbio de ese cuarto,</p>
<p>mientras amasabas las palabras</p>
<p>que dirías al conserje, deshiciste</p>
<p>con tu voz menos audible</p>
<p>un tejido ilusorio.</p>
<p>A quién le importa</p>
<p>que estés bien</p>
<p>a quién le importa</p>
<p>que no sepas dónde</p>
<p>derramar tu amor.</p>
<p>Decías entre la molicie</p>
<p>de un hotel decadente,</p>
<p>en una ciudad del subtrópico.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>Desierto rojo<a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2020/03/po7.jpg"><img class=" size-full wp-image-1389 alignright" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2020/03/po7.jpg" alt="po7" width="346" height="250" /></a></strong></h2>
<p>El camino para adentrarse</p>
<p>es el lecho de un río</p>
<p>seco,</p>
<p>en la época de lluvias se desmorona</p>
<p>sobre su propia huella</p>
<p>y el camino desaparece,</p>
<p>vuelve el río. El agua</p>
<p>es la excepción,</p>
<p>el desierto gana;</p>
<p>un desierto rojo</p>
<p>donde hubo un río</p>
<p>donde sucedió el triásico</p>
<p>con su estar incalculable</p>
<p>de 200 millones de años.</p>
<p>No es posible, me digo</p>
<p>mirar tanto hacia atrás.</p>
<p>Pero con su bajo continuo</p>
<p>el viento atraviesa</p>
<p>el monte ralo.</p>
<p>No es una ráfaga,</p>
<p>es un corredor sin límites,</p>
<p>un silbido perpetuo que arrastra</p>
<p>el polvo con furia,</p>
<p>que levanta dunas al costado de las rocas,</p>
<p>que golpea hasta convertir las rocas</p>
<p>en ciudades plegadas, en ojos oscuros,</p>
<p>en agua correntosa, detenida.</p>
<p>Vos estás detenida también</p>
<p>superada por el no-tiempo,</p>
<p>entre la misma erosión que cubrió</p>
<p>el caparazón de una tortuga gigantesca.</p>
<p>Nunca llegaste tan lejos,</p>
<p>sos mínima, impensable, estás</p>
<p>en la verdadera lejanía.</p>
<p>Si permanecieras afincada</p>
<p>al desierto rojo,</p>
<p>los paleontólogos del futuro</p>
<p>seguirían a través tuyo</p>
<p>midiendo el tiempo.</p>
<p>Podés ver sus tiendas</p>
<p>y sus pequeñas</p>
<p>herramientas de excavar,</p>
<p>el escenario de la ciencia.</p>
<p>Pero escribís</p>
<p>entre el paso de las piedras,</p>
<p>un estrato más, otra capa</p>
<p>abierta por el viento,</p>
<p>y Marte parece una región cercana</p>
<p>y Júpiter una geografía familiar.</p>
<p>Escribís traspasada</p>
<p>por la mayor inmensidad, pero casi</p>
<p>como siempre,</p>
<p>en una ondulación inmedible</p>
<p>de silencio.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h2><strong>Preguntas para lo indefinible<a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2020/03/po1.jpg"><img class=" size-full wp-image-1384 alignright" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2020/03/po1.jpg" alt="po1" width="374" height="300" /></a><br />
</strong></h2>
<p>¿Cuál es tu desierto?</p>
<p>¿Tiene párpados que se cierran</p>
<p>cuando es invadido por el dolor?</p>
<p>¿Tiene una luna</p>
<p>como un faro intermitente que los abre?</p>
<p>¿Guarda un corazón de agua</p>
<p>como una infancia?</p>
<p>¿Tiene la piel del polvo y del guijarro?</p>
<p>¿Arrastra el desgaste de un reptil</p>
<p>andando en círculos?</p>
<p>¿Empuja la caravana de voces familiares</p>
<p>a las que no hiciste caso?</p>
<p>¿Tiene la brújula del perdón</p>
<p>para que vuelvas?</p>
<p>¿Tiene el visado de tu necesidad</p>
<p>para encontrarlo?</p>
<p>¿Guarda el silencio de la roca</p>
<p>para escuchar el zumbido</p>
<p>del animal minúsculo?</p>
<p>¿Tiene oído para lo que se desvanece?</p>
<p>¿Tiene la percepción de algo que existe</p>
<p>pero queda más allá?</p>
<p>¿Puede escribirse?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Ratada</title>
		<link>https://mediorural.cl/ratada/</link>
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		<pubDate>Thu, 26 Sep 2019 13:20:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
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		<category><![CDATA[Poemas]]></category>
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		<description><![CDATA[Por Rossabetty Muñoz Una mirada atenta se fija en la esquina mostrando su humedad de orines; en el muro y la carcoma de los humores callejeros; en los marcos de las ventanas, ese musgo que crece y sugiere un mundo ajeno y secreto respirando adosado al vidrio. Un mundo creciendo, palpitando allá afuera. Y están las bolsas de basura desparramadas [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<h5><strong>Por Rossabetty Muñoz<br />
</strong></h5>
<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2019/09/r5.jpg"><img class=" size-full wp-image-1311 alignleft" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2019/09/r5.jpg" alt="r5" width="150" height="424" /></a>Una mirada atenta se fija en la esquina mostrando su humedad de orines; en el muro y la carcoma de los humores callejeros; en los marcos de las ventanas, ese musgo que crece y sugiere un mundo ajeno y secreto respirando adosado al vidrio. Un mundo creciendo, palpitando allá afuera. Y están las bolsas de basura desparramadas en el suelo, el olor que emanan las carnicerías, la pena de las vitrinas pobres. En la noche se sueña con un pez reventado, aún agitándose sobre el muelle y que, encima, tiene rostro de niño.</p>
<p>Todo esto es también el sur que habitamos.</p>
<p>El que escribe convencido del poder de la palabra se hace cargo del revés de las cosas, de los intersticios, de esa parte de la realidad que no quieren ver los festejantes de este sistema. Quiero decir que no somos o no debiéramos ser, los escritores de hoy, vivientes del sur, los defensores de una visión bucólica; no somos y no debiéramos ser los guardianes de un supuesto paraíso natural donde los seres humanos son mejores que en el centro o las grandes urbes. Más allá de los estereotipos y prejuicios, nuestro esfuerzo ha de ser “decir el sur”, pero este, con las puntas afiladas, con todas sus impiedades y también maravillas.</p>
<p>Escribir acá, en el sur, es apenas una seña más de una identidad que el centro siempre ha mirado con sospecha. Los escritores que hemos elegidos quedarnos estamos en permanente estado de alerta para no dejarnos atrapar por las trampas de las categorías que nos sitúan y etiquetan. La condición de provincianos sureños no es una bandera, por cierto, pero tampoco es un lastre y tal vez sea, incluso, una ventaja: tenemos el salvaje espacio natural y despiadado para recordarnos cómo se nos arrojó desde el principio a una vida áspera y bella. Y tenemos también la demora del tiempo &#8211; o de la ilusión del tiempo &#8211; para notar las imperceptibles huellas que va dejando su transcurrir. Uno puede aquí usar el ojo como un lente de microscopio para examinar, ver, una sección del tejido en descomposición y dedicarse a su análisis; declarar, recrear, denunciar el estado de la lesión. Reparar, incluso. ¿Por qué no? Las palabras, desde muy antiguo, han sido también sanación para muchas sabias comunidades.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Ningún movimiento en el follaje.</p>
<p>Ni pájaros baten alas<a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2019/09/r1.jpg"><img class=" size-full wp-image-1307 alignright" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2019/09/r1.jpg" alt="r1" width="200" height="526" /></a></p>
<p>ni suena el río en su tajo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Se diría un cristal enverdecido</p>
<p>esta tarde de ardiente.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>A orillas del mar</p>
<p>soldaditos montan</p>
<p>a las chicas del pueblo</p>
<p>mientras espían los hijos</p>
<p>de contingentes anteriores.</p>
<p>Son niños sin barcos</p>
<p>cruzándoles las pupilas.</p>
<p>Nada les ilumina más</p>
<p>que el hallazgo de una rata viva</p>
<p>a quien sacarle los ojos.</p>
<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2019/09/r6.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-1312" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2019/09/r6.jpg" alt="r6" width="350" height="122" /></a></p>
<p>Despierta el pueblo</p>
<p>en su gris acostumbrado.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Rumor de carnicería</p>
<p>y sangre goteando desde las presas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Tras el vidrio enrojecido,</p>
<p>tras el filo del cuchillo,</p>
<p>un gesto dulce atraviesa la calle</p>
<p>y se deshace, mínimo,</p>
<p>en la espesura del aire.</p>
<p>La aridez de las huertas</p>
<p>terminó por cansar a todas.</p>
<p>Nada, ni las zanahorias</p>
<p>crecían en eses pedregal.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Partirse el lomo</p>
<p>por un puñado de cilantro.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>¿Y las flores? Dirán</p>
<p>¿Y esas dalias enormes, como árboles?</p>
<p>No me recuerden a esas carnívoras.</p>
<p>Parecía que lustraban sus pétalos</p>
<p>al olor de la desgracia.</p>
<p>Crecían, se abrían, movían sus estambres</p>
<p>a medida que íbamos cayendo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Un espeso olor a semen</p>
<p>se descuelga de los techos,</p>
<p>escurre y se apoza</p>
<p>en la puerta de ciertas casas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Las esposas sorprendidas en adulterio</p>
<p>riegan sus dalias gigantes.</p>
<p>Simulan no oír / no oyen</p>
<p>el insistente golpear del hacha</p>
<p>en el patio trasero.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Hay días en que se puede caminar</p>
<p>sobre el odio endurecido.</p>
<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2019/09/r3.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-1309" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2019/09/r3.jpg" alt="r3" width="400" height="164" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Ocurre que, mirado desde arriba,</p>
<p>seduce este camino: un hilo entre el verde</p>
<p>que desemboca en el pueblo arrinconado.</p>
<p>Un aviador italiano, alguna vez,</p>
<p>bajó en playa y se quedó para siempre.</p>
<p>Ahí, el fuselaje parchado, las cortinas</p>
<p>la herrumbrosa puerta de emergencia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El aso es que las dalias voltean</p>
<p>lado a lado, engatusando</p>
<p>y flamean los trapos azules.</p>
<p>Un aire cargado de suspiros, te lo advierto,</p>
<p>producirá esa inquietud en el bajo vientre</p>
<p>y querrás bajar, oh sí.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>(así me lamía la rata</p>
<p>me lamía ella, saboreando)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Afuera, el pueblo estacionado.</p>
<p>La misma señora en zapatillas</p>
<p>cruzando a comprar</p>
<p>con la chauchera en la mano;</p>
<p>el mismo taxi</p>
<p>salpicando agua sucia,</p>
<p>niños escarbando con un palo</p>
<p>las pozas de la calle.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2019/09/r4.jpg"><img class=" size-full wp-image-1310 alignleft" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2019/09/r4.jpg" alt="r4" width="200" height="663" /></a>La imperturbable estatura</p>
<p>de los cerros.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Sólo en el páramo interior</p>
<p>se acumula el devenir</p>
<p>y el cuerpo escupe rictus,</p>
<p>arrugas, agarrotar de huesos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Tuvieron que venir a rematar las ratas</p>
<p>porque esto iba para largo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La gracia ha de caer en llamaradas</p>
<p>sobre las ruinas</p>
<p>sobre cada árbol, cerro, hendedura.</p>
<p>Un santo oficio sobre la naturaleza.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Y tal vez mi cuerpo</p>
<p>con sus grietas y copas</p>
<p>se levantará otra vez.</p>
<p>Armaríamos entonces otras ciudades:</p>
<p>éstas tan frágiles hicimos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>La Seudoaraucana</title>
		<link>https://mediorural.cl/la-seudoaraucana/</link>
		<comments>https://mediorural.cl/la-seudoaraucana/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 09 Aug 2019 15:58:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Destacados]]></category>
		<category><![CDATA[Poemas]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[Una reescritura de La Araucana de Alonso de Ercilla y Zúñiga Por Elvira Hernández &#160; El camino de entrada es el mismo de la simulación El tiempo de ayer es el de hoy Los pasos mismos errantes y perdidos La climatología apenas un parecer Asomo forzar fémures del Nuevo Mundo y a lo Viejo chaparlos Las anteojeras ya no en [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Una reescritura de<em> La Araucana </em>de Alonso de Ercilla y Zúñiga</strong></p>
<h6><strong>Por Elvira Hernández</strong></h6>
<p>&nbsp;</p>
<p>El camino de entrada es el mismo de la simulación</p>
<p>El tiempo de ayer es el de hoy</p>
<p>Los pasos mismos errantes y perdidos</p>
<p>La climatología apenas un parecer</p>
<p>Asomo forzar fémures del Nuevo Mundo</p>
<p>y a lo Viejo chaparlos</p>
<p>Las anteojeras ya no en los caballares</p>
<p>sobre el tabique nasal de los investigadores</p>
<p>Un semáforo rige la vida – otro dogma de fe –</p>
<p>y ante él estamos</p>
<p>Igual nada indica más – entre Trongoy y Los Vilus</p>
<p>Esquiva la tierra no quiere dar su brazo a torcer</p>
<p>Ñuke mapu oigo que la nombran de ese lado</p>
<p>De acá La Portada por donde aparecerse</p>
<p>tabla rasa a pasar</p>
<p>ojo desierto</p>
<p>mitosis al por mayor</p>
<p>tanta cosa – fosa del pasado – que</p>
<p>se ignora del traspaso</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2019/08/spw.jpg"><img class=" size-full wp-image-1176 alignright" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2019/08/spw.jpg" alt="spw" width="147" height="281" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Estos mismos versos se han desmontado</p>
<p>abjuran de alcanzar medida</p>
<p>difícilmente conquistarán territorio</p>
<p>En esa empresa – si la hubo – quedaron cortos</p>
<p>y si hay otra pasarán de largo</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Más que impura la palabra</p>
<p>enferma de contaminada</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Desguañangada</p>
<p>no ve cómo cruzar el río</p>
<p>pastiche-pantano</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>No va a gritar caballo verde para mi reino</p>
<p>No va a chistar</p>
<p>No va en definitiva</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Con esa mordedura de lengua</p>
<p>se escapa la INTRODUCCIÓN</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2019/08/spw7.jpg"><img class=" size-full wp-image-1182 alignright" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2019/08/spw7.jpg" alt="spw7" width="161" height="215" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Con velocidad de imagen nos posamos en las cosas</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>(Visión extractiva)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Es como si se dijera pasen adelante están en su casa</p>
<p>Has dado la mano y te han agarrado por el cuello</p>
<p>Te han volteado y se han sentado sobre tu pecho</p>
<p>Quien quiera que seas en esa posición eres</p>
<p>una mujer maneada</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>No tienes nombres pero tienes orificios</p>
<p>Mañana serás encontrada cuando rastrillen la tierra</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Como hormigas regueros de camiones</p>
<p>ganan una vez más la partida</p>
<p>Inútil disponer barreras y espolear versos</p>
<p>Se pelan cerros cual si se mondaran manzanas</p>
<p>Casi por un tubo en bruto en chancado en molido</p>
<p>se va hasta los embarcaderos</p>
<p>Desde el rincón donde se para la olla ves</p>
<p>que todo se hace pebre y se echa a saco</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Mañana te encontrarán cuando rastrillen la tierra</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2019/08/spw5.jpg"><img class=" size-full wp-image-1180 alignleft" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2019/08/spw5.jpg" alt="spw5" width="200" height="168" /></a></p>
<p>De hecho no se pasa nunca el “olor a guerra”</p>
<p>A la limpieza de sangre ha seguido la limpieza de terreno</p>
<p>Un gran logro el retroceso del infierno vegetal</p>
<p>No la selva cuidando las espaldas de sus amados sAElvajes</p>
<p>A poco andar tocas mortandad</p>
<p>Campo tétrico sembrado de tretas y tetras</p>
<p>Un trabalenguas otras esfinges letras</p>
<p>Nadie se reconoce a sí mismo ni tú lo harás</p>
<p>Almagrados rostros     aclarados pelos</p>
<p>Bocas pastosas     cuerpos despaturrados</p>
<p>Cabezas encasquetadas</p>
<p>Encapuchadas ideas     torcidos y retorcidos discursos</p>
<p>Cualquier yo está capacitado para berrear</p>
<p>no querer más guerra en idioma chunga</p>
<p>“¡Qué me registren!” dirán por allá a nivel de piso</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>No se respira hondo</p>
<p>Algunos creerán que salieron cascando</p>
<p>Lo cierto es que no se tiene la fragancia de la selva</p>
<p>A más y más un efluvio plaguicida también emborrachante</p>
<p>Sigue tu camino o tiéndete en la berma</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2019/08/spw3.jpg"><img class=" size-full wp-image-1178 alignleft" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2019/08/spw3.jpg" alt="spw3" width="109" height="208" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ZONA DE DEMOLICIÓN</p>
<p>No se duerme el sotobosque encandilado</p>
<p>bagazo de tanto alumbramiento y bárbaro alumbrado</p>
<p>plano regulador que bajará al centro de la tierra</p>
<p>y no hay rima y ensalmo que salga al camino</p>
<p>y le mire la cara a este encenderse la ampolleta</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>(Dejemos las cosas acá</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2019/08/spw4.jpg"><img class=" size-full wp-image-1179 alignnone" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2019/08/spw4.jpg" alt="spw4" width="252" height="124" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Las intersecciones no son para detenerse</p>
<p>ni para pensar</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Si va a Roma hará como hacen los romanos</p>
<p>pero en el último confín de <em>Abya-yala</em></p>
<p>la Provincia de Chili</p>
<p>hará la cruz la cruza lo que le venga en gana</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Y quizás yo vendré en esa montura</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2019/08/spw5.jpg"><img class=" size-full wp-image-1180 alignright" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2019/08/spw5.jpg" alt="spw5" width="200" height="168" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Algo más que turismo aventura de gamboínos u oñacinos</p>
<p>banderiza gente</p>
<p>Algo más que adrenalina y carapintadas</p>
<p>Algo más que persignación</p>
<p>Acaballamiento</p>
<p>Delirio de abrir ciudades y hacer gentes</p>
<p>Bautizo en un solo paquete</p>
<p>Ana de Belasco                 San Felipe de Arauco</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Valle de Gualebo o Tabolebo zona de Confluencia</p>
<p>Difícil que alguien diga sangre de mi sangre</p>
<p>Levante aserrín del abatido árbol nuestro</p>
<p>genealogía de pueblos</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>(Imagen borrada)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En unos momentos más “la amarilla muerte”</p>
<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2019/08/spw2.jpg"><img class=" size-full wp-image-1177 alignleft" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2019/08/spw2.jpg" alt="spw2" width="164" height="142" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El tiempo de ayer sigue siendo el de mañana</p>
<p>y mil veces redicho</p>
<p>Sale del osario con sus penachos y tenidas de gloria</p>
<p>cual si se saliera del closet</p>
<p>Las armas mantenidas en alto no se ven congeladas</p>
<p>La estocada saluda a un creciente cuarto de hora</p>
<p>Es el minuto en que alguien busca otro napalm</p>
<p>otro sarin – una nueva brigada Mulchén &#8211;</p>
<p>otro deporte extremo</p>
<p>un hongo misterioso que chisporrotee en la sangre</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>(Una mujer nunca vestiría una chaquetita de marine)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Es el día en que una mínima cabeza de fósforo</p>
<p>una cabeza de pedernal</p>
<p>pone en labios deshidratados la palabra &lt;dantesco&gt;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>No será necesario bajar a Dante y rendirse ante él</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Se ha seguido por otro camino</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El chucao se retira con la palabra en las entrañas</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2019/08/spw3.jpg"><img class=" size-full wp-image-1178 alignleft" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2019/08/spw3.jpg" alt="spw3" width="109" height="208" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Como en un sueño estás en otro lugar</p>
<p>Nacimiento Collipulli Ercilla Ongol</p>
<p>regadas todas con lava preparada</p>
<p>desprecio derretido</p>
<p>Fuego graneado sobre ellas</p>
<p>lumazos chopazos</p>
<p>edictos intraducibles</p>
<p>Corres a tu puesto</p>
<p>sin fresnos ni líbanos afilados</p>
<p>que no se necesitan para ser puntuda</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Repasas tus lecciones las radiografías</p>
<p>las muestras que nos tienen talados</p>
<p>Te preguntan si alguien escucha</p>
<p>“el indio nombre que aun retiene”</p>
<p>el de la jurisdicción de quien se manifiesta como Dos Amones</p>
<p>y del que nadie sabe</p>
<p>Te sacan a la pizarra y escribes</p>
<p>“pasivización”</p>
<p>Reprobada</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Es tarde</p>
<p>el niño Bariato y la niña Quintul</p>
<p>están exangües</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Es tarde</p>
<p>y tú varada más cerca de Ranquil que de Lebu</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2019/08/spw6.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-1181" src="http://mediorural.cl/wp-content/uploads/2019/08/spw6.jpg" alt="spw6" width="242" height="291" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Metamos lo que queda bajo el poncho, bajo el manto de Castilla que es inexpugnable.</p>
<p>Huyamos del alcance del papel sellado y alcancemos el sopor que no existen otros beneficios.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Acá hay que hablar en morse, en entre líneas, en coa. Descifrar el golpeteo</p>
<p>de los muros. Poner oído en tierra. Algo tendrá que respirar,</p>
<p>entregar un vaho, un humedal…</p>
<p>(Imagen congelada)</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>El Trópico del Maule</title>
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		<pubDate>Sun, 12 Feb 2017 00:05:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Poemas]]></category>

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		<description><![CDATA[Selección a cargo de don Samuel Maldonado de la Fuente OMAR CÁCERES (1906 – 1943) Nace en Cauquenes. Poeta innovador, su vida terminó en una zanja rural de Renca, con la cabeza rota y los bolsillos vacíos, un 6 de septiembre de 1943. Muere víctima de un asalto callejero. Anclas opuestas Ahora que el camino ha muerto, y que nuestro [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Selección a cargo de don Samuel Maldonado de la Fuente</strong></p>
<blockquote><p><strong>OMAR CÁCERES (1906 – 1943)</strong></p>
<p>Nace en Cauquenes. Poeta innovador, su vida terminó en una zanja rural de Renca, con la cabeza rota y los bolsillos vacíos, un 6 de septiembre de 1943. Muere víctima de un asalto callejero.</p></blockquote>
<h2><strong>Anclas opuestas</strong></h2>
<p>Ahora que el camino ha muerto,<br />
y que nuestro automóvil reflejo lame su fantasma,<br />
con su lengua atónita,<br />
arrancando bruscamente la venda de sueño<br />
de las súbitas, esdrújulas moradas,<br />
hollando el helado camino de las ánimas,<br />
enderezando el tiempo y las colinas, igualándolo todo,<br />
con su paso acostado;<br />
como si girásemos vertiginosamente en la espiral de nosotros mismos,<br />
cada uno de nosotros se siente solo, estrechamente solo,<br />
Oh, amigos infinitos.<br />
(100, 200, 300,<br />
miles de kilómetros, tal vez).<br />
El motor se aísla.<br />
La vida pasa.<br />
La eternidad se agacha, se prepara,<br />
recoge el abanico que del nuevo aire le regala nuestra marcha;<br />
en tanto que enterrando su osamenta de kilómetros y kilómetros,<br />
los cilindros de nuestro auto depáranse a la zona de nuestros propios muertos;<br />
he ahí a los antiguos héroes dirigiéndonos sus sonrisas de altivos y próximos espejos;<br />
mas, junto a ellos, también resiéntense,<br />
los rostros de nuestros amigos,<br />
los de nuestros enemigos,<br />
y los de todos los hombres desaparecidos;<br />
nuestro automóvil les limpia el olvido con el roce delirante de sus hálitos.<br />
Como esas manos de mármol que se saludan a la entrada de las tumbas,<br />
nuestro automóvil seráfico ratifica el gran pacto,<br />
que a ambos lados de la ruta, conjuradas,<br />
atestiguan las súbitas, esdrújulas viviendas golpeándose entre sí&#8230;<br />
Ahora que el camino ha muerto,<br />
y que nuestro automóvil reflejo lame su fantasma,<br />
con su lengua atónita,<br />
como si girásemos vertiginosamente en la espiral de nosotros mismos,<br />
cada uno de nosotros se siente solo, indescriptiblemente solo,<br />
¡oh amigos infinitos!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote><p><strong>Alejandro Gutiérrez Martínez (1908 &#8211; 1934) Rauco.</strong></p>
<p>Poeta simbolista, muere en Selva Oscura trágicamente, unos dicen que se suicidó otros afirman que fue asesinado.</p></blockquote>
<h2><strong>M E T E M P S I C O S I S</strong></h2>
<p>Hace ya tres mil años.</p>
<p>Era una lluvia triste,</p>
<p>tan triste, tan inmensa como ésta</p>
<p>que nos llena de pena y de silencio.</p>
<p>Bajo la pesadumbre de aquel cielo ceniza</p>
<p>comulgaron nuestras almas con hostias de amor</p>
<p>y desde entonces nos perdimos, nos hundimos sin vuelta</p>
<p>en la honda de tiempo que se va.</p>
<p>Y ahora,</p>
<p>después,</p>
<p>que estuvimos navegando en el Tiempo</p>
<p>y perdimos en la reseca de los siglos</p>
<p>nos hemos encontrado para no poder querernos como entonces</p>
<p>porque el Imposible nos grita</p>
<p>su canción de negación</p>
<p>Yo te amo;</p>
<p>tú me amas;</p>
<p>y, sin embargo, nunca,</p>
<p>como hace tres mil años, nos podremos amar,</p>
<p>La vida actual,</p>
<p>nos está negando su limosna,</p>
<p>su absurda limosna de libertad sensual.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Y ahora esperaremos hundirnos nuevamente</p>
<p>en las profundidades del Tiempo Inmemorial</p>
<p>y en otros tres mil años saldremos a la vida</p>
<p>y entonces, quien sabe si nos podremos amar.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Paciencia. Esa es la vida. La evolución eterna</p>
<p>a que nos sometió el KARMA implacable y brutal.</p>
<p>El beso que me diste bajo esa lluvia triste</p>
<p>que hace tres mil años, regó nuestra heredad,</p>
<p>lo recogerás en tres mil años más.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<blockquote><p><strong>Armando Ulloa Muñoz (1899-1928)</strong><br />
Murió a la edad de 29 años en una casona de la localidad de Los Huinganes, Constitución, el 10 de enero de 1928, luego de una enfermedad tan común a principios del siglo XX, la TBC. Se cuenta que su funeral se realizó en un Falucho maulino de Huinganes has el cementerio de Constitución, bajo el silencio de una brumosa tarde.</p></blockquote>
<h2>EGLOGA</h2>
<p>Lejos de la estulticia quiero tejer mis rimas,</p>
<p>donde no alcance el grito de los doctos graves,</p>
<p>y dar cantos serenos y emociones óptimas</p>
<p>y dejar que el espíritu vuele como las aves…<br />
Donde pueda sentir el ritmo de las horas,</p>
<p>y aguzar los sentidos en un silencio sabio,</p>
<p>y ver el corazón desnudo cuando llora</p>
<p>y entreabrir las pupilas limpias de todo agravio.<br />
Quiero vivir la vida anónimo y sereno,</p>
<p>humilde y encantado en mi heredad lejana;</p>
<p>saturarme de sol sobre los campos buenos</p>
<p>y beber el rocío fresco de las montañas.<br />
Quiero en las noches blancas, bajo la luna errante,</p>
<p>copiar de las estrellas el temblor emotivo,</p>
<p>y lleno de dulzura y de emoción fragante,</p>
<p>tenderme sobre el césped y quedarme pensativo…<br />
Y ver caer las tardes y llegar los crepúsculos</p>
<p>encendido el espíritu, el corazón abierto,</p>
<p>y pasar de la tierra – insensibles los músculos-</p>
<p>a la vida encantada en que viven los muertos…</p>
<p>&nbsp;</p>
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